{"id":1228,"date":"2020-08-02T11:12:23","date_gmt":"2020-08-02T11:12:23","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1228"},"modified":"2020-08-09T00:55:14","modified_gmt":"2020-08-09T00:55:14","slug":"viaje-a-las-estrellas-capitulo-41","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/08\/02\/viaje-a-las-estrellas-capitulo-41\/","title":{"rendered":"Viaje a las estrellas (cap\u00edtulo 41)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Lo que realmente deja sorprendidos a los lectores del vuelo que Don Quijote y Sancho realizan por las altas regiones atmosf\u00e9ricas y celestes a lomos del caballo Clavile\u00f1o (sentado el escudero <em>\u201ca mujeriegas\u201d<\/em> sobre las tablas, que coj\u00edn no pod\u00eda llevar para no lastimar su tierno trasero) no son las vicisitudes del recorrido, sino lo que Sancho Panza cuenta despu\u00e9s a todos que ha visto y hecho.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Empecemos por el viaje.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Entraron por el jard\u00edn cuatro salvajes, vestidos todos de verde yedra, que sobre sus hombros tra\u00edan un gran caballo de madera. Pusi\u00e9ronle de pies en el suelo y uno de los salvajes dijo:<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Suba sobre esta m\u00e1quina el que tuviere \u00e1nimo para ello. <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Aqu\u00ed \u2013dijo Sancho\u2013 yo no subo, porque ni tengo \u00e1nimo ni soy caballero.\u201d\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Y el salvaje continu\u00f3 diciendo:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Y ocupe las ancas el escudero, si es que lo tiene, y f\u00edese del valeroso Malambruno, que, si no fuere de su espada, de ninguna otra ni de otra malicia ser\u00e1 ofendido; y no hay m\u00e1s que torcer esta clavija que sobre el cuello trae puesta, que \u00e9l los llevar\u00e1 por los aires adonde los atiende<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0[\u2018espera\u2019; nota al pie, n.]<\/span><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0Malambruno; pero porque la alteza y sublimidad del camino no les cause v\u00e1guidos, se han de cubrir los ojos hasta que el caballo relinche, que ser\u00e1 se\u00f1al de haber dado fin a su viaje.\u201d\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Don Quijote se muestra dispuesto a subir sobre el Al\u00edgero Clavile\u00f1o como hab\u00eda prometido para desencantar las barbas de La Due\u00f1a Dolorida y de las doce de su escuadr\u00f3n, pero Sancho, a pesar de que en el cap\u00edtulo anterior se propuso <em>\u201cen su coraz\u00f3n\u201d<\/em> acompa\u00f1ar al caballero hasta el fin del mundo, cuando vio que la cosa no iba de broma y que el caballo era \u2018real\u2019 y estaba justo all\u00ed delante, se neg\u00f3 de nuevo a montarlo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Eso no har\u00e9 yo \u2013dijo Sancho\u2013, ni de malo ni de buen talante, en ninguna manera; y si es que este rapamiento no se puede hacer sin que yo suba a las ancas, bien puede buscar mi se\u00f1or otro escudero que le acompa\u00f1e, y estas se\u00f1oras otro modo de alisarse los rostros, que yo no soy brujo, para gustar de andar por los aires. \u00bfY qu\u00e9 dir\u00e1n mis insulanos cuando sepan que su gobernador se anda paseando por los vientos?\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Interviene entonces El Duque para decir que pues <em>\u201cno hay ninguno g\u00e9nero de oficio destos de mayor cant\u00eda que no se granjee con alguna suerte de cohecho, cu\u00e1l m\u00e1s, cu\u00e1l menos\u201d<\/em>, el que quiere llevar por darle el gobierno es que acompa\u00f1e a Don Quijote. A\u00f1ade adem\u00e1s que, al no ser movible, hallar\u00e1 la \u00ednsula en el mismo sitio cuando regresen del viaje, tarden m\u00e1s o tarden menos, y <em>\u201ca vuestros insulanos con el mesmo deseo de recebiros por su gobernador que siempre han tenido.\u201d\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Desde la memorable aventura de los batanes \u2013dijo don Quijote\u2013 nunca he visto a Sancho con tanto temor como ahora.