{"id":53,"date":"2017-08-21T20:52:00","date_gmt":"2017-08-21T18:52:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/?p=53"},"modified":"2017-08-21T20:52:00","modified_gmt":"2017-08-21T18:52:00","slug":"la-familia-en-la-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/2017\/08\/21\/la-familia-en-la-crisis\/","title":{"rendered":"La familia en la crisis"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La familia en la crisis<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Pedro Carasa<\/p>\n<p>Familias y crisis tuvieron una <strong>relaci\u00f3n interactiva<\/strong> en la historia, aqu\u00e9llas<strong> mitigaron<\/strong> siempre los golpes sociales de las crisis hist\u00f3ricas y \u00e9stas <strong>renovaron<\/strong> los modelos familiares obsoletos. Conocemos mejor el papel amortiguador de la familia que las hondas renovaciones generadas por las crisis. Ahora es f\u00e1cil ver c\u00f3mo el <strong>colch\u00f3n familiar <\/strong>ha superado el conflicto de 5 millones de parados mejor que ONG, sindicatos o partidos. Es m\u00e1s dif\u00edcil analizar c\u00f3mo la crisis actual ha renovado la familia tradicional y la ha <strong>adaptado a la nueva sociedad<\/strong>. Decir que la crisis ha roto la familia es una visi\u00f3n hist\u00f3rica superficial, una mirada m\u00e1s honda percibe que la ha cambiado echando <strong>semillas revolucionarias<\/strong> que alumbrar\u00e1n un renovado modelo familiar.<\/p>\n<p>Los historiadores no hemos ahondado en la relaci\u00f3n de la familia con los sistemas sociales y econ\u00f3micos, ni en su interactividad con las crisis. Los <strong>materialistas abandonaron la familia<\/strong> en el desv\u00e1n ineficaz de las mentalidades, la izquierda espa\u00f1ola la despreci\u00f3 como <strong>tradicionalista, retardataria y conservadora<\/strong>, como un instrumento moral de la Iglesia o de clase burguesa. La econom\u00eda cl\u00e1sica tampoco ha analizado la familia como un <strong>factor necesario para la sostenibilidad<\/strong> de la econom\u00eda y la sociedad. La cultura cat\u00f3lica ha cultivado la familia como un reducto seguro, lastrada con manique\u00edsmos sexuales, con parentescos pasivos de maternidad tradicional y jerarqu\u00eda patriarcal, con una convivencia resignada y tradicional. Los soci\u00f3logos y te\u00f3logos protestantes en cambio han valorado la familia como importante motor renovador de la sociedad. Los historiadores hoy descubrimos esa oculta funci\u00f3n de <strong>sostenibilidad social de la familia<\/strong> gracias a la econom\u00eda informal de la<strong> supervivencia y del cuidado<\/strong>, que, sin computar en la contabilidad, asegur\u00f3 la b\u00e1sica labor de formar, alimentar y socializar a los miembros de la sociedad.<\/p>\n<p>Varias <strong>crisis hist\u00f3ricas<\/strong> adecuaron la familia a los cambios sociales y los h\u00e1bitos culturales. Fue importante el paso de la antigua <strong>familia extensa a la nuclear<\/strong>, impulsado por la burgues\u00eda liberal del XIX. Su econom\u00eda de subsistencia permiti\u00f3 sobrevivir al depredador capitalismo industrial, lo hizo productivo al sustentar al trabajador. La socializaci\u00f3n de la familia sostuvo el mercado laboral y permiti\u00f3 la acumulaci\u00f3n de capital. Sus valores callados de convivencia, supervivencia y unidad educaron a los trabajadores m\u00e1s que los sindicatos o las pol\u00edticas sociales del d\u00e9bil Estado. En ella, la mujer sobrevivi\u00f3 sometida a la desigualdad del patriarcado.