{"id":1464,"date":"2020-12-27T01:01:12","date_gmt":"2020-12-27T01:01:12","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1464"},"modified":"2020-12-27T01:17:10","modified_gmt":"2020-12-27T01:17:10","slug":"el-rico-caballero-catalan-la-cabeza-parlante-y-la-imprenta-capitulo-62","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/12\/27\/el-rico-caballero-catalan-la-cabeza-parlante-y-la-imprenta-capitulo-62\/","title":{"rendered":"El rico caballero catal\u00e1n, la cabeza parlante y la imprenta (cap\u00edtulo 62)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El heter\u00f3nimo, Cide Hamete Benengeli, empieza este cap\u00edtulo haciendo una breve declaraci\u00f3n de principios sobre el humor, las bromas y las burlas que \u00e9l mismo incumple reiteradamente al contar la historia del caballero andante. Demostrando as\u00ed, como ya nos advirti\u00f3 Don Quijote en el lejano Cap\u00edtulo III, que no hay que fiarse demasiado de los historiadores moros. Benengeli asegura en este momento:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cNo son burlas las que duelen, ni hay pasatiempos que valgan, si son con da\u00f1o de tercero.\u201d<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">F\u00e1cil decirlo, pero no tanto cumplirlo. Lo cierto es que la mayor parte de las burlas que Cervantes decide hacer a sus personajes Don Quijote y Sancho, empezando por los muchos palos, golpes, escarnios, pu\u00f1adas, ara\u00f1azos, requiebros, molimientos y ca\u00eddas de las cabalgaduras al duro suelo, producen notable dolor, evidentes da\u00f1os y m\u00faltiples perjuicios a ambos. En fin, nadie es perfecto, ni siquiera los autores del <em>Quijote<\/em>. \u00a1El entretenimiento, el \u00e9xito y la fama tienen un alto precio, y los personajes deben pagarlo, fueron creados para esto!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El siguiente personaje en tomar el relevo de las burlas despu\u00e9s de los muy bromistas Duques aragoneses, es don Antonio Moreno, un rico caballero barcelon\u00e9s amigo del bandolero Roque Guinart, que una vez hospedados en su casa, y siendo <em>\u201camigo de holgarse a lo honesto y afable (&#8230;), andaba buscando modos como, sin su perjuicio, sacase a plaza sus locuras.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Los Duques no lo consiguieron, y tampoco lo conseguir\u00e1 don Antonio: la locura del caballero andante saldr\u00e1 a relucir en este y en pr\u00f3ximos cap\u00edtulos, pero no sin perjuicio de Don Quijote.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cComieron aquel d\u00eda con don Antonio algunos de sus amigos, honrando todos y tratando a don Quijote como a caballero andante, de lo cual, hueco y pomposo, no cab\u00eda en s\u00ed de contento.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sancho Panza tuvo que desmentir rotundamente ante todas las <em>\u201cbarbas honradas\u201d<\/em> que estaban sentadas a la mesa, una referencia que hizo don Antonio a un episodio del \u2018Quijote\u2019 de Avellaneda en el que se dice de \u00e9l que cuando le sobraba comida, ya fuese <em>\u201cmanjar blanco<\/em> [\u2018pasta que se hac\u00eda con pechugas de gallina deshiladas y su caldo, leche, az\u00facar, sal y s\u00e9mola de trigo o arroz; se serv\u00eda en la calle, bien en cajuelas de papel, bien en fritos como bu\u00f1uelos; nota al pie, n.] <em>o albondiguillas\u201d<\/em>, la escond\u00eda en el seno de su ropa:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013No, se\u00f1or, no es as\u00ed \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013, porque tengo m\u00e1s de limpio que de goloso<\/em> [\u2018trag\u00f3n\u2019, \u2018comil\u00f3n\u2019, n.], <em>y mi se\u00f1or don Quijote, que est\u00e1 delante, sabe bien que con un pu\u00f1o de bellotas o de nueces nos solemos pasar entrambos ocho d\u00edas. Verdad es que si tal vez me sucede que me den la vaquilla, corro con la soguilla, quiero decir que como lo que me dan y uso de los tiempos como los hallo; y quienquiera que hubiere dicho que yo soy comedor aventajado y no limpio, t\u00e9ngase por dicho que no acierta\u201d.