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sancho Panza no puede rechazar la oferta del Se\u00f1or Duque, pero s\u00ed la petici\u00f3n que Don Quijote le hace en un aparte de darse antes de la salida, para llevarlo adelantado, <em>\u201cque el comenzar las cosas es tenerlas medio acabadas\u201d<\/em>, al menos 500 de los 3.300 azotes a que est\u00e1 obligado para el desencanto de Dulcinea.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013\u00a1Par Dios \u2013dijo Sancho\u2013 que vuestra merced debe de ser menguado! Esto es como aquello que dicen: \u00ab\u00a1En priesa me vees, y doncellez me demandas!\u00bb. \u00bfAhora que tengo de ir sentado en una tabla rasa quiere vuestra merced que me lastime las posas?\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El escudero pide que se contente con la promesa de hacerlo al volver de la aventura, y el caballero la da por buena <em>\u201cporque, en efecto, aunque tonto, eres hombre ver\u00eddico.\u201d<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Con estos y otros proleg\u00f3menos (como el de querer mirar Don Quijote la panza de Clavile\u00f1o por ver si hubiese algo dentro, que as\u00ed ocurri\u00f3 con el Caballo de Troya, <em>\u201cel cual iba pre\u00f1ado de caballeros armados\u201d<\/em>, historia que recuerda haber le\u00eddo en Virgilio), finalmente se suben sobre el caballo volador. Sancho pide a los presentes con l\u00e1grimas en los ojos que recen por \u00e9l <em>\u201csendos paternostres y sendas avemar\u00edas\u201d<\/em>, Don Quijote mueve la clavija, y comienza el viaje.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013\u00a1Dios te gu\u00ede, valeroso caballero!\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013\u00a1Dios sea contigo, escudero intr\u00e9pido!\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013\u00a1Ya, ya vais por esos aires, rompi\u00e9ndolos con m\u00e1s velocidad que una saeta!<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013\u00a1Ya comenz\u00e1is a suspender y admirar a cuantos desde la tierra os est\u00e1n mirando!\u201d<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La pl\u00e1tica entre Don Quijote y Sancho a lomos de Clavile\u00f1o, teniendo supuestamente ambos los ojos cerrados, mientras les soplan con unos grandes fuelles para simular que atraviesan las regiones del aire de las que proceden los truenos y rel\u00e1mpagos, el granizo y la nieve, y luego, con unas estopas encendidas alargadas con ca\u00f1as simulando su paso por la regi\u00f3n del fuego, que seg\u00fan las creencias de la \u00e9poca era la \u00faltima para alcanzar la luna y el cielo, justo antes de prender la cola al caballo volador y explotar su panza llena en esta ocasi\u00f3n de <em>\u201ccohetes tronadores\u201d<\/em>\u00a0haciendo saltar por los aires a los intr\u00e9pidos viajeros, mientras todos fingen quedar desmayados sobre el suelo del jard\u00edn tras la que dicen ha sido la ca\u00edda de Clavile\u00f1o en llamas desde las alturas, y de que el chamuscado caballero intente despertar al Duque dici\u00e9ndole: <em>\u201c\u00a1ea, buen se\u00f1or, buen \u00e1nimo, buen \u00e1nimo, que todo es nada!\u201d<\/em>, es una pl\u00e1tica como era de esperar que hace las delicias de Los Se\u00f1ores Duques, pero lo m\u00e1s interesante de este cap\u00edtulo con diferencia viene cuando despu\u00e9s de leer en un pergamino atado a una lanza clavada en el suelo que Malambruno se da por satisfecho con la aventura <em>\u201ccon s\u00f3lo intentarla\u201d\u00a0<\/em>Don Quijote, por lo que ha desencantado ya a las due\u00f1as barbudas y doloridas devolvi\u00e9ndolas la lisura de su rostro, y tambi\u00e9n a los nuevos reyes de Candaya y felices padres, Don Clavijo y Antonomasia, La Duquesa pregunta a Sancho <em>\u201cc\u00f3mo le hab\u00eda ido en aquel largo viaje.\u201d\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Yo, se\u00f1ora, sent\u00ed que \u00edbamos, seg\u00fan mi se\u00f1or me dijo, volando por la regi\u00f3n del fuego, y quise descubrirme un poco los ojos, pero mi amo, a quien ped\u00ed licencia para descubrirme, no la consinti\u00f3; mas yo, que tengo no s\u00e9 qu\u00e9 briznas de curioso y de desear saber lo que se me estorba y impide, bonitamente<\/em> [\u2018disimuladamente\u2019; n.] <em>y sin que nadie lo viese, por junto a las narices apart\u00e9 tanto cuanto el pa\u00f1izuelo que me tapaba los ojos y por all\u00ed mir\u00e9 hacia la tierra, y pareciome que toda ella no era mayor que un grano de mostaza, y los hombres que andaban sobre ella, poco mayores que avellanas: porque se vea cu\u00e1n altos deb\u00edamos de ir entonces.