{"id":1331,"date":"2020-09-13T08:54:40","date_gmt":"2020-09-13T08:54:40","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1331"},"modified":"2020-09-22T18:01:00","modified_gmt":"2020-09-22T18:01:00","slug":"la-colera-de-sancho-capitulo-47","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/09\/13\/la-colera-de-sancho-capitulo-47\/","title":{"rendered":"La c\u00f3lera de Sancho (cap\u00edtulo 47)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En este cap\u00edtulo leemos uno de los episodios m\u00e1s redondamente c\u00f3micos del <em>Quijote<\/em>. La c\u00f3lera de Sancho Panza tiene poco que ver con la heroica c\u00f3lera de Aquiles que da comienzo al relato \u00e9pico de la Il\u00edada. En el caso del gobernador de la famosa \u00ednsula Barataria se desencadena por lo que le ocurre en un extra\u00f1o \u2018banquete\u2019 donde la libaci\u00f3n de vino y degustaci\u00f3n de viandas, seguida de una pl\u00e1cida conversaci\u00f3n filos\u00f3fica sobre el Amor, brillan por su ausencia. \u00a1Nada de Homero ni de Plat\u00f3n! \u00a1Ning\u00fan idealismo ni epopeya! En el episodio no asistiremos a un <em>symp\u00f3sion<\/em> ni a una (supuesta) guerra de honor, sino a una aut\u00e9ntica lucha personal por la supervivencia. El doctor Recio, <em>\u201cRecio de Mal Ag\u00fcero\u201d<\/em>, para m\u00e1s se\u00f1as, el m\u00e9dico <em>\u201casalariado\u201d<\/em>\u00a0del palacio de los gobernadores (quiz\u00e1 fingido, quiz\u00e1 verdadero) se encarga varilla en mano de que Sancho Panza, tras su multitudinaria toma de posesi\u00f3n y de trabajar duro como Juez en los pleitos que de inmediato le presentaron los lugare\u00f1os, que iba ya despavorido a la mesa, le somete a un muy pormenorizado y minucioso r\u00e9gimen alimentario. \u00a1Todo por la salud, como es l\u00f3gico!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cCuenta la historia que desde el juzgado llevaron a Sancho Panza a un suntuoso palacio, adonde en una gran sala estaba puesta una real y limp\u00edsima mesa; y as\u00ed como Sancho entr\u00f3 en la sala, sonaron chirim\u00edas y salieron cuatro pajes a darle aguamanos, que Sancho recibi\u00f3 con mucha gravedad. Ces\u00f3 la m\u00fasica, sentose Sancho a la cabecera de la mesa, porque no hab\u00eda m\u00e1s de aquel asiento, y no otro servicio en toda ella. P\u00fasose a su lado en pie un personaje, que despu\u00e9s mostr\u00f3 ser m\u00e9dico, con una varilla de ballena en la mano<\/em> [\u2018una barba de ballena, flexible, como varilla, que le serv\u00eda de puntero\u2019; nota al pie; n.]. <em>Levantaron una riqu\u00edsima y blanca toalla<\/em> [\u2018lienzo\u2019; n.] <em>con que estaban cubiertas las frutas y mucha diversidad de platos de diversos manjares. Uno que parec\u00eda estudiante ech\u00f3 la bendici\u00f3n y un paje puso un babador randado a Sancho<\/em> [\u2018servilleta con randas o encajes que se ata al cuello\u2019, n.]<em>; otro que hac\u00eda el oficio de maestresala lleg\u00f3 un plato de fruta delante<\/em> [las comidas de los grandes se\u00f1ores en el Siglo de Oro comenzaban por algunas frutas; n.], <em>pero apenas hubo comido un bocado, cuando, el de la varilla tocando con ella en el plato, se le quitaron de delante con grand\u00edsima celeridad.