\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Don Quijote sali\u00f3 valerosamente al quite de su escudero:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Por cierto \u2013dijo don Quijote\u2013 que la parsimonia y limpieza con que Sancho come se puede escribir y grabar en l\u00e1minas de bronce, para que quede en memoria eterna en los siglos venideros. Verdad es que cuando \u00e9l tiene hambre parece algo trag\u00f3n, porque come apriesa y masca a dos carrillos, pero la limpieza siempre la tiene en su punto, y en el tiempo que fue gobernador aprendi\u00f3 a comer a lo melindroso: tanto, que com\u00eda con tenedor las uvas, y aun los granos de la granada.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Aquella tarde sali\u00f3 Don Quijote a pasear por la ciudad con don Antonio. Iba el \u2018h\u00e9roe\u2019 sobre un engalanado mulo con un gab\u00e1n que le dieron <em>\u201cque pudiera hacer sudar en aquel tiempo al mismo yelo\u201d<\/em>. En la espalda le hab\u00edan cosido un pergamino que dec\u00eda: \u00abEste es don Quijote de la Mancha\u00bb. El caballero andante se mostr\u00f3 ufano ante don Antonio al comprobar que todos le conoc\u00edan y llamaban por su nombre, a lo que respondi\u00f3 el catal\u00e1n: <em>\u201cLa virtud no puede dejar de ser conocida\u201d<\/em>. Un <em>\u201ccastellano\u201d<\/em>\u00a0que hab\u00eda o\u00eddo hablar del manchego le acus\u00f3 de estar <em>\u201cloco\u201d<\/em> y de <em>\u201cvolver locos y mentecatos\u201d<\/em> a quienes se relacionaban con \u00e9l, atrevi\u00e9ndose a aconsejarle que se fuese de vuelta a su casa para ocuparse de la hacienda, la mujer y los hijos. Don Antonio le cort\u00f3 en seco, defendiendo la cordura de Don Quijote:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Hermano<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em> \u2013<\/em>dijo don Antonio\u2013, seguid vuestro camino y no deis consejos a quien no os los pide. El se\u00f1or don Quijote de la Mancha es muy cuerdo, y nosotros, que le acompa\u00f1amos, no somos necios; la virtud se ha de honrar dondequiera que se hallare, y andad enhoramala y no os met\u00e1is donde no os llaman.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Que Don Quijote sea <em>\u201cmuy cuerdo\u201d<\/em>, como mucho es una media verdad (de esas de las que se dice que son peores que una mentira entera), porque tambi\u00e9n est\u00e1 bastante \u2018loco\u2019. En cuanto a <em>\u201chonrar la virtud\u201d<\/em> paseando al homenajeado por las calles de Barcelona en verano con un gab\u00e1n y un letrero en la espalda, es un peculiar modo de honra. Don Antonio no solo finge y hace teatro ante Don Quijote, tambi\u00e9n act\u00faa ante todos. Lo que \u2018en realidad\u2019 hizo aquella tarde fue burlarse de su hu\u00e9sped p\u00fablicamente.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Por la noche, ya en privado, hubo <em>\u201csarao de damas\u201d<\/em> [\u2018fiesta con m\u00fasica\u2019; n.]. <em>\u201cHab\u00eda dos de gusto p\u00edcaro y burlonas\u201d\u00a0<\/em>que sacaron a bailar a Don Quijote, oblig\u00e1ndole a dar muchas y muy poco airosas vueltas entre insinuantes miradas y gestos de requiebro, hasta que <em>\u201cle molieron, no s\u00f3lo el cuerpo, pero el \u00e1nima.\u201d<\/em> El pobre bailar\u00edn termin\u00f3 agotado sentado en el suelo, y en volandas le llevaron a la cama.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Al d\u00eda siguiente, don Antonio invit\u00f3 a entrar en un aposento que previamente hab\u00eda ense\u00f1ado a Don Quijote, a este, a su mujer con las dos amigas que le molieron bailando, a dos amigos suyos y a Sancho Panza. En la estancia solo hab\u00eda una mesa con un pie que parec\u00eda de jaspe, y sobre ella un busto que parec\u00eda de bronce. Les dijo entonces la m\u00e1gica <em>\u201cvirtud\u201d<\/em> que ten\u00eda aquella <em>\u201ccabeza encantada\u201d<\/em>, que era la de responder con voz propia a las preguntas que se le hac\u00edan. Salvo los viernes, que permanec\u00eda\u00a0<em>\u201cmuda\u201d<\/em>. All\u00ed estuvieron entretenidos unos y otras, pues <em>\u201clas mujeres de ordinario son presurosas y amigas de saber\u201d<\/em>, preguntando por cuestiones varias a la cabeza y esta en efecto respondiendo, algo que