{"id":1452,"date":"2020-12-13T01:52:37","date_gmt":"2020-12-13T01:52:37","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1452"},"modified":"2020-12-20T01:06:55","modified_gmt":"2020-12-20T01:06:55","slug":"insomnio-caballeros-senores-bandoleros-justicia-damas-dineros-banderias-celos-y-la-muerte-capitulo-60","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/12\/13\/insomnio-caballeros-senores-bandoleros-justicia-damas-dineros-banderias-celos-y-la-muerte-capitulo-60\/","title":{"rendered":"Insomnio, caballeros, se\u00f1ores, bandoleros, justicia, damas, dineros, bander\u00edas, celos y la muerte (cap\u00edtulo 60)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cEra fresca la ma\u00f1ana y daba muestras de serlo asimesmo el d\u00eda en que don Quijote sali\u00f3 de la venta, inform\u00e1ndose primero cu\u00e1l era el m\u00e1s derecho camino para ir a Barcelona sin tocar en Zaragoza: tal era el deseo que ten\u00eda de sacar mentiroso<\/em> [\u2018dejar por mentiroso\u2019; nota al pie, n.] <em>aquel nuevo historiador que tanto dec\u00edan que le vituperaba.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Como sabemos por el cap\u00edtulo anterior y por el Pr\u00f3logo, el <em>\u201chistoriador\u201d<\/em> aludido es Avellaneda, desconocido autor del <em>Quijote<\/em> ap\u00f3crifo de 1614. Rumbo ya a la ciudad condal ocurri\u00f3 algo inaudito, pues <em>\u201cen m\u00e1s de seis d\u00edas no le sucedi\u00f3 cosa digna de ponerse en escritura.\u201d<\/em> Seis d\u00edas de viaje normales sin aventuras que merezcan escribirse, para Don Quijote, que las encontraba o se las inventaba a cada paso, es toda una eternidad. Y es que desde ahora entramos en: \u201cLa \u00faltima fase de la novela, muy distinta de las otras. A partir de estos cap\u00edtulos el libro adquiere un nuevo sesgo, muy acusado en la trama de la novela: no s\u00f3lo nos coloca, como veremos, ante un problema espa\u00f1ol que a todos preocupaba, sino que adem\u00e1s aparecen un dramatismo y un esp\u00edritu de aventura hasta entonces totalmente ausentes de las dos partes del Q.\u201d (Mart\u00edn de Riquer).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Tratando de dormir <em>\u201centre unas espesas encinas o alcornoques\u201d\u00a0<\/em>la sexta de esas noches, a Don Quijote le entr\u00f3 insomnio.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cA quien desvelaban sus imaginaciones mucho m\u00e1s que la hambre, no pod\u00eda pegar sus ojos, antes iba y ven\u00eda con el pensamiento por mil g\u00e9neros de lugares. Ya le parec\u00eda hallarse en la cueva de Montesinos, ya ver brincar y subir sobre su pollina a la convertida en labradora Dulcinea, ya que le sonaban en los o\u00eddos las palabras del sabio Merl\u00edn que le refer\u00edan las condiciones y diligencias que se hab\u00edan de hacer y tener en el desencanto de Dulcinea. Desesper\u00e1base de ver la flojedad y caridad poca de Sancho su escudero, pues, a lo que cre\u00eda, solos cinco azotes se hab\u00eda dado, n\u00famero desigual y peque\u00f1o para los infinitos que le faltaban\u201d.