{"id":55,"date":"2017-09-10T11:22:07","date_gmt":"2017-09-10T09:22:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/?p=55"},"modified":"2017-09-10T11:22:07","modified_gmt":"2017-09-10T09:22:07","slug":"no-vale","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/2017\/09\/10\/no-vale\/","title":{"rendered":"\u00a1No vale!"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a1No vale!<\/strong><\/p>\n<p>Pedro Carasa<\/p>\n<p>El <strong>maestro de escuela<\/strong> de mi pueblo tuvo que responder a un ni\u00f1o de primaria que le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 hab\u00eda reyes, polic\u00edas, jueces, ministros, diputados, pol\u00edticos o alcaldes. Se esforz\u00f3 en transmitir a su curioso aprendiz que <strong>todos esos personajes y las instituciones<\/strong> que representan, la monarqu\u00eda, las fuerzas de seguridad, los tribunales, el gobierno, el parlamento y los ayuntamientos, sirven para <strong>redactar la ley<\/strong>, necesaria para ordenar nuestra convivencia humana, sin necesidad de solucionar los problemas con la violencia o el uso de las armas.<\/p>\n<p>Es como cuando vosotros <strong>jug\u00e1is<\/strong> al escondite o a la rayuela \u2013dec\u00eda-, sab\u00e9is que los juegos tienen unas <strong>reglas <\/strong>y que para jugar hay que aplicarlas; si alg\u00fan ni\u00f1o se las salta, los otros le dir\u00e1n <strong>\u00a1No vale!<\/strong> \u00a0Es lo que hay que hacer para poder jugar, porque, si no, protestamos, nos pegamos o dejamos de jugar. Cuando te regalan un juego de mesa como el parch\u00eds o la oca, adem\u00e1s de las fichas, los paneles y los dados necesarios, siempre trae unas <strong>instrucciones<\/strong> que hay que leer antes y aplicarlas para que el juego funcione, s\u00f3lo as\u00ed nos <strong>entendemos todos<\/strong> y nos divertimos.<\/p>\n<p>El maestro sigui\u00f3 explicando que, debajo de todos esos ilustres personajes y de tan pomposas instituciones en las que viv\u00edan los pol\u00edticos, hab\u00eda s\u00f3lo <strong>un principio<\/strong> muy simple que todos ten\u00edan que defender: una <strong>ley<\/strong> o regla que todos deben aceptar y cumplir para entenderse. Si no existe esa ley com\u00fan, cada uno pretender\u00eda imponer sus intereses particulares por encima de los dem\u00e1s. La ley debe ser acordada por los <strong>representantes<\/strong> y todos los <strong>ciudadanos<\/strong> tienen la obligaci\u00f3n de <strong>conocerla<\/strong> y de <strong>cumplirla<\/strong> para vivir juntos en una vecindad, en un pueblo o en una naci\u00f3n. Si alguien no quiere obedecerla se le <strong>apartar\u00e1<\/strong> de la sociedad. Hay personas o <strong>tribunales <\/strong>que se encargan de castigar o retirar de la convivencia a los ciudadanos que no acepten las reglas acordadas por todos.<\/p>\n<p>La ley est\u00e1 escrita para defender los <strong>valores<\/strong> que el conjunto de esa vecindad, esa regi\u00f3n o ese pa\u00eds consideran que son comunes e importantes para <strong>convivir<\/strong>. Por ejemplo, que todos seamos <strong>iguales<\/strong>, que a todos se les den medios suficientes, que haya <strong>justicia<\/strong> en el reparto de bienes, que no se falte al <strong>respeto<\/strong> a los dem\u00e1s, que los intereses <strong>comunes<\/strong> valgan m\u00e1s que los privados. Esa ley com\u00fan general (por ejemplo, una constituci\u00f3n) puede cambiarse siempre que todos acuerden hacerlo, seg\u00fan unas <strong>condiciones pactadas<\/strong>, pero no puede reformarla cada uno por su cuenta sin contar con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El maestro volvi\u00f3 a explicar a su querido e inquieto escolar la funci\u00f3n de la <strong>persona<\/strong> del rey, del juez, del ministro, del diputado y del alcalde. A esa vecindad o comunidad pol\u00edtica en que vivimos la hemos llamado ayuntamiento, comunidad aut\u00f3noma, juzgado o naci\u00f3n, y est\u00e1n dirigidas por personas como Colau, Puigdemont, Pablo Iglesias, Garz\u00f3n o Felipe de Borb\u00f3n. Estas personas deben ser respetadas como las instituciones mismas. El conjunto de esas organizaciones juntas forma lo que llamamos <strong>Estado<\/strong>. Se ha construido a lo largo de la <strong>historia<\/strong> en numerosas culturas y \u00e9pocas, desde los moradores de la cueva de Altamira, pasando por las civilizaciones de Grecia y Roma, siguiendo por los Imperios de Carlomagno y Carlos V, continuando por los Reinos de Borbones y Saboyas. Lo llamamos <strong>Estado de derecho<\/strong>, y ha sido definido por todas las <strong>constituciones<\/strong>, desde la liberal de C\u00e1diz en 1812 hasta la democr\u00e1tica de 1978.