{"id":1494,"date":"2021-02-07T12:39:06","date_gmt":"2021-02-07T12:39:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1494"},"modified":"2021-02-13T23:13:02","modified_gmt":"2021-02-13T23:13:02","slug":"ser-o-no-ser-capitulo-68","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/02\/07\/ser-o-no-ser-capitulo-68\/","title":{"rendered":"Ser o no ser (cap\u00edtulo 68)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Hacer pasar, no 200 ni 400, sino una piara de m\u00e1s de 600 cerdos por encima de Don Quijote y de Sancho Panza, as\u00ed, sin m\u00e1s, sin que el ex caballero andante los hubiese identificado como un ej\u00e9rcito que le atacaba ni sacar sus armas para defenderse (es decir, sin \u2018ilusiones perceptivas\u2019 ni interpretaciones y comportamiento \u2018delirantes\u2019 como los de otras veces), es la humillaci\u00f3n m\u00e1xima a que Cervantes somete a su derrotado personaje principal. Una humillaci\u00f3n que para el lector de hoy d\u00eda no provoca la menor gracia, y es bastante dudoso que en su tiempo se la hiciese a alguien salvo a los m\u00e1s r\u00fasticos (que por entonces eran analfabetos que tan solo pod\u00edan escuchar la novela le\u00edda por otros). \u00bfTiene este cerdoso multitudinario episodio alg\u00fan sentido o explicaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de lo aparente?\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Antes de intentar dar alguna respuesta conviene saber que cerca del lugar en que Don Quijote decidi\u00f3 imitar la pastoril Arcadia, al igual que el grupo de doncellas y zagales que encontraron all\u00ed mismo en el viaje de ida hacia el Mediterr\u00e1neo, el excaballero y el exescudero se propusieron dormir para al d\u00eda siguiente seguir su camino de regreso, en una noche\u00a0<em>\u201calgo escura\u201d<\/em> porque la luna se hab\u00eda ocultado, pero que el primero se devel\u00f3 con sus muchas preocupaciones despertando al segundo, que carec\u00eda de ellas, lo que dio pie a un nuevo debate a prop\u00f3sito de los azotes que por orden del mago Merl\u00edn deb\u00eda darse Sancho para el desencanto de Dulcinea.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cCumpli\u00f3 don Quijote con la naturaleza durmiendo el primer sue\u00f1o, sin dar lugar al segundo, bien al rev\u00e9s de Sancho, que nunca tuvo segundo, porque le duraba el sue\u00f1o desde la noche hasta la ma\u00f1ana, en que se mostraba su buena complexi\u00f3n y pocos cuidados<\/em> [pocas \u2018preocupaciones\u2019; nota al pie, n.].\u201d\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El amo inquieto despert\u00f3 al tranquilo criado, y le dijo:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Maravillado estoy, Sancho, de la libertad de tu condici\u00f3n: yo imagino que eres hecho de m\u00e1rmol o de duro bronce, en quien no cabe movimiento ni sentimiento alguno. Yo velo cuando t\u00fa duermes, yo lloro cuando cantas, yo me desmayo de ayuno cuando t\u00fa est\u00e1s perezoso y desalentado de puro harto. De buenos criados es conllevar las penas de sus se\u00f1ores y sentir sus sentimientos, por el bien parecer siquiera.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Creyendo Don Quijote que la noche era serena, solitaria y muy propicia, le rog\u00f3 que aprovechara para, <em>\u201ccon buen \u00e1nimo\u201d<\/em>, darse <em>\u201ctrecientos o cuatrocientos azotes\u201d<\/em> a cuenta del desencanto de su imaginaria dama. Hecho lo cual, pasar\u00edan ambos cantando lo que quedase de oscuridad para dar as\u00ed\u00a0<em>\u201cprincipio al ejercicio pastoral que hemos de tener en nuestra aldea\u201d<\/em>. \u00a1Pero ni por el <em>\u201cbien parecer\u201d\u00a0<\/em>siquiera! A pesar de estar reci\u00e9n sacado de su profundo sue\u00f1o, el criado respondi\u00f3 con una muy sobresaliente lucidez:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Se\u00f1or \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013, no soy yo religioso para que desde la mitad de mi sue\u00f1o me levante y me dicipline, ni menos me parece que del estremo del dolor de los azotes se pueda pasar al de la m\u00fasica. Vuesa merced me deje dormir y no me apriete en lo del azotarme, que me har\u00e1 hacer juramento de no tocarme jam\u00e1s al pelo del sayo, no que al de mis carnes.