Cerdos comen pueblos
Fui yo una niña rural convertida en urbana a muy temprana edad, aunque las vacaciones de verano, hasta los 18, las pasé en mi Moraña natal. Tendría unos 9 años de flequillo y coletas largas cuando, contemplando a los cerdos una mañana de julio desde el ventanucho de la pocilga, se me antojó que su […]