dej\u00f3 sorprendidos a todos en apariencia. Si bien aclar\u00f3 que hab\u00eda dos excepciones o asuntos sobre los que nunca hablaba, con lo que demostr\u00f3 ser prudente: <em>\u201cYo no juzgo de pensamientos\u201d<\/em>. Y tambi\u00e9n: <em>\u201cYo no juzgo de deseos\u201d<\/em>. Don Quijote pregunt\u00f3 al busto si lo que le sucedi\u00f3 en la cueva de Montesinos <em>\u201cfue verdad, o fue sue\u00f1o\u201d<\/em>, y respondi\u00f3 que hab\u00eda <em>\u201cmucho que decir\u201d<\/em>, porque <em>\u201cde todo tiene\u201d<\/em>. Luego se alegr\u00f3 sobremanera al saber por la encantada cabeza que el desencanto de Dulcinea terminar\u00eda produci\u00e9ndose. Sancho\u00a0 sali\u00f3 menos satisfecho, porque a la pregunta de si volver\u00eda o no a tener otro gobierno, le dijo que s\u00ed: el gobierno de su casa. En fin, los dos se quedaron convencidos (en un episodio que nos recuerda mucho el del retablo de maese Pedro con el mono que supuestamente respond\u00eda en su o\u00eddo las preguntas del p\u00fablico), que la cabeza \u2018realmente\u2019 hablaba. El historiador moro Cide Hamete Benengeli se apresura a aclarar a los lectores, para prevenir y evitar a tiempo que alguno pueda caer en la misma creencia que el caballero andante y el escudero, que todo era un truco, un artificio, que el busto y el pie de mesa estaban huecos, con un tubo en su interior que conectaba con la habitaci\u00f3n del piso de abajo desde la que respond\u00eda a las preguntas un sobrino de don Antonio, informado sobre los presentes. Y aclara tambi\u00e9n, que el caballero catal\u00e1n hizo construir aquel ingenio a imitaci\u00f3n de uno que hab\u00eda visto en Madrid, <em>\u201cpara entretenerse y suspender a los ignorantes.\u201d<\/em>\u00a0El cervantista Mart\u00edn de Riquer comenta: \u201cTodos estos juegos le sirven a C. para ridiculizar la creencia en la astrolog\u00eda y supersticiones afines\u201d.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1\u00a1Los ignorantes!! Esta es la cuesti\u00f3n de fondo que nos interesa. Con toda su perspicaz inteligencia y amplia cultura, el hidalgo manchego, Alonso Quijano, igual que su p\u00edcaro criado, Sancho Panza, doctorado en refranes, al carecer de experiencia \u2018real\u2019 del mundo m\u00e1s all\u00e1 de su peque\u00f1o lugar de La Mancha, son los dos en la pr\u00e1ctica unos grand\u00edsimos ingenuos, unos paletos situados en el lado de los <em>\u201cignorantes\u201d<\/em>. \u00a1Por una vez estamos de acuerdo con el Se\u00f1or Benengeli!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Quiso pasear Don Quijote la ciudad <em>\u201ca la llana y a pie\u201d<\/em>, y sali\u00f3 con Sancho y dos criados. En una calle alz\u00f3 la mirada y vio un letrero con grandes letras que dec\u00eda: \u00abAqu\u00ed se imprimen libros\u00bb. Le pic\u00f3 la curiosidad, porque nunca hab\u00eda visto una imprenta, y entr\u00f3 para conocerla. Despu\u00e9s de recorrer las distintas secciones preguntando a los oficiales qu\u00e9 hac\u00eda cada uno, conoci\u00f3 a un caballero que hab\u00eda <em>\u201ctraducido un libro toscano<\/em> [\u2018escrito en italiano\u2019; n.] <em>en nuestra lengua castellana\u201d<\/em>, titulado \u201cLe bagatele\u201d, <em>\u201clos juguetes\u201d<\/em>. Don Quijote dijo saber <em>\u201calg\u00fan tanto del toscano\u201d<\/em> y leer a Ariosto, autor del <em>Orlando furioso<\/em>. Entonces Cervantes le utiliza para meter una muy seria y sarc\u00e1stica invectiva a los traductores. Y de paso tambi\u00e9n a los impresores, por su contabilidad y acuerdos un poco tramposos. (Por cierto, el desconocido caballero dice en un momento de la conversaci\u00f3n: <em>\u201cYo no imprimo mis libros para alcanzar fama en el mundo, que ya en \u00e9l soy conocido por mis obras: provecho quiero, que sin \u00e9l no vale un cuatr\u00edn la buena fama\u201d<\/em>. A lo que Don Quijote le responde que Dios le d\u00e9 <em>\u201cbuena manderecha\u201d<\/em>, buena suerte). Salva solo a dos traductores: al doctor Crist\u00f3bal de Figueroa, traductor del <em>Pastor Fido<\/em>, de Guarini, y a Juan de J\u00e1uregui, traductor de <em>Aminta<\/em>, de Tasso. A ellos les dedica un gran elogio diciendo que <em>\u201cfelizmente ponen en duda cu\u00e1l es la traduci\u00f3n o cu\u00e1l el original.