{"id":1468,"date":"2021-01-03T01:04:34","date_gmt":"2021-01-03T01:04:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1468"},"modified":"2021-01-03T01:46:17","modified_gmt":"2021-01-03T01:46:17","slug":"navegar-por-el-mediterraneo-capitulo-63","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/01\/03\/navegar-por-el-mediterraneo-capitulo-63\/","title":{"rendered":"Navegar por el Mediterr\u00e1neo (cap\u00edtulo 63)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cSancho, aunque aborrec\u00eda el ser gobernador, como queda dicho, todav\u00eda deseaba volver a mandar y a ser obedecido, que esta mala ventura trae consigo el mando, aunque sea de burlas.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Cervantes empieza este cap\u00edtulo con una inmejorable descripci\u00f3n ir\u00f3nica del \u2018enganche\u2019 del Poder, de esa \u2018adicci\u00f3n pol\u00edtica\u2019 que padecen algun@s, de la que los m\u00e1s propensos y habilidosos hacen carrera, la mantienen activa durante 20 o m\u00e1s a\u00f1os de ejercicio continuo, para general sorpresa de los ciudadanos. El Poder, en efecto, \u2018engancha\u2019 much\u00edsimo. Alg\u00fan alto mandatario ha llegado a reconocer en privado que proporciona un placer que supera a todos: a la riqueza, el sexo, las emociones y las sustancias (pero como es l\u00f3gico, ninguno quiere reconocerlo en p\u00fablico: prefieren decir que tienen \u2018vocaci\u00f3n de servicio\u2019, o que buscan el \u2018bien com\u00fan\u2019). Mandar y ser obedecido. \u00a1Qui\u00e9n puede resistirse!\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Se acercaron por la tarde a la playa Don Quijote y Sancho Panza con don Antonio Moreno para visitar las galeras, y fueron recibidos con todos los honores [\u2018Barcelona estaba guardada por cuatro galeras, que la proteg\u00edan de las incursiones de los corsarios berberiscos y la aprovisionaban; sus nombres eran <em>Sant Jordi<\/em>, la capitana, <em>Sant Maurici<\/em> (o Maur\u00edcia), <em>Sant Ramon<\/em> (o Ramona) y <em>Sant Sebasti\u00e0<\/em>\u2019; nota al pie, n.]:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cDispar\u00f3 la capitana el ca\u00f1\u00f3n de cruj\u00eda<\/em> [\u2018pasillo elevado que recorre la galera de proa a popa, entre los remeros\u2019; n.] <em>y las otras galeras hicieron lo mesmo, y al subir don Quijote por la escala derecha toda la chusma le salud\u00f3 como es usanza cuando una persona principal entra en la galera, diciendo \u00ab\u00a1Hu, hu, hu!\u00bb tres veces.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El general al mando les recibi\u00f3 amable y con elogios. Don Quijote estaba <em>\u201calegre sobremanera de verse tratar tan a lo se\u00f1or.\u201d<\/em> El oficial que dirig\u00eda las maniobras para zarpar <em>\u201cdio se\u00f1al con el pito que la chusma hiciese fuera ropa\u201d<\/em> [\u2018era la orden que se daba para que los remeros se desnudasen de la chaquetilla o chaleco y se preparasen a bogar con fuerza\u2019; n.]. Lo cual, hecho en un instante, dio pie para que un marinero cogiese en volandas a Sancho y le pasase a los bancos de remeros del lado de babor, que le fueron dando vueltas y vueltas hasta los de estribor, para terminar de nuevo en la popa. Aturdido, Sancho no sab\u00eda qu\u00e9 hab\u00eda pasado, mientras Don Quijote ech\u00f3 mano a la espada para que a nadie se le ocurriese hacer lo mismo con \u00e9l. Pero en ese momento cay\u00f3 de golpe con gran estruendo <em>\u201cla entena\u201d<\/em> [\u2018palo o verga horizontal que sostiene una vela\u2019; n.], dando un tremendo susto a los dos. Se oy\u00f3 orden que <em>\u201czarpasen el ferro\u201d<\/em> [\u2018levar anclas\u2019; n.], los remeros empezaron a bogar, y la galera a moverse. Entonces Sancho hizo una profunda e inesperada reflexi\u00f3n:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cCuando Sancho vio a una moverse tantos pies colorados, que tales pens\u00f3 \u00e9l que eran los remos, dijo entre s\u00ed: \u00ab\u00c9stas s\u00ed son verdaderamente cosas encantadas, y no las que mi amo dice. \u00bfQu\u00e9 han hecho estos desdichados, que ans\u00ed los azotan, y c\u00f3mo este hombre solo que anda por aqu\u00ed silbando tiene atrevimiento para azotar a tanta gente? Ahora yo digo que \u00e9ste es infierno, o por lo menos el purgatorio\u00bb.