{"id":1268,"date":"2020-08-22T23:21:43","date_gmt":"2020-08-22T23:21:43","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1268"},"modified":"2020-09-06T10:51:09","modified_gmt":"2020-09-06T10:51:09","slug":"palos-lolitas-y-tercer-delirio-capitulo-44","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/08\/22\/palos-lolitas-y-tercer-delirio-capitulo-44\/","title":{"rendered":"Palos, Lolitas y tercer \u2018delirio\u2019 (cap\u00edtulo 44)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Despu\u00e9s del excelente intercambio de consejos y pensamientos entre Don Quijote y Sancho Panza (de tipo sobre todo moral los del amo, y muy realistas los del criado) se inicia una serie alternante de cap\u00edtulos en la narraci\u00f3n de lo que les va aconteciendo a caballero y escudero tras separarse para ir Sancho al gobierno de la \u00ednsula, acompa\u00f1ado no m\u00e1s que del rucio y\u00a0<em>\u201cvestido a lo letrado\u201d<\/em>,\u00a0con un ancho gab\u00e1n amarillento como el pelo de un le\u00f3n, y as\u00ed iba contento y feliz. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En este primero Cervantes prepara a los lectores un potente c\u00f3ctel de risas y palos.\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Empieza con la un tanto confusa <em>autobroma \/ autocr\u00edtica \/ autoelogio<\/em> que pone en boca del \u2018segundo narrador\u2019 del texto sobre lo que el traductor dej\u00f3 de traducir de la ver\u00eddica historia original que escribi\u00f3 el moro Cide Hamete Benengeli, su \u2018heter\u00f3nimo\u2019, que no fue sino una queja que hizo de s\u00ed mismo&#8230;\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cPor haber tomado entre manos una historia tan seca y tan limitada como esta de don Quijote, por parecerle que siempre hab\u00eda de hablar d\u00e9l y de Sancho, sin osar estenderse a otras digresiones y episodios m\u00e1s graves y m\u00e1s entretenidos; y dec\u00eda que el ir siempre atenido el entendimiento, la mano y la pluma a escribir de un solo sujeto y hablar por las bocas de pocas personas era un trabajo incomportable<\/em> [\u2018insufrible\u2019; nota el pie, n.] <em>cuyo fruto no redundaba en el de su autor, y que por huir deste inconveniente hab\u00eda usado en la primera parte del artificio de algunas novelas, como fueron la del<\/em> Curioso impertinente <em>y la del<\/em> Capit\u00e1n cautivo, <em>que est\u00e1n como separadas de la historia, puesto que las dem\u00e1s que all\u00ed se cuentan son casos sucedidos al mismo don Quijote, que no pod\u00edan dejar de escribirse. (&#8230;) Y, as\u00ed, en esta segunda parte no quiso injerir novelas sueltas ni pegadizas (&#8230;); y pues se contiene y cierra en los estrechos l\u00edmites de la narraci\u00f3n, teniendo habilidad, suficiencia y entendimiento para tratar del universo todo, pide no se desprecie su trabajo, y se le den alabanzas, no por lo que escribe, sino por lo que ha dejado de escribir. Y luego prosigue la historia (&#8230;)\u201d\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Seg\u00fan nota al pie del <em>Quijote<\/em> de la RAE, Cervantes ten\u00eda una teor\u00eda de la novela, t\u00e9cnica y estilo de hacer Literatura contrarios a utilizar un relato como pretexto para demostrar erudici\u00f3n y saberes enciclop\u00e9dicos, cosa que nos parece muy bien).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Y la historia prosigue diciendo: <em>\u201cDeja, lector amable, ir en paz y enhorabuena al buen Sancho, y espera dos fanegas de risa que te ha de causar el saber c\u00f3mo se port\u00f3 en su cargo\u201d<\/em>, a\u00f1adiendo que en la despedida el escudero <em>\u201ctom\u00f3 la bendici\u00f3n de su se\u00f1or, que se la dio con l\u00e1grimas, y Sancho la recibi\u00f3 con pucheritos.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Ya sin la acostumbrada compa\u00f1\u00eda del flamante nuevo gobernador, Don Quijote recibe tres sucesivos y muy dolorosos palos en su \u2018alma\u2019.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cCu\u00e9ntase, pues, que apenas se hubo partido Sancho, cuando don Quijote sinti\u00f3 su soledad, y si le fuera posible revocarle la comisi\u00f3n y quitarle el gobierno, lo hiciera.