{"id":1473,"date":"2021-01-10T13:55:30","date_gmt":"2021-01-10T13:55:30","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1473"},"modified":"2021-01-10T20:36:42","modified_gmt":"2021-01-10T20:36:42","slug":"derrota-junto-al-mar-capitulo-64","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/01\/10\/derrota-junto-al-mar-capitulo-64\/","title":{"rendered":"Derrota junto al mar (cap\u00edtulo 64)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La morisca cat\u00f3lica, Ana F\u00e9lix, y su rico padre, Ricote, fueron muy bien recibidos por la mujer de don Antonio Moreno. Tanto \u00e9xito tuvo la joven en la ciudad de Barcelona debido a sus extremadas discreci\u00f3n y belleza, que todas las gentes se acercaban a verla como a toque de campana. Sobre el rescate de su novio cristiano, Don Gregorio, que segu\u00eda preso en Argel\u00a0(disfrazado de mujer, como sabemos, para evitar males mayores), dijo don Antonio que en caso de no conseguirlo el velero que a ese fin zarp\u00f3 pagado por Ricote, que pasase entonces Don Quijote a <em>\u201cBerber\u00eda\u201d<\/em>. Remedio que el caballero andante hab\u00eda propuesto como el m\u00e1s r\u00e1pido y seguro, <em>\u201ca pesar de toda la morisma\u201d<\/em>, del mismo modo que don Gaiferos rescat\u00f3 a su esposa Melisendra. \u00a1Y aun estando en esta ocasi\u00f3n <em>\u201cla mar en medio\u201d<\/em>!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El hidalgo manchego, Alonso Quijano, sigue \u2018delirando\u2019 en este cap\u00edtulo, sigue creyendo que es el famoso caballero andante Don Quijote de la Mancha, capaz de emular en su tiempo las haza\u00f1as de los antiguos andantes caballeros escritas en los fantasiosos libros de caballer\u00edas. Y parad\u00f3jicamente, parte de raz\u00f3n lleva Don Quijote en lo de la fama, pues en esta Segunda parte ha conocido gracias al juego literario cervantino: 1) que ya estaba impresa en libros y con gran \u00e9xito de gentes la Primera parte de su historia (lo cual era cierto y real), y 2) que exist\u00eda un imitador de la verdadera historia escrita por Cide Hamete Benengeli, el supuesto licenciado Alonso Fern\u00e1ndez de Avellaneda (lo cual tambi\u00e9n era real y cierto). Don Quijote ya era famoso, en efecto, aunque no por lo que \u00e9l cre\u00eda. El personaje no sabe (porque Cervantes no le hace ser consciente hasta ese punto) que su historia tiene un car\u00e1cter par\u00f3dico y burlesco de los libros de caballer\u00edas, y que es una historia literaria, de ficci\u00f3n. El personaje no tiene \u2018autoconciencia\u2019 de ser un personaje literario (un hallazgo t\u00e9cnico y psicol\u00f3gico que aparece en la Literatura del siglo XX con Pirandello; y que con Pessoa y sus heter\u00f3nimos llega incluso a que sea el propio autor el que se convierte a su vez en varios personajes literarios; pero es ya Cervantes el que introduce en el arte de la narraci\u00f3n la complejidad y el polimorfismo de la identidad y del\u00a0<em>yo<\/em>). El hidalgo Alonso Quijano \/ Don Quijote tampoco conoce hasta el \u00faltimo cap\u00edtulo el car\u00e1cter \u2018enfermo\u2019 o \u2018loco\u2019 de su personaje. Hasta el final de la historia es un personaje que no tiene \u2018conciencia de trastorno o de enfermedad\u2019, que cree sin el menor asomo de cr\u00edtica ni de duda en su \u2018identidad delirada\u2019: la de ser el caballero andante Don Quijote de la Mancha.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sin embargo, desde que en el Cap\u00edtulo XXX se encontr\u00f3 con Los Duques aragoneses, tiempo despu\u00e9s con el bandolero Roque Guinart, y ahora en Barcelona con el caballero don Antonio Moreno, su pensamiento y su supuesta identidad no tienen traducci\u00f3n conductual en nuevas aventuras o hechos heroicos. El personaje ha perdido el protagonismo, adoptando un papel pasivo de mero receptor de burlas, o desplazado por el protagonismo narrativo y la acci\u00f3n de otros personajes. El caballero andante se ha ido diluyendo, quedando en un segundo plano, declinando su estrella, sus caballerescas haza\u00f1as y su idealizado discurso. Cervantes le proporciona as\u00ed una lenta derrota, una muerte lenta.