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	<title>El Mirador de ClíoSin categoría &#8211; El Mirador de Clío</title>
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	<title>Sin categoría &#8211; El Mirador de Clío</title>
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		<title>El Brasero de Herejes</title>
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		<pubDate>Sun, 14 May 2017 11:22:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El Brasero de Herejes Pedro Carasa   En el V centenario de la reforma de Lutero reflexionamos sobre algunos tópicos de su leyenda negra. Media Europa condenó el luteranismo y sólo el ecuménico Vaticano II trató en vano de reconciliarlo. Pero hoy el papa Francisco propone pasar de la excomunión a la intercomunión. También Delibes, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>El Brasero de Herejes</strong></p>
<p align="right"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Pedro Carasa</span></p>
<p align="right"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></p>
<p>En el V centenario de la reforma de <strong>Lutero</strong> reflexionamos sobre algunos tópicos de su leyenda negra. Media Europa condenó el luteranismo y sólo el ecuménico Vaticano II trató en vano de reconciliarlo. Pero hoy el papa Francisco propone pasar de la <strong>excomunión</strong> a la <strong>intercomunión</strong>. También Delibes, novelando el drama del <strong>brasero de herejes,</strong> defiende la tolerancia y la dignidad de su memoria. La reflexión histórica puede valorar mejor las causas y significados del luteranismo.</p>
<p>Lutero tuvo sus sombras, fue maltratado de niño, tuvo crisis como fraile y padre, casó con una exmonja y abusó del vino. Sintió fobias religiosas contra Roma, judíos y turcos. Fue crítico y mordaz consigo, con la regla monástica, con el papa, obispos, emperador, príncipes y campesinos rebeldes.</p>
<p>No fue un fraile enviado por el diablo para romper la cristiandad, como dice el tópico católico, sino un agustino de intensa vida religiosa, experto conocedor de la Biblia, escritor agudo y agitado reformador escandalizado por la corrupción del poder de la Iglesia. Su objetivo fue interiorizar la religión por la fe y confiar en la salvación por la gracia de Dios, así lo divulgó con sus eslóganes <strong>Sola Fide, Sola Gratia, Sola Scriptura, Solus Christus</strong>.</p>
<p>La<strong> Contrarreforma</strong> condenó su obra mediante la inquisición y el índice de libros prohibidos, hizo reformascon los jesuitas y el concilio de Trento y practicó una religiosidad y una estética barrocas en la Europa mediterránea.</p>
<p><strong>El Hereje</strong> de Delibes relata esta condena en Valladolid, puerta abierta para influencias luteranas y teatro inquisitorial de autos de fe. La escuela escultórica vallisoletana replicará luego a Lutero y las procesiones de sus imágenes contrarreformistas exaltarán actitudes y valores opuestos a su liturgia.</p>
<p>Entremos ya en los hondos significados históricos de Lutero en política, cultura, comunicación, economía, civismo y arte.</p>
<p>Lutero produjo dos efectos políticos negativos, dio el poder eclesiástico a los príncipes en las iglesias territoriales y estimuló una larga espiral bélica religiosa en Europa. Rechazó la opresión del papado sobre Alemania y su control sobre el emperador haciendo a los príncipes cabezas de sus iglesias. Las primeras comunidades campesinas rebeldes que elegían a sus pastores acabaron en iglesias luteranas principescas.</p>
<p>La reforma y contrarreforma extendieron la guerra santa en Europa: Cruzada entre turcos y sacro imperio germánico, conflicto de la Liga de la Esmalcalda en Alemania, ocho guerras de religión (1562-98) de católicos y hugonotes en Francia, guerra de los Ochenta años entre protestantes y católicos en los Países Bajos, guerra de los Treinta años (1618-48) entre bandos religiosos del imperio germánico, y guerras de los Tres Reinos<span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> (</span>1639-51) en las Islas Británicas.</p>
<p>Lutero nació en el Renacimiento, pero su cultura no fue renacentista al no asumir el principal valor del humanismo de Erasmo. El maniqueo agustiniano no valoró al hombre como protagonista del mundo y lo creyó incapaz de salvarse por sus méritos.</p>
<p>Lutero fue pionero editor y divulgador en alemán, publicista con eslóganes y procaces grabados de Cranach. Pasó del sermón oral a la información de masas con la imprenta. Publicó más de 100 libros y folletos, en 4 años vendió 300000 ejemplares, así logró que la reforma invadiera Europa.</p>
<p>Weber dijo que la ética protestante de trabajo y profesión originó el espíritu capitalista. Valoró el trabajo como misión divina, mientras los católicos lo despreciaron como castigo de Dios. El éxito profesional era un signo de predestinación divina y había que vivirlo con honradez. Los luteranos rechazan la vida contemplativa católica, no desprecian el mundo como pecaminoso, lo aman como fruto de Dios.</p>
<p>La cultura protestante estimuló el civismo comprometido y propició el bienestar social.Profundizó en la ciudadanía responsable civil y enfatizó la educación. Su austera moral fue enemiga de lujos y despilfarros, pero no reprimió el sexo y rechazó el celibato. Propició una relación más familiar de domicilio y menos pública de calle.</p>
<p>Al romper el control ideológico papista abrió el camino de libertad de conciencia, de creación de pensamiento y de sensibilidad estética. Lutero fue músico de tradición germana y revolucionó este medio litúrgico de participación. La hizo coral, popular, simple, alegre, comunitaria y la orientó a la poesía del salterio en contra del gregoriano inclinado a llantos y penas. Sólo su iconoclastia eliminó imágenes, perdió patrimonio y frenó la escultura. En cambio, originó una literatura de inspiración protestante y tradición reformada que puede rastrearse en Milton, Melville, Allan Poe o Dickinson.</p>
<p>Si no se hubiera obstruido la inicial reforma luterana podría haberse regenerado la Iglesia europea, pero su fundada crítica a los escándalos papales derivó, por el choque de poderes políticos, en una fractura eclesiástica que partió en dos a Europa. Los conflictos monástico, teológico, germánico, romano, imperial, musulmán, suizo, flamenco, francés y español fueron complicaciones de poder político externas a Lutero. Pero corrompieron su proyecto inicial, abortaron los acuerdos y enconaron las relaciones hacia un cisma institucional no deseado. La unión europea actual debería desandar ese camino y eliminar los obstáculos del poder político que impiden la tolerancia y la conciliación.</p>
<p>Original editado en la edición de papel de El Norte de Castilla del día 13 de mayo de 2017</p>
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		<title>El camino contemporáneo de Castilla</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Apr 2017 08:58:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El camino contemporáneo de Castilla Pedro Carasa Castilla ha andado un rico camino histórico de más de mil años. Su primer trecho medieval y moderno fue ascendente, señalado por tres jalones brillantes: Condado en el siglo IX, Reino en el XI, Imperio en el XVI. El segundo tramo contemporáneo fue descendente y guiado por pasos [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">El camino contemporáneo de Castilla</span></strong></p>
<p align="right"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Pedro Carasa</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Castilla ha andado un rico camino histórico de más de mil años. Su primer trecho medieval y moderno fue ascendente, señalado por tres jalones brillantes: </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Condado</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en el siglo IX, </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Reino</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en el XI, </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Imperio</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en el XVI. El segundo tramo contemporáneo fue descendente y guiado por pasos más modestos: </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Nación</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en el XIX, </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Región</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en el XX y </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Comunidad Autónoma</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> desde 1983. