De gatos que beben lluvia
Kristina se pasó la tarde llorando. A veces reía. Iba de un lado a otro de la casa abrazando a todos, enseñándoles las fotos de su hermano pequeño, mi niño Andrey. Kristina tiene 17 años, mi hijo, doce. Kristina vive en Donetsk. Andrey, conmigo. Son hermanos y sus bocas están alejadas más de 4.000 kilómetros. […]