{"id":1478,"date":"2021-01-17T11:28:18","date_gmt":"2021-01-17T11:28:18","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1478"},"modified":"2021-01-17T12:09:43","modified_gmt":"2021-01-17T12:09:43","slug":"el-terapeuta-los-lectores-y-los-moriscos-capitulo-65","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/01\/17\/el-terapeuta-los-lectores-y-los-moriscos-capitulo-65\/","title":{"rendered":"El terapeuta, los lectores y los moriscos (cap\u00edtulo 65)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En el comienzo de este cap\u00edtulo se produce un di\u00e1logo muy interesante entre el bachiller Sans\u00f3n Carrasco (que es quien se disfraza de Caballero de la Blanca Luna y vence a Don Quijote en la playa de Barcelona) y el caballero barcelon\u00e9s, don Antonio Moreno, que hab\u00eda alojado en su casa al caballero andante\u00a0por entretenimiento y diversi\u00f3n, siguiendo la corriente al \u2018loco\u2019. Algo que en el transcurso de la novela hacen muchos otros personajes, y muy en particular en esta Segunda parte Los Duques aragoneses (durante nada menos que 28 cap\u00edtulos, del XXX al LVII ambos incluidos).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Por orden del virrey, don Antonio fue tras el de la Blanca Luna con el prop\u00f3sito de identificarle. El bachiller por Salamanca entr\u00f3 en un mes\u00f3n, y all\u00ed dijo su nombre y le explic\u00f3:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Soy del mesmo lugar de don Quijote de la Mancha, cuya locura y sandez mueve a que le tengamos l\u00e1stima todos cuantos le conocemos, y entre los que m\u00e1s se la han tenido he sido yo; y creyendo que est\u00e1 su salud en su reposo y en que se est\u00e9 en su tierra y en su casa, di traza para hacerle estar en ella, y, as\u00ed, habr\u00e1 tres meses que le sal\u00ed al camino como caballero andante, llam\u00e1ndome el Caballero de los Espejos, con intenci\u00f3n de pelear con \u00e9l y vencerle sin hacerle da\u00f1o, poniendo por condici\u00f3n de nuestra pelea que el vencido quedase a discreci\u00f3n del vencedor; y lo que yo pensaba pedirle, porque ya le juzgaba por vencido, era que se volviese a su lugar y que no saliese d\u00e9l en todo un a\u00f1o, en el cual tiempo podr\u00eda ser curado. Pero la suerte lo orden\u00f3 de otra manera, porque \u00e9l me venci\u00f3 a m\u00ed y me derrib\u00f3 del caballo, y, as\u00ed, no tuvo efecto mi pensamiento: \u00e9l prosigui\u00f3 su camino, y yo me volv\u00ed vencido, corrido y molido de la ca\u00edda, que fue adem\u00e1s peligrosa; pero no por esto se me quit\u00f3 el deseo de volver a buscarle y a vencerle, como hoy se ha visto. Y como \u00e9l es tan puntual en guardar las \u00f3rdenes de la andante caballer\u00eda, sin duda alguna guardar\u00e1 la que le he dado, en cumplimiento de su palabra. Esto es, se\u00f1or, lo que pasa, sin que tenga que deciros otra cosa alguna. Supl\u00edcoos no me descubr\u00e1is, ni le dig\u00e1is a don Quijote qui\u00e9n soy, porque tengan efecto los buenos pensamientos m\u00edos y vuelva a cobrar su juicio un hombre que le tiene bon\u00edsimo, como le dejen las sandeces de la caballer\u00eda.\u201d<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El caballero barcelon\u00e9s dio entonces esta curiosa respuesta:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013\u00a1Oh, se\u00f1or \u2013dijo don Antonio\u2013, Dios os perdone el agravio que hab\u00e9is hecho a todo el mundo en querer volver cuerdo al m\u00e1s gracioso loco que hay en \u00e9l! \u00bfNo veis, se\u00f1or, que no podr\u00e1 llegar el provecho que cause la cordura de don Quijote a lo que llega el gusto que da con sus desvar\u00edos? Pero yo imagino que toda la industria del se\u00f1or bachiller no ha de ser parte <\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">[suficiente]<\/span><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"> para volver cuerdo a un hombre tan rematadamente loco; y, si no fuese contra caridad, dir\u00eda que nunca sane don Quijote, porque con su salud no solamente perdemos sus gracias, sino las de Sancho Panza su escudero, que cualquiera dellas puede volver a alegrar a la misma melancol\u00eda. Con todo esto, callar\u00e9 y no le dir\u00e9 nada, por ver si salgo verdadero en sospechar que no ha de tener efecto la diligencia hecha por el se\u00f1or Carrasco.