{"id":93,"date":"2018-08-01T10:47:59","date_gmt":"2018-08-01T08:47:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/?p=93"},"modified":"2018-08-01T10:47:59","modified_gmt":"2018-08-01T08:47:59","slug":"perdedores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/2018\/08\/01\/perdedores\/","title":{"rendered":"Perdedores"},"content":{"rendered":"<p>El homo sapiens hace diez milenios logr\u00f3 la primera <strong>revoluci\u00f3n neol\u00edtica<\/strong> al pasar de <strong>depredador<\/strong> a <strong>cultivador<\/strong> de la tierra. El cambio clim\u00e1tico le oblig\u00f3 a descubrir que desaparecer\u00eda si solo cazaba animales y recog\u00eda productos salvajes. Tan dram\u00e1tica lecci\u00f3n de supervivencia forz\u00f3 al hombre a <strong>controlar la naturaleza<\/strong>, hacer fuego, fundir metales, <strong>sembrar semillas<\/strong>, domesticar animales y pulir instrumentos. Fue el paso m\u00e1s trascendental que ha dado el hombre para sobrevivir en la tierra e <strong>inventar la agricultura<\/strong> como umbral de nuestra historia.<\/p>\n<p>A partir de esta decisiva revoluci\u00f3n, la cultura occidental ha labrado la imagen del <strong>campesino como un perdedor<\/strong>, hasta llegar a su figura atrasada y residual de hoy. Los eslabones hist\u00f3ricos de esta <strong>cadena<\/strong> anticampesina fueron la urbanizaci\u00f3n <strong>cl\u00e1sica<\/strong> griega y romana, la est\u00e9ril ruralizaci\u00f3n <strong>goda<\/strong>, el feudalismo <strong>medieval<\/strong> pechero, el desapego <strong>humanista e ilustrado<\/strong> por lo campesino, la pobreza rural del <strong>XVII<\/strong>, o la necesidad del grito regeneracionista de <strong>escuela y despensa<\/strong>.<\/p>\n<p>Hablamos ahora s\u00f3lo del desprecio <strong>liberal<\/strong>, del derribo <strong>desarrollista,<\/strong> del abandono <strong>socialista<\/strong> y del olvido <strong>democr\u00e1tico<\/strong> como los \u00faltimos golpes inferidos al medio rural.<\/p>\n<p>El liberalismo y la burgues\u00eda del siglo XIX marginaron a fondo al campesinado. El control de la propiedad por las <strong>desamortizaciones<\/strong>, la <strong>urbanizaci\u00f3n<\/strong>, el monopolio electoral del <strong>propietario contribuyente<\/strong>, la industrializaci\u00f3n, la revoluci\u00f3n de los transportes y el <strong>caciquismo clientelar<\/strong> alejaron al campesino de la propiedad y de la ciudad. Acab\u00f3 siendo un jornalero sin <strong>conciencia de clase<\/strong>, <strong>sin medios sindicales<\/strong> de defensa y manipulado como <strong>votante sin cultura pol\u00edtica<\/strong>. La burgues\u00eda <strong>no alfabetiz\u00f3<\/strong> al campesino y alej\u00f3 la cultura del medio rural, en 1860 eran analfabetos m\u00e1s del 80% y en 1930 lo eran a\u00fan m\u00e1s de la mitad.<\/p>\n<p>El campesino acorralado se refugi\u00f3 en posturas radicales <strong>antiliberales<\/strong>, <strong>carlistas<\/strong> por la derecha y <strong>anarquistas<\/strong> por la izquierda, hostiles al capitalismo, desde la Mano Negra hasta las colectivizaciones. Pero ninguna de esas soluciones redimi\u00f3 a los jornaleros y peque\u00f1os propietarios. Tampoco lo hicieron los <strong>sindicatos cat\u00f3licos agrarios<\/strong> que refugiaron al campesino pasivamente bajo el manto <strong>paternalista<\/strong> y <strong>resignado<\/strong> de la Iglesia. El sindicalismo socialista se centr\u00f3 en los obreros industriales y no en los parias de la tierra.<\/p>\n<p>El campesino volvi\u00f3 a perder la batalla de la <strong>reforma agraria<\/strong> en la Segunda Rep\u00fablica. Luego fue carne de ca\u00f1\u00f3n, porque <strong>gan\u00f3 la guerra<\/strong>, pero <strong>perdi\u00f3 la postguerra<\/strong> por el hambre y la sumisi\u00f3n. La <strong>autarqu\u00eda<\/strong> y el <strong>racionamiento<\/strong> franquistas relegaron al campesinado, pues si bien pudieron sobrevivir mejor que la ciudad, hibernaron <strong>sometidos por la dictadura<\/strong> y <strong>minusvalorados por los tecn\u00f3cratas<\/strong> del desarrollo.<\/p>\n<p>La ruina mental del mundo campesino se produjo en las d\u00e9cadas <strong>1960 y 1970<\/strong>. El gran <strong>cambio social<\/strong> de estos a\u00f1os arrumb\u00f3 el entorno rural y convirti\u00f3 los pueblos en <strong>cementerios vivientes<\/strong>, sin escuelas, m\u00e9dicos, curas ni boticarios. Debieron quebrar las <strong>instituciones tradicionales<\/strong>, se hundi\u00f3 <strong>la familia<\/strong> como unidad productiva, se deterior\u00f3 la <strong>autoridad paterna<\/strong>, se huy\u00f3 pronto del hogar, el butano apag\u00f3 el viejo fog\u00f3n y la cocina econ\u00f3mica. El <strong>consumismo<\/strong> super\u00f3 las <strong>ferias locales<\/strong>, se minusvalor\u00f3 la <strong>ra\u00edz pueblerina<\/strong>, los ni\u00f1os ya no nacieron en su pueblo, y las j\u00f3venes debieron <strong>emanciparse<\/strong> de la familia <strong>patriarcal<\/strong>.