Y Vania dejó su fusil
Aquí están. Tengo dos: mi remolón Vania y mi pulguilla Andrey. Kanalosh y Ladishenko. Hijos antes de Elena e Iván, de Victoria y Anatoly. Hijos todavía de ellos y también míos, sin que esto suponga ningún sentido de la propiedad; es más cuestión del alma, si es que hay. Aquí están, sí, en plena adolescencia, […]