{"id":282,"date":"2019-01-07T20:06:53","date_gmt":"2019-01-07T20:06:53","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/?p=282"},"modified":"2019-01-07T20:06:53","modified_gmt":"2019-01-07T20:06:53","slug":"y-no-entiende-tu-piel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/2019\/01\/07\/y-no-entiende-tu-piel\/","title":{"rendered":"Y no entiende tu piel"},"content":{"rendered":"<p>Cada a\u00f1o me llega la Navidad con m\u00e1s indefensi\u00f3n y m\u00e1s tristeza. Por los que ya no est\u00e1n. Trato de sobrevivir y sobreponerme haciendo o\u00eddos sordos a tanta luz desperdigada entre la niebla de estrellas de pacotilla. Me arranco los cristalinos cuando suenan villancicos a ritmo de ven a comprar conmigo. Tranquila, ya queda menos.<br \/>\nNunca me ha entusiasmado, quiz\u00e1 por el fr\u00edo asociado y los deseos disociados, pero es cierto que cuando mis hijos eran peque\u00f1os me produc\u00eda cierto gusto con sonrisas el olor de nieve sin nevar y las vacaciones arropadas con bufanda de colores.<br \/>\nAl menos hace ya a\u00f1os que me he librado de las celebraciones escolares y de transgredir las razas a golpe de tizn\u00f3n.<br \/>\nFue, creo, en la Navidad de 2006, cuando a mi hijo Vania le toc\u00f3 hacer de uno de los reyes magos en la fiesta del colegio, un colegio p\u00fablico, por cierto, con ni\u00f1os de todas las nacionalidades, de todos los colores, de todos los planetas y de todas \u2013o de ninguna- de las confesiones. Me huele a rancio lo de las representaciones marianas y reales, pero me tragu\u00e9 mi postura sin perder la compostura y acept\u00e9 pulpo como animal dom\u00e9stico. Venga, vale, es como un juego, los ni\u00f1os se divierten y los programas educativos que vienen de la Junta o del Ministerio no dan para m\u00e1s; ya no ser\u00eda como pedir peras al olmo, sino cangrejos rusos al olivo.<br \/>\nY hablando de Rusia, del sur de Mosc\u00fa y cruzando la frontera ucraniana, lleg\u00f3 Vania, y m\u00e1s tarde se le unir\u00eda Andrey. Ambos blancos como las postales de un invierno en Kiev, aunque nada radiantes y m\u00e1s bien hambrientos de atrasos.  Lo m\u00e1s oscuro de sus cuerpos, sus heridas de guerra embadurnadas con violeta de genciana.<br \/>\nPues bien, ya Vania limpito, blanquito y con su pelo-pincho rubio, llega y me dice que le ha tocado hacer del rey Baltasar. Ojipl\u00e1tica me mord\u00ed la lengua y busqu\u00e9 un corcho que quem\u00e9 para tiznarle la cara: el mago berretes, parec\u00eda en el escenario. Albert, con sus rastas de oro negro y su color caribe\u00f1o habr\u00eda sido el Baltasar m\u00e1s lindo de todos los belenes. En fin\u2026<br \/>\nA\u00f1os despu\u00e9s, a Andrey, el peque\u00f1o, le toca hacer de rey mago y menos mal que guard\u00e9 el disfraz (lo busqu\u00e9 desesperada y lo encontr\u00e9 en los cajones de la habitaci\u00f3n que compart\u00edan de peque\u00f1os, en ese caos del orden donde todo ten\u00eda un porqu\u00e9 para guardar el desorden). Recuerdo que coment\u00e9 que, habiendo ni\u00f1os y ni\u00f1as negros y negras, no le dieran \u2018el Baltasar\u2019, m\u00e1s que nada por no embadurnarle y que, si les parec\u00eda demasiado quisquillosa, que lo hiciera otro ni\u00f1o cuyos padres se ilusionaran m\u00e1s, o algo. \u201cS\u00ed, por supuesto\u201d, me pareci\u00f3 escuchar\u201d.<br \/>\nPero no. A\u00fan le recuerdo salir corriendo del cole y, desde sus ojos verdes y entre cuatro copos de nieve que tir\u00f3 el cielo para que no olvidara su tierra, me dijo: \u201cMamuska, me tienes que buscar el traje de reye mago de Vania. Soy Baltasar\u201d.<br \/>\nAs\u00ed que, tambi\u00e9n por eso, mi sangre declar\u00f3 la guerra a la Navidad que no entiende tu piel.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada a\u00f1o me llega la Navidad con m\u00e1s indefensi\u00f3n y m\u00e1s tristeza. Por los que ya no est\u00e1n. Trato de sobrevivir y sobreponerme haciendo o\u00eddos sordos a tanta luz desperdigada entre la niebla de estrellas de pacotilla. Me arranco los cristalinos cuando suenan villancicos a ritmo de ven a comprar conmigo. Tranquila, ya queda menos. 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