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Y esto que cuenta la historia es el \u201ctema tradicional de la comida escamoteada\u201d, seg\u00fan nos dice el acad\u00e9mico, catedr\u00e1tico y folclorista franc\u00e9s, Maxime Chevalier, en su <em>Lectura del Quijote<\/em>, \u201ctema que deb\u00eda de ser familiar a los contempor\u00e1neos de Cervantes\u201d, y que ya hab\u00eda escenificado por ejemplo Lope de Rueda. De nuevo, como ocurre tambi\u00e9n con el relato de los pleitos que le\u00edmos dos cap\u00edtulos atr\u00e1s, \u2018lo \u00fanico\u2019 que hace don Miguel es narrar la historia a su manera).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sancho se qued\u00f3 sorprendido y en suspenso, y pregunt\u00f3 a los presentes si aquella comida tendr\u00eda que tomarla como si fuese un <em>\u201cjuego de maesecoral\u201d<\/em> [juego de prestidigitaci\u00f3n, como el de los trileros; n.]. El hiperactivo\u00a0<em>\u201cm\u00e9dico\u201d<\/em> le contesta:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013No se ha de comer, se\u00f1or gobernador, sino como es uso y costumbre en las otras \u00ednsulas donde hay gobernadores. Yo, se\u00f1or, soy m\u00e9dico y estoy asalariado en esta \u00ednsula para serlo de los gobernadores della, y miro por su salud mucho m\u00e1s que por la m\u00eda, estudiando de noche y de d\u00eda y tanteando la complexi\u00f3n del gobernador.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Explica entonces que mand\u00f3 retirar la fruta por ser <em>\u201cdemasiadamente h\u00fameda\u201d<\/em>, y el siguiente plato <em>\u201cpor ser demasiadamente caliente y tener muchas especies, que acrecientan la sed, y el que mucho bebe mata y consume el h\u00famedo radical<\/em> [\u2018semen\u2019; hasta el siglo XVII, se sol\u00eda denominar as\u00ed, eufem\u00edsticamente, al intangible \u2018soporte l\u00edquido de los cuatro humores fundamentales\u2019 sin el que no pod\u00eda haber vida. Galeno no lo consider\u00f3, lo que dio lugar a la indefinici\u00f3n posterior; n.], <em>donde consiste la vida.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Y contin\u00faa con las explicaciones: <em>\u201cOmnis saturatio mala, perdicis autem pessima\u201d<\/em>, aforismo libremente adaptado del <em>\u201cmaestro Hip\u00f3crates, norte y luz de la medicina\u201d<\/em>, por el que tampoco puede tomar el siguiente plato, pues: <em>\u201cToda hartazga es mala, pero la de las perdices mal\u00edsima\u201d<\/em>. Ni fruta, ni especias, ni bebida, ni perdices, ni conejos, <em>\u201cporque es manjar peliagudo\u201d<\/em>, ni ternera, por estar <em>\u201casada y en adobo\u201d<\/em>, ni mucho menos probar <em>\u201caquel platonazo que est\u00e1 m\u00e1s adelante vahando\u201d<\/em>, que no era sino un apetitoso cocido manchego u\u00a0<em>\u201colla podrida\u201d<\/em>. Lo que el Dr. Recio le recomienda son unos <em>\u201cca\u00f1utillos de suplicaciones<\/em> [\u2018barquillos de oblea en forma de tubo fino\u2019; n.] <em>y unas tajadicas subtiles de carne de membrillo, que le asienten el est\u00f3mago y le ayuden a la digesti\u00f3n.\u201d<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Con la Iglesia hemos topado! \u00a1Ninguna broma con las cosas de comer! Vahaba la olla y empezaba a vahar el gobernador. Sobre otros elevados asuntos caben burlas, pero nada de juegos ni jueguecitos con el est\u00f3mago vac\u00edo. En cierto modo, la c\u00f3lera de Sancho tambi\u00e9n es heroica, y puede considerarse incluso m\u00e1s justificada que la del h\u00e9roe Aquiles por la afrenta de honor que le causa Agamen\u00f3n al quitarle parte de su bot\u00edn de guerra, la sacerdotisa Briseida. El motivo del escudero es m\u00e1s simple, pero algo m\u00e1s s\u00f3lido: <em>\u201cme muero de hambre, y el negarme la comida, aunque le pese al se\u00f1or doctor y \u00e9l m\u00e1s me diga, antes ser\u00e1 quitarme la vida que aument\u00e1rmela.