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La Duquesa le hace ver que si los hombres eran como avellanas, la tierra no pod\u00eda ser como un grano de mostaza. Y Sancho:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013S\u00f3lo s\u00e9 que ser\u00e1 bien que vuestra se\u00f1or\u00eda entienda que, pues vol\u00e1bamos por encantamento, por encantamento pod\u00eda yo ver toda la tierra y todos los hombres por doquiera que los mirara; y si esto no se me cree, tampoco creer\u00e1 vuestra merced c\u00f3mo, descubri\u00e9ndome por junto a las cejas, me vi tan junto al cielo, que no hab\u00eda de m\u00ed a \u00e9l palmo y medio, y por lo que puedo jurar, se\u00f1ora m\u00eda, que es muy grande adem\u00e1s. Y sucedi\u00f3 que \u00edbamos por parte donde est\u00e1n las siete cabrillas<\/em> [\u2018la constelaci\u00f3n de las Pl\u00e9yades\u2019; n.]<em>, y en Dios y en mi \u00e1nima que como yo en mi ni\u00f1ez fui en mi tierra cabrerizo, que as\u00ed como las vi, me dio una gana de entretenerme con ellas un rato, que si no la cumpliera me parece que reventara. Vengo, pues, y tomo \u00bfy qu\u00e9 hago?<\/em> [muletilla usual en la \u00e9poca; n.] <em>Sin decir nada a nadie, ni a mi se\u00f1or tampoco, bonita y pasitamente me ape\u00e9 de Clavile\u00f1o y me entretuve con las cabrillas, que son como unos alhel\u00edes y como unas flores, casi tres cuartos de hora, y Clavile\u00f1o no se movi\u00f3 de un lugar ni pas\u00f3 adelante.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cO Sancho miente o Sancho sue\u00f1a\u201d<\/em>, concluye Don Quijote despu\u00e9s de afirmar que \u00e9l no vio nada porque no se movi\u00f3 el pa\u00f1uelo, y de razonar que no es posible llegar a <em>\u201clas siete cabrillas\u201d<\/em>, es decir, al cielo de estrellas fijas de la octava esfera que cerraba el universo seg\u00fan la astronom\u00eda tolemaica de aquel tiempo [n.], sin pasar antes por la regi\u00f3n del fuego y abrasarse.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Ni miento ni sue\u00f1o \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013: si no, preg\u00fantenme las se\u00f1as de las tales cabras, y por ellas ver\u00e1n si digo verdad o no.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013D\u00edgalas, pues, Sancho \u2013dijo la duquesa.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u2013Son \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013 las dos verdes<\/em> [\u2018dos de ellas\u2019; n.]<em>, las dos encarnadas, las dos azules y la una de mezcla.\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Nueva manera de cabras es \u00e9sa \u2013dijo el duque\u2013, y por esta nuestra regi\u00f3n del suelo no se usan tales colores, digo cabras de tales colores.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Bien claro est\u00e1 eso \u2013dijo Sancho\u2013, s\u00ed, que diferencia ha de haber de las cabras del cielo a las del suelo.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Decidme, Sancho \u2013pregunt\u00f3 el duque\u2013: \u00bfvistes all\u00e1 entre esas cabras alg\u00fan cabr\u00f3n?\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013No, se\u00f1or \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013, pero o\u00ed decir que ninguno pasaba de los cuernos de la luna.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">No quisieron preguntarle m\u00e1s de su viaje, porque les pareci\u00f3 que llevaba Sancho hilo de pasearse por todos los cielos y dar nuevas de cuanto all\u00e1 pasaba sin haberse movido del jard\u00edn.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Este sorprendente relato que Sancho Panza hace de su viaje espacial asegurando no mentir ni so\u00f1ar deja a todo el mundo at\u00f3nito al final del cap\u00edtulo, empezando por los lectores.