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Superó el primitivo </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Condado</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> con esfuerzo repoblador y de reconquista, que le condujo a convertirse en </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Reino</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> líder y unificador. Este Reino produjo unas fuerzas políticas y económicas que saltaron los límites peninsulares y encabezaron la conquista americana. Alcanzó su cénit de poder dentro del </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Imperio</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> de los Austrias en el que impulsó una brillante edad de oro. Sus ciudades comerciales ejercieron un notable liderazgo cultural y económico, que no estuvo exento de sombras de persecución racial y religiosa. A partir del siglo XVII la </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Corona de Castilla</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> declinó su protagonismo exterior y necesitó las reformas de los ilustrados. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Repasamos hoy el trecho contemporáneo del camino histórico de Castilla la Vieja, subrayando el declive que experimentó y el menor dinamismo que acusó. Desde 1812 sus provincias se incorporaron a la </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Nación </span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">española, pero vivieron con pasividad e incluso con rechazo el liberalismo. Las fuerzas de la sociedad castellana del siglo XIX apenas militaron con radicales, republicanos, federales ni socialistas, conectaron mejor con los carlistas y siguieron a la Iglesia ultramontana. Salvo el breve Reinado de Ceres en Valladolid, basado en tren, trigo y talleres, Castilla la Vieja en el XIX fue agraria, proteccionista y caciquil, a pesar de creerse depositaria del alma y ser de España. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Desde 1900, la</span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> Región</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> apenas asimiló la modernización en sus ciudades y tuvo mínimos ejemplos vanguardistas de la edad de plata de la cultura española. Lentamente generó un regionalismo remiso y anticatalán, que perdió la visión romántica de los comuneros, no asumió el mito de Villalar, ni alcanzó una identidad castellana. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">En Castilla fracasó el proyecto republicano que no consiguió aprobar su Estatuto en 1936. La izquierda no ganó (salvo en Valladolid) ni una elección entre 1931-36, pero la Iglesia y los agrarios sí que allanaron el camino al rebelde levantamiento franquista. Fue beligerante en el bando nacional, Burgos y Salamanca sirvieron de sedes al vencedor, Valladolid acunó la falange, y la región practicó masivamente el nacionalcatolicismo. La dictadura ahondó en Castilla un falso complejo de superioridad, vació su mundo rural y arruinó sus valores tradicionales en los años 60. Acabó anestesiada y sin capacidad de generar más que una tímida oposición desde movimientos cristianos. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">La condición de </span><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Comunidad Autónoma</span></strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> colocó a Castilla en 1983 ante un importante reto de progreso, que se malogró por el lastre de unos escasos recursos humanos y culturales, una población emigrada o envejecida, pueriles rivalidades provinciales, una pobre identidad regional y una economía agraria abocada a diluirse en el mercado europeo. La recuperación de Castilla durante la Transición ha sido leve, empujada más por las exportaciones y subvenciones europeas que por su gestión autonómica. La Autonomía estancó a Castilla en la media española, y no ha logrado devolverle el protagonismo económico, social y cultural de antaño.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Este bajo dinamismo regional ha dejado pendientes en su sociedad graves problemas. Los trabajadores del campo están abandonados por el sindicalismo, el mundo rural orientado sólo a la segunda residencia, la cultura tradicional derrumbada, la natalidad bajo mínimos y el envejecimiento galopante, los pueblos dispersos con pocos servicios básicos, las juventudes campesinas y urbanas sin salida, la familia sin protección oficial. La ordenación del territorio no ha solucionado la dispersión, las provincias siguen insolidarias, los políticos castellanos olvidan el imprescindible municipalismo, el patrimonio es explotado sin investigación, los graves problemas del carbón y la reindustrialización siguen en vía muerta. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Unos imputan esta apatía al conservadurismo de la sociedad castellana, alimentado por el poso eclesiástico y agrario. Otros creen que ha sido la insensibilidad de los políticos ante los problemas reales, particularmente la dejación de la izquierda. En la democracia el 90% del poder lo ha gestionado la derecha, en las nueve legislaturas ésta obtuvo el 58,4% y la izquierda el 41,6% de los procuradores. La deserción del socialismo en la Comunidad Autónoma es grave, desde 1983 sólo ganó el PSOE la primera elección autonómica, todas las siguientes fueron derrotas, y la de 2011 bajó del 30%. Izquierda Unida ha desaparecido entre 2003-11. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Han perdido ocho de nueve elecciones porque la oposición política del partido socialista y los sindicatos no han perseguido sus objetivos de igualdad y solidaridad, han tenido líderes débiles y se han acomodado a una oposición inactiva. Han desconectado de los problemas reales, se han fracturado y desorientado ante los populismos emergentes. La desaparición de la izquierda ha formado en Castilla una bolsa de carencias sociales cuyo hueco no puede llenar el populismo radical. La historia del camino contemporáneo de Castilla que hemos recorrido descubre que su sociedad necesita que los valores sociales de la izquierda se estimulen desde el poder.</span></p>
<p>Original publicado en El Norte de Castilla del 8 de abril de 2017</p>
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		<title>El pequeño mundo independentista</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Mar 2017 10:05:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El pequeño mundo independentista Pedro Carasa La cultura política independentista sufre una doble enfermedad, aguda en la élite y crónica en la sociedad. La hinchazón morbosa de los soberanistas catalanes, embriagados por una religión política irracional, tapa hondas corrupciones, fragmenta su coalición, divide a la sociedad, y no encuentra eco en Europa. Las encuestas señalan [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">El pequeño mundo independentista</span></strong></p>
<p align="center">Pedro Carasa</p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">La cultura política independentista sufre una doble enfermedad, aguda en la élite y crónica en la sociedad. La hinchazón morbosa de los soberanistas catalanes, embriagados por una religión política irracional, tapa hondas corrupciones, fragmenta su coalición, divide a la sociedad, y no encuentra eco en Europa. Las encuestas señalan una fatiga crónica del apoyo social a las esteladas y cierto sonrojo por la infantil democracia de cajas de cartón. Cataluña así se empequeñece.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Para un historiador, más que la euforia política y la debilidad social del independentismo, es alarmante el deterioro causado en los significados contemporáneos de soberanía y nación. Echemos una mirada histórica sobre el soberanismo desde 1789 a hoy (que pasará al blog </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">El mirador de Clío)</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">. Aceptamos los conceptos de derecho constitucional, no debatimos la naturaleza jurídica de sus fundamentos, sólo comparamos las prácticas de su cultura política histórica y actual.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Soberanía y nación son dos referencias occidentales, acuñadas por la Revolución francesa y las Cortes de Cádiz, cuyo significado revolucionario fue borrado por la práctica política posterior. Los moderados del XIX las reducen a compartida y católica, los procesos de descolonización las conculcan, la revolución de 1917 las desecha, las dos guerras mundiales las enfrentan, y los fascismos las fulminan. Por todo ello, la cultura nacional ha sido triturada por secesiones, autodeterminaciones, fronteras, aduanas, proteccionismos, nacionalismos excluyentes, explotaciones coloniales, guerras de independencia y referéndums autoritarios. Superado el colonialismo y admitida la eliminación de la guerra como solución de conflictos, la </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Sociedad de Naciones</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> de 1919 y la </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">ONU</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> de 1945 apenas ordenaron estos desastres descolonizadores, bélicos y fascistas. Hoy su planteamiento internacional ha fracasado y urge un nuevo gestor de armonía trasnacional. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Los nacionalismos español, vasco y catalán se basaron en fueros históricos, destinos religiosos, creencias racistas y dominios lingüísticos; ideas individualistas que anteponían identidad a igualdad y diferencia a solidaridad. Las vírgenes patrias y la Iglesia los bendijeron como pueblos elegidos. El debate político actual entre conservadores, socialistas y populistas vacía el concepto de nación y lo maneja como piedra arrojadiza en la pelea partidista. Los independentistas, en contra del valor de la originaria soberanía nacida para universalizar el poder, la reducen a una elite y territorio particulares. Hacen renacer las peores raíces nacionalistas de atávicos complejos de superioridad, pueriles victimismos y privilegios medievales (llamados conciertos). La izquierda española entró en crisis por su pacto antinatural y su silencio cómplice con los abusos nacionalistas, nidos de insolidaridad y desigualdad. El marxismo fue antinacionalista y hoy la sociedad española contempla atónita que la izquierda radical propone la autodeterminación y en el PSOE se abandera un Estado multinacional. Todo populismo acaba debilitando la soberanía, el radical con la democracia asamblearia y el conservador con el proteccionismo y las vallas. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Pero el soberanismo nacionalista tiene más pasado que futuro, en la geopolítica mundial es una raquítica manera de desviarse de la solución global, y en el diseño de una convivencia española en lugar de regenerar la democracia la debilita gravemente. Vivió su plenitud histórica entre 1789 y 1945, en 1978 se prolongó a destiempo, y en el siglo XXI su bandera es tan anacrónica como las viruelas a la vejez. Podría decirse que los secesionistas han caído rendidos inoportunamente ante la moza menos atractiva, más desposeída y envejecida de la actualidad.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">El mayor límite de la soberanía es la economía, porque mercado, interés, trabajo, oferta/demanda y finanzas globales saltan las fronteras nacionales. La </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">telecomunicación del 5G</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">, el </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">internet de las cosas </span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">y la nueva </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Industria 4.0</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> globalizan el espacio económico más allá de las multinacionales o la deslocalización. Los expertos económicos creen ya obsoleto el concepto de </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">internacional</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> y manejan el de </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">trasnacional</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> para rebasar el marco de la nación y abrir un espacio universal. Europa ya creó un poder supranacional en economía y sociedad y hoy lo pretende en política. Apostemos por que no sea sólo la economía la que globalice la soberanía, sino el pacto social, el reconocimiento cultural, la religión tolerante y la inclusión social. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Hay que superar los límites territoriales nacionales y orientar la universalización del espacio hacia la comunicación y el conocimiento en beneficio del hombre. Las aduanas nacionalistas se adueñaron del territorio como escenario arancelario y militar, lo que significó poner puertas al campo. La globalización no admite hoy más cierres separatistas del espacio. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">También el movimiento multicultural y multirracial rompe nuestros cotos territoriales. La identidad cultural enriquece a una región, pero su soberanía política empobrece al conjunto. Las migraciones intercontinentales y los refugiados por guerra y pobreza no sólo ablandarán, sino que borrarán las barreras políticas nacionales. Superamos la vieja división este/oeste, hoy queremos acabar la actual fractura norte/sur. ¿Los independentistas pretenden frenar la movilidad humana con líneas nacionales y concertinas? Históricamente es un mundo pequeño y descaminado.</span></p>
<p>Publicado en la edición de papel de &#8220;El Norte de Castilla&#8221; del 11 de marzo de 2017</p>
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		<title>El espectáculo de un Carnaval vacío</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Feb 2017 19:18:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El espectáculo de un Carnaval vacío Pedro Carasa Carnaval, carnal, carnestolendas significan que la carne debe ser eliminada (símbolo del pecado), mientras el entierro de la sardina propone acabar con el pecado y volver al pescado (símbolo de la abstinencia). Es el ritual más viejo, hondo y universal de occidente que trasciende religiones, espacios, poderes [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>El espectáculo de un Carnaval vacío</strong></p>
<p align="center"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Pedro Carasa</span></p>
<p><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Carnaval</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">, </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">carnal</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">, </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">carnestolendas</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> significan que la carne debe ser eliminada (símbolo del pecado), mientras el </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">entierro de la sardina</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> propone acabar con el pecado y volver al pescado (símbolo de la abstinencia). Es el ritual más viejo, hondo y universal de occidente que trasciende religiones, espacios, poderes y culturas, porque visualiza los impulsos humanos más hondos. Hoy está reducido a un rentable espectáculo.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Nace en ritos celtas agrarios, de fertilidad y primavera. Entran aquí hacia el 900 a.C. para purificar a los muertos de espíritus malignos con calabazas anteriores al </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Halloween</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">. Celebran el fin del invierno (muerte) y el inicio de la primavera (vida), etapa básica del tiempo vegetal, animal, humano y religioso. Contienen leyendas del guía sagrado en caballo blanco (cristianizado en </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Santiago</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">), la luz que alumbra y purifica (las </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Candelas</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">), la quema de víctimas expiatorias (</span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Judas,</span></em><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Peropalo, Colacho, Fallas</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">), el canto a la fertilidad de la tierra, el ganado y los hombres (</span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Pascua</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">). </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Se incorporan danzas egipcias de igualdad social. Los griegos aportan el barco con ruedas (</span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">carrus navalis</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">). Para Caro Baroja son decisivas las fiestas romanas, </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">saturnales</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> (dios de la sementera), </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">bacanales</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> (dios del vino), </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">lupercales</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> (dios de la fecundidad) y </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">matronales</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">. En las saturnales se libera a esclavos, servidos por sus dueños, que sacrifican un rey bufo y se exceden en placeres, sin tribunales, escuelas, guerra, ni trabajo. De los </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">lupercos</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">, jóvenes embriagados tras las mujeres deseosas de descendencia, arrancan muchas tradiciones castellanas. En el siglo V se cristianizan estas lupercales con la fiesta de </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">San Valentín</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">La Iglesia incorpora a su liturgia las celebraciones paganas, abre la Cuaresma el Carnaval como un contrasentido religioso que confirma la regla de la virtud con la excepción del vicio; la infracción ritual es válvula de escape que refuerza el orden y no lo quiebra. Sin la Cuaresma, dice Caro Baroja, no tendría sentido el Carnaval, lo ha conservado. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Las medievales</span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> fiestas de locos</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> del Carnaval impulsan a monaguillos a elegir un </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">obispillo</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">, suben a asnos rebuznando al coro de las iglesias, coreados por campesinos, locos y pobres cantando burdas coplas para humillar a los poderosos. A estas fiestas recuerdan los mozos castellanos en pasacalles de Santa Águeda con coplas y alimentos para celebrar grasientas comilonas y copiosas bebidas en el </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Jueves de todos</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">. Los leoneses del</span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> Jueves lardero</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> comen hasta reventar porque luego ayunarán. Celebran el </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Antruejo</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> o introito de la Cuaresma con máscaras de </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">guirrios, jarrios, zafarrones y jurrus</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">. </span><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Proliferan animales domésticos, como el toro (Ciudad Rodrigo), el burro o el gallo. En el </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Escarrete </span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">de Prádanos las mozas matan al gallo. Los locos eligen autoridades burlescas, reyes de animales (San Antón) y alcaldes cómicos, como las </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Águedas</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> de Zamarramala hacen alcaldesas a las mujeres. Son parecidos el </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Zangarrón</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en Sanzoles, los </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Cucurrumachos</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en Gredos, la </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Boda de Carnaval</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en Toro, el </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Carnaval del Toro</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en Ciudad Rodrigo, la </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Noche Bruja</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> en la Bañeza. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">La nobleza del Imperio español lo usa para reforzar sus linajes. Los ilustrados generalizan bailes de pelucas y sátiras, hasta que los frena la revolución francesa que prohíbe los disfraces y la mezcla de pueblo y nobleza en la calle.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">Larra escribe que en el XIX todo el año es Carnaval. La burguesía urbana liberal exalta sus valores con fiestas ostentosas, crea una imagen alegre y autocomplaciente de la ciudad para darse prestigio. Mientras los radicales lo animan, los conservadores lo limitan. La revolución de 1868 retira las caretas y sólo difunde el irreverente baile del </span><em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">cancán</span></em><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">. La I República, proclamada el martes 11 de febrero de 1873, sustituye los Carnavales por estudiantinas de tunantes.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">El poder siempre utiliza o persigue el Carnaval. Se condena en el s.XVII, vuelve a prohibirlo Carlos III, lo hacen también los moderados y las dictaduras. En febrero de 1929 se impide salir a la calle con disfraz. En febrero de 1937, antes del miércoles de Ceniza, Franco suspende el Carnaval. El nacionalcatolicismo condena las carnestolendas por irreverentes y sacrílegas. La fórmula más sutil y efectiva para controlar el Carnaval es la cristianización católica que neutraliza sus efectos mentales.</span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">En el primer tercio del s.XX se estimulan comparsas, coros y cuartetos, particularmente las murgas y chirigotas gaditanas, que transmiten bien el viejo espíritu carnavalero de ironía y crítica política. La II República abre la crítica en coplas sobre la reforma agraria que cantan comparsistas anarquistas y anticlericales en el bajo Guadalquivir. </span></p>
<p><span style="font-family: Calibri; font-size: small;">La sociedad actual, movida por el mercado, el espectáculo fácil y el regionalismo, abandona estas raíces y reduce el Carnaval a un vacío folclore de cultura dulzona que pierde la hondura humana de sus raíces. Populistas, antisistema y animalistas no se fijan en su ecológica defensa de la naturaleza, su aspiración de igualdad, su denuncia de corrupción o su aprecio de los animales. Hoy los Carnavales sirven, como otras procesiones, para exhibir vitalidad y prestigio de políticos y ciudades. Los ayuntamientos lo pagan y difunden por televisión como diversión edulcorada para conseguir apoyo electoral. Valladolid rendirá homenaje a Zorrilla, al romanticismo y al Tenorio. El Carnaval hoy no sirve para que el pueblo critique, sino para que el poder ensalce a un egregio lugareño y alimente la autocomplacencia de la ciudad.</span></p>
<p>Publicado en la edición de papel del 11 de febrero de 2017</p>
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		<title>El Estado de bienestar y los políticos</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2017 10:23:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El Estado de bienestar y los políticos Pedro Carasa La crisis del Estado de bienestar les preocupa a los políticos más por el posible castigo electoral que por los recortes sociales de los ciudadanos. No es una ocurrencia tópica sobre la insensibilidad social de la casta, es una lección de historia, basada en lo que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>El Estado de bienestar y los políticos</strong></p>
<p align="right">Pedro Carasa</p>
<p>La crisis del Estado de bienestar les preocupa a los políticos más por el posible castigo electoral que por los recortes sociales de los ciudadanos. No es una ocurrencia tópica sobre la insensibilidad social de la casta, es una lección de historia, basada en lo que los expertos en ciencias sociales y económicas llaman “efecto Mateo”. Reflexionemos sobre ello.</p>
<p>El nombre nace de la frase de San Mateo (13:12): “A cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado”. Sociológicamente se llama así al fenómeno de acumulación de riqueza o fama. Es la expresión vulgar de que siempre el rico se hace más rico y el pobre más pobre. El nombre técnico es proceso estocástico o conexión preferencial. El efecto, que se aplica en sociología, historia social, economía, psicología y educación, se refiere a bienes materiales y a valores de confianza y prestigio social.</p>
<p>En política social, el efecto Mateo afirma que en todo sistema asistencial resultan más beneficiados los asistentes que los asistidos. Los expertos en servicios sociales creen que este retorno de beneficio a los asistentes es necesario para que subsista el sistema, que sin esa retroalimentación no sería sostenible.</p>
<p>Tal efecto se produjo en todas las etapas históricas, benefició a los limosneros de la caridad particular sacralizada en los siglos VII-XVII, a los ilustrados que encerraron a los mendigos en el XVIII, a los liberales que crearon la beneficencia municipal del XIX, y a los demócratas que gestionan el Estado de bienestar del siglo XXI.</p>
<p>La vieja caridad particular facilitó a nobles, eclesiásticos y comerciantes la salvación del alma, la mayor aspiración de entonces. Las fundaciones caritativas eran inversiones en capital sobrenatural que redimían la riqueza material y aseguraban un rédito salvador al rico y al pobre. Los hombres de las luces recluyeron y pusieron a trabajar a los pobres para que fueran útiles y no vagos. La beneficencia liberal fue un instrumento de clase para construir un comportamiento sumiso, sano y trabajador en las ciudades burguesas.</p>