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Qu\u00e9 pronto alcanz\u00f3 a Don Quijote el profundo dolor de la soledad! De la soledad, de la separaci\u00f3n y la p\u00e9rdida. \u00a1Honda tristeza y melancol\u00eda!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La Se\u00f1ora Duquesa se da cuenta y trata de consolarle, pero lo hace de un modo que supone un nuevo palo para el \u00e1nimo del afligido caballero.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cConoci\u00f3 la duquesa su melancol\u00eda y preguntole que de qu\u00e9 estaba triste, que si era por la ausencia de Sancho, que escuderos, due\u00f1as y doncellas hab\u00eda en su casa que le servir\u00edan muy a satisfaci\u00f3n de su deseo.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Verdad es, se\u00f1ora m\u00eda \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013, que siento la ausencia de Sancho, pero no es \u00e9sa la causa principal que me hace parecer que estoy triste, y de los muchos ofrecimientos que Vuestra Excelencia me hace solamente acepto y escojo el de la voluntad con que se me hacen, y en lo dem\u00e1s suplico a Vuestra Excelencia que dentro de mi aposento consienta y permita que yo solo sea el que me sirva.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013En verdad \u2013dijo la duquesa\u2013, se\u00f1or don Quijote, que no ha de ser as\u00ed, que le han de servir cuatro doncellas de las m\u00edas, hermosas como unas flores.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Para m\u00ed \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013 no ser\u00e1n ellas como flores, sino como espinas que me puncen el alma. As\u00ed entrar\u00e1n ellas en mi aposento, ni cosa que lo parezca, como volar. Si es que vuestra grandeza quiere llevar adelante el hacerme merced sin yo merecerla, d\u00e9jeme que yo me las haya conmigo y que yo me sirva de mis puertas adentro; que yo pongo una muralla en medio de mis deseos y de mi honestidad y no quiero perder esta costumbre por la liberalidad que vuestra alteza quiere mostrar conmigo. Y, en resoluci\u00f3n, antes dormir\u00e9 vestido que consentir que nadie me desnude.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En el <em>Quijote<\/em>, y relacionado con el personaje Don Quijote, existe un notable contenido sexual. No por situar el pensamiento del caballero andante dentro de los c\u00e1nones del humanismo cristiano y de la fe cat\u00f3lica, Cervantes escribe un texto asexuado. Las picard\u00edas er\u00f3ticas a lo largo de la novela son m\u00faltiples, aunque no demasiado expl\u00edcitas ni de elevado tono. El episodio de las cuatro doncellas ofrecidas <em>\u201cmuy a satisfaci\u00f3n de su deseo\u201d<\/em>, y el fingido enamoramiento de una de ellas, Altisidora, de entre 14 y 15 a\u00f1os, es el m\u00e1s intenso de todos (por encima del de Maritornes en la Primera parte, que por equivocaci\u00f3n se meti\u00f3 en su cama). Y tambi\u00e9n el m\u00e1s perturbador para Don Quijote.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sobre la sexualidad de Don Quijote, o mejor dicho, del solter\u00f3n personaje con doble identidad, Alonso Quijano \/ Don Quijote, se puede hablar perfectamente, especular todo lo que se quiera, y darle la relevancia que queramos darle. Cervantes hace comentarios de contenido er\u00f3tico en diversos momentos de la novela y crea situaciones en las que involucra al caballero andante, manteni\u00e9ndole siempre atrincherado en la fidelidad al idealizado amor que siente por su dama imaginaria, Dulcinea del Toboso. Un atrincheramiento que adem\u00e1s del sentido c\u00f3mico buscado, produce cierta tristeza. A pesar de la \u2018tentaci\u00f3n\u2019 un poco sorprendente para su edad (o quiz\u00e1 no tanto) que reconoce pueden despertarle las doncellas quincea\u00f1eras, el escritor deja al h\u00e9roe casto, contenido, reprimido, abstinente, con esa infranqueable <em>\u201cmuralla\u201d<\/em> entre honestidad y deseos. Y de la sexualidad del hidalgo Alonso Quijano, <em>El Bueno<\/em>, \u00bfsabemos algo\u2026? No han faltado psicoanalistas para opinar sobre la conducta sexual del hidalgo manchego. La interpretaci\u00f3n m\u00e1s conocida, que tambi\u00e9n comparte Unamuno en su <em>Vida de Don Quijote y Sancho seg\u00fan Miguel de Cervantes Saavedra. Explicada y comentada por Miguel de Unamuno<\/em> (1905), es que al verse frustrada la