{"id":231,"date":"2018-03-21T09:08:29","date_gmt":"2018-03-21T09:08:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/?p=231"},"modified":"2018-03-21T09:08:29","modified_gmt":"2018-03-21T09:08:29","slug":"bebamos-sin-sed","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/2018\/03\/21\/bebamos-sin-sed\/","title":{"rendered":"Bebamos sin sed"},"content":{"rendered":"<p>Uno de esos d\u00edas de aquellos a\u00f1os veinte, quiz\u00e1 treinta, se levant\u00f3 Ortega y Gasset ingenioso y reflexivo, como siempre, y nos solt\u00f3 eso de que el hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo.<br \/>\nA cada rato vemos que existen hombres y mujeres que apenas se diferencian de los m\u00e1s fieros cuadr\u00fapedos y que provocan, adem\u00e1s, con sus actos, que los dem\u00e1s nos pongamos casi a cuatro patas para aullar.<br \/>\nCon el caso del peque\u00f1o Gabriel se me ha abierto la herida de aquel verano del 92 en Valladolid, que arranc\u00f3 con decenas de violaciones y culmin\u00f3 con las muertes de la ni\u00f1a Olga Sangrador y de la joven Leticia Lebrato.<br \/>\nEn ambos casos tambi\u00e9n permanecieron unos d\u00edas desaparecidas y los rastreos eran continuos por los alrededores de Villal\u00f3n y de Viana. No se me va de la cabeza la imagen del padre de Olga, Domingo, sujetando unas playeras de la ni\u00f1a y unos calcetines que permitieran a los perros olfatear la p\u00e9rdida y seguir el rastro.<br \/>\nGracias a los testimonios de algunos testigos se consigui\u00f3 identificar al animal que la secuestr\u00f3 y con cuya confesi\u00f3n se pudo encontrar el cad\u00e1ver, vejado y apaleado.<br \/>\nEst\u00e1bamos en Villal\u00f3n cuando dieron la noticia a sus padres; c\u00f3mo olvidar sus gestos, y sus sonidos. Y de repente, una concentraci\u00f3n espont\u00e1nea en la plaza mayor pidiendo la pena de muerte para el asesino. Era una noche de finales de junio. Hac\u00eda calor. Volv\u00ed en coche con otros compa\u00f1eros de la prensa y fuimos incapaces de articular palabra. A eso de las dos de la madrugada llegu\u00e9 a casa, cog\u00ed un cuchillo de la cocina y me acurruqu\u00e9 en el sof\u00e1 envuelta en una manta, tiritando, con el cuchillo debajo de un coj\u00edn. Era la primera vez que viv\u00eda tan cerca un asesinato. Temblaba de miedo.<br \/>\nCubrir el entierro de Olga nos supuso al fot\u00f3grafo y a m\u00ed un dolor enorme, por empat\u00eda, y regresar llorando a mares y a monta\u00f1as.<br \/>\nCuando un par de d\u00edas m\u00e1s tarde nos sugirieron que volvi\u00e9ramos al pueblo a entrevistar a sus padres \u201cpara ver qu\u00e9 tal est\u00e1n\u201d, mutamos en cactus y no nos movimos de la redacci\u00f3n. Sobran las palabras.<br \/>\nMeses despu\u00e9s, el caso de las ni\u00f1as de Alc\u00e0sser par\u00eda animales carro\u00f1eros por sus cuatro costados: los asesinos y algunos periodistas con \u00ednfulas de investigadores, psic\u00f3logos y predicadores, alimentado a las masas con v\u00f3mitos y estimulando la rabia. Los circos tienen otro sentido.<br \/>\nDesde la calma que les ha dado el agotamiento y el dolor a los padres de Gabriel ha habido alg\u00fan reproche a ciertos periodistas que de alg\u00fan modo interfirieron en las investigaciones. A punto estuvieron de dar al traste con el trabajo de los expertos aquellos que se creen m\u00e1s listos que nadie y que hacen cualquier cosa por una primicia sin medir m\u00e1s consecuencias que su circunstancia. Han tenido que ser unos padres dolientes, y no nuestra \u00e9tica, los que nos han recordado que no todo vale y, a la vez, nos han hecho agarrarnos al lado m\u00e1s civilizado del coraz\u00f3n. Bebamos sin sed. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de esos d\u00edas de aquellos a\u00f1os veinte, quiz\u00e1 treinta, se levant\u00f3 Ortega y Gasset ingenioso y reflexivo, como siempre, y nos solt\u00f3 eso de que el hombre se diferencia del animal en que bebe sin sed y ama sin tiempo. 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