<\/p>\n<p>La <strong>concentraci\u00f3n parcelaria<\/strong> fue necesaria, pero supuso un <strong>desarraigo profundo<\/strong> de las ra\u00edces familiares hundidas en la tierra, hizo perder la identidad del patrimonio y su vinculaci\u00f3n con la tierra heredada. El <strong>\u00e9xodo rural<\/strong> padeci\u00f3 el dolor de la <strong>dif\u00edcil supervivencia<\/strong> en el mundo urbano o extranjero, tan prometedores como hostiles. Por fortuna cayeron las <strong>viejas referencias de la moral<\/strong>, la educaci\u00f3n y el trabajo de la mujer abrieron <strong>relaciones renovadoras<\/strong>, la <strong>p\u00e9rdida de religiosidad<\/strong> separ\u00f3 el placer del pecado, se extendi\u00f3 la minifalda, las relaciones prematrimoniales y el amor libre. Mientras la <strong>televisi\u00f3n<\/strong> divulgaba el cine americano, los espacios de ocio y fiesta salieron <strong>fuera del control paterno<\/strong>, el <strong>autom\u00f3vil<\/strong> ampli\u00f3 la elecci\u00f3n de pareja y la <strong>libertad sexual<\/strong>. El impacto deslumbrante de los <strong>turistas<\/strong> y la cultura hippy fulminaron la cultura tradicional.<\/p>\n<p>La Espa\u00f1a democr\u00e1tica y europea se deshizo del <strong>legado campesino<\/strong> como un <strong>lastre de la dictadura<\/strong>, por eso <strong>olvid\u00f3<\/strong> al mundo agrario en los grandes pactos de la <strong>Transici\u00f3n<\/strong> y estanc\u00f3 a una agricultura <strong>pasiva<\/strong>, dominada por intermediarios y <strong>subvencionada<\/strong> por una PAC desalentadora.<\/p>\n<p>El papel de ocio de segunda residencia desfigura hoy lo rural y <strong>destruye su patrimonio<\/strong>. <strong>Desnaturaliza la cultura<\/strong> y el h\u00e1bitat rural con una falsa apariencia urbana que invade y <strong>rompe la identidad<\/strong> campestre. No aprovecha la oportunidad <strong>ecol\u00f3gica y naturalista<\/strong> porque no valora la naturaleza como entorno protector, s\u00f3lo le interesa el producto de <strong>turismo rural<\/strong>.<\/p>\n<p>Tan ruinosas ra\u00edces dejaron a Castilla vac\u00eda, porque <strong>perdi\u00f3 la vieja cultura<\/strong> rural y <strong>no asimil\u00f3 los nuevos valores<\/strong> urbanos. De aquellas carencias vienen los lodos actuales de <strong>dispersi\u00f3n<\/strong> de h\u00e1bitat, <strong>despoblaci\u00f3n<\/strong>, <strong>envejecimiento<\/strong>, marginaci\u00f3n social, h\u00e1bito de <strong>subvenciones<\/strong>, escasa autovaloraci\u00f3n, falta de identidad y <strong>pasiva cultura pol\u00edtica<\/strong>.<\/p>\n<p>Este necesario derrumbe del campo fue una <strong>Transici\u00f3n mental<\/strong> m\u00e1s honda y decisiva que la pol\u00edtica. No hemos reconocido esta <strong>deuda contra\u00edda con el mundo rural<\/strong>, pero la democracia ha crecido contra sus ruinas. Un historiador debe visualizar esta <strong>ausencia campesina en la Transici\u00f3n<\/strong>. Hubo una <strong>generaci\u00f3n<\/strong> que debi\u00f3 abandonar los valores recibidos en su <strong>ni\u00f1ez<\/strong> para hacerse <strong>joven<\/strong> y <strong>adulta<\/strong> en la democracia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El homo sapiens hace diez milenios logr\u00f3 la primera revoluci\u00f3n neol\u00edtica al pasar de depredador a cultivador de la tierra. El cambio clim\u00e1tico le oblig\u00f3 a descubrir que desaparecer\u00eda si solo cazaba animales y recog\u00eda productos salvajes. Tan dram\u00e1tica lecci\u00f3n de supervivencia forz\u00f3 al hombre a controlar la naturaleza, hacer fuego, fundir metales, sembrar semillas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=93"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":94,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93\/revisions\/94"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=93"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=93"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/miradordeclio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=93"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}