atracci\u00f3n que Alonso Quijano sent\u00eda por la joven labradora Aldonza Lorenzo, su deseo \u2018real\u2019 se transform\u00f3 en una idealizaci\u00f3n compensatoria, en un amor puro y plat\u00f3nico hacia una dama imaginaria. Algunos ensayistas han formulado teor\u00edas din\u00e1micas sobre la psicopatolog\u00eda de la psicosis, pero a d\u00eda de hoy ninguna ha sido demostrada de manera emp\u00edrica como el contempor\u00e1neo ingl\u00e9s de Cervantes, Lord Francis Bacon, dijo que debe hacer todo conocimiento que se pretenda cient\u00edfico. La relaci\u00f3n directa, de causa-efecto, entre el deseo ineficiente o frustrado y las creencias, idealizaciones y percepciones irreales que se producen en los trastornos psic\u00f3ticos, sigue siendo una hip\u00f3tesis. A todos nos hubiese gustado mucho conocer la opini\u00f3n de Cervantes sobre este tipo de teor\u00edas e interpretaciones referidas a sus personajes. De la doble identidad del principal, Don Quijote \/ Alonso Quijano, y a diferencia de lo que ocurre con un Sancho Panza casado y con hijos, se desprende (no sabemos si de manera intencionada por parte del escritor o no) una intensa sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n y soledad sexuales. Pero esto no son m\u00e1s que apreciaciones subjetivas que podemos tener algunos lectores.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La Se\u00f1ora Duquesa se burla del pudor del caballero, y vista su m\u00e1s que evidente turbaci\u00f3n, le dice: <em>\u201cdar\u00e9 orden que ni aun una mosca entre en su estancia, no que una doncella.\u201d<\/em> Aliviado de este problem\u00f3n de momento, porque m\u00e1s adelante lo reactivar\u00e1 Altisidora con su nocturno romance, canto, trino y fingido amor, a Don Quijote, ya solo y solitario en su aposento (y con la esponjosa forma de una \u2018magdalena de Proust\u2019 a partir de la que todo puede recordarse), le cae de pronto un tercer doloroso palo sobre su sensible y maltrecho \u00e1nimo.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cCerr\u00f3 tras s\u00ed la puerta, y a la luz de dos velas de cera se desnud\u00f3, y al descalzarse, \u00a1oh desgracia indigna de tal persona!, se le soltaron, no suspiros ni otra cosa que desacreditasen la limpieza de su polic\u00eda<\/em> [su higiene]<em>, sino hasta dos docenas de puntos de una media, que qued\u00f3 hecha celos\u00eda<\/em> [llevar las medias con carreras o remendadas era se\u00f1al de miseria, y m\u00e1s si las reparaba uno mismo, imperfectamente, y con seda de otro color, por no poder pagar a la \u00abmaestra de coger puntos\u00bb; n.]. <em>Afligiose en estremo el buen se\u00f1or (&#8230;). Aqu\u00ed exclam\u00f3 Benengeli y, escribiendo, dijo: \u00ab\u00a1Oh pobreza, pobreza! (&#8230;). \u00a1Miserable del bien nacido que (&#8230;) piensa que desde una legua se le descubre el remiendo del zapato, el trasudor del sombrero, la hilaza del herreruelo y la hambre de su est\u00f3mago!\u00bb. Todo esto se le renov\u00f3 a don Quijote en la soltura de sus puntos.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Oh pobreza, pobreza!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Cervantes, con este \u2018mon\u00f3logo interior\u2019 que hemos resumido mucho, se est\u00e1 refiriendo de manera c\u00f3mica a la pobreza de los hidalgos espa\u00f1oles. A los considerados <em>\u201cbien nacidos\u201d<\/em> en la \u00e9poca pero pobres de hacienda, como su personaje Alonso Quijano. Aun as\u00ed, no podemos dejar de entender un posible eco m\u00e1s amplio referido a la pobreza de todo bien nacido, es decir, a la pobreza de toda persona, de cualquier persona.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Con plena y activa conciencia de su soledad y de su\u00a0<em>\u201cprolija estrecheza\u201d<\/em>, y en medio, para mayor contraste y relieve de tales penas, de la riqueza, abundancia y <em>dolce vita<\/em> de Los Se\u00f1ores Duques, <em>\u201cse recost\u00f3 pensativo y pesaroso, as\u00ed de la falta que Sancho le hac\u00eda como de la inreparable desgracia de sus medias.\u201d<\/em> Y como adem\u00e1s hac\u00eda calor y no pod\u00eda dormir, <em>\u201clevantose del lecho y abri\u00f3 un poco la ventana de una reja que daba sobre un hermoso jard\u00edn.