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En cambio, Don Quijote, tambi\u00e9n de manera sorprendente, hizo otra mucho m\u00e1s pr\u00e1ctica:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013\u00a1Ah, Sancho amigo, y con qu\u00e9 brevedad y cu\u00e1n a poca costa os pod\u00edades vos, si quisi\u00e9sedes, desnudar de medio cuerpo arriba, y poneros entre estos se\u00f1ores y acabar con el desencanto de Dulcinea! Pues con la miseria y pena de tantos no sentir\u00edades vos mucho la vuestra, y m\u00e1s, que podr\u00eda ser que el sabio Merl\u00edn tomase en cuenta cada azote d\u00e9stos, por ser dados de buena mano, por diez de los que vos finalmente os hab\u00e9is de dar.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sin darle tiempo a responder, grit\u00f3 un marinero:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Se\u00f1al hace Monju\u00ed de que hay bajel de remos en la costa por la banda del poniente\u201d\u00a0<\/em>[\u2018Montju\u00efc\u2019, monte al sur de Barcelona, desde el que se avistaban las incursiones navales; n.].\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Y as\u00ed era, un bergant\u00edn que pensaron ser\u00eda de corsarios de Argel se dio a la fuga, creyendo que por su ligereza podr\u00eda escaparse. Pero las galeras pronto lo alcanzaron, y cuando el <em>\u201carr\u00e1ez\u201d<\/em> [\u2018capit\u00e1n\u2019; n.] ante las voces para que se rindiese pensaba hacerlo, <em>\u201cdos toraquis, que es como decir dos turcos, borrachos\u201d<\/em>, dispararon sus escopetas y mataron a dos soldados. El general de las galeras jur\u00f3 ahorcar a todos los tripulantes del bergant\u00edn.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cVolvieron a la playa, donde infinita gente los estaba esperando, deseosos de ver lo que tra\u00edan. Dio fondo el general cerca de tierra y conoci\u00f3 que estaba en la marina el virrey de la ciudad.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Lo que sucede a partir de ahora es un artificioso cuento de hadas. El arr\u00e1ez del bergant\u00edn moro resulta que era una bella jovencita disfrazada, Ana F\u00e9lix, una morisca llevada a la fuerza a <em>\u201cBerber\u00eda\u201d<\/em> que dice ser cristiana, <em>\u201cy no de las fingidas ni aparentes, sino de las verdaderas y cat\u00f3licas.\u201d<\/em> Cuenta a todos su historia con la soga al cuello que el general ya le hab\u00eda puesto, pero autorizada por el virrey (que subi\u00f3 a la capitana y qued\u00f3 impactado por su hermosura, creyendo que era var\u00f3n). Dijo que al salir de Espa\u00f1a debido al decreto de expulsi\u00f3n de los moriscos iba acompa\u00f1ada de su novio cristiano, don Gaspar Gregorio, que ahora estaba en Argel en gran peligro y disfrazado de mujer, pues <em>\u201centre aquellos b\u00e1rbaros turcos en m\u00e1s se tiene y estima un mochacho o mancebo hermoso que una mujer, por bell\u00edsima que sea.\u201d<\/em> Hab\u00eda vuelto con permiso del rey moro para recuperar el tesoro escondido por su padre, que no era otro que Ricote, el morisco vecino y amigo de Sancho Panza con el que se encontr\u00f3 cuando volv\u00eda algo triste hacia el castillo de Los Duques despu\u00e9s de dejar el gobierno de la \u00ednsula Barataria (cap\u00edtulo 54). Y resulta que Ricote tambi\u00e9n estaba all\u00ed, entre los que subieron con el virrey a la galera. Total, que entre muchas l\u00e1grimas, suspiros y sollozos de todos, padre e hija felizmente se reencuentran. Ricote asegura que ellos no convinieron <em>\u201cen ning\u00fan modo con la intenci\u00f3n de los nuestros, que justamente han sido desterrados\u201d<\/em> (se refiere a los moriscos), comprometi\u00e9ndose a financiar el viaje para rescatar a don Gregorio. Finalmente, don Antonio Moreno se llev\u00f3 invitada a su casa a la familia morisca, y el virrey\u00a0 perdon\u00f3 la vida a los moros, incluidos los <em>\u201ctoraquis\u201d<\/em>. <em>\u201cTanta fue la benevolencia y caridad que la hermosura de Ana F\u00e9lix infundi\u00f3 en su pecho.