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cY una ma\u00f1ana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas, porque, como muchas veces dec\u00eda, ellas eran sus arreos, y su descanso el pelear, y no se hallaba sin ellas un punto, vio venir hacia \u00e9l un caballero, armado asimismo de punta en blanco, que en el escudo tra\u00eda pintada una luna resplandeciente; el cual, lleg\u00e1ndose a trecho que pod\u00eda ser o\u00eddo, en altas voces, encaminando sus razones a don Quijote, dijo: Insigne caballero y jam\u00e1s como se debe alabado don Quijote de la Mancha, yo soy el Caballero de la Blanca Luna, cuyas inauditas haza\u00f1as quiz\u00e1 te le habr\u00e1n tra\u00eddo a la memoria. Vengo a contender contigo y a probar la fuerza de tus brazos, en raz\u00f3n de hacerte conocer y confesar que mi dama, sea quien fuere, es sin comparaci\u00f3n m\u00e1s hermosa que tu Dulcinea del Toboso: la cual verdad si t\u00fa la confiesas de llano en llano<\/em> [\u2018lisa y llanamente\u2019; nota al pie, n.], <em>escusar\u00e1s tu muerte y el trabajo que yo he de tomar en d\u00e1rtela; y si t\u00fa peleares y yo te venciere, no quiero otra satisfaci\u00f3n sino que, dejando las armas y absteni\u00e9ndote de buscar aventuras, te recojas y retires a tu lugar por tiempo de un a\u00f1o, donde has de vivir sin echar mano a la espada, en paz tranquila y en provechoso sosiego, porque as\u00ed conviene al aumento de tu hacienda y a la salvaci\u00f3n de tu alma\u201d.<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sorprendido Don Quijote, pero tranquilo, le respondi\u00f3 que jurar\u00eda que el tal caballero nunca hab\u00eda visto a <em>\u201cla ilustre Dulcinea\u201d<\/em>, pues de hacerlo nunca hubiese dicho lo que acababa de decir, comprobando con sus propios ojos que <em>\u201cno ha habido ni puede haber belleza que con la suya compararse pueda\u201d<\/em>. Acept\u00f3, pues, el desaf\u00edo, <em>\u201cno dici\u00e9ndoos que ment\u00eds, sino que no acert\u00e1is\u201d<\/em>, y las condiciones puestas por el de la Blanca Luna (salvo la de que si Don Quijote venc\u00eda pasase a \u00e9l la fama de sus haza\u00f1as, <em>\u201cporque no s\u00e9 cu\u00e1les ni qu\u00e9 tales sean: con las m\u00edas me contento, tales cuales ellas son\u201d<\/em>). A\u00f1adiendo: <em>\u201cY a quien Dios se la diere, San Pedro se la bendiga.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En esto llegaron avisados a la playa el virrey, don Antonio Moreno y muchos otros caballeros. El visorrey pregunt\u00f3 por el motivo de aquel combate, a lo que el Caballero de la Blanca Luna respondi\u00f3 rotundo: <em>\u201cprecedencia de hermosura\u201d<\/em> [\u2018prioridad de belleza\u2019; n.]. \u00a1Qu\u00e9 decir! \u00a1Incontestable! El virrey pregunt\u00f3 aparte a don Antonio si aquello era una nueva burla suya, y dijo que no, que no sab\u00eda qui\u00e9n era el de la Blanca Luna <em>\u201cni si era de burlas ni de veras el tal desaf\u00edo.\u201d<\/em> Dud\u00f3 el visorrey en permitir o no permitir el combate, pero creyendo que no pod\u00eda ser m\u00e1s que alg\u00fan tipo de broma, sentenci\u00f3:\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Se\u00f1ores caballeros, si aqu\u00ed no hay otro remedio sino confesar o morir, y el se\u00f1or don Quijote est\u00e1 en sus trece, y vuestra merced el de la Blanca Luna en sus catorce, a la mano de Dios, y dense.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Tomaron ambos campo e iniciaron la carrera el uno contra el otro, <\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cY como era m\u00e1s ligero el de la Blanca Luna, lleg\u00f3 a don Quijote a dos tercios andados de la carrera, y all\u00ed le encontr\u00f3 con tan poderosa fuerza, sin tocarle con la lanza (que la levant\u00f3, al parecer, de prop\u00f3sito), que dio con Rocinante y con don Quijote por el suelo una peligrosa ca\u00edda. Fue luego sobre \u00e9l y, poni\u00e9ndole la lanza sobre la visera, le dijo:\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013Vencido sois, caballero, y aun muerto, si no confes\u00e1is las condiciones de nuestro desaf\u00edo.