Corría un mes de noviembre de 1966. Justo hace 47 años. Eleuterio Sánchez era entonces el delincuente más temido a este lado de los Pirineos y, por fin, le habían ‘trincado’. Entre otras fechorías, robo en joyerías, algún muerto durante los tiroteos y fugas varias, el fiscal exponía una larga lista de delitos, por cada uno de los cuales iba añadiendo tiempo entre rejas para el bandido. Centrémonos en que por el robo de una gallina se le pedían dos años de prisión.
Haciendo un paralelismo con el ‘Caso Arroyo’, uno de tantos de mangoneo urbanístico y de regalos millonarios, al principal imputado, José Manuel Méndez, alcalde de la localidad, le cae una condena de tres años, o sea, de gallina y media por cohecho y prevaricación. A Jesús García Galván, la gallina le ha prescrito y a Iluminada Miguel no sé qué gallo le habrá cantado. Total: nada. Robar millones es gratis. El séptimo mandamiento ya lo dice bien clarito: “No robarás gallinas”.
El Lute era el enemigo público número uno en los años finales del franquismo. Surgido de un entorno social desfavorable, se metió a bandido por el hecho de ser un desheredado del sistema, por haber nacido “al margen de una España decente y trabajadora”, como él mismo dice.
Después de numerosos delitos, entradas en prisión, fugas y vuelta al talego, consiguió ser un mito, más cuando aprovechó las lentas horas carcelarias para aprender a leer y a escribir e, incluso, estudiar una carrera. No ha vuelto a robar gallinas porque no ha vuelto a tener hambre. Pero tampoco es feliz porque los barrotes le borraron la sonrisa que ya le habían desdibujado la necesidad y el frío. No cree que la cárcel haya propiciado su rehabilitación y prefiere hablar más de “venganza social que de condena” para referirse a las penas.
Justicia social y no venganza es lo que esperamos ahora para estos imputados que engrosan las listas de prensa y juzgados erigiéndose en una subclase dentro de la política, una especie de denominación sin origen y también una especie en peligro de expansión. Ninguno de ellos ha robado por hambre y por eso su delito debería ser de 50 gallinas y un día, más cuando un 27% de los españoles está en situación de pobreza sin un triste muslo de ave que llevarse a la boca. Estos 12 millones de pobres sí que están sufriendo la ascensión social de los ladrones y la inoperancia de la clase política. El sueño de la justica produce Lutes.