\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El insomnio es un s\u00edntoma frecuente en muchos trastornos psiqui\u00e1tricos, y en particular en los trastornos psic\u00f3ticos. Sin embargo, se encuentra m\u00e1s a menudo en las psicosis agudas, en los brotes psic\u00f3ticos y en las esquizofrenias, que en el trastorno delirante cr\u00f3nico. En el debut de sus \u2018delirios\u2019 en la Primera parte se da referencia a los lectores de que el hidalgo manchego, Alonso Quijano, pasa en vela muchas noches leyendo fren\u00e9ticamente libros de caballer\u00edas. Pero a lo largo de su periplo podemos deducir (porque ni Cervantes ni el historiador, Cide Hamete Benengeli, dicen nada en contrario) que hay muchas noches que duerme bien. En esta de la espesura de <em>\u201cencinas o alcornoques\u201d<\/em> [La disyunci\u00f3n se refiere a la elecci\u00f3n de estilos en la po\u00e9tica tradicional: mientras que la encina, \u00e1rbol dedicado a J\u00fapiter, acota el estilo sublime, el alcornoque pertenece al humilde o \u00ednfimo; n.], Don Quijote da en rememorar la parte de su \u2018contenido de pensamiento delirante\u2019 que m\u00e1s le preocupa en estos momentos (m\u00e1s a\u00fan que las justas de Barcelona, cuyo fin ya no es tanto ganarlas como dejar por mentiroso a Avellaneda), la referida al desencantamiento de Dulcinea que Sancho se toma con tanta cachaza. Esto le desvela. Y una vez desvelado decide tomarse la justicia por su mano, bajarle los pantalones mientras dorm\u00eda como un lir\u00f3n, y darle \u00e9l mismo los azotes con las riendas de Rocinante. Mas, \u00a1oh sorpresa!, Sancho se defiende, se enfrenta f\u00edsicamente a su amo, le echa la zancadilla, le tira al suelo y le inmoviliza poni\u00e9ndole una rodilla sobre el pecho. El caballero, vencido en un pisp\u00e1s por el escudero, le llama <em>\u201ctraidor\u201d<\/em> y pregunta c\u00f3mo puede rebelarse de ese modo contra quien le da de comer. El escudero responde:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Ni quito rey ni pongo rey \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013, sino ay\u00fadome a m\u00ed, que soy mi se\u00f1or.\u201d\u00a0\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Soy mi se\u00f1or!, proclama muy en serio el escudero. El episodio le parece a Unamuno, seg\u00fan dice en su <em>Vida de Don Quijote y Sancho<\/em> (1905): \u201cEl m\u00e1s triste suceso de tantos tan trist\u00edsimos como la historia de nuestro Don Quijote encierra\u201d. Despu\u00e9s de las muchas burlas de Los Duques y de ser pisoteado vilmente por unos soeces cabestros ante la mirada de las hermosas doncellas de la nueva Arcadia aragonesa, ahora le llega al caballero andante nada menos que la rebeli\u00f3n y el vencimiento por parte de su criado y escudero. La declaraci\u00f3n de Sancho le parece al rector de la Universidad de Salamanca un <em>\u201cgrito revolucionario\u201d<\/em>, que provoca en \u00e9l una reacci\u00f3n ambivalente, como le ocurr\u00eda con cierta frecuencia. Por un lado, se muestra contrario a la acci\u00f3n de Sancho Panza: \u201cTe desmandas contra tu amo y se\u00f1or natural, contra el que te da el eterno pan de tu vida eterna, crey\u00e9ndote se\u00f1or de ti mismo. No, pobre Sancho, no; los Sanchos no son se\u00f1ores de s\u00ed mismos: Esa proterva raz\u00f3n que para rebelarte aduces de \u00a1soy mi se\u00f1or! no es m\u00e1s que un eco del \u00ab\u00a1no servir\u00e9!\u00bb de Lucifer, el pr\u00edncipe de las tinieblas. No, Sancho, no; t\u00fa no eres ni puedes ser se\u00f1or de ti mismo, y si mataras a tu amo, en aquel mismo instante te matar\u00edas para siempre a ti mismo.\u201d Y por otro, piensa: \u201cTampoco est\u00e1 del todo mal que Sancho se rebele as\u00ed, pues de no haberse nunca rebelado no ser\u00eda hombre, hombre de verdad, entero y verdadero.