>

Blogs

lolaleonardo

mis tripas, corazón

Los que se fueron

Amparo lleva 20 años ejerciendo de maestra, aunque crea que han pasado 20 lustros. Pasa de los 50, viste como en los 80 y hace tiempo que ha desechado la idea de formar una familia, aunque nunca lo tuvo demasiado claro. Procede de una aldea con un puñado de vecinos y 13 vacas.
Mientras estudió Magisterio no volvió al pueblo por no ver viejas. Regresó por el repentino entierro del padre y, meses después, por la larga agonía de la madre que, a un descuido de Amparo, se ahorcó una mañana de abril en el colgadizo, harta de aguantar dolores de la colza, decía, y de la vida.
No hubo manera de encontrar a la médica y Amparo llamó al veterinario, al cura y al alcalde. Lo arreglaron todo para poder enterrarla en el camposanto, “pero ya sabéis que a Dios no se le puede engañar”, sentenció el sacerdote que sentía una enorme lástima por la chica a la que él quiso reorientar hacia la vida de clausura (como si ese pueblo no lo fuera) pero a la que animó cuando le dijo que quería ser maestra. “Conduce bien tu rebaño y no te salgas del buen camino”.
“Váyase usted a la mierda”, estuvo a punto de contestar, pero no lo hizo, como tampoco lo había hecho nunca con sus padres, a los que el olvido, la ignorancia y el miedo a la vida les habían hecho tener a Amparo como el que tiene una mula, o el que no tiene nada, o como el que tiene todo, o mucho, y sobrevive, o malvive, o sobremuere, comiéndose sus miserias. Ir al instituto de un pueblo menos muerto le había supuesto una paliza del padre y un “anda, zorra, eres como tu madre”. Pero no, Amparo no era como esa mujer que sobrevivía envuelta en trapos negros incrustada entre el fogón y el fregadero. Sin una sonrisa, sin una palabra, sin un beso.
Le horripilaba a Amparo aquella casa con un rancio olor a muertos que se había colado entre los adobes incluso antes de que hubieran fallecido sus padres y mucho antes de que hubieran matado la vida.
En el pueblo se empezó a decir que la vieja había muerto de tristeza por la ausencia del marido. La historia saldría del cura, quién más que él en aquel lugar de malas muertes para poder imaginar, o incluso inventar. Quién, si no, iba a creer que Dios podría estar entre esas gentes envueltas en trapos negros de muerto agazapadas en los fogones o en las cuadras.
Arregló los papeles y vendió la casa al vecino por cuatro perras. Él pretendía ampliar la cocina y, posiblemente, haría un baño, para defecar muertos. A Amparo le daba igual, como si la quemaba para acabar con el olor a desechos.
Se fue para siempre. No se llevó nada más que su maleta. Nada había y, si lo había, eran restos de un pasado miserable. “Váyanse ustedes a la mierda”. Le dio reparo hasta pensarlo, pero lo hizo y lo haría durante todo el camino de adiós a los muertos que la llevaba de vuelta al mundo.
“Niños –les dice a sus alumnos- hoy vamos a hablar de la despoblación rural”. Y se le arranca un dolor inmenso con el aliento.

Temas


diciembre 2018
MTWTFSS
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31