Blogs

lolaleonardo

mis tripas, corazón

El lamento de ella

Creo haber entendido la incisiva y arriesgada ironía de Fernando Aramburu en su artículo del domingo. Me leí tres veces ‘El lamento del varón’ antes de lanzarme a la indignación o a la admiración. Y acabé flotando en la hermosura de su prosa y en la audacia de su discurso.
Evidentemente, el lamento que relata no es el suyo, pero se incluye haciendo uso de tres plurales: el mayestático, el de modestia y el sociativo. Supongo que por la parte que le toca como hombre y para no escudarse en la cobardía del “yo no he sido”. Realmente creo que él no ha sido.
De todas formas, de los varones que habla Aramburu, son varones derrotados, hijos de un sistema patriarcal que les dio una espada y que tuvieron que reemplazar por el cuchillo verdulero. Nosotras no creemos que lloren por picar cebolla, aunque a algunos les guste más la cocina que la guerra.
A mí no me dan miedo esos varones vencidos siempre y cuando sepan gestionar la derrota para que un día ni siquiera se llame así. Más aún, en la lucha por la igualdad no debería haber bandos. Como feminista, yo no quiero vencer al machista, sino derrocar el machismo. No quisiera seguir hablando de derrotas, sino guardarlas en la prehistoria.
Lo argumenta así también el autor de Patria: “Ellas no nos han derrotado en cruel batalla. Les ha bastado con alzar la voz, defender su razón y exigir sus derechos”.
Tan fácil como eso, pero tan endemoniadamente doloroso para otros.
Por eso, los que realmente me dan miedo son esos derrotados que, tras fregar el cuchillo cebollero, entran en su cuarto oscuro y sacan del armario su espada para afilarla y ceban su ego dañado por la frustración con sueños de volver a dominar. Y contra éstos estamos todas. Y contra éstos también están los que tuvieron que aprender igualdad, las que tuvieron que aprender igualdad. Y me incluyo haciendo uso de los plurales mayestático, de modestia y sociativo. Y de más, si los hubiera. Y tampoco me voy a resguardar en el “yo no he sido”.
Y aquí estamos, seguro que Aramburu también, con su patria, mi matria, nuestras herencias, contra el machismo que no acaba de irse y contra el neopaternalismo naciente que quiere ponernos un paso más atrás. Es nuestro lamento. Sigue siendo el lamento de ella.
De nuevo tengo que decir que, a muchos hombres, a tantos, les cuesta un mundo entero comprender que, con nuestro retroceso, ellos también pierden ventaja.
Y cuando acabemos con las diferencias de género y lleguemos a la igualdad plena, pongámonos a exterminar, de nuevo, las diferencias de clase, porque no debería haberlas, ni diferencias ni clases. Aunque no estaría nada mal que empezáramos ya, que me da en la nariz que entra con fuerza un batallón de neoclasistas, con espadas, porras y cuchillos jamoneros de Jabugo.
Y, que no se me olvide: desde que conocemos a Arguiñano, ya no lloramos picando cebolla; su truco de hacerlo con las gafas de natación puestas es impagable.

Temas


enero 2019
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031