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En su <em>Vida de Don Quijote y Sancho, seg\u00fan Miguel de Cervantes Saavedra<\/em> (1905), Unamuno interpreta el episodio planteando las dicotom\u00edas \u2018verdad \/ mentira\u2019 y \u2018valent\u00eda \/ cobard\u00eda\u2019 como rasgos esenciales y definitorios de la gran dicotom\u00eda \u2018Don Quijote \/ Sancho Panza\u2019.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cDon Quijote vio de veras lo que dijo hab\u00eda visto en la cueva de Montesinos \u2013a pesar de las maliciosas insinuaciones de Cervantes en contrario\u2013 y Sancho no vio lo que dijo haber visto en las esferas celestiales yendo en lomos de Clavile\u00f1o, sino que lo invent\u00f3 mintiendo (&#8230;). Poneos en guardia contra los Sanchos que apareciendo defensores y sustentadores de la ilusi\u00f3n y de las visiones, en realidad no defienden sino la mentira y la far\u00e1ndula. Cuando os digan de un embustero que acaba por creer los embustes que urde, contestad redondamente que no. El arte no puede ni debe ser alcahuete de la mentira; el arte es la suprema verdad, la que se crea en fuerza de fe. Ning\u00fan embustero puede ser poeta. (&#8230;) Y as\u00ed como el valor es el padre de las visiones, as\u00ed la cobard\u00eda es la madre de los embustes. (&#8230;) Y por esto Don Quijote vio visiones valerosamente, y Sancho fragu\u00f3 embustes cobardemente. (&#8230;) El inter\u00e9s (&#8230;) engendra cobard\u00eda moral, y la cobard\u00eda moral pare mentiras conejilmente, y el desinter\u00e9s (&#8230;) infunde valor y el valor nos regala visiones. Arm\u00e9monos, pues, de visiones quijotescas y desbaratemos con ellas los embustes sanchopancescos.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Pero\u2026 \u00a1Los poetas mienten! \u00a1Los narradores mienten! Se mienten a s\u00ed mismos y pueden mentir a los dem\u00e1s. Tanto como cualquier otra persona. Mienten y fingen (no solo lo que de verdad sienten, como dice Pessoa). Su sinceridad casi nunca es absoluta. Y en ocasiones son interesados y cobardes (en sentido \u00e9tico y f\u00edsico), igual que el resto de los mortales. \u00a1Los poetas, los novelistas, son humanos! La visi\u00f3n de pureza heroica, de inmaculado sacerdocio cristiano, la visi\u00f3n m\u00edstico-religiosa que Unamuno tiene del personaje Don Quijote, y por extensi\u00f3n de la poes\u00eda y del arte, resulta altamente idealizada. Apenas hab\u00eda cumplido 40 a\u00f1os cuando escribi\u00f3 el ensayo, segu\u00eda siendo un joven profesor universitario. Y aunque heterodoxa, su fe era radical, profunda. Cervantes no es que haga <em>\u201cmaliciosas insinuaciones\u201d<\/em>, es que en el Cap\u00edtulo XXIIII de esta Segunda parte dice textualmente por pluma del se\u00f1or Benengeli sobre lo que Don Quijote cont\u00f3 que vio en la cueva de Montesinos: <em>\u00abY si esta aventura parece ap\u00f3crifa, yo no tengo la culpa, y, as\u00ed, sin afirmarla por falsa o verdadera, la escribo. T\u00fa, letor, pues eres prudente, juzga lo que te pareciere, que yo no debo ni puedo m\u00e1s, puesto que se tiene por cierto que al tiempo de su fin y muerte dicen que se retrat\u00f3 della<\/em> [retract\u00f3; n.] <em>y dijo que \u00e9l la hab\u00eda inventado, por parecerle que conven\u00eda y cuadraba bien con las aventuras que hab\u00eda le\u00eddo en sus historias.\u00bb<\/em> Por tanto, si hemos de creer a Cide Hamete Benengeli a pesar de todas las reservas que sobre este historiador <em>\u201cmoro\u201d<\/em> expresa el propio Cervantes (ir\u00f3nicamente, por supuesto), \u00a1Don Quijote tambi\u00e9n miente! Y adem\u00e1s a veces puede tener miedo y comportarse con cobard\u00eda, como pudimos comprobar en el Cap\u00edtulo XXVII de esta parte cuando sali\u00f3 huyendo despavorido del batall\u00f3n de los del pueblo del rebuzno despu\u00e9s de que uno de ellos dejase a Sancho inconsciente tras propinarle un fort\u00edsimo varapalo.