\u201d\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Cervantes, mediante las palabras de Sancho (y m\u00e1s adelante con el trato que veremos suele dar a las mujeres), muestra una vez m\u00e1s que tiene un pensamiento avanzado para su \u00e9poca. Sancho Panza no subvierte de manera directa el orden jer\u00e1rquico y de poder instituidos, el orden que tanto Don Quijote como Unamuno llaman <em>\u201cnatural\u201d<\/em>, no quita ni pone rey, pero al dar a entender que por encima de cualquier otra servidumbre a amos o se\u00f1ores de mayor rango social que el suyo est\u00e1 la debida a s\u00ed mismo, a su dignidad como persona, al individuo, nos adelanta el principio de igualdad de la Ilustraci\u00f3n que termin\u00f3 recogido en la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos. Un principio mayoritariamente asumido hoy d\u00eda por la sociedad en los pa\u00edses m\u00e1s civilizados. Sancho puede ser, claro que s\u00ed, y de hecho lo es, se\u00f1or de s\u00ed mismo. A despecho de la b\u00fasqueda de fama y del idealizado hero\u00edsmo que determinan la acci\u00f3n de su amo. \u00a1Bravo por Sancho Panza, todo un humanista del Renacimiento! (En realidad, \u00a1bravo por Cervantes!).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Se retir\u00f3 Sancho un poco hacia un \u00e1rbol notando que algo le tocaba la cabeza. Palp\u00f3, y eran unos zapatos. Se apart\u00f3 hacia otro y volvi\u00f3 a sucederle lo mismo, pues <em>\u201ctodos aquellos \u00e1rboles estaban llenos de pies y de piernas humanas.\u201d<\/em> Don Quijote supo en seguida por qu\u00e9:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013No tienes de qu\u00e9 tener miedo, porque estos pies y piernas que tientas y no vees sin duda son de algunos forajidos y bandoleros que en estos \u00e1rboles est\u00e1n ahorcados, que por aqu\u00ed los suele ahorcar la justicia, cuando los coge, de veinte en veinte y de treinta en treinta; por donde me doy a entender que debo de estar cerca de Barcelona.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Una nota al pie en la edici\u00f3n del <em>Quijote<\/em> de la RAE de 2015, dice: \u201cEl bandolerismo catal\u00e1n constituy\u00f3 un problema social y pol\u00edtico en los siglos XVI y XVII, y, en efecto, cuando la justicia prend\u00eda a los forajidos, los ahorcaba inmediata y expeditivamente.\u201d El gran cervantista, Mart\u00edn de Riquer, nos ense\u00f1a en su <em>Lectura del Quijote<\/em>:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cEn tierras catalanas, DQ hace una incursi\u00f3n en la historia de su tiempo (&#8230;). Hasta ahora, todos los personajes que han ido surgiendo eran imaginarios y producto de la fantas\u00eda y el arte del autor; Roque Guinart, en cambio, es un personaje rigurosamente hist\u00f3rico y contempor\u00e1neo\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Roque Guinart [Perot Roca Guinarda (o Rocaguinarda), hist\u00f3rico y famoso bandolero catal\u00e1n. En el momento en que se publica el Q. ya hab\u00eda sido indultado por el Rey (30 de julio de 1611), a condici\u00f3n de salir desterrado por diez a\u00f1os, por lo que dif\u00edcilmente se lo pudo encontrar Don Quijote, cuyo viaje a Barcelona transcurre en el verano de 1614, tres a\u00f1os despu\u00e9s; n.] aparece en la novela como <em>\u201ccapit\u00e1n\u201d<\/em> de una banda de <em>\u201cm\u00e1s de cuarenta bandoleros\u201d<\/em> que en cuanto amaneci\u00f3 y se dispon\u00edan a partir el caballero y el escudero, les rodearon, pillando a Don Quijote desarmado. Y mientras llegaba el comandante, <em>\u201cel cual mostr\u00f3 ser de hasta edad de treinta y cuatro a\u00f1os, robusto, m\u00e1s que de mediana proporci\u00f3n, de mirar grave y color morena\u201d<\/em>, y con <em>\u201ccuatro pistoletes\u201d<\/em>, se dedicaron a <em>\u201cespulgar al rucio\u201d<\/em>, las alforjas y la maleta que llevaba.