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Entonces Don Quijote, <em>\u201cmolido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma\u201d<\/em>, pronunci\u00f3 unas de las palabras m\u00e1s emocionantes de toda la novela:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Dulcinea del Toboso es la m\u00e1s hermosa mujer del mundo y yo el m\u00e1s desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza y qu\u00edtame la vida, pues me has quitado la honra.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Dispuesto a morir por su ideal, dispuesto a morir por la fantas\u00eda de su amor, por su verdad, por su creencia! \u00a1Todo un valiente caballero! Aparentemente. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Las personas con trastornos psic\u00f3ticos mantienen una r\u00edgida creencia en sus ideas a pesar del car\u00e1cter absurdo de las mismas y de toda l\u00f3gica y prueba de realidad en contra, por esto se llaman ideas delirantes, aunque son pocos los casos que llevan hasta la muerte el estricto cumplimiento de esas ideas. En un peque\u00f1o porcentaje de psic\u00f3ticos ocurren suicidios u homicidios directamente relacionados o determinados por la ideaci\u00f3n delirante. Pero no se tiene constancia en la bibliograf\u00eda cient\u00edfica de la resoluci\u00f3n de un dilema como el que Don Quijote se ve obligado a plantearse en la situaci\u00f3n en que se encuentra: aceptar que la belleza ideal de su amor imaginario no es la m\u00e1s grande del mundo, o morir. \u00bfQu\u00e9 har\u00eda una persona con un trastorno psic\u00f3tico real sometida a un dilema parecido en una situaci\u00f3n de vida o muerte? \u00bfMantendr\u00eda su ideaci\u00f3n delirante o aceptar\u00eda morir para no negarla? Muy dif\u00edcil saberlo. Las creencias delirantes persistentes son p\u00e9treas, inamovibles, r\u00edgidas, refractarias a toda argumentaci\u00f3n l\u00f3gica y prueba de realidad emp\u00edrica (aunque con f\u00e1rmacos antipsic\u00f3ticos pueden mejorar mucho y desaparecer en ciertos casos), pero el instinto de supervivencia tiene una potencia enorme, probablemente mayor. Muchos psic\u00f3ticos adem\u00e1s, a pesar de su trastorno, siguen manteniendo suficiente sentido de realidad como para anteponer la supervivencia, la vida, a sus ideas y emociones. Quiz\u00e1 solo las personas con el m\u00e1ximo nivel de certidumbre delirante antepondr\u00edan su verdad, sus creencias y las emociones implicadas, a la propia vida, a la supervivencia. Y en esto coincidir\u00edan con algunos cuerdos, porque tambi\u00e9n ha habido cuerdos a lo largo de la Historia (pocos, es cierto, y cada vez menos) dispuestos a arriesgar su vida e incluso a morir. No por la <em>\u201cprecedencia de hermosura\u201d<\/em> de su pareja, claro est\u00e1, pero s\u00ed por alguna creencia religiosa, causa pol\u00edtica, espect\u00e1culo o deporte extremos, idea o ideal. Los m\u00e1s cuerdos seguramente son quienes estar\u00edan dispuestos a morir por salvar la vida de alg\u00fan familiar o ser querido. Una conducta altruista de este tipo enlaza con los afectos m\u00e1s potentes y con el instinto de supervivencia de la especie.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En su <em>Vida de Don Quijote y Sancho seg\u00fan Miguel de Cervantes Saavedra<\/em> (1905), Unamuno interpreta de esta forma las palabras del \u201cinquebrantable Caballero de la Fe\u201d: \u201cEsas sublimes palabras del vencimiento de Don Quijote son el grito sublime de la victoria del Amor (&#8230;) porque tienes fe en ella, en tu Dulcinea (&#8230;) No a la fortaleza de tu brazo, sino al amor que la tuviste debes tu vida eterna (&#8230;) As\u00ed a nosotros, tus fieles, cuando m\u00e1s vencidos estemos, cuando el mundo nos aplaste y nos estruje el coraz\u00f3n la vida y se nos derritan las esperanzas todas, danos alma, Caballero, danos alma y coraje para gritar desde el fondo de nuestra nader\u00eda: \u00a1plenitud de plenitudes y todo plenitud! \u00bfQue yo muero en mi demanda? Pues as\u00ed se har\u00e1 \u00e9sta m\u00e1s grande con mi muerte. \u00bfQu\u00e9 peleando en pro de mi verdad me vencen? \u00a1No importa! No importa, pues ella vivir\u00e1 y viviendo ella os mostrar\u00e1 que no depende de m\u00ed, sino yo de ella. No es \u00e9ste mi yo deleznable y caduco; no es \u00e9ste mi yo que come de la tierra y al que la tierra comer\u00e1 un d\u00eda, el que tiene que vencer; no es \u00e9ste sino que es mi verdad, mi yo eterno (&#8230;) es la idea que de m\u00ed tiene Dios, Conciencia del Universo. Y esta mi divina idea, esta mi Dulcinea, se engrandece y se sobrehermosea con mi vencimiento y muerte. Todo tu problema es \u00e9ste: si has de empa\u00f1ar esa tu idea y borrarla y hacer que Dios te olvide, o si has de sacrificarte a ella y hacer que ella sobrenade y viva para siempre en la eterna e infinita Conciencia del Universo. O Dios o el olvido.