\u201d<\/em> Pero del resto comenta que el resultado de su trabajo es <em>\u201ccomo quien mira los tapices flamencos por el rev\u00e9s\u201d<\/em> (aunque esta imagen no es original de Cervantes sino de Zapata de Chaves, seg\u00fan nota al pie). Y a\u00f1ade con mordaz iron\u00eda:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Osar\u00e9 yo jurar \u2013dijo don Quijote\u2013 que no es vuesa merced conocido en el mundo, enemigo siempre de premiar los floridos ingenios ni los loables trabajos. \u00a1Qu\u00e9 de habilidades hay perdidas por ah\u00ed! \u00a1Qu\u00e9 de ingenios arrinconados! \u00a1Qu\u00e9 de virtudes menospreciadas!\u201d\u00a0<\/span><\/em><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Ni que los traductores fuesen como el plagiario Alonso Fern\u00e1ndez de Avellaneda! La acidez de la cr\u00edtica cervantina, poco habitual en el escritor, solo es comparable a la que dedica al suplantador tordesillano. En fin, pensaremos que en el caso de los primeros tambi\u00e9n Cervantes tendr\u00eda sus buenas razonas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1A qu\u00e9 mencionar a Avellaneda!\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cPas\u00f3 adelante y vio que asimesmo estaban corrigiendo otro libro, y, preguntando su t\u00edtulo, le respondieron que se llamaba la <\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Segunda parte del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha<\/span><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">, compuesta por un tal, vecino de Tordesillas.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Dice una nota al pie en la edici\u00f3n del <em>Quijote<\/em> de la RAE de 2015: \u2018No consta que hubiera una segunda edici\u00f3n del libro de Avellaneda impresa en Barcelona; pero la primera, aunque con pie de Tarragona, muy probablemente s\u00ed se estamp\u00f3 all\u00ed, en la imprenta de Sebasti\u00e1n de Cormellas\u2019.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Cervantes y su heter\u00f3nimo, el historiador moro Cide Hamete Benengeli, arremeten una vez m\u00e1s contra el an\u00f3nimo licenciado Avellaneda. Pero antes, sin caer en la cuenta, conceden \u201ca su rival los honores de una segunda edici\u00f3n de que no goz\u00f3 hasta pasado m\u00e1s de un siglo\u201d (Mart\u00edn de Riquer). \u00a1Paradojas de la vida! Cervantes favorece involuntariamente a Avellaneda con el reconocimiento de una entonces inexistente segunda edici\u00f3n de su libro ap\u00f3crifo, y Avellaneda favorece involuntaria e inmensamente a Cervantes para que este termine haciendo la innovadora y genial Segunda parte del <em>Quijote<\/em> que hizo. Incluso para que, simplemente, haya una Segunda parte: \u201cA fin de cuentas, son la deuda que hemos de pagar a Avellaneda: sin su continuaci\u00f3n y la subsiguiente reacci\u00f3n de C., \u00bfhubi\u00e9ramos podido gozar de una Segunda parte que se imprimi\u00f3 cinco meses antes de la muerte del gran escritor?\u201d.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Ya yo tengo noticia deste libro \u2013dijo don Quijote\u2013, y en verdad y en mi conciencia que pens\u00e9 que ya estaba quemado y hecho polvos por impertinente; pero su San Mart\u00edn se le llegar\u00e1 como a cada puerco, que las historias fingidas tanto tienen de buenas y de deleitables cuanto se llegan a la verdad o la semejanza della, y las verdaderas tanto son mejores cuanto son m\u00e1s verdaderas. Y diciendo esto, con muestras de alg\u00fan despecho, se sali\u00f3 de la emprenta.\u201d\u00a0\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Que trata de la aventura de la cabeza encantada, con otras ni\u00f1er\u00edas que no pueden dejar de contarse<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 62. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El heter\u00f3nimo, Cide Hamete Benengeli, empieza este cap\u00edtulo haciendo una breve declaraci\u00f3n de principios sobre el humor, las bromas y las burlas que \u00e9l mismo incumple reiteradamente al contar la historia del caballero andante. 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