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Los dos puntos de vista sobre Don Quijote y el dilema que plantean son del mayor inter\u00e9s. Por un lado, Sans\u00f3n Carrasco adopta con el personaje la actitud propia de un amigo o de un familiar, pensando por encima de cualquier otra cosa en la salud del hidalgo manchego, Alonso Quijano. Una actitud que le hace convertirse en una especie de \u2018terapeuta aficionado\u2019 ideando un truco, modo o \u2018estrategia terap\u00e9utica\u2019 para conseguir lo que tanto \u00e9l, como la sobrina, el ama y los vecinos amigos de su lugar, el cura y el barbero, entend\u00edan que era mejor para su curaci\u00f3n: volver a casa, renunciar a las armas, a las aventuras, y hacer reposo. Esta es al menos la intenci\u00f3n que el bachiller manifiesta en el presente cap\u00edtulo, porque hemos de recordar que en su fracasado primer intento como Caballero de los Espejos, y despu\u00e9s de ser inesperadamente derribado, vencido, humillado y vapuleado, dijo que no volver\u00eda a casa <em>\u201chasta haber molido a palos a don Quijote (&#8230;) y no me llevar\u00e1 ahora a buscarle el deseo de que cobre su juicio, sino el de la venganza, que el dolor grande de mis costillas no me deja hacer m\u00e1s piadosos discursos.\u201d<\/em>\u00a0Aunque hemos de suponer que este comprensible enfado que tuvo se le hab\u00eda pasado en el tiempo transcurrido, y ahora predominaba su buena fe.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Por otro lado, don Antonio Moreno argumenta muy bien todo lo que se perder\u00e1 con la curaci\u00f3n de Don Quijote, con el fin de su \u2018locura\u2019 caballeresca si el hidalgo manchego, Alonso Quijano, recupera la \u2018cordura\u2019. Hidalgo al que ni siquiera Sans\u00f3n Carrasco menciona por su \u2018nombre cuerdo\u2019 (le llama <em>\u201cdon Quijote\u201d<\/em> dos veces). Cervantes es el que no le nombra. Como si la parte \u2018cuerda\u2019 de la identidad de su personaje principal fuese irrelevante para la novela, como de hecho lo es. Don Antonio se\u00f1ala todo lo que va a perder el mundo con la \u2018cordura\u2019 de Don Quijote, que es mucho e importante: la posibilidad de alegrar la melancol\u00eda, la tristeza, a las gentes. Si la \u2018cordura\u2019 del hidalgo manchego hubiese prevalecido sobre su \u2018locura\u2019 desde los primeros cap\u00edtulos, el <em>Quijote<\/em>, una de las mejores obras de la Literatura universal, \u00a1sencillamente no existir\u00eda! El punto de vista del caballero barcelon\u00e9s, que es el punto de vista de Los Duques y de todos los personajes que se burlan del \u2018loco\u2019 caballero andante y de su escudero, no es otro que el punto de vista de Cervantes, del escritor, del artista. Y en definitiva, el del p\u00fablico, el de los lectores, que son quienes demandan, gustan y necesitan la risa, el entretenimiento y la diversi\u00f3n para alegrar sus tristezas y melancol\u00edas. El personaje \u2018cuerdo\u2019 Alonso Quijano tiene un juicio <em>\u201cbon\u00edsimo\u201d<\/em>, pero esto no es suficiente, porque no es gracioso ni divertido. Un relato de la vida, pensamientos y \u2018aventuras\u2019 de Alonso Quijano habr\u00eda sido muy aburrido (aunque no necesariamente). Para hacer a su personaje principal atractivo, accesible y con \u00e9xito entre el gran p\u00fablico, Cervantes le transforma en un \u2018loco\u2019 del que casi todo el mundo se burla. Un \u2018loco\u2019 acompa\u00f1ado por un p\u00edcaro con gracia, analfabeto, con inteligencia natural, ignorante, fantasioso, ingenuo como su