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cNo est\u00e9is tan triste, buen hombre\u201d<\/em>. Es lo primero que dice el bandolero al caballero andante cuando le ve melanc\u00f3lico por no haber estado precavido y diligente como su oficio exige, ser a todas horas <em>\u201ccentinela de m\u00ed mismo\u201d<\/em>, para que nadie pueda pillarle desnudo, sin armas. El caballero se identifica, Roque hab\u00eda o\u00eddo hablar de \u00e9l, y aunque con perspicacia pronto se dio cuenta de que <em>\u201cla enfermedad de don Quijote tocaba m\u00e1s en locura que en valent\u00eda\u201d<\/em>, surgi\u00f3 de inmediato una corriente de comprensi\u00f3n y simpat\u00eda entre ambos, caballero y bandolero. Y es que Cervantes utiliza la misma t\u00e9cnica de idealizaci\u00f3n con los dos. Dice Mart\u00edn de Riquer: \u201cOfrece una visi\u00f3n extraordinariamente favorable del bandolero catal\u00e1n: su lado m\u00e1s legendario, caballeresco y gentil, acorde con la sublimada imagen del bandolerismo que recog\u00eda la literatura espa\u00f1ola contempor\u00e1nea, especialmente el teatro y algunas manifestaciones de la prosa de ficci\u00f3n (&#8230;). Aparte la recreaci\u00f3n art\u00edstica, no deja de ser chocante dibujar con tal simpat\u00eda a un grupo social que, adem\u00e1s de sus delitos, se supon\u00eda que manten\u00eda relaciones con los hugonotes franceses.\u201d \u00c9ste \u00faltimo aspecto evidencia para Riquer la dimensi\u00f3n pol\u00edtica del complejo fen\u00f3meno del bandolerismo catal\u00e1n, \u201cun mal end\u00e9mico en Catalu\u00f1a\u201d, la alianza de las cuadrillas de bandoleros con las bander\u00edas pol\u00edticas catalanas (como los <em>nyerros<\/em> y los <em>cadells<\/em>) que pugnaban por el poder desde \u00e9poca feudal.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El bandolero Roque Guinart ordena a los suyos que devuelvan lo robado a Sancho Panza, ordena que de todo el dinero que llevaba una comitiva que lleg\u00f3 por el camino, formada por dos capitanes de infanter\u00eda a caballo que iban a embarcarse para Sicilia y un coche con mujeres y criados a pie en el que iba <em>\u201cdo\u00f1a Guiomar de Qui\u00f1ones, mujer del regente de la Vicar\u00eda de N\u00e1poles\u201d<\/em>, solo entreguen como bot\u00edn una peque\u00f1a parte, dando a dos peregrinos que se dirig\u00edan a Roma diez escudos, todo lo cual produjo la admiraci\u00f3n y los infinitos elogios de los robados, hasta el punto que do\u00f1a Guiomar <em>\u201cse quiso arrojar del coche para besar los pies y las manos del gran Roque\u201d<\/em>. Finalmente, les entreg\u00f3 un salvoconducto para que otras <em>\u201cescuadras\u201d<\/em> que ten\u00eda repartidas por los contornos no les volviesen a asaltar y robar. Este comportamiento hab\u00eda sido precedido, antes de llegar la comitiva, de\u00a0la divisi\u00f3n de todo el bot\u00edn acumulado por los bandoleros, que reparti\u00f3 <em>\u201ccon tanta legalidad y prudencia, que no pas\u00f3 un punto ni defraud\u00f3 nada de la justicia distributiva.\u201d<\/em> Lo que hizo exclamar a Sancho: <em>\u201cEs tan buena la justicia, que es necesaria que se use aun entre los mesmos ladrones.