{"id":299,"date":"2019-03-13T16:37:43","date_gmt":"2019-03-13T16:37:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/?p=299"},"modified":"2019-03-13T16:37:43","modified_gmt":"2019-03-13T16:37:43","slug":"y-no-mataras-pinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/2019\/03\/13\/y-no-mataras-pinos\/","title":{"rendered":"Y no matar\u00e1s pinos"},"content":{"rendered":"<p>La mayor\u00eda de las tardes \u00edbamos andando. No todos ten\u00edamos bicicleta en aquellos veranos de finales de los setenta. El sol de la meseta es m\u00e1s amplio que el de otros paisajes y entonces nos envolv\u00eda, y casi ahogaba, en una sed intermitente que se olvidaba con las risas sin prisa de la adolescencia.<br \/>\nEntre el pueblo y el r\u00edo hab\u00eda tres kil\u00f3metros de cementerio, golosos melonares, un majuelo desde\u00f1ado, tierras muertas de reseco y, por fin, el pinar. Una peque\u00f1a cuesta entre pi\u00f1otes, y el Adaja ya asomaba.<br \/>\nDespu\u00e9s de unos ba\u00f1os, unos rubores porque tambi\u00e9n hab\u00edan ido los muchachos, la merienda de pan con chorizo de casa, el juego de la cerilla y alguna historia de ahogados all\u00ed mismo, vuelta al pueblo con un sol suave de p\u00e1jaros jugando atardeceres. Una tarde de r\u00edo, dos quiz\u00e1, por semana, hasta que se agotaba agosto y empezaba a filtrarse entre el tomillo el olor del forro de los libros de texto.<br \/>\nEl pueblo donde nac\u00ed, Villanueva de G\u00f3mez, en plena Mora\u00f1a abulense, se convirti\u00f3 m\u00e1s tarde en objeto del deseo de constructores de sue\u00f1os que matan otros. Invadieron m\u00e1s de 700 hect\u00e1reas en el lugar que habitaban aquellos pinos que nos salvaban del sol y albergaban cantos alados. Pretend\u00edan construir cerca de 8.000 viviendas, tres campos de golf y un hotel, as\u00ed como varias balsas reguladoras y una estaci\u00f3n depuradora de aguas residuales.<br \/>\nMuchos, del inmenso montonazo de vecinos del municipio (poco m\u00e1s de 150 sin contar las gallinas), creyeron que Villanueva, como L\u00e1zaro, iba a resucitar y a despojarse de la mortaja. El error ni siquiera se lleg\u00f3 a comprobar, pero se sabe a ciencia cierta que la gente que habita las \u2018urbas\u2019 hace acopio de v\u00edveres y de enseres varios en el \u2018h\u00edper\u2019 antes de salir de la \u2018capi\u2019 y pasa los tres primeros d\u00edas vaciando el cochazo hasta de papel higi\u00e9nico; lo mismo es tres c\u00e9ntimos m\u00e1s barato que en el colmado del pueblo que, por otra parte, ni pisar\u00e1n porque pasar\u00e1n los atardeceres en el club social con un descafeinado interminablemente largo.<br \/>\nLos \u00fanicos que aportaron vida al pueblo fueron, a la hora de comer, los trabajadores de la obra, paralizada ya desde 2007 gracias a las denuncias de SEO\/BirdLife y la Asociaci\u00f3n Centaurea. Aquellos obreros no sab\u00edan que invad\u00edan suelo protegido. Algunos de los que s\u00ed, visitan ahora el juzgado, se sientan en el banquillo o declaran por videoconferencia.<br \/>\nOnce a\u00f1os despu\u00e9s de que saltara la pol\u00e9mica de la macrourbanizaci\u00f3n de Villanueva, seis sentencias en contra, adem\u00e1s del auto de suspensi\u00f3n de las obras, el juzgado de lo Penal ya ve desfilar por sus salas a quien era entonces el alcalde de la localidad, al arquitecto y a dos promotores. Todos ellos, y no son todos los que est\u00e1n, ser\u00e1n juzgados por un supuesto delito de prevaricaci\u00f3n urban\u00edstica relacionado con la aprobaci\u00f3n del proyecto salt\u00e1ndose el procedimiento y por otro contra la ordenaci\u00f3n del territorio. 30.000 pinos muertos merecen justicia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mayor\u00eda de las tardes \u00edbamos andando. No todos ten\u00edamos bicicleta en aquellos veranos de finales de los setenta. El sol de la meseta es m\u00e1s amplio que el de otros paisajes y entonces nos envolv\u00eda, y casi ahogaba, en una sed intermitente que se olvidaba con las risas sin prisa de la adolescencia. Entre [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":11533,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[209,207,208],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/299"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11533"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=299"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/299\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":300,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/299\/revisions\/300"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}