<\/p>\n<p>Al principio ejerc\u00edan el poder individualmente lo chamanes o sacerdotes en <strong>nombre de Dios<\/strong>. Luego se impusieron las <strong>familias din\u00e1sticas<\/strong> que gobernaban como reyes. Las <strong>revoluciones<\/strong> de fines del XVIII establecieron que hab\u00eda que ordenar la convivencia pol\u00edtica en una <strong>organizaci\u00f3n civil<\/strong> regida por unas <strong>leyes comunes<\/strong> para que todos convivan libre y <strong>democr\u00e1ticamente<\/strong>.<\/p>\n<p>Se acord\u00f3 que el Estado deb\u00eda organizarse en <strong>tres tareas<\/strong> dedicadas a elaborar, aplicar y exigir <strong>la ley<\/strong>. Montesquieu los defini\u00f3 como los <strong>tres poderes<\/strong> del Estado: El primero era el poder legislativo compuesto por unos representantes del pueblo para <strong>redactar<\/strong> las constituciones, las leyes y los c\u00f3digos; el segundo es el poder judicial encargado de <strong>hacer cumplir<\/strong> esas leyes y de castigar y separar a los que nos las cumplan; y el tercero es el poder ejecutivo que tiene que <strong>gobernar <\/strong>el pa\u00eds y administrar los intereses de todos los ciudadanos seg\u00fan dicen esas leyes. Pero f\u00edjate bien, insisti\u00f3 el maestro, debajo del parlamentario, del juez y del ministro, que representan esos poderes del Estado, <strong>s\u00f3lo hay un fin<\/strong>: que haya <strong>una ley<\/strong>, que se haga cumplir y que se gobierne de acuerdo con ella. Todos esos personajes solo existen para que la ley haga posible nuestra <strong>vida en com\u00fan<\/strong> y sea la base de nuestra <strong>convivencia pol\u00edtica<\/strong>. Es la \u00fanica forma de <strong>evitar<\/strong> que se imponga la <strong>violencia<\/strong> en nuestra vida.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 el maestro explicando a su atento ni\u00f1o, que la ley y el Estado solo buscan <strong>asegurar<\/strong> la vida de los <strong>ciudadanos<\/strong>. Todos los habitantes del pa\u00eds son los que tienen la <strong>capacidad de elegir<\/strong> a los diputados, son ellos los que poseen lo que se llama <strong>soberan\u00eda<\/strong>, la \u00fanica que puede <strong>redactar<\/strong> las leyes y <strong>obligar <\/strong>a obedecerlas. A eso se llama <strong>democracia<\/strong>, el gobierno del pueblo, encargado de proteger y asegurar los <strong>derechos fundamentales<\/strong> de la <strong>justicia<\/strong> y la <strong>igualdad<\/strong> y los <strong>deberes <\/strong>b\u00e1sicos de todo ciudadano miembro de un Estado.<\/p>\n<p>Este recuerdo infantil tan sencillo ense\u00f1a un <strong>mensaje democr\u00e1tico<\/strong> muy hondo: hay que <strong>cumplir la ley<\/strong>, es m\u00e1s, hay que quererla como a un escudo que nos da seguridad. Me la ense\u00f1\u00f3 el maestro de mi pueblo. Recordar hoy esta sencilla ense\u00f1anza es importante; cuando algunos pol\u00edticos no cumplen la ley y quieren cambiarla por su cuenta, hay que gritar fuerte: <strong>\u00a1No vale!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Editado en <em>El Norte de Castilla<\/em> el 9 de setiembre de 2017.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1No vale! Pedro Carasa El maestro de escuela de mi pueblo tuvo que responder a un ni\u00f1o de primaria que le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 hab\u00eda reyes, polic\u00edas, jueces, ministros, diputados, pol\u00edticos o alcaldes. 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