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cRicote y su familia son moriscos de Castilla, expulsados por decreto real en 1610. En ambos cap\u00edtulos, II, 54 y 63, topamos, pues, con la \u00abHistoria\u00bb. Ricote y su hija son personajes ficticios e hist\u00f3ricos a la vez (&#8230;). Dicho de otro modo, la Historia es convertida en novela, por precauci\u00f3n, y porque no era posible presentarla en toda su crueldad. En vez de pintarla tal como es, C. prefiere edulcorarla mezclando los rasgos realistas con los novelescos. Ante estas escenas de gobernadores clementes y de nobles protectores de moriscos, el lector del <em>Q.<\/em> reacciona con la misma perplejidad que el del <em>Persiles<\/em>: una visi\u00f3n tan idealizada de Espa\u00f1a, del pa\u00eds que por propia experiencia conoce, resulta demasiado acicalada para poder pasar por verdadera. Pero hay algo m\u00e1s. El lector no s\u00f3lo echa de menos la autenticidad hist\u00f3rica en estas p\u00e1ginas en demas\u00eda novelescas, sino que tambi\u00e9n comienza a acusar la insuficiencia de la novela heroica. (&#8230;) En el litoral de Barcelona, frontera de Espa\u00f1a, vienen a coincidir la crisis del protagonista, la de su utop\u00eda y la de la novela heroica. S\u00f3lo una novela distinta, que incluyera una reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre sus propios l\u00edmites, podr\u00eda sobrevivir a este percance. La obra de C. sobrevive: no solamente reproduce la novela, sino que la destruye para introducir la antinovela. La nueva literatura cervantina supera la contradicci\u00f3n entre ambos discursos, novelesco-tradicional e hist\u00f3rico (&#8230;) Renegados, cristianos dudosos, falsos peregrinos, \u00abtravestis\u00bb (don Gregorio, vestido de mujer, a\u00fan espera su liberaci\u00f3n en el har\u00e9n de Argel). Todo ello es indicio de un mundo nuevo, heterog\u00e9neo y ambiguo, que no exige ya los credos firmes y las identidades claras que a s\u00ed mismo se impon\u00eda DQ, y donde el \u00fanico pasaporte v\u00e1lido es el \u00abdinero\u00bb\u201d (Georges G\u00fcntert, <em>Lecturas del Quijote<\/em>).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">De este modo interpreta el cervantista suizo, catedr\u00e1tico y profesor em\u00e9rito de la Universidad de Z\u00farich: 1) el tratamiento novelesco que Cervantes hace de la Historia, en concreto de la expulsi\u00f3n de los moriscos, y 2) el giro innovador que al introducir la Historia en la ficci\u00f3n da a la concepci\u00f3n literaria de la novela que exist\u00eda previamente.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sobre esta interpretaci\u00f3n haremos dos comentarios. En primer lugar, decir que la <em>\u201cinsuficiencia de la novela heroica\u201d<\/em> y las identidades m\u00faltiples, heterog\u00e9neas, complejas, no monol\u00edticas ni idealizadas ni heroicas, son mostradas por Cervantes y percibidas por el lector desde el Cap\u00edtulo I de la Primera parte. Este es su prop\u00f3sito e intenci\u00f3n declarados en el Pr\u00f3logo y puestos de manifiesto de manera m\u00e1s que gr\u00e1fica con la elecci\u00f3n de un \u2018loco\u2019 para el papel protagonista de h\u00e9roe. En los \u00faltimos cap\u00edtulos de la Segunda parte que transcurren en Barcelona y culminan con la derrota del caballero andante en su playa, a lo que asistimos es al desenlace final de lo mostrado y percibido desde el principio de la novela. En segundo lugar, el tratamiento que en este cap\u00edtulo hace Cervantes de la expulsi\u00f3n de los moriscos (en el cap\u00edtulo 54 resulta m\u00e1s equilibrado, \u00a1pero en ning\u00fan caso multicultural sin claras condiciones!) es ahora, en efecto, tan edulcorado, acicalado, novelesco, idealizado e inveros\u00edmil, que m\u00e1s que topar con la Historia parece que