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Don Quijote no pod\u00eda entender tanto sue\u00f1o y tanta libertad:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013\u00a1Oh alma endurecida! \u00a1Oh escudero sin piedad! \u00a1Oh pan mal empleado y mercedes mal consideradas las que te he hecho y pienso de hacerte! Por m\u00ed te has visto gobernador y por m\u00ed te vees con esperanzas propincuas de ser conde o tener otro t\u00edtulo equivalente, y no tardar\u00e1 el cumplimiento de ellas m\u00e1s de cuanto tarde en pasar este a\u00f1o, que yo \u00abpost tenebras spero lucem\u00bb<\/em> [\u2018tras las tinieblas espero la luz\u2019; son palabras del Libro de Job; n.].\u201d\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La \u2018mente\u2019 de Don Quijote desde que fue derrotado en la playa de Barcelona no est\u00e1 generando nuevos \u2018delirios\u2019, pero mantiene plenamente activos los anteriores.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013No entiendo eso \u2013replic\u00f3 Sancho\u2013: s\u00f3lo entiendo que en tanto que duermo ni tengo temor ni esperanza, ni trabajo ni gloria<\/em> [los elementos enunciados se corresponden, aproximadamente, con las cuatro pasiones (temor, esperanza, alegr\u00eda y dolor) de que ha de purgarse el hombre para, al decir de los estoicos, alcanzar la virtud; n.]; <em>y bien haya el que invent\u00f3 el sue\u00f1o, capa que cubre todos los humanos pensamientos, manjar que quita la hambre, agua que ahuyenta la sed, fuego que calienta el fr\u00edo, fr\u00edo que templa el ardor y, finalmente, moneda general con que todas las cosas se compran, balanza y peso que iguala al pastor con el rey y al simple con el discreto. Sola una cosa tiene mala el sue\u00f1o, seg\u00fan he o\u00eddo decir, y es que se parece a la muerte<\/em> [la idea, bien conocida en la \u00e9poca, se refleja, con forma muy cercana, en el libro VI de la Eneida de Virgilio; n.], <em>pues de un dormido a un muerto hay muy poca diferencia.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Magn\u00edfico, excelente elogio del sue\u00f1o! \u00a1Moneda general con que todas las cosas se compran\u2026! \u00a1Tan distinto al no menos excelente y magn\u00edfico que hace el joven Hamlet en su m\u00e1s famoso mon\u00f3logo! La semejanza cl\u00e1sica establecida tambi\u00e9n por el doliente pr\u00edncipe de Dinamarca, que debido a la sospechosa muerte de su padre y al inmediato casamiento de su madre tiene en \u2018mente\u2019 el suicidio, le lleva a elogiar el sue\u00f1o. Ser o no ser, vivir o morir, de esto se trata. Pero si se elige la muerte, el en principio dulce sue\u00f1o&#8230; \u00a1alto! Hamlet razona en el desarrollo de su pensamiento que puede aparecer un muy serio problema: \u00a1tal vez so\u00f1ar!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Ser o no ser, esa es la cuesti\u00f3n. Si es m\u00e1s noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la \u00e1spera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro. Morir: dormir, nada m\u00e1s. Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, ser\u00eda una conclusi\u00f3n seriamente deseable. Morir, dormir&#8230; tal vez so\u00f1ar. S\u00ed, ese es el estorbo. Qu\u00e9 podr\u00edamos so\u00f1ar en nuestro sue\u00f1o eterno ya libres del agobio terrenal es una consideraci\u00f3n que frena el juicio y da tan larga vida a la desgracia. Pues, \u00bfqui\u00e9n soportar\u00eda los azotes e injurias de este mundo, el desm\u00e1n del tirano, la afrenta del soberbio, las penas del amor menospreciado, la tardanza de la ley, la arrogancia del cargo, los insultos que sufre la paciencia, pudiendo cerrar cuentas uno mismo con un simple pu\u00f1al? \u00bfQui\u00e9n lleva esas cargas, gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida, si no es porque el temor al m\u00e1s all\u00e1, la tierra inexplorada de cuyas fronteras ning\u00fan viajero vuelve, detiene los sentidos y nos hace soportar los males que tenemos antes que huir hacia otros que ignoramos? La conciencia nos vuelve cobardes\u201d (<em>Hamlet<\/em>, Tercer Acto, Escena I).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Sancho Panza, a diferencia de las trascendentes reflexiones del joven pr\u00edncipe, solo piensa en el sue\u00f1o f\u00edsico y reparador, sin ideas, sin im\u00e1genes ni ensue\u00f1os inquietantes, sin pesadillas ni terrores, en el sue\u00f1o bals\u00e1mico, inconsciente. Y apunta una semejanza con la muerte en la que no entra, porque m\u00e1s all\u00e1 de un superficial parecido por la quietud del cuerpo el personaje se sobreentiende que no est\u00e1 capacitado para conocer.