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sin embargo, el bandolero dio una raz\u00f3n m\u00e1s pr\u00e1ctica a Don Quijote: <em>\u201cSi no se guardase esta puntualidad con \u00e9stos, no se podr\u00eda vivir con ellos.\u201d<\/em> El motivo es claro: el reparto \u2018justo\u2019 entre los ladrones es necesario para que nadie se revele, se produzca un enfrentamiento interno y el negocio se vaya a pique. Parad\u00f3jicamente, la \u2018justicia\u2019 sirve tambi\u00e9n para salvaguardar la industria del delito. Algo que encontramos de igual modo, por ejemplo, en el \u2018c\u00f3digo de honor\u2019 de la mafia en <em>El padrino<\/em>. Pero, \u00bfa qu\u00e9 puede deberse que Cervantes haga tener al bandolero un comportamiento ejemplar hacia Don Quijote, Sancho, los capitanes, do\u00f1a Guiomar y los peregrinos?\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Una posible explicaci\u00f3n podr\u00eda estar en el nivel de interpretaci\u00f3n religiosa del <em>Quijote<\/em>, que es al que m\u00e1s importancia da siempre Unamuno (seguramente debido a su propia heterodoxa y conflictiva, pero intensa fe). Del mismo modo que a Don Quijote se le puede entender como un ap\u00f3stol de la fe cristiana, un ap\u00f3stol de Jesucristo, m\u00e1rtir y armado, a Roque Guinart se le puede ver como el Ladr\u00f3n Bueno crucificado junto a Cristo en el G\u00f3lgota. El ladr\u00f3n que se arrepiente cuando habla (cabe decir: se confiesa) con Don Quijote, manifestando sobre s\u00ed mismo que es de natural <em>\u201ccompasivo y bienintencionado\u201d<\/em>, igual que lo es el caballero, y dando como justificaci\u00f3n de su conducta una venganza que se le fue de las manos, y luego trajo otra, <em>\u201ccomo un abismo llama a otro\u201d<\/em> [Traducci\u00f3n del salmo XLII, 8, convertida en proverbio; n.], dej\u00e1ndole atrapado en <em>\u201cel laberinto de mis confusiones\u201d<\/em>, pero sin perder <em>\u201cla esperanza de salir d\u00e9l a puerto seguro.\u201d<\/em> Todo lo cual dej\u00f3 admirado a Don Quijote, que <em>\u201cpensaba que entre los de oficios semejantes de robar, matar y saltear no pod\u00eda haber alguno que tuviese buen discurso\u201d.<\/em> Le alent\u00f3 a perseverar por el buen camino, pues <em>\u201cel principio de la salud est\u00e1 en conocer la enfermedad y en querer tomar el enfermo las medicinas que el m\u00e9dico le ordena. (&#8230;) y pues vuestra merced ha mostrado en sus razones su prudencia, no hay sino tener buen \u00e1nimo y esperar mejor\u00eda de la enfermedad de su conciencia\u201d.<\/em> Finalmente, para obtener la <em>\u201csalvaci\u00f3n\u201d<\/em> le ofreci\u00f3 el remedio m\u00e1s seguro y r\u00e1pido: <em>\u201cV\u00e9ngase conmigo, que yo le ense\u00f1ar\u00e9 a ser caballero andante, donde se pasan tantos trabajos y desventuras, que, tom\u00e1ndolas por penitencia, en dos paletas le pondr\u00e1n en el cielo.\u201d<\/em> Roque se rio del consejo de Don Quijote. Caballero y bandolero, \u2018Cristo y Buen Ladr\u00f3n\u2019, se entienden perfectamente en este gran di\u00e1logo que ejemplifica el arrepentimiento y la caridad cristianos.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Otra interpretaci\u00f3n podr\u00eda proceder de un enfoque de comprensi\u00f3n m\u00e1s laico que religioso, aunando la parte m\u00e1s realista del cristianismo y en general de todas las confesiones (la concerniente al \u2018diagn\u00f3stico\u2019), que refleja muy bien el dicho: <em>El que est\u00e9 libre de pecado que tire la primera piedra<\/em>, con la experiencia de la vida y el sentido com\u00fan que expresa el conocido refr\u00e1n: <em>Quien roba a un ladr\u00f3n tiene cien a\u00f1os de perd\u00f3n.