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Las cuatro doncellas a las que no quiso dejar entrar en su habitaci\u00f3n, con Altisidora a la cabeza, pasan entonces al ataque, cantando esta \u00faltima harpa en mano un largo romance jocoso de fingido amor. Que cuatro Lolitas, Carolinas, ni\u00f1atas, se aprovechen y burlen de esta manera de un hombre serio y mayor, cincuent\u00f3n, solo, delgado, y bien pobre, de un \u2018alma\u2019 reci\u00e9n apaleada, es un episodio que demuestra una vez m\u00e1s la ambivalencia de Cervantes hacia sus dos personajes principales, sobre todo hacia Don Quijote (actitud que suele enfadar a Unamuno). Una ambivalencia con la doble caracter\u00edstica de ser sucesiva y simult\u00e1nea, pues en ocasiones los trata con enorme empat\u00eda, delicadeza y cari\u00f1o; otras, con una evidente falta de respeto como \u2018personas\u2019, de manera irreverente, tosca, grosera, como meros juguetes c\u00f3micos, mu\u00f1ecos o marionetas a su servicio (al servicio de: 1) el prop\u00f3sito t\u00e9cnico-narrativo de hacer re\u00edr y resultar divertido y entretenido a los lectores, y 2) el prop\u00f3sito de fondo como escritor de vender libros y alcanzar la fama literaria; si fuera posible, universal, como la que busca Don Quijote); finalmente, la mayor parte de las veces trata a los personajes de esas dos maneras al mismo tiempo. La\u00a0ambivalencia simult\u00e1nea parece su preferida. Quiz\u00e1 Cervantes, como le ocurre a otros grandes escritores y artistas, decidi\u00f3 sacrificar cierto porcentaje de \u2018honradez\u2019 hacia sus personajes y hacia su obra dej\u00e1ndose llevar tambi\u00e9n por otro tipo de criterios e intereses que a la postre han redundado en beneficio de todos, personajes incluidos. \u00a1El Arte tampoco es puro, ni siquiera el mejor&#8230; sobre todo el mejor!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">De estos delicados, \u00e9ticos, est\u00e9ticos y personales asuntos, a quien sin duda m\u00e1s le hubiese gustado hablar con don Miguel habr\u00eda sido al otro don Miguel, al rector de Salamanca, para preguntarle en qu\u00e9 medida y por qu\u00e9 se aprovech\u00f3, utiliz\u00f3, abus\u00f3, maltrat\u00f3, traicion\u00f3, violent\u00f3, someti\u00f3 a toda clase de burlas y propin\u00f3 apaleamientos compulsivos (del \u2018cuerpo\u2019 y del \u2018alma\u2019) a los personajes que terminaron d\u00e1ndole esa fama universal. El debate entre ambos sin duda habr\u00eda sido del m\u00e1ximo inter\u00e9s, de antolog\u00eda. Y el primer don Miguel, el de Alcal\u00e1, quiz\u00e1 terminase reconociendo al rector salmantino algo parecido a esto: <em>\u201cEn fin&#8230; \u00a1es la vida!\u201d<\/em>, tras encoger levemente los hombros.\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">O puede que no, puede que Cervantes fuese m\u00e1s all\u00e1 dando a Unamuno una explicaci\u00f3n que seguramente no podr\u00eda rechazar: un h\u00e9roe de la fe cristiana para llegar a lo m\u00e1s alto, a la santidad, a la mayor imitaci\u00f3n y emulaci\u00f3n posibles de Jesucristo, ha de ser sometido, como \u00c9l, a escarnio, burla, violencia, maltrato y tortura. De alg\u00fan modo, \u00a1debe ser martirizado! El proceso de agresi\u00f3n chocando con la prosaica y embrutecida realidad que le circunda y con quienes la representan es necesario para el triunfo final del h\u00e9roe religioso. Es una necesidad narrativa, lo exige el guion, es un imprescindible requisito t\u00e9cnico-teol\u00f3gico. Para que Don Quijote pueda convertirse y se le pueda considerar un gran h\u00e9roe m\u00edstico, poco menos que un santo, debe ser sometido a ese proceso. En el fondo, \u00a1es por su bien! Pero podr\u00eda ocurrir que Cervantes dijera cualquier otra cosa, lo que en ese momento considerase oportuno, que prefiriese irse por las ramas hablando de otros temas, o que se limitase a guardar silencio y sonre\u00edr. \u00a1Vaya usted a saber! En todo caso, qu\u00e9 interesante hubiese sido un debate sobre el <em>Quijote\u00a0<\/em>entre don Miguel de Cervantes y don Miguel de Unamuno.