\u201d\u00a0\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Despu\u00e9s de mirarle despacio de arriba abajo y preguntarle c\u00f3mo se llama, de d\u00f3nde es, y en qu\u00e9 lugar ha estudiado, y de responder el de la varilla que Pedro Recio de Ag\u00fcero, de Tirteafuera (un pueblo del Campo de Calatrava), y tener el <em>\u201cgrado de doctor\u201d<\/em> por la Universidad de Osuna (en la que al parecer nunca hubo facultad de Medicina; n.), Sancho Panza, <em>\u201ctodo encendido en c\u00f3lera\u201d<\/em>, le dice:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Pues, se\u00f1or doctor Pedro Recio de Mal Ag\u00fcero, natural de Tirteafuera, lugar que est\u00e1 a la derecha mano como vamos de Caracuel a Almod\u00f3var del Campo, graduado en Osuna, qu\u00edteseme luego delante: si no, voto al sol que tome un garrote y que a garrotazos, comenzando por \u00e9l<\/em> [por ti], <em>no me ha de quedar m\u00e9dico en toda la \u00ednsula, a lo menos de aquellos que yo entienda que son ignorantes, que a los m\u00e9dicos sabios, prudentes y discretos los pondr\u00e9 sobre mi cabeza<\/em> [en se\u00f1al de respeto; n.] <em>y los honrar\u00e9 como a personas divinas<\/em> [en las palabras de Sancho hay un posible eco del Eclesiast\u00e9s: \u00abHonora medicum propter necessitatem, etenim creavit eum Altissimus\u00bb; n.]. <em>Y vuelvo a decir que se me vaya Pedro Recio de aqu\u00ed: si no, tomar\u00e9 esta silla donde estoy sentado y se la estrellar\u00e9 en la cabeza, (&#8230;) que yo me descargar\u00e9 con decir que hice servicio a Dios en matar a un mal m\u00e9dico, verdugo de la rep\u00fablica.\u201d<\/em> [Llamar verdugos a los m\u00e9dicos se acab\u00f3 convirtiendo en lugar com\u00fan; n.].\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">De este modo, Cervantes se adelanta en medio siglo a las divertidas y terribles s\u00e1tiras de Moli\u00e8re sobre los m\u00e9dicos. Por suerte para el asalariado galeno doctorado en Osuna, justo en ese momento se oye una corneta de un correo que tra\u00eda una carta urgente del Duque. En ella le informa que <em>\u201cunos enemigos m\u00edos y desa \u00ednsula la han de dar un asalto furioso no s\u00e9 qu\u00e9 noche\u201d<\/em>, y tambi\u00e9n de que <em>\u201chan entrado en ese lugar cuatro personas disfrazadas para quitaros la vida, porque se temen de vuestro ingenio: abrid el ojo y mirad qui\u00e9n llega a hablaros, y no com\u00e1is de cosa que os presentaren.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sancho<\/span><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"> \u201cqued\u00f3 at\u00f3nito<\/span><\/em><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201d<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">, y lo primero que pidi\u00f3 fue\u00a0<em>\u201c<\/em><\/span><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">meter en un calabozo al doctor Recio, porque si alguno me ha de matar ha de ser \u00e9l, y de muerte admin\u00edcula y p\u00e9sima, como es la de la hambre.