<\/em> Es decir, estar\u00edamos hablando de una conciencia \u00e9tica intuitiva que no ve ni cree en los comportamientos humanos en blanco y negro (unos cuantos se\u00f1alados son los que roban, y los dem\u00e1s nunca roban); que da por bastante seguro que casi todo el mundo roba o ha robado algo, por peque\u00f1o que sea, en alg\u00fan momento de su vida; que intuye que algunos, o muchos, de los que m\u00e1s tienen son los que m\u00e1s pueden haber robado; que los ricos y poderosos no son menos ladrones que los pobres, sino quiz\u00e1 m\u00e1s por tener m\u00e1s y mejores oportunidades; y, finalmente, que de todos los ladrones que hay en este ancho mundo, los pillados e identificados son una considerable minor\u00eda.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En cualquier caso, el porqu\u00e9 de Cervantes para simpatizar tanto con el bandolero, ladr\u00f3n y asesino, Roque Guinart (igual que en la Primera parte Don Quijote simpatiza con los galeotes que libera), es uno de los episodios m\u00e1s interpretables, interpretados y misteriosos de la novela.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La primera muerte \u2018real\u2019 llega al <em>Quijote<\/em> por los celos de una mujer. Ella misma, Claudia Jer\u00f3nima, mata con una escopeta, y <em>\u201cpor a\u00f1adidura\u201d<\/em> con dos pistolas, a su amado, Vicente Torrellas, al creer que se iba a casar con otra mujer. La joven lleg\u00f3 de improviso al galope vestida de mancebo gal\u00e1n a pedir ayuda a Roque, que era del mismo bando que su padre, contrario al bando del malherido [Roque Guinart era del partido de los Niarros o <em>Nyerros<\/em> \u2018lechoncillos\u2019, m\u00e1s pr\u00f3ximo a la nobleza; los Torrellas, por tanto, deb\u00edan de pertenecer al grupo de los <em>Cadells<\/em> \u2018cachorros\u2019. Eran dos bander\u00edas armadas, con cierto matiz pol\u00edtico, que se enfrentaban en Catalu\u00f1a, a veces confundi\u00e9ndose con el bandolerismo o sirvi\u00e9ndose de \u00e9l; n.]. El eco de <em>Romeo y Julieta<\/em>, llamada tambi\u00e9n\u00a0<em>La excelente y lamentable tragedia de Romeo y Julieta<\/em> (1597), de las luchas entre Montescos y Capuletos, es muy evidente. La joven abrevia su historia diciendo: <em>\u201cViome, requebrome, escuchele, enamoreme, a hurto de mi padre, porque no hay mujer, por retirada que est\u00e9 y recatada que sea, a quien no le sobre tiempo para poner en ejecuci\u00f3n y efecto sus atropellados deseos.\u201d<\/em> Roque y ella se dirigen al lugar de los hechos para <em>\u201cver si es muerto tu enemigo\u201d.<\/em> Encuentran a don Vicente moribundo, pero con tiempo para decirle que estaba equivocada y pedir que apretando su mano le reciba por esposo. Luego,\u00a0<em>\u201cle tom\u00f3 un mortal parasismo\u201d<\/em>. <em>\u201c\u00a1Oh fuerza rabiosa de los celos, a qu\u00e9 desesperado fin conduc\u00eds a quien os da acogida en su pecho! \u00a1Oh esposo m\u00edo, cuya desdichada suerte, por ser prenda m\u00eda, te ha llevado del t\u00e1lamo a la sepultura!