amo, ambicioso, complejo. Cervantes sigue as\u00ed en su novela el m\u00e9todo del <em>prodesse et delectare<\/em> (ense\u00f1ar, ser \u00fatil, agradando, deleitando) del <em>Ars Poetica<\/em> de Horacio. Don Quijote y Sancho Panza divierten y ense\u00f1an, ense\u00f1an much\u00edsimo (naturalmente, porque Cervantes sabe mucho de la vida, es inteligente y culto, sabio en sentido no erudito), pero tienen que pagar el pato, el alto precio de las constantes burlas. A costa en primer lugar de la \u2018salud mental\u2019 del hidalgo. Cervantes somete a sus dos personajes principales a un aut\u00e9ntico suplicio que incluye burlarse, en ocasiones de forma despiadada, de un \u2018enfermo mental\u2019. Pero tambi\u00e9n empatiza con ellos y respeta su dignidad \u2013algo que muchas veces resulta emocionante\u2013, haciendo tener a uno de los personajes burladores aunque sea a toro pasado, en el final de la novela, <em>\u201ccaridad\u201d<\/em> hacia Don Quijote. Y por supuesto sabe y todos sabemos que el trato se lo da a unos entes de ficci\u00f3n, a unos personajes literarios, no a personas reales de carne hueso. Queremos pensar que si Cervantes en su vida real hubiese tenido un vecino y amigo con un trastorno semejante al de Don Quijote, se hubiese comportado con \u00e9l m\u00e1s en la l\u00ednea \u2018terap\u00e9utica\u2019, compasiva y aburrida del bachiller Sans\u00f3n Carrasco, que en la divertida y burladora de los Se\u00f1ores Duques.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sancho Panza trat\u00f3 de consolar a su amo durante los seis d\u00edas que estuvo en el lecho, <em>\u201ctriste, pensativo y mal acondicionado, yendo y viniendo con la imaginaci\u00f3n en el desdichado suceso de su vencimiento\u201d<\/em>:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Se\u00f1or m\u00edo, alce vuestra merced la cabeza y al\u00e9grese, si puede, y d\u00e9 gracias al cielo que, ya que le derrib\u00f3 en la tierra, no sali\u00f3 con alguna costilla quebrada; y pues sabe que donde las dan las toman y que no siempre hay tocinos donde hay estacas, d\u00e9 una higa al m\u00e9dico<\/em> [\u2018despreoc\u00fapese del m\u00e9dico\u2019, frase quiz\u00e1 creada sobre el refr\u00e1n \u00abMear claro y una higa para el m\u00e9dico\u00bb, evocado a su vez en la letrilla de G\u00f3ngora \u00abBuena orina, buen color, \/ y tres higas al doctor \u00bb; nota al pie, n.], <em>pues no le ha menester para que le cure en esta enfermedad, volv\u00e1monos a nuestra casa y dej\u00e9monos de andar buscando aventuras por tierras y lugares que no sabemos. Y si bien se considera, yo soy aqu\u00ed el m\u00e1s perdidoso, aunque es vuestra merced el m\u00e1s malparado: yo, que dej\u00e9 con el gobierno los deseos de ser m\u00e1s gobernador <\/em>[\u2018nunca m\u00e1s\u2019; n.]<em>, no dej\u00e9 la gana de ser conde, que jam\u00e1s tendr\u00e1 efecto si vuesa merced deja de ser rey, dejando el ejercicio de su caballer\u00eda, y as\u00ed vienen a volverse en humo mis esperanzas.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Toma, qu\u00e9 calladito se lo ten\u00eda! Gobernador no, que seg\u00fan sabe por experiencia es oficio que da mucho trabajo, hay que hacer frente a continuos l\u00edos y peligros, y encima no se termina de comer ni tranquilo ni bien. \u00a1En ser directamente conde piensa Sancho Panza! Para el lector que hubiese cre\u00eddo que despu\u00e9s de todos los sinsabores que tuvo en el gobierno de la \u00ednsula Barataria hab\u00eda quedado escaldado para no repetir en asuntos de rango y poder, aqu\u00ed tenemos al buen Sancho demostrando que tiene su ambici\u00f3n, no ya intacta, sino al alza.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Don Quijote, a su vez, tambi\u00e9n tranquiliz\u00f3 y consol\u00f3 al no poco imaginativo escudero, asegur\u00e1ndole que pasado el a\u00f1o de obligado retiro y\u00a0<em>\u201creclusi\u00f3n\u201d<\/em>:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Volver\u00e9 a mis honrados ejercicios, y no me ha de faltar reino que gane y alg\u00fan condado que darte.