<p>En la Alemania de fines del XIX se produjo una profunda revolución social que sentó el principio de que el Estado debía sufragar con recursos públicos los servicios sociales porque la educación, sanidad y seguridad social eran derechos del ciudadano y obligaciones estatales. Se llamó Estado de bienestar porque era la autoridad política la que debía financiar los servicios sociales con recursos fiscales, repartir socialmente la riqueza y ejercer la justicia redistributiva. En España se intentó en 1967, pero no se implantó hasta 1978; desgraciadamente era tarde y pronto el sistema comenzó a entrar en crisis.</p>
<p>En 2015 el Estado de bienestar (educación, sanidad, seguridad social, dependencia, familia y servicios sociales) representa el 60% del presupuesto central y autonómico español. Esta obra social, irrenunciable en toda democracia, es hoy la más importante acción política que gestionan los Estados desarrollados. Decidir y dispensar eficazmente los servicios de docencia, sanidad y seguridad social consigue el apoyo electoral a los gobiernos que los organizan y da prestigio a los profesionales que los aplican.</p>
<p>Por eso los políticos están doblemente obligados a solucionar la crisis del Estado de bienestar y reinventar alternativas para hacerlo sostenible. Su preocupación es más política que social porque surge del temor a perder el poder y no ser reelegidos más que del miedo a los recortes sociales de los ciudadanos. También al profesional del Estado de bienestar (profesor, médico, enfermero, empleado) le interesa no perder su profesión, poder académico y prestigio social, más que los servicios que presta.</p>
<p>Para superar esta retroalimentación entre gestores/asistentes del Estado de bienestar, los expertos buscan hoy una tercera vía que evite estas contaminaciones de la iniciativa privada y pública. Proponen el llamado <em>tercer sector</em>, <em>iniciativa social</em>, o <em>voluntariado</em>, organizados en ONGs, que minimicen el efecto Mateo.  La hipertrofia del primer sector público significa la atrofia de la sociedad civil como gestora autónoma de servicios sociales y el freno de la colaboración desde abajo. La sociedad civil se acomoda pasivamente a dejarse querer por las protecciones sociales del papá-Estado. Los servicios de bienestar dejados exclusivamente en manos del segundo sector, el privado, vinculado a la religión o a los agentes económicos particulares, acabarían contaminados por los intereses del gestor. La solución debe darla la sociedad civil, autónoma y madura, apelando a la ciudadanía, al voluntariado y a la familia, para complementar la prestación de servicios. Pero falta en España una adecuada política de apoyo a la familia para que cumpla esta misión.</p>
<p>La crisis exige corregir muchas contradicciones del Estado de bienestar y aliviar algunas de sus contaminaciones. Son necesarios un pacto social civil y solidario, nuevas formas ciudadanas de socialización de servicios, prestaciones sociales nacidas de la economía social, estímulo a la solidaridad voluntaria en las organizaciones del tercer sector. Hay que vigilar que las acciones voluntarias y solidarias sean complementarias de lo público, que no sustituyan al Estado de bienestar como eje de la protección social, y que no privaticen los servicios sociales.</p>
<p>Editado en <strong><em>El Norte de Castilla</em></strong> del 14 de enero de 2017</p>
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		<title>El impuesto de los tontos</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Dec 2016 11:24:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El impuesto de los tontos Pedro Carasa Los romanos pacificaban al pueblo con pan y circo, los regeneracionistas lo tradujeron en España por pan y toros, hoy encandila más pan y fútbol. Esa combinación económica y cultural late en la Lotería Nacional. Propongo unas consideraciones  sobre este juego de azar gestionado por el Estado, que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>El impuesto de los tontos</strong></p>
<p align="right">Pedro Carasa</p>
<p>Los romanos pacificaban al pueblo con <em>pan y circo</em>, los regeneracionistas lo tradujeron en España por <em>pan y toros, </em>hoy encandila más <em>pan y fútbol</em>. Esa combinación económica y cultural late en la <em>Lotería Nacional</em>. Propongo unas consideraciones  sobre este juego de azar gestionado por el Estado, que sigue entre nosotros tras superar guerras, crisis económicas, repúblicas, monarquías, dictaduras y democracias.</p>
<p>Lo intentó en vano Felipe II, pero fue Carlos III en 1763 quien creó la <em>Lotería Real</em>. Como toda reforma fiscal buscaba ingresos para la hacienda en crisis. Esquilache, inspirándose en la <em>lotto</em> napolitana, ideó el 10 de diciembre de 1763 (hoy hace 253 años) la lotería llamada <em>Beneficiata o Primitiva</em>, para congraciar la Corona con el pueblo. En 1769 se estableció en Nueva España otra <em>Lotería de Billetes</em> que inventó los décimos.</p>
<p>Entre 1808-12 en Cádiz se formó la <em>Lotería Nacional</em> para recuperar la hacienda exhausta por la Guerra de la Independencia. En 1811 el pueblo la llamó <em>Lotería Moderna,</em> distinta de la <em>Primitiva,</em> pero Cádiz la bautizó<em> Nacional</em> para subrayar la soberanía y borrar el apelativo absolutista <em>Real</em>. El marco era de otra crisis, España padecía hambrunas, epidemias, guerras y pérdida de 750000 habitantes.</p>
<p>En el siglo XIX la Lotería Nacional pasó a Madrid y se implantó en todas las cabezas de partido judicial. El Estado se quedó con el 30% de retención de lo jugado y el 10% de los premios. En la crisis de 1868 volvió a acentuarse su venta. En la crisis finisecular, el Estado cerró el monopolio suprimiendo todas las loterías particulares y extranjeras.</p>
<p>Las ventas durante la crisis de la guerra civil fueron el 3% de los ingresos del Estado. Coexistieron la lotería nacional de Sevilla y Burgos y la republicana de Madrid, Valencia y Barcelona. Los nacionales organizaron en 1936-37 <em>Loterías Patrióticas</em> pro combatientes en Zaragoza y Sevilla y restablecieron la <em>Lotería Nacional</em> en Burgos. Hubo algunos números con <em>premios conciliadores</em> agraciados en ambos sectores.</p>
<p>Como impuesto voluntario, la <em>Lotería de Navidad</em> recauda 3240 millones € vendiendo 160 millones de décimos, el Estado retiene 1500 millones € y reparte 2250 en premios. Lo llaman el <em>impuesto de los tontos</em> por conseguir ingresos a cambio de sueños. Su efecto sobre la sociedad es discutible, porque concentra riqueza; su práctica fiscal no es la mejor, porque contradice la justicia redistributiva. La sociedad del siglo XIX lo criticaba porque acentuaba el vicio del juego en los trabajadores. La lotería al final cultiva valores liberales y capitalistas.</p>
<p>Ha ascendido el volumen de ventas en una proporción parecida a la riqueza per cápita. Sin embargo, son menores los premios desde 1920, hasta caer al mínimo de 2016. Con el gordo de 1920 se compraban 50 casas, con el de 2016, es el más bajo de los 253 años, sólo una. Compran más lotería personas de perfil social medio-alto, con renta mensual de 1000/2000 €, en ciudades como Madrid, Murcia, Valencia, Barcelona y Bilbao; van a la zaga Andalucía, Galicia y Extremadura. Este comprador tipo tiene más estudios secundarios que universitarios. El ansia de incrementar fortuna empuja más a ricos que a pobres. No hay relación entre juego y religiosidad, pero sí crece con la edad, ya que los jóvenes se alejan de la lotería.</p>
<p>Los juegos de azar aparentan ser benéficos para hacerse atractivos con la dádiva; un disfraz de inocencia y seguridad. Este mensaje caritativo es el lanzado por el canto inocente de los niños huérfanos del Colegio de San Ildefonso, cantores de otros sorteos de bola o papeleta. Resulta extraño que hasta no hacerse mixto el colegio en 1984 no participaran niñas en el sorteo nacional.</p>
<p>Pero lo económico es lo menos importante de la lotería, laten en ella sentimientos y emociones que son más hondos. Contiene múltiples factores culturales que dibujan un buen caleidoscopio integral de nuestra sociedad: supersticiones, depresiones, euforias, sueños, encuentros familiares, experiencias de azar, excesos vacacionales, gestos benéficos, hasta estímulo de identidades nacionales.</p>