\u201d <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Tener mucha y muy honda fe, creer en Dios, en el alma, en la vida eterna, en los m\u00e1s altos ideales y el m\u00e1s idealizado hero\u00edsmo, por los que no solo merece la pena morir sino que es preferible hacerlo, son precondiciones l\u00f3gicas (o condiciones prel\u00f3gicas) impl\u00edcitas en la interpretaci\u00f3n del Rector de la Universidad de Salamanca, como resulta evidente. Pero si se aceptan, si se cree en ellas, su interpretaci\u00f3n quiz\u00e1 sea la mejor de todas cuantas se han hecho sobre el significado profundo de la derrota de Don Quijote.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El caballero vencedor se mostr\u00f3 compasivo con el tan dolorosamente vencido:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Eso no har\u00e9 yo, por cierto \u2013dijo el de la Blanca Luna\u2013: viva, viva en su entereza la fama de la hermosura de la se\u00f1ora Dulcinea del Toboso, que s\u00f3lo me contento con que el gran don Quijote se retire a su lugar un a\u00f1o, o hasta el tiempo que por m\u00ed le fuere mandado, como concertamos antes de entrar en esta batalla.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Don Quijote afirm\u00f3 que <em>\u201ccomo no le pidiese cosa que fuese en perjuicio de Dulcinea, todo lo dem\u00e1s cumplir\u00eda como caballero puntual y verdadero.\u201d<\/em> El de la Blanca Luna salud\u00f3 y entr\u00f3 en la ciudad a medio galope. Y el virrey mand\u00f3 a don Antonio Moreno seguirle para averiguar qui\u00e9n era.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La desolaci\u00f3n de Sancho Panza superaba casi la de Don Quijote, al que levantaron y descubrieron el rostro, que estaba <em>\u201csin color y trasudando\u201d<\/em>.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cSancho, todo triste, todo apesarado, no sab\u00eda qu\u00e9 decirse ni qu\u00e9 hacerse: parec\u00edale que todo aquel suceso pasaba en sue\u00f1os y que toda aquella m\u00e1quina era cosa de encantamento. Ve\u00eda a su se\u00f1or rendido y obligado a no tomar armas en un a\u00f1o; imaginaba la luz de la gloria de sus haza\u00f1as escurecida, las esperanzas de sus nuevas promesas deshechas, como se deshace el humo con el viento. Tem\u00eda si quedar\u00eda o no contrecho Rocinante, o deslocado su amo, que no fuera poca ventura si deslocado quedara<\/em> [\u2018dislocado\u2019, \u2018torcido\u2019 (pero tambi\u00e9n sugiriendo \u2018desalocado, curado de locura\u2019); n.]\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Poco le queda ya a Don Quijote para terminar\u00a0<em>\u201cdeslocado\u201d<\/em>, pero mientras tanto las esperanzas de caballero y escudero se van deshaciendo como el humo se deshace con el viento. Implacable imagen cervantina de la p\u00e9rdida de las ilusiones. \u00a1Muy dolorosa p\u00e9rdida! Aunque tambi\u00e9n ese mismo viento es el que tensa las velas y nos permite navegar, vivir. Con el rumbo previsto, o a menudo con otro no imaginado. Los sue\u00f1os, la derrota, la vida. Con todos sus logros, fracasos, y lo que no terminamos de saber qu\u00e9 es.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Que trata de la aventura que m\u00e1s pesadumbre dio a don Quijote de cuantas hasta entonces le hab\u00edan sucedido<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 64. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La morisca cat\u00f3lica, Ana F\u00e9lix, y su rico padre, Ricote, fueron muy bien recibidos por la mujer de don Antonio Moreno. Tanto \u00e9xito tuvo la joven en la ciudad de Barcelona debido a sus extremadas discreci\u00f3n y belleza, que todas las gentes se acercaban a verla como a toque de campana. 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