La santa vez
No quise, hace unos días, escribir mi columna con la tinta de las lágrimas de Ángel porque las mías me habrían escurrido por las rodillas y más allá del alma. La pena es tan líquida… Verlo esposado tras confesar haber ayudado a bien morir a su amada iba a parir miles de tristes párrafos y […]