{"id":138,"date":"2015-11-03T23:24:08","date_gmt":"2015-11-03T23:24:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/?p=138"},"modified":"2015-11-03T23:24:08","modified_gmt":"2015-11-03T23:24:08","slug":"los-primos-benetton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/2015\/11\/03\/los-primos-benetton\/","title":{"rendered":"Los primos Benetton"},"content":{"rendered":"<p>Se encontraron hace unos a\u00f1os, cuando apenas conoc\u00edan nada de parentescos y relaciones familiares, porque la familia era entonces para ellos solamente una salida a su abandono, a su reclusi\u00f3n infantil en el olvido. \u00bfQu\u00e9 sab\u00edan ellos de padres, madres o t\u00edos, de cuidados, de atenciones, de un plato caliente y hasta de besos?<\/p>\n<p>Coinciden este curso en el instituto y Manuel se acerca a Andrey: \u201cSomos primos. \u00bfTe acuerdas de m\u00ed?\u201d Negro y blanco. Moreno y rubio. Ojos de caf\u00e9 de Colombia y mirada verde de cosaco. Son primos de colores. Ese mismo d\u00eda se van a comer juntos a casa de Lourdes y Jos\u00e9, mi prima y su chico, los padres blancos de Manuel negrito y de Paola, ba\u00f1ada en cacao con avellanas de este a oeste y de norte a sur. Dos horas y media despu\u00e9s, Andrey se ha enamorado de ella para siempre, ese para siempre que puede durar un verano, o un fin de semana de oto\u00f1o, o tres primaveras y media, o siempre; en definitiva, ese amor que es eterno mientras dura.<\/p>\n<p>En unos a\u00f1os, mis dos ucranianos y sus primos de La Barranquilla, se preguntar\u00e1n c\u00f3mo es posible que desde Jarkov y Donetsk hasta la tierra de las rosas amarillas de Garc\u00eda M\u00e1rquez, el punto de encuentro de su parentesco se haya instalado justo al lado del Pisuerga, quiz\u00e1 un viento g\u00e9lido del Este que choc\u00f3 contra una brisa traviesa extraviada del Caribe\u2026 Entre una tierra de nieves tristes y carbones de l\u00e1grimas hasta el carnaval colorido hay casi 11.000 kil\u00f3metros de distancia y siete horas de diferencia en el reloj. Ni sus flores son iguales, ni el olor de sus cocinas, ni la m\u00fasica de sus bocas.<\/p>\n<p>Ahora, apenas hay preguntas de sus almas. Por el momento, como escribir\u00eda Gabo, se hunden en una amable geograf\u00eda, en un mundo f\u00e1cil, ideal; un mundo como dise\u00f1ado por un ni\u00f1o, sin ecuaciones algebraicas, sin despedidas dolorosas y sin fuerzas de gravedad. A veces todos so\u00f1amos ese mundo en momentos de vigilia.<\/p>\n<p>Cuando Nietzsche dijo que la madurez del hombre consiste en encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era ni\u00f1o, no tuvo en cuenta a aquellos hu\u00e9rfanos, hijos de Colombia, China, Etiop\u00eda o la Europa del Este, que no hallaron m\u00e1s ocupaci\u00f3n que los juegos del hambre. Son ahora, despu\u00e9s de unos a\u00f1os, ni\u00f1os de colores que pasan desapercibidos en las aulas con muchachos de aqu\u00ed y de m\u00e1s all\u00e1, pero siempre arrastrar\u00e1n la ausencia de un trozo de vida o el recuerdo de una mala infancia. Menos mal que, en muchas ocasiones, -tiene raz\u00f3n, se\u00f1or Tolstoi- la memoria del coraz\u00f3n elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos y que gracias a ese artificio logran, logramos todos, sobrellevar el pasado.<\/p>\n<p>Cuando crezcan y se\u00a0 multipliquen hermanos, primos e hijos de colores, las ausencias de trocitos de vida ser\u00e1n solo recuerdos de peque\u00f1os agujeros en mochilas vac\u00edas, las que a\u00fan cuelgan de los trasteros de quienes, por valent\u00eda o inconsciencia, atravesamos medio mundo buscando sus ojos, fueran del color que fueran.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se encontraron hace unos a\u00f1os, cuando apenas conoc\u00edan nada de parentescos y relaciones familiares, porque la familia era entonces para ellos solamente una salida a su abandono, a su reclusi\u00f3n infantil en el olvido. \u00bfQu\u00e9 sab\u00edan ellos de padres, madres o t\u00edos, de cuidados, de atenciones, de un plato caliente y hasta de besos? 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