{"id":323,"date":"2019-10-02T20:48:46","date_gmt":"2019-10-02T20:48:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/?p=323"},"modified":"2019-10-02T20:51:54","modified_gmt":"2019-10-02T20:51:54","slug":"del-velo-a-marley","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/lolaleonardo\/2019\/10\/02\/del-velo-a-marley\/","title":{"rendered":"Del velo a Marley"},"content":{"rendered":"<p>Durante poco m\u00e1s de a\u00f1o y medio tras el cambio voluntario de domicilio de mi madre (desde su piso en el barrio de las Delicias hasta una residencia en Laguna de Duero), la casa familiar apenas ha tenido trasiego sino de fantasmas. Salvo entrar a buscar su ropa de verano, ahora la de oto\u00f1o, despu\u00e9s los abrigos, los \u00e1lbumes de fotos, la tele del sal\u00f3n\u2026 preferimos que conservara entre sus paredes el olor y el calor que nos empuj\u00f3 al mundo.<br \/>\nAhora, con la independencia de mi hijo mayor (le ha costado menos que a Catalu\u00f1a, pero es que yo no soy nada cre\u00edble como fascista), vuelven a abrirse ventanas, vistas y estaciones del quinto piso de la calle Celtas Cortos y el aire nuevo arrastra airado las manchas de soledad de los \u00faltimos dos lustros. Todo est\u00e1 en un perfecto orden que yo no he heredado por pura contradicci\u00f3n: los botes de especias, los tazones del desayuno, los recibos del gas, los trapos del polvo, las s\u00e1banas bordadas de un ajuar sin estrenar, los t\u00edtulos colgados, las memorias de la casa, la ausencia de mi padre\u2026<br \/>\nPor un impulso irreprimible, rebusco en los cajones de la c\u00f3moda m\u00e1s recuerdos y, en una cajita marr\u00f3n con el interior forrado de raso blanco, encuentro tres pares de guantes de comuni\u00f3n, impolutos, n\u00edveos y diminutos, un crucifijo nacarado, un escapulario de la Virgen del Carmen y dos velos de encaje negro.<br \/>\nComunico a mis hermanos el hallazgo para hacerles part\u00edcipes del bot\u00edn. Gu\u00e1rdalo t\u00fa, me dicen, porque saben que me apasionan los tesoros inservibles y son conscientes de mi gusto por coleccionar nostalgias en un perfecto desorden deseado.<br \/>\nQui\u00e9n sabe si pronto, seg\u00fan se est\u00e1 poniendo de rancio todo el panorama, no necesitaremos los velos como santo y se\u00f1a de, despu\u00e9s de haber descendido a los infiernos, haber vuelto d\u00f3ciles a las sacrosantas filas de la iglesia.<br \/>\nY hacer nuestro eso que dijo Pablo a los Corintios: \u201cPorque si la mujer no se cubre, que se corte tambi\u00e9n el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra\u201d.<br \/>\nPor el momento, ya nos hacemos cubrir de otras maneras, o nos cubrimos solas. O nos descubrimos con orgullo.<br \/>\nOcupada ya la casa y redecorada en profano, con el alta de los suministros en regla (se\u00f1or, qu\u00e9 cruz de idas, revisiones y venidas), me voy a ver a mi madre a su retiro. Es s\u00e1bado por la ma\u00f1ana de sol c\u00e1lido y deseado de finales de septiembre. Est\u00e1 en el parquecito de la entrada de la residencia, sentada en un banco y charlando con dos amigas de muletas y andadores. Suman entre las tres 250 a\u00f1os, o quiz\u00e1 m\u00e1s, y 620 achaques, algunos comunes. A pesar de todo eso, a la m\u00eda hoy tampoco le fallan las fuerzas y no se reprime de reprocharme que llevo un roto en la rodilla derecha del pantal\u00f3n y que los cuatro \u00faltimos d\u00edas de visita he ido en playeras. Ver\u00e1s cuando se entere de que mi hijo ha cambiado en su casa la imagen del sagrado coraz\u00f3n por una del indomable coraz\u00f3n de Bob Marley.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante poco m\u00e1s de a\u00f1o y medio tras el cambio voluntario de domicilio de mi madre (desde su piso en el barrio de las Delicias hasta una residencia en Laguna de Duero), la casa familiar apenas ha tenido trasiego sino de fantasmas. 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