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Ante lo peligroso de<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0la situaci\u00f3n ordena luego que le den <em>\u201cun pedazo de pan y obra de cuatro libras de uvas\u201d<\/em> (unos 2 kg.), que cree que nadie puede envenenar. Pero antes de que empiece a comer plato ni uva alguna, y tras preguntar por la posible alternativa de <em>\u201cun pedazo de pan y una cebolla\u201d<\/em>, llega de pronto \u2018el postre\u2019 de tan accidentado y poco recomendable banquete en forma de un <em>\u201clabrador negociante\u201d<\/em> natural de Miguel Turra (un lugar a pocos kil\u00f3metros de Ciudad Real conocido por Sancho, pues seg\u00fan dice <em>\u201cno est\u00e1 muy lejos de mi pueblo\u201d<\/em>), que en cuanto empieza a hablar le mete un enorme rollo sobre su familia y la de Andr\u00e9s Perlerino, un labrador muy rico de la familia de los <em>Perlerines<\/em>, nombre que <em>\u201cno les viene de abolengo ni otra alcurnia, sino porque todos los deste linaje son perl\u00e1ticos\u201d<\/em> [\u2018que sufren perles\u00eda\u2019, enfermedades que supon\u00edan la disminuci\u00f3n de sensibilidad o movilidad de alg\u00fan miembro; n.], de una de cuyas hijas, Clara Perlerina, de no muy agraciado aspecto f\u00edsico que pinta con todo detalle y\u00a0<em>\u201cde los pies a cabeza\u201d<\/em>, se enamor\u00f3 su hijo peque\u00f1o, que estudia para bachiller, mientras que el hermano mayor para licenciado, y el bachiller ser\u00eda <em>\u201cun bendito\u201d<\/em> si no fuera porque <em>\u201ces endemoniado\u201d<\/em>, y <em>\u201ctres o cuatro veces\u201d<\/em> al d\u00eda le atormentan unos\u00a0<em>\u201cmalignos esp\u00edritus\u201d<\/em>\u00a0de un modo que parecen crisis epil\u00e9pticas [n.]. Total, que el negociante pide <em>\u201cuna carta de favor para mi consuegro\u201d<\/em> a fin de que se celebre la boda, y tambi\u00e9n, ya que el gobernador\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">\u2013hasta ahora flem\u00e1tico\u2013\u00a0<\/span>le pregunta si quiere algo m\u00e1s, que <em>\u201cvuesa merced me diese trecientos o seiscientos ducados para ayuda a la dote de mi bachiller.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Interrumpidas, pues, descaradamente: la comida&#8230; \u00a1\u00a1y la siesta!!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1C\u00f3lera justificad\u00edsima! \u00a1C\u00f3lera heroica! <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1\u00a1Hero\u00edsmo de la supervivencia!!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Despu\u00e9s de despacharse a gusto llam\u00e1ndole <em>\u201chideputa bellaco\u201d<\/em>, <em>\u201cpat\u00e1n r\u00fastico y malmirado\u201d<\/em>, <em>\u201csocarr\u00f3n y mentecato\u201d<\/em> que no solo pide dinero sino que lo hace tan a deshora, grita al poco sutil\u00a0<em>\u201cnegociante\u201d<\/em>\u00a0que salga pitando de all\u00ed si no quiere que le rompa la silla en la cabeza, como al Dr. Recio.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cOficio que no da de comer a su due\u00f1o no vale dos habas\u201d<\/em>, reflexiona Sancho. Y si no deja tiempo libre ni descansar, ni una haba. La intuici\u00f3n del gobernador sobre el porvenir de su reci\u00e9n estrenado trabajo es ya di\u00e1fana: <em>\u201csi me dura el gobierno, que no durar\u00e1, seg\u00fan se me trasluce.\u201d\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Donde se prosigue c\u00f3mo se portaba Sancho Panza en su gobierno<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 47. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este cap\u00edtulo leemos uno de los episodios m\u00e1s redondamente c\u00f3micos del Quijote. La c\u00f3lera de Sancho Panza tiene poco que ver con la heroica c\u00f3lera de Aquiles que da comienzo al relato \u00e9pico de la Il\u00edada. 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