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Lo que en el fondo hace Cervantes en el <em>Quijote<\/em> es jugar. Jugar con el buen humor y el escepticismo que corresponden a un hombre de alrededor de 65 a\u00f1os, muy viajado y maduro, inteligente, ir\u00f3nico, soldado en guerras y batallas reales, le\u00eddo, caminado, sabio. Jugar siempre, jugar con todo. Desde luego con las dicotom\u00edas, con las r\u00edgidas fronteras entre realidad y ficci\u00f3n, entre verdad y mentira, entre valent\u00eda y cobard\u00eda, entre generoso ideal e inter\u00e9s, entre arte y vida, amor y combate, raz\u00f3n e imaginaci\u00f3n, consciencia y sue\u00f1o, coherencia y contradicciones, locura y cordura, bromas y veras. \u00a1Y tanto etc.! Y al hacerlo pr\u00e1cticamente de oficio, mezcla, combina, funde en el crisol de su discurso literario esas dicotom\u00edas, los contrarios, las polaridades, alcanzando la m\u00e1s compleja y fluida s\u00edntesis, el reflejo m\u00e1s plural y vers\u00e1til, de todo cuanto hay en el mundo que nos rodea y de todo cuanto hay en la mente humana. \u00a1Por algo es Cervantes! Solo comparable, como sabemos, a Shakespeare, Homero y alg\u00fan otro. Don Miguel (de Cervantes) no es como don Miguel (de Unamuno) un profundo e inquieto creyente, es un sereno y hondo esc\u00e9ptico. No es un existencialista, ni un <em>homo heroicus<\/em>, ni mucho menos un <em>homo tragicus<\/em>, sino un fabuloso\u00a0<em>homo ludens<\/em>.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sancho miente descaradamente en este cap\u00edtulo. \u00bfPor qu\u00e9? Unamuno se muestra comprensivo: <em>\u201cpor imitar a su amo o desahogar su miedo.\u201d<\/em> La interpretaci\u00f3n es aceptable en t\u00e9rminos de din\u00e1mica ps\u00edquica. Otra hip\u00f3tesis podr\u00eda ser que Sancho quiere demostrar ante todos por \u2018orgullo de personaje\u2019 que si la cosa va como parece de competir en ingenio y fantas\u00edas, \u00e9l tambi\u00e9n puede. Y sabe fabular como el primero, que todo es ponerse y empezar, como conocemos de sobra desde que atribuy\u00f3 a una no muy atractiva aldeana la identidad de Dulcinea del Toboso. Pero el lector no puede evitar siguiendo la l\u00f3gica de la narraci\u00f3n tener la sospecha de que si \u2018realmente\u2019 Sancho se movi\u00f3 el pa\u00f1uelo y vio a los all\u00ed presentes se dio cuenta de que caballero y escudero estaban siendo objeto de una burla, y decidi\u00f3 tomarse una peculiar revancha contra los Se\u00f1ores Duques y su corte: nada menos que inventando que se ape\u00f3 de Clavile\u00f1o para entretenerse en pleno cielo de la octava esfera, en los mism\u00edsimos l\u00edmites y confines del universo, \u00a1y durante casi tres cuartos de hora!, con las siete multicolores cabrillas, que eran unas flores y unos alhel\u00edes&#8230; \u00a1A ver qui\u00e9n se burla m\u00e1s de qui\u00e9n!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Si fuese cierto lo que anot\u00f3 en el margen sobre la cueva de Montesinos el historiador moro, Sr. Benengeli (al que Cervantes no desmiente), resulta f\u00e1cil deducir que en este momento el personaje Don Quijote es \u2018consciente\u2019 de que minti\u00f3 y fabul\u00f3 su relato. Quiz\u00e1 por ello establece por lo bajini, y el mayor de los sigilos, una complicidad final con el nuevo gran fabulador de las estrellas:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201cY lleg\u00e1ndose don Quijote a Sancho, al o\u00eddo le dijo:\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013Sancho, pues vos quer\u00e9is que se os crea lo que hab\u00e9is visto en el cielo, yo quiero que vos me cre\u00e1is a m\u00ed lo que vi en la cueva de Montesinos. Y no os digo m\u00e1s.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">De la venida de Clavile\u00f1o, con el fin desta dilatada aventura\u00a0<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 41. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que realmente deja sorprendidos a los lectores del vuelo que Don Quijote y Sancho realizan por las altas regiones atmosf\u00e9ricas y celestes a lomos del caballo Clavile\u00f1o (sentado el escudero \u201ca mujeriegas\u201d sobre las tablas, que coj\u00edn no pod\u00eda llevar para no lastimar su tierno trasero) no son las vicisitudes del recorrido, sino lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1228"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1228"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1228\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1242,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1228\/revisions\/1242"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}