<p>Todos estos gestos intangibles importan al Estado. Está interesado en generar esperanzas en los compradores de lotería y prefiere que la fiesta y el juego estimulen una sociabilidad popular pacificadora de conflictos. El que manda busca sutilmente estrechar los lazos sociales con las participaciones de la lotería, porque refuerzan los lazos de familias, empresas, profesiones y clientes. Actúa de motor virtual de comunidad, la emotiva cantinela infantil anima a estos encuentros de convivencia.</p>
<p>Para el poder es bueno que la lotería alimente en la sociedad un afán de medrar y salir de la medianía. Porque es la clase media la mayor compradora de décimos para su mejora social. Soñar un premio incluye una esperanza de huida de la realidad, salir de pobre, hacer un corte de manga a tu jefe, alcanzar al grupo holgado que has envidiado, desahogarte de las hipotecas y abandonar la sensación de crisis. Los juegos abren estos puntos virtuales de fuga y aflojan tensiones en la sociedad, actúan de ficticias válvulas de escape muy eficaces a la hora de templar reacciones. Estos mensajes subyacen en sus campañas de propaganda.</p>
<p>El producto “cultural” que vende el Estado con este juego puede ser superior al premio económico. Hay miles de anhelos e ilusiones que sólo se venden y comparten con la lotería.</p>
<p>Editado en papel en El Norte de Castilla de 10 de diciembre de 2016</p>
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		<title>Raíces del Populismo</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Nov 2016 10:28:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Raíces del populismo Pedro Carasa Los populistas lucharon ayer y pelean hoy para que el pueblo llegue al poder en las crisis contemporáneas: Asamblearios frente a representativos, jacobinos frente a girondinos, anarquistas frente a socialistas, bolcheviques frente a mencheviques, fascistas frente a demócratas, hippies frente a burgueses, rupturistas frente a reformistas, agitadores frente a bipartidistas [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>Raíces del populismo </strong></p>
<p align="right">Pedro Carasa</p>
<p>Los populistas lucharon ayer y pelean hoy para que el pueblo llegue al poder en las crisis contemporáneas: Asamblearios frente a representativos, jacobinos frente a girondinos, anarquistas frente a socialistas, bolcheviques frente a mencheviques, fascistas frente a demócratas, hippies frente a burgueses, rupturistas frente a reformistas, agitadores frente a bipartidistas y Brexit frente a europeístas.</p>
<p>Optaron por república contra monarquía, protección contra librecambio, independencia contra unión, pueblo contra elite, emoción contra razón, contracultura contra cultura, movilización contra representación, conflicto contra consenso, gente contra casta, calle contra escaño, redes contra urnas, plebiscito contra parlamento, pancarta contra programa, antisistema contra instituciones, xenofobia contra integración, referéndum contra constitución.</p>
<p>Los populistas actualizan hoy esas opciones. Son los casos chavista, ecuatoriano, boliviano y peronista en el sur y el crudo ejemplo de Trump en el norte. Hay partidos populistas o ultras con más del 8% de los votos en 12 países europeos. La Teología de la Liberación agita a la Iglesia. El mundo sindical se contagia. Los reality show y las tertulias inoculan sus valores en la gente. Se apunta en el último premio Nobel.</p>
<p>El populismo español es viejo, agitó a muchos movimientos históricos para lanzar al pueblo tras el poder: Comuneros, guerrilleros, bandoleros, juntistas, carbonarios, septembrinos, cantonalistas, ácratas, republicanos radicales, juventudes socialistas, falangistas, frentepopulistas, colectivistas, trotskistas, fuerza nueva, mayo del 68, vecinos asociados, grupo GIL, o el 15M.</p>
<p>No es una plaga, es una reincidente protesta radical que nace y crece en las crisis y amainará tras ellas. Ésas son sus raíces y su vida histórica. Hoy vemos en ellas muchas contradicciones y ciertos logros.</p>
<p>No les mueve la ideología, ni la razón, actúan por miedo y odio hacia los enemigos del pueblo. Invocan el mantra popular como un dictado de creyentes, por encima de la ley. El pueblo es el súmmum de las virtudes, el antipueblo la causa de todos los males. Su inflamación popular y sobredosis de gente los aboca al conflicto. Por ser populares son maniqueos, explican la situación política como una simple oposición de buenos y malos para con el pueblo, de forma que han revivido las dos Españas.</p>
<p>No lo dicen, pero adoran el poder sin cortapisas y con actos antisistema. No tienen proyectos, la acción directa les lleva al clientelismo popular. Buscan captar votos agradecidos y usan recursos mediáticos y mensajes emocionales para gustar a la gente. Hablan un lenguaje político banal, callejero, demagógico, con slogans de televisión y redes sociales, hasta conquistar el cielo.</p>
<p>Se creen fruto de la sociedad civil, ajenos a la casta; pero cuando tocan poder se convierten en el político despreciado. Son personalistas, con líderes mesiánicos para redimir a la gente. Les interesa movilizar masas más que transformar la sociedad. Frenan las ayudas al desarrollo internacional. No son estables y duraderos, están diseñados para actuar contra las instituciones mientras duren las crisis.</p>
<p>Apoyan el soberanismo, las fronteras y el derecho a decidir, siguen el error de la izquierda española que sobrepuso la identidad nacionalista a la igualdad de los españoles. Los independentistas, anclados en los fueros medievales, son populistas porque subordinan las necesidades sociales al soberanismo e izan esteladas como paraíso popular, por encima del Estado de derecho.</p>
<p>Debemos reconocerles cierta eficacia. Regeneran la democracia y reaccionan a demandas sociales insatisfechas. Son exigentes con la representación, conectan la política con la sociedad y destapan la corrupción. Rompen el bipartidismo y el anquilosamiento de los partidos políticos como máquinas de poder que no nos representan.</p>
<p>Incitan a la sociedad civil a madurar desde abajo en la gestión de servicios y ejercicio de derechos. Superan la excesiva subordinación civil bajo la intervención estatal y denuncian la inmadurez del que lo espera todo de lo público. Critican el agobio de tres administraciones paralelas.</p>
<p>Movilizan a los ciudadanos, las manifestaciones diarias se triplican en España entre 2012-14. El 80% de los españoles aprobó el significado del 15-M. Despiertan políticamente a los jóvenes otrora apáticos y exhiben sus símbolos de calle en el Congreso. Las mareas inundan las ciudades con docentes y sanitarios coloreados.</p>
<p>Borran la memoria de la Transición española. Se apropian de la histórica <em>ruptura democrática</em> y la llaman populista. Anuncian una segunda Transición de ruptura popular, contra el engañoso pacto de las elites del régimen del 78. Elaboran una contramemoria de la Transición y eliminan el mito del consenso.</p>
<p>Aportan una vitalidad nueva para salir de la crisis. Un premio Nobel de 2008 propuso un <em>contragolpe populista</em> pera revertir la desigualdad social. Analizan con eficacia las contradicciones políticas y sociales del sistema en crisis. En España han absorbido el electorado de la baronía y la envejecida política social del PSOE; no han roto el bipartidismo, han arruinado un partido.</p>
<p>Los movimientos populistas denunciaron defectos y aportaron soluciones en las crisis históricas. Actualmente tienen profundas carencias, pero sus actitudes y valores han renovado la cultura política de muchos españoles.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Publicado en la edición en papel el día 12 de noviembre de 2016.</p>
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		<title>Una Fiesta Nacional tradicionalista</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2016 08:23:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Una Fiesta Nacional tradicionalista Pedro Carasa  La fiesta nacional del día del Pilar es fruto de una cadena histórica de leyendas tradicionales que han ido formando el concepto conservador de España. Sus eslabones medievales fueron la llegada de Santiago apóstol a España como tierra elegida, la aparición de la Virgen del Pilar al apóstol para [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>Una Fiesta Nacional tradicionalista</strong></p>
<p align="right"><em>Pedro Carasa  </em></p>
<p>La fiesta nacional del día del Pilar es fruto de una cadena histórica de leyendas tradicionales que han ido formando el concepto conservador de España. Sus eslabones medievales fueron la llegada de Santiago apóstol a España como tierra elegida, la aparición de la Virgen del Pilar al apóstol para proteger a España, o la victoria de Ramiro I sobre los moros en Clavijo bajo la aparición del caballo blanco jacobeo. El descubrimiento de América fijó estos valores a la fecha del 12 de octubre.</p>