topemos con una versi\u00f3n <em>hollywoodiense<\/em> de la Historia con final feliz. Hasta el punto de que la <em>\u201cantinovela\u201d<\/em>\u00a0hist\u00f3rica resulta m\u00e1s novelesca que la propia novela. \u00bfPor qu\u00e9 hizo esto Cervantes? \u00bfPor qu\u00e9 decidi\u00f3 narrar as\u00ed este hecho hist\u00f3rico? Probablemente, para no tener problemas con las autoridades y la censura de su \u00e9poca. Y tambi\u00e9n porque era lo que m\u00e1s conven\u00eda a un relato de entretenimiento cuya pretensi\u00f3n expl\u00edcita (la impl\u00edcita era alcanzar la gloria literaria universal, que finalmente logr\u00f3) era agradar, divertir, vender y granjear buena fama a su autor entre un p\u00fablico casi exclusivamente cristiano. Pero un matiz queremos recordar que ya se\u00f1al\u00e1bamos en el cap\u00edtulo 54 y don Miguel vuelve a remarcar en este. Los moriscos que Cervantes hace que despierten la simpat\u00eda del lector, que sean aceptados y queridos por sus vecinos, e incluso en esta ocasi\u00f3n protegidos por las autoridades (un general, un noble, y nada menos que el sensible virrey de Catalu\u00f1a) son moriscos renegados. Moriscos como Ana F\u00e9lix que se declara cristiana no fingida ni aparente, sino de las verdaderas y cat\u00f3licas; y como su padre, Ricote, que aunque es mucho menos claro en su confesi\u00f3n de fe, afirma sin ambages que los suyos han sido justamente desterrados. Sin olvidarnos, por supuesto, de que Ricote es rico, y lleva encima cuando va invitado a casa del caballero catal\u00e1n, seg\u00fan declara ante todos, su tesoro: <em>\u201cMuchas perlas y piedras de gran valor, con algunos dineros en cruzados y doblones de oro.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En fin, la navegaci\u00f3n por el bello Mediterr\u00e1neo azul empez\u00f3 como una muy aut\u00e9ntica y prometedora aventura, pero lamentablemente no es as\u00ed como termina. El realismo esta vez da paso a cierta artificiosa fantas\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">De lo mal que le avino a Sancho Panza con la visita de las galeras, y la nueva aventura de la hermosa morisca<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 63. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff; font-size: 18pt;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">[Nota.- Con la inmunizaci\u00f3n lenta y progresiva que podemos ir adquiriendo con las vacunas a lo largo de este a\u00f1o (las que disponemos en este momento y las de la siguiente generaci\u00f3n), es posible que a finales de 2021 en los pa\u00edses occidentales empecemos a normalizar nuestra vida, nuestro\u00a0<span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2018estilo de vida\u2019. Para alcanzar este tan deseado objetivo hemos de pasar a\u00fan por una <em>tercera ola\u00a0<\/em>que en estos momentos es una gran inc\u00f3gnita incluso para los expertos, pero que puede perfectamente darnos una muy desagradable sorpresa. Hay que vigilar tambi\u00e9n de cerca las frecuentes mutaciones del virus. Con realismo, podemos tener esperanza en vencer a finales de este a\u00f1o la pandemia por coronavirus, pero tenemos que tener much\u00edsimo cuidado con lo que estamos haciendo justo ahora].\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSancho, aunque aborrec\u00eda el ser gobernador, como queda dicho, todav\u00eda deseaba volver a mandar y a ser obedecido, que esta mala ventura trae consigo el mando, aunque sea de burlas.\u201d\u00a0\u00a0 Cervantes empieza este cap\u00edtulo con una inmejorable descripci\u00f3n ir\u00f3nica del \u2018enganche\u2019 del Poder, de esa \u2018adicci\u00f3n pol\u00edtica\u2019 que padecen algun@s, de la que los m\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1468"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1468"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1468\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1472,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1468\/revisions\/1472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}