<\/span>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cAqu\u00ed dio fin el canto de la malferida Altisidora y comenz\u00f3 el asombro del requirido don Quijote, el cual, dando un gran suspiro, dijo entre s\u00ed: \u00ab\u00a1Que tengo de ser tan desdichado andante que no ha de haber doncella que me mire que de m\u00ed no se enamore! \u00a1Que tenga de ser tan corta de ventura la sin par Dulcinea del Toboso que no la han de dejar a solas gozar de la incomparable firmeza m\u00eda! \u00bfQu\u00e9 la quer\u00e9is, reinas? \u00bfA qu\u00e9 la persegu\u00eds, emperatrices? \u00bfPara qu\u00e9 la acos\u00e1is, doncellas de a catorce a quince a\u00f1os? Dejad, dejad a la miserable que triunfe, se goce y ufane con la suerte que Amor quiso darle en rendirle mi coraz\u00f3n y entregarle mi alma. Mirad, caterva enamorada, que para sola Dulcinea soy de masa<\/em> [\u2018galleta o pastelillo de hojaldre\u2019; n.] <em>y de alfenique<\/em> [\u2018pasta de az\u00facar molido\u2019; n.], <em>y para todas las dem\u00e1s soy de pedernal; para ella soy miel, y para vosotras ac\u00edbar; para m\u00ed sola Dulcinea es la hermosa, la discreta, la honesta, la gallarda y la bien nacida, y las dem\u00e1s, las feas, las necias, las livianas y las de peor linaje; para ser yo suyo, y no de otra alguna, me arroj\u00f3 la naturaleza al mundo. Llore o cante Altisidora (&#8230;), que yo tengo de ser de Dulcinea, cocido o asado, limpio, bien criado y honesto, a pesar de todas las potestades hechiceras de la tierra\u00bb.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Puestos a dar palos a Don Quijote, podemos a\u00f1adir un cuarto y \u00faltimo m\u00e1s, por ahora, porque analizando sus anteriores palabras es posible considerar la existencia de un \u2018tercer delirio\u2019 en su \u2018mente\u2019 (en la \u2018mente literaria\u2019 que construye Cervantes para el personaje, por supuesto). A los dos que ya hemos comentado en otros cap\u00edtulos: 1) el \u2018delirio de grandeza\u2019 de creer ser un caballero andante de fama universal como los de los libros de caballer\u00edas, y 2) el \u2018delirio paranoide\u2019 de estar constantemente perseguido por malvados encantadores que quieren perjudicarle, se sumar\u00eda al \u2018sistema de ideas delirantes\u2019 creer que debido a lo irresistible de su persona y personalidad como caballero andante se enamoran de \u00e9l las doncellas, las reinas y las emperatrices, toda esa <em>\u201ccaterva enamorada\u201d<\/em>. Es decir, se a\u00f1adir\u00eda: 3) un delirio erotoman\u00edaco, erotoman\u00eda, paranoia er\u00f3tica, s\u00edndrome de Cl\u00e9rambault, psicosis pasional o amor delirante\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Pobre \u2018alma\u2019 apaleada, pobre Don Quijote: triple delirio, ilusiones visuales, amor no correspondido, noches en vela, solitaria sexualidad, golpes y ca\u00eddas, incesantes burlas, \u00e1nimo de tendencia depresiva, persistente pobreza y honda soledad! <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Todo un superviviente! \u00a1\u00a1Como para no ser un h\u00e9roe!!\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cY con esto cerr\u00f3 de golpe la ventana y, despechado y pesaroso como si le hubiera acontecido alguna gran desgracia, se acost\u00f3 en su lecho, donde le dejaremos por ahora, porque nos est\u00e1 llamando el gran Sancho Panza, que quiere dar principio a su famoso gobierno.\u201d\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">De c\u00f3mo Sancho Panza fue llevado al gobierno, y de la estra\u00f1a aventura que en el castillo sucedi\u00f3 a don Quijote<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 44. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s del excelente intercambio de consejos y pensamientos entre Don Quijote y Sancho Panza (de tipo sobre todo moral los del amo, y muy realistas los del criado) se inicia una serie alternante de cap\u00edtulos en la narraci\u00f3n de lo que les va aconteciendo a caballero y escudero tras separarse para ir Sancho al gobierno [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1268"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1268"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1268\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1324,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1268\/revisions\/1324"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1268"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1268"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1268"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}