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u2013Dios lo oiga \u2013dijo Sancho\u2013 y el pecado sea sordo<\/em> [no se entere el demonio; n.], <em>que siempre he o\u00eddo decir que m\u00e1s vale buena esperanza que ruin posesi\u00f3n.\u201d<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Como vemos, Alonso Quijano a pesar de los seis d\u00edas de reposo todav\u00eda sigue \u2018delirando\u2019. Y Sancho, con p\u00edcara perspicacia disfraza de <em>\u201cbuena esperanza\u201d<\/em> lo que no es sino su ambici\u00f3n, su deseo de posesi\u00f3n (<em>\u201cruin posesi\u00f3n\u201d<\/em>, por cierto,\u00a0mientras no se tiene, que quien la logra, autom\u00e1ticamente deja de considerarla ruin).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En el final de este cap\u00edtulo sale a relucir de nuevo el tema hist\u00f3rico de los moriscos, con la llegada a casa de don Antonio Moreno (donde estaban alojados el vencido caballero andante, su escudero, la morisca cristiana, Ana F\u00e9lix, y su rico padre, Ricote) del novio de la joven, don Gregorio, que felizmente hab\u00eda sido rescatado de su cautiverio en Argel (lo que le permiti\u00f3 quitarse el disfraz de mujer que tuvo todo el tiempo para evitar males mayores entre los moros de Berber\u00eda). Don Quijote, sin recordar el juramento de no coger por un a\u00f1o las armas, volvi\u00f3 a reiterar el ofrecimiento de haber ido \u00e9l a enfrentarse con toda aquella morisma para liberar a cuantos cristianos hubiese presos. Cuando cay\u00f3 en la cuenta, coment\u00f3: <em>\u201cPero \u00bfqu\u00e9 digo, miserable? \u00bfNo soy yo el vencido? \u00bfNo soy yo el derribado? \u00bfNo soy yo el que no puede tomar arma en un a\u00f1o? Pues \u00bfqu\u00e9 prometo? \u00bfDe qu\u00e9 me alabo, si antes me conviene usar de la rueca que de la espada?\u201d<\/em> [El hilado y su instrumento, la rueca, eran el s\u00edmbolo tradicional de la mujer hacendosa; el uso de la rueca por los varones era tomado popularmente como se\u00f1al de cobard\u00eda y afeminamiento; n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Cervantes elogia por igual en este nuevo reencuentro de amantes, como hace en muchas otras ocasiones a lo largo de la novela, la gran belleza f\u00edsica de los dos j\u00f3venes, Ana F\u00e9lix y Gregorio. Belleza que activa en ellos mismos y en los presentes, en el p\u00fablico de personajes, una plat\u00f3nica bondad de intenciones. Plat\u00f3nicas intenciones declaradas, pero el elogio de la hermosura f\u00edsica de ambos sexos y g\u00e9neros es directo e id\u00e9ntico. Este tipo de sim\u00e9tricos halagos ha dado pie a algunos psicoanalistas y estudiosos cervantinos a inferir o especular sobre la orientaci\u00f3n sexual del autor, y la influencia que en este sentido pudo tener sobre \u00e9l su muy real cautiverio en Argel durante cinco a\u00f1os. \u00bfTendencias homosexuales? \u00bfTendencias bisexuales\u2026? Con el complejo desarrollo que desde el \u00faltimo tercio del siglo XX est\u00e1n teniendo los conceptos sobre identidad sexual, deseo, sentimientos, orientaci\u00f3n,\u00a0<em>praxis<\/em> y g\u00e9nero no binarios, <em>queer<\/em>, m\u00faltiples o fluidos, las opciones son m\u00e1s diversas, por lo que seguramente a Cervantes le hubiese encantado debatir todos estos asuntos propios y ajenos con los cervantistas y psicoanalistas que sobre \u00e9l han especulado al respecto.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El caso es que ni el virrey de Catalu\u00f1a ni el caballero barcelon\u00e9s don Antonio Moreno ve\u00edan problema en que una joven morisca tan bella y cat\u00f3lica, y un padre morisco tan rico, se quedasen en Espa\u00f1a, en contra del decreto de expulsi\u00f3n. Don Antonio dijo que ir\u00eda a la corte de Madrid a negociar lo que pudiese, porque <em>\u201cpor medio del favor y de las d\u00e1divas, muchas cosas dificultosas se acaban.