\u201d<\/em>. En efecto, pocas bromas con los celos. Los celos, el miedo, el odio y el amor quiz\u00e1 sean las cuatro emociones m\u00e1s potentes que tenemos los seres humanos. Claudia se desmay\u00f3 cada dos por tres, grit\u00f3 y se ara\u00f1\u00f3 la cara. Los criados, y hasta el muy curtido Roque, lloraron de pura tristeza. Al fin, la joven, a la que <em>\u201ctejieron la trama de su lamentable historia las fuerzas invencibles y rigurosas de los celos\u201d<\/em>, decidi\u00f3 irse de por vida a un convento, sola y por su voluntad. Junto con Marcela, Dorotea y Ana F\u00e9lix, \u201cel caso de Claudia Jer\u00f3nima (&#8230;) cierra la serie de personajes femeninos caracterizados por su voluntad de rebelarse contra las limitaciones de las convenciones sociales y por el deseo de mostrar y desarrollar su propia individualidad\u201d (Mart\u00edn de Riquer).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La segunda muerte \u2018real\u2019 la ejecuta Roque cuando uno de los bandoleros cuestiona su magn\u00e1nima caballerosidad hacia la comitiva de do\u00f1a Guiomar, los capitanes y los peregrinos.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cNo lo dijo tan paso<\/em> [\u2018tan bajo\u2019; n.] <em>el desventurado, que dejase de o\u00edrlo Roque, el cual, echando mano a la espada, le abri\u00f3 la cabeza casi en dos partes, dici\u00e9ndole:\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Desta manera castigo yo a los deslenguados y atrevidos.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Pasm\u00e1ronse todos y ninguno le os\u00f3 decir palabra: tanta era la obediencia que le ten\u00edan.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Tampoco dijo nada Don Quijote, es decir, Cervantes. Este silencio merece alguna reflexi\u00f3n, aunque preferimos hacerla de modo muy breve e ir\u00f3nico, que no hay por qu\u00e9 ser demasiado rigurosos: \u00a1Ning\u00fan Buen Ladr\u00f3n es perfecto!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Escribi\u00f3 Roque Guinart una carta para un amigo suyo de la ciudad condal d\u00e1ndole cuenta de que el famoso caballero andante, Don Quijote de la Mancha, <em>\u201cel m\u00e1s gracioso y el m\u00e1s entendido hombre del mundo\u201d<\/em>, en cuatro d\u00edas, que era el de San Juan Bautista, estar\u00eda en la playa de Barcelona. Pidiendo: <em>\u201cQue diese noticia desto a sus amigos los Niarros, para que con \u00e9l se solazasen; que \u00e9l quisiera que carecieran deste gusto los Cadells, sus contrarios, pero que esto era imposible, a causa que las locuras y discreciones de don Quijote y los donaires de su escudero Sancho Panza no pod\u00edan dejar de dar gusto general a todo el mundo.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">De lo que sucedi\u00f3 a don Quijote yendo a Barcelona<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 60. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEra fresca la ma\u00f1ana y daba muestras de serlo asimesmo el d\u00eda en que don Quijote sali\u00f3 de la venta, inform\u00e1ndose primero cu\u00e1l era el m\u00e1s derecho camino para ir a Barcelona sin tocar en Zaragoza: tal era el deseo que ten\u00eda de sacar mentiroso [\u2018dejar por mentiroso\u2019; nota al pie, n.] aquel nuevo historiador [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1452"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1452"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1452\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1463,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1452\/revisions\/1463"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1452"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1452"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1452"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}