<p>Tales mitos medievales y la cultura del Imperio español contaminaron este imaginario nacional de España con valores tradicionalistas: tierra mesiánica y mariana, escenario de guerras santas y cruzadas de soldados y monjes, cantera de descubridores y conquistadores de raza, madre patria evangelizadora de hijas americanas, lengua castellana como arma universal de civilización, líder hispanoamericano universal, y adalid de la contrarreforma católica.</p>
<p>Desde fines del XIX, en América y España se vincularon a la fiesta nacional imágenes y argumentos hispánicos muy conservadores que han pervivido hasta 1981. Se alimentaron de la cultura política carlista basada en Dios, patria y rey. Crecieron con las celebraciones del IV centenario del Descubrimiento en 1892, cuando Cánovas celebró la fiesta nacional en el <em>Día de Colón</em>, y del I centenario gaditano en 1912, escenario en que surge en Iberoamérica el <em>Día de la Raza</em>, que a los dos años se trasladó a España. En 1913 se declaró la Virgen del Pilar como Patrona de la Guardia Civil. En 1918, coincidiendo con la debilidad demográfica de la gripe española, Maura dictó la celebración de la <em>Fiesta Nacional de la Raza</em>.</p>
<p>Primo de Rivera quiso denominarlo <em>Día del Idioma</em>, pero la RAE se opuso porque el <em>Día de la Raza</em> estaba ya implantado. Intelectuales conservadores como Vizcarra, Maeztu, Jiménez Caballero, asustados por el fascismo, sustituyeron la raza por la Hispanidad. Era la cultura propia de España y sus naciones hijas americanas, basada en la superioridad hispánica de la fe, la raza y la lengua de la madre patria. Quedó en minoría la visión de Unamuno, Fernández de los Ríos y Madariaga, centrada en la lengua.  Hasta 1936 se celebró el 12 de octubre con banderas hermanadas, exposiciones, actos académicos y desfiles de señoritas simbolizando las 20 repúblicas americanas hijas de España.</p>
<p>El fascismo español acarició la idea de la hispanidad, Onésimo Redondo llamó a sus Juntas Castellanas de Actuación <em>Hispánica</em>, Falange Española recogió el concepto en su programa de 1943. El autor franquista García Morente y el cardenal Gomá adaptaron el concepto al régimen. En 1940 se institucionalizó con el Consejo de la Hispanidad, sustituido en 1946 por el Instituto de Cultura Hispánica. Desde 1939 el Caudillo celebró la fiesta nacional con ostentosos desfiles militares y concentraciones religiosas masivas en la basílica de Zaragoza, convirtiéndola en un acto militarista y nacionalcatólico. En 1958 se proclamó oficialmente la <em>Fiesta Nacional de la Hispanidad</em>. La dictadura visualizó así que la esencia de España se identificaba con el ejército y la Iglesia, y los valores de la raza y la hispanidad se personificaban en el caudillo vencedor de la masonería y el comunismo.</p>
<p>La Transición debió cambiar este discurso, pero no consiguió un relato cívico nuevo. En 1981 declaró <em>Fiesta Nacional y de la Hispanidad</em> el día 12 de octubre, y en 1987 se estableció como <em>Fiesta Nacional de España.</em> Nada ha cambiado hasta hoy.</p>
<p>Los nacionalismos contaminaron el sentimiento de lo español en la cultura popular proyectando sobre él una identidad vergonzante. Algunos partidos políticos consideran facha la valoración de la nación española, la percepción positiva de un país con tan valioso legado histórico, y no ven políticamente correcto hacer pedagogía de la dignidad de ser español. Hoy gritamos ¡soy español!, ondeamos la bandera, escuchamos el himno nacional o aclamamos a “la roja” sólo en escenarios deportivos internacionales, porque falta un espacio político donde hacerlo.</p>
<p>Es bueno que la fiesta nacional contenga memoria histórica, pero no sólo la tradicionalista. La fiesta nacional no puede basarse en tópicos religiosos, etnocentristas, militares, coloniales y patrióticos en un país laico, civilista, democrático y europeo. La fiesta nacional no es el <em>Día de las fuerzas armadas</em> con desfiles y banderas de reactores. No es bueno festejar España exhibiendo motivos de raza, venerando fechas y devociones marianas, celebrando hábitos coloniales paternalistas, exaltando actitudes católicas y castrenses, ajenas a la mayoría de los ciudadanos.</p>
<p>Habrá que renovar un proyecto festivo común de convivencia plural que aglutine a todos los españoles. En este entorno de debilidad política que vivimos, sería buena una dosis de autoconfianza en España, hacer amables los símbolos de nuestra identidad, proponer iconos de concordia civil, crear valores de memoria no reaccionarios, e incluso redactar una letra consensuada para el himno nacional. Urge elegir una fecha civil para que todos festejemos nuestra identidad. Podrían reunirse en la cámara territorial del Senado los parlamentos y autoridades regionales, los partidos políticos, las instituciones y movimientos sociales, para incitar a toda la sociedad a celebrar España y mostrar sin vergüenza la dignidad de ser español.</p>
<p>Publicado en la edición impresa de El Norte el día 8 de octubre de 2016</p>
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		<title>Uso del Quijote por el poder</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Sep 2016 18:43:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Uso del Quijote por el poder Pedro Carasa El poder es interactivo, no existe si alguien no lo obedece. Necesita crear instituciones nuevas, elaborar una cultura política, una memoria histórica, un argumento cultural que lo legitimen. Esta justificación primero fue religiosa, los jefes actuaban en nombre de Dios. La revolución francesa secularizó el poder, que [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><strong>Uso del Quijote por el poder</strong></p>
<p align="right">Pedro Carasa</p>
<p>El poder es interactivo, no existe si alguien no lo obedece. Necesita crear instituciones nuevas, elaborar una cultura política, una memoria histórica, un argumento cultural que lo legitimen. Esta justificación primero fue religiosa, los jefes actuaban en nombre de Dios. La revolución francesa secularizó el poder, que no viene de Dios, sino de los ciudadanos.</p>
<p>Para hacerse obedecer el poder busca ahora legitimidades de tejas para abajo. Lo que antes encontraba en la religión ahora lo halla en la historia. Cada nuevo sujeto del poder necesita presentar orígenes, héroes, hazañas, identidades para ser obedecido. La historia nacional, escuela nacional, archivos nacionales, nacieron para educar ciudadanos nacionales. El poder siempre necesita una historia propia, porque, junto con la lengua, gana más batallas que los ejércitos. Los poderes políticos llegan a crear héroes e inventar meta-relatos que desfiguran el pasado para legitimarse. Las conmemoraciones históricas y culturales sirven para divulgar estos mitos.</p>
<p>Los expertos dicen que solo la interpretación literal del Quijote es válida, la de la comicidad y la parodia como elementos esenciales de la novela. Luego se añadieron otras interpretaciones históricas o románticas: el mito más importante fue el socio-político relacionado con la identidad de España. De este mensaje histórico cada presente hace una lectura propia, que los poderes políticos, turísticos o de comunicación usan para conseguir votos y mercados.</p>
<p>Los literatos rechazan estas interpretaciones simbólicas, porque sobrepasan el texto y construyen hipótesis ajenas al libro. El Quijote no es héroe histórico, ni belicista, ni revolucionario, ni paladín de los pobres, ni una alegoría de España. Nunca existió ese propósito inconsciente en la mente de Cervantes. Los poderes al usarlo deterioran el idealismo de don Quijote, eliminan su comicidad esencial y minimizan su significado al aplicarlo a una coyuntura política. Lo malo es que una décima parte de la población ha leído el Quijote, y el 90 % solo conoce estos mitos fabricados por el poder.</p>
<p>Los autores prestigiosos que han construido los mitos históricos del Quijote han sido Valera, Galdós, Pereda, Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Ramón y Cajal, Unamuno, Isidoro Lapuente, José de Armas y Cárdenas, Navarro Ledesma, Alfredo Vicenti, Costa, Almirall, Ganivet, Américo Castro, Maeztu. Intelectuales del poder del conocimiento, periódicos del poder de la comunicación y políticos del gobierno los han transmitido a la sociedad.</p>
<p>La primera interpretación del poder cultural y político comenzó en el s. XVIII, con la biografía de Cervantes de Mayans. Primer reconocedor del siglo de oro español y defensor de la obra cervantina, presentó a los ilustrados como sucesores de humanistas y erasmistas. Los hombres de las luces legitimaban así que los orígenes de su cultura política reformista eran cervantinos y neoclásicos, no afrancesados.</p>