\u201d<\/em> Ricote record\u00f3 entonces que con el conde de Salazar, don Bernardino de Velasco, encargado por el rey de la expulsi\u00f3n en Castilla, no cab\u00edan d\u00e1divas ni favores: <em>\u201cSin que nuestras industrias, estratagemas, solicitudes y fraudes hayan podido deslumbrar sus ojos de Argos, que contino tiene alerta porque no se le quede ni encubra ninguno de los nuestros<\/em> [se refiere a sus propios compatriotas, los moriscos], <em>que como ra\u00edz escondida, que con el tiempo venga despu\u00e9s a brotar y a echar frutos venenosos en Espa\u00f1a, ya limpia, ya desembarazada de los temores en que nuestra muchedumbre la ten\u00eda. \u00a1Heroica resoluci\u00f3n del gran Filipo Tercero, y inaudita prudencia en haberla encargado al tal don Bernardino de Velasco!<\/em> [porque] <em>todo el cuerpo de nuestra naci\u00f3n est\u00e1 contaminado y podrido.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Adem\u00e1s de rico, Ricote aparenta ser un morisco renegado. Es posible que los catalanes se muestren dispuestos a ayudarle por lo primero, y por lo segundo el propio Cervantes. Aunque hay alg\u00fan cervantista que entiende que las palabras de Ricote no son sinceras, ni tampoco un interesado peloteo al rey para que las autoridades le favorezcan, sino que son mendaces, son falsos elogios. \u00a1Un acto subversivo de Cervantes contra la Corona! Pero como esta supuesta intenci\u00f3n har\u00eda descender el sentido del humor de don Miguel de su habitual sutileza ir\u00f3nica al sarcasmo, la interpretaci\u00f3n nos parece desiderativa, poco probable.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En fin, <em>\u201cla brevedad es el alma del talento\u201d<\/em>, dijo ir\u00f3nicamente Shakespeare por boca de Polonio, el muy lenguaraz camarero mayor y\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">padre de Ofelia (Hamlet, Acto Segundo, Escena VI). Y de este modo el joven don Gregorio cont\u00f3 al p\u00fablico de personajes su cautiverio en Argel disfrazado de mujer: <em>\u201cNo con largo razonamiento, sino con breves palabras.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Lleg\u00f3, pues, el d\u00eda de decir adi\u00f3s al Mediterr\u00e1neo, de partir de Barcelona. Una ciudad que el caballero andante no fue a conquistar, sino a conquistar la fama venciendo en las justas de las fiestas de San Juan. No ocurri\u00f3 de este modo. Su \u2018terapeuta\u2019, el bachiller por Salamanca, Sans\u00f3n Carrasco, apareci\u00f3 por all\u00ed y le venci\u00f3 en la playa.\u00a0<em>\u201cDon Quijote, desarmado y de camino<\/em> [\u2018vestido de camino\u2019; n.]; <em>Sancho, a pie, por ir el rucio cargado con las armas\u201d<\/em>, iniciaron el viaje de retorno hacia su lugar de La Mancha.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Donde se da noticia de qui\u00e9n era el de la Blanca Luna, con la libertad de don Gregorio, y de otros sucesos<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 68. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el comienzo de este cap\u00edtulo se produce un di\u00e1logo muy interesante entre el bachiller Sans\u00f3n Carrasco (que es quien se disfraza de Caballero de la Blanca Luna y vence a Don Quijote en la playa de Barcelona) y el caballero barcelon\u00e9s, don Antonio Moreno, que hab\u00eda alojado en su casa al caballero andante\u00a0por entretenimiento [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1478"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1478"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1478\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1483,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1478\/revisions\/1483"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1478"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1478"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1478"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}