<\/p>\n<p>La colaboraci\u00f3n de las familias de los trabajadores fue necesaria a fines del XIX para formar los <strong>movimientos sindicales<\/strong>. No entramos en la dram\u00e1tica retaguardia familiar que aguant\u00f3 la guerra civil, ni en la fam\u00e9lica postguerra heroicamente resistida por las <strong>familias espa\u00f1olas supervivientes del racionamiento<\/strong>. Porque tambi\u00e9n el franquismo forj\u00f3 una <strong>familia nacionalcat\u00f3lica<\/strong> que le fuera fiel. La profunda crisis del desarrollismo de los a\u00f1os sesenta fue fruct\u00edfera gracias a la actitud valiente de <strong>cambio social y flexibilidad con que la familia espa\u00f1ola se renov\u00f3<\/strong> haciendo posible la posterior transici\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Desde fines del siglo XX unas nuevas situaciones sociales, culturales, demogr\u00e1ficas y econ\u00f3micas vienen <strong>replanteando varias funciones arcaicas de la familia tradicional<\/strong>: La atrofia de la <strong>educaci\u00f3n<\/strong> familiar por la masificaci\u00f3n de la p\u00fablica, el encargo formativo al preescolar, la <strong>socializaci\u00f3n<\/strong> de los hijos en manos de amigos, medios de comunicaci\u00f3n y <strong>redes sociales<\/strong>, la <strong>secularizaci\u00f3n<\/strong> mayoritaria de la familia, la ambig\u00fcedad sexual del matrimonio, la extensi\u00f3n del <strong>divorcio<\/strong>, la pr\u00e1ctica del <strong>aborto<\/strong>, la frecuente <strong>violencia<\/strong> intrafamiliar, la aparici\u00f3n de m\u00faltiples <strong>tipos de hogar<\/strong>, la reducci\u00f3n de miembros, \u00a0los aprietos de la vivienda, la <strong>ca\u00edda de la natalidad<\/strong>, \u00a0el <strong>envejecimiento<\/strong>, la salida de j\u00f3venes al exterior, el <strong>desempleo<\/strong> de reci\u00e9n titulados, la <strong>d\u00e9bil autonom\u00eda<\/strong> de un tercio de hijos mayores de 25 a\u00f1os viviendo con sus padres, la <strong>incorporaci\u00f3n de la mujer al trabajo<\/strong>, la exigencia de <strong>igualdad y conciliaci\u00f3n<\/strong>, la intensa <strong>movilidad profesional<\/strong>, la reducci\u00f3n salarial, la <strong>precariedad laboral<\/strong>, el gasto en protecci\u00f3n a la familia mitad del europeo, la supervivencia con la pensi\u00f3n del abuelo, la repercusi\u00f3n de la <strong>crisis del Estado de Bienestar<\/strong>, los servicios mercantiles que vac\u00edan la cultura del cuidado en el hogar, la avanzada demanda de sanidad que excede el domicilio, la <strong>p\u00e9rdida de comunicaci\u00f3n familiar<\/strong> por la invasi\u00f3n del trabajo y las comunicaciones. \u00c9stas y otras semillas est\u00e1n gestando otra versi\u00f3n de la <strong>familia, m\u00e1s ajustada a los cambios sociales<\/strong>, que no desaparecer\u00e1, sino que se adecuar\u00e1 a las <strong>nuevas generaciones<\/strong>.<\/p>\n<p>La crisis ha evidenciado algunos <strong>d\u00e9ficits actuales de la familia nuclear tradicional<\/strong>. Hoy aparece como estrecha, <strong>r\u00edgida<\/strong>, <strong>jer\u00e1rquica<\/strong>, <strong>patriarca<\/strong>l, <strong>desigual<\/strong> en g\u00e9nero y derechos, intolerante en sexos, con <strong>procreaci\u00f3n \u00fanica<\/strong>, y no exenta de violencia callada. La <strong>praxis familiar de los j\u00f3venes reclama abrirla<\/strong> pol\u00edtica, jur\u00eddica y socialmente. Por eso est\u00e1n formando ya una familia nueva, flexible, abierta, igualitaria, no jer\u00e1rquica, poco nuclear, intersexual, no localizada, sin fijeza domiciliar, menos duradera, secularizada y conciliada con el trabajo.<\/p>\n<p>Ha sucedido lo habitual en la historia, no s\u00f3lo que <strong>la familia ha aliviado la crisis<\/strong>, sino sobre todo que <strong>la crisis ha renovado la familia<\/strong>.<\/p>\n<p>El art\u00edculo fue editado en <em>El Norte de Castilla<\/em> del 12 de agosto de 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La familia en la crisis Pedro Carasa Familias y crisis tuvieron una relaci\u00f3n interactiva en la historia, aqu\u00e9llas mitigaron siempre los golpes sociales de las crisis hist\u00f3ricas y \u00e9stas renovaron los modelos familiares obsoletos. Conocemos mejor el papel amortiguador de la familia que las hondas renovaciones generadas por las crisis. 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