<p>Repasemos cómo se usaron estos mitos en el III y IV centenario de la edición del Quijote en 1905 y 2005. El contexto del III Centenario era el desastre del 98, el caciquismo, una profunda tensión social y el conflicto regionalista. Con los mensajes querían apoyar la cohesión social y la identidad de España. En 2005, Rodríguez Zapatero propuso celebrar el IV Centenario para mostrar que la cultura primaría en su gobierno. No había en su mente mitos históricos, calificó la novela de constitución de la humanidad y dijo que el Quijote era republicano.</p>
<p>En 1905 fue Mariano de Cavia quien propuso a Maura celebrar la efeméride. Los autores de la edad de plata de la cultura española dieron al centenario un alto nivel académico. La meta era exaltar la raza, la lengua y el alma nacional, la bandera era el Quijote, referente social, símbolo del país, orgullo nacional, héroe español y universal. Elitista empeño, dado el 65% de españoles alfabetos. Para la plebe hicieron festejos populares y así evitaron los motines de 1892 contra Cánovas en el IV Centenario de América.</p>
<p>El programa de 2005 era de espectáculos y sin nivel científico. El único lema fue el Quijote como símbolo feminista. Abundaron películas y conciertos propios de la sociedad de mass media; seguro que los juegos florales de 1905 tuvieron menos audiencia que los videojuegos y la música pop de 2005. El Quijote sirvió de percha populista para criticar al político de turno y hacer marketing de diversión. Sólo las universidades y el Centro de Estudios Cervantinos lograron un Banco de Imágenes del Quijote y la Gran Enciclopedia Cervantina.</p>
<p>La polémica catalana estuvo presente en ambas celebraciones. En 1905 Cataluña protestó porque la novela se utilizaba en Madrid como un símbolo nacionalista español. En 2005 Pujol dijo que Cervantes podría serle tan próximo o lejano como Goethe. Alguien escribió que el loco manchego no vino a deshacer entuertos nacionalistas. Felipe VI, hablando de Cervantes, acaba de insistir en que representa lo que nos une.</p>
<p>La conmemoración de 2005 se empaquetó como producto de marketing para el consumo y el espectáculo. Los poderes políticos y culturales trataron de dar gusto al pueblo y satisfacer su afán de pasarlo bien. Esto es exactamente el populismo, contentar a la gente para alcanzar fácilmente el poder.</p>
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		<title>El otoño del PSOE histórico</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Sep 2016 08:46:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pedro Carasa</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[El otoño del PSOE histórico Pedro Carasa Vemos al PSOE como un árbol histórico de cuatro ramas que forman sus iniciales: partido político, ideología socialista, composición obrera y naturaleza española. Su tronco federal fue alimentado por unas raíces de 137 años y pensado para producir frutos de justicia, solidaridad e igualdad. Participó en gobiernos republicanos, [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El otoño del PSOE histórico</p>
<p align="right">Pedro Carasa</p>
<p>Vemos al PSOE como un árbol histórico de cuatro ramas que forman sus iniciales: partido político, ideología socialista, composición obrera y naturaleza española. Su tronco federal fue alimentado por unas raíces de 137 años y pensado para producir frutos de justicia, solidaridad e igualdad. Participó en gobiernos republicanos, ha ganado 17 elecciones, ha gobernado 21 años en la Transición, ha recibido más de un tercio de los votos, ha modernizado los movimientos sociales, la cultura política y el mundo laboral. Ha sido un pilar básico de la democracia en España.</p>
<p>Siguiendo el símil del árbol en las estaciones de la historia, parece que el partido culminó su otoño y comenzó a invernar. Como en la naturaleza, las instituciones deben adecuar sus ramas y hojas a cada etapa histórica, pero no deben perder la fortaleza de su tronco para seguir dando frutos. Al PSOE se le cayeron sus ramas y hojas originales, pero también perdió cohesión en su tronco federal, y dejó de dar sus frutos de justicia, solidaridad e igualdad.</p>
<p>Cuando nació todas sus iniciales eran imprescindibles. La “P” de partido político de masas, el primero de participación popular. La “S” por adherirse al socialismo y marxismo, la teoría social, política y económica más avanzada de entonces, defensora de la igualdad, la solidaridad y la justicia social. Comenzó con un programa ortodoxo y radical de lucha proletaria, de propiedad social y de poder político de clase. La “O” fue la letra más específica y la preferida por Pablo Iglesias, porque pretendió emancipar al movimiento obrero de la tutela de la burguesía demócrata y republicana, y quiso formar un partido político obrero y no burgués. La “E” aseguraba representar a toda la nación española, como otros partidos socialistas europeos que incluían en sus siglas el nombre del país. Se distinguía así de los emergentes partidos nacionalistas vasco y catalán, burgueses, conservadores, no internacionalistas y ajenos a la clase obrera.</p>
<p>Su tronco era federal, estaba internamente articulado de esa forma y proponía organizar España en Estados federales, simétricos y articulados. Pretendía romper con el centralismo españolista y evitar la ruptura estatal de los nacionalismos. Aunque el PSOE no consiguió introducir el federalismo en los debates constitucionales.</p>
<p>El otoño le llegó al árbol histórico del PSOE cuando se hizo socialdemócrata y burgués, apoyó al nacionalismo y amputó sus primeras ramas y hojas. Cayó la “O” de obrero, arrancada por varios vientos: conjunción republicano-socialista, alianza con la burguesía radical-intelectual, fracturas de sus comités y pugnas con comunistas y anarquistas. En la Transición la “O” sobraba en sus siglas y desapareció en los partidos autonómicos. Hoy es un partido de clases medias,<a class="MFRZgh7BN0r6 Gtli8jyt" title="Clic para continuar por Advertise" href="#8510677"> aliado<img decoding="async" src="//cdncache-a.akamaihd.net/items/it/img/arrow.png" alt="" /></a> débilmente con el proletariado solo por el sindicato UGT.</p>
<p>También voló la hoja socialista. El congreso extraordinario de 1979 abandonó el marxismo, borró las raíces originarias del socialismo científico, olvidó la ascética de Pablo Iglesias, y diluyó su ideología en el sincretismo socialdemócrata. En la democracia el partido antepuso la modernidad a la igualdad, el crecimiento económico a la justicia social, y prefirió la identidad a la solidaridad entre las regiones. Un proceso propio del contexto del fin del socialismo real, del descrédito marxista y la caída del muro, que afectó a otros partidos socialistas europeos.</p>
<p>Perdió significado su letra “E”, eliminada en algunos partidos regionales. Dentro del partido se sugirió recientemente que esta letra significara europeo y no español. Padeció cierta sensación vergonzante de llamarse español, mostró ambigüedad ante el derecho a decidir y propuso un indefinido federalismo asimétrico, opuesto a su legado histórico de igualdad. Abandonó también el republicanismo, predominante en su historia, y apoyó la monarquía en la Transición.</p>
<p>Esta adaptación de ramas y hojas a las condiciones climáticas de la sociedad española le fortaleció y otorgó el poder. En la década de los ochenta modernizó y europeizó España, pero después, al perder el poder, el árbol histórico del PSOE abandonó sus viejos ideales, dejó su tronco resquebrajado y no produjo los viejos valores de igualdad y solidaridad. Su organización federal quebró al segregarse partidos autonómicos.</p>
<p>Se añadieron a este otoño institucional graves circunstancias que empeoraron sus efectos: la crisis de valores en las clases medias, la ruptura de la izquierda y la honda fractura territorial española.</p>
<p>El partido ha perdido una oportunidad de oro en la última crisis social para recuperar sus necesarios valores históricos. En ella ha cedido a la corrupción, se ha limitado a llorar por los recortes, ha debilitado su liderazgo y ha perdido el poder y el electorado. El PSOE no ha podido con la crisis y la crisis ha podido con el PSOE. Ha abjurado de su internacionalismo histórico, ha pactado con los nacionalismos y antepuesto lo particular a lo general y lo identitario a lo solidario. Ha postergado así el papel común del Estado que debía defender y lo ha dejado como un enemigo residual al que las Autonomías debían arrancar recursos.</p>
<p>España necesita hoy un partido socialista con sentido de Estado, descentralizado y federal, que cultive los frutos históricos de justicia, igualdad y solidaridad. Los electores comprometidos socialmente carecen de este instrumento para solucionar la grave deriva del problema territorial y la hondura de las desigualdades sociales.</p>
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