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Don Quijote elogia la reflexi\u00f3n, llevando de paso el agua a su molino:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Nunca te he o\u00eddo hablar, Sancho \u2013dijo don Quijote\u2013, tan elegantemente como ahora; por donde vengo a conocer ser verdad el refr\u00e1n que t\u00fa algunas veces sueles decir: \u00abNo con quien naces, sino con quien paces\u00bb.\u201d\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Total, que estando en estas nocturnas y elevadas pl\u00e1ticas <em>\u201csintieron un sordo estruendo y un \u00e1spero ruido, que por todos aquellos valles se estend\u00eda\u201d.\u00a0<\/em>Asustados los dos, esperaron a ver qu\u00e9 ocurr\u00eda, y fue entonces cuando una piara de\u00a0<em>\u201cm\u00e1s de seiscientos puercos\u201d<\/em> que unos hombres llevaban a vender en una feria les pas\u00f3 por encima y dio con todos en el suelo. Sancho reaccion\u00f3 ante aquellos <em>\u201canimales inmundos\u201d<\/em>\u00a0y pidi\u00f3 a Don Quijote la espada, que no hab\u00eda desenvainado, para matar\u00a0<em>\u201cmedia docena\u201d<\/em>. Pero el excaballero le respondi\u00f3:\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013D\u00e9jalos estar, amigo, que esta afrenta es pena de mi pecado, y justo castigo del cielo es que a un caballero andante vencido le coman adivas<\/em> [\u2018chacales\u2019; n.] <em>y le piquen avispas y le hollen puercos.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Como se ve, Don Quijote no confunde los cerdos con un ej\u00e9rcito de enemigos, no tiene ya \u2018trastornos perceptivos\u2019 en forma de \u2018ilusiones visuales\u2019 como tantas otras veces a lo largo de la novela. Lo que s\u00ed hace ahora es una \u2018interpretaci\u00f3n delirante\u2019 de la culpa, considerando que lo que acaba de ocurrirle es una justa humillaci\u00f3n, una justa pena, por ser un caballero andante que se ha dejado vencer. El prop\u00f3sito de llevar una vida pastoril durante el obligado a\u00f1o de retiro ser\u00e1 la compensaci\u00f3n de la derrota planeada por \u00e9l mismo, una blanda penitencia, pero el inesperado episodio de los cerdos le hace entender que no puede escapar al <em>\u201cjusto castigo del cielo\u201d<\/em> por haber <em>\u201cpecado\u201d<\/em>, por haber sido vencido por otro caballero andante. Recu\u00e9rdese que seg\u00fan la idea de justicia que hab\u00eda en el mundo medieval, que es la idea que circula por la \u2018mente\u2019 de Don Quijote, se cre\u00eda que el caballero vencedor en un combate ten\u00eda la raz\u00f3n y al \u2018cielo\u2019 de su parte, mientras que el perdedor no ten\u00eda raz\u00f3n en lo que defend\u00eda pues el \u2018cielo\u2019 le hab\u00eda abandonado. Y as\u00ed es como se siente ahora el muy creyente Don Quijote, el Cruzado, el Caballero de la Fe que tanto elogia Unamuno: \u00a1abandonado por el \u2018cielo\u2019! Lo que ocurri\u00f3 en la playa de Barcelona no hab\u00eda sido una simple derrota en t\u00e9rminos de fuerza f\u00edsica o de prestigio terrenal. Hay que entender todo esto para hacernos una adecuada idea del hundido \u2018estado de \u00e1nimo\u2019 que en estos momentos ten\u00eda el vencido caballero. Este motivo permite comprender que acepte de manera sorprendente y de tan buen grado la humillaci\u00f3n de los puercos. Una vez castigado y humillado con una justa y dura penitencia no decidida por \u00e9l, sino, seg\u00fan cree, por el \u2018cielo\u2019, a partir de ahora puede sentirse exculpado de su \u2018pecado\u2019. Los cerdos, esos <em>\u201canimales inmundos\u201d<\/em>, obran de este modo el milagro del perd\u00f3n. \u00bfSe trata esta singular expiaci\u00f3n de la culpa de una tremenda indirecta, de una invectiva descomunal y subversiva contra la Iglesia&#8230;? No podemos asegurar una cosa u otra, ya nos gustar\u00eda saberlo. En todo caso, Don Quijote puede llevar a cabo ahora con tranquilidad de su conciencia moral, la blanda y po\u00e9tica autopenitencia pastoril.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Dicho y hecho. Despu\u00e9s de que Sancho volviese a su benefactor sue\u00f1o tras rechazar la oferta de canto a d\u00fao, el buc\u00f3lico excaballero, arrimado al tronco de un alcornoque o de una haya <em>\u201c(que Cide Hamete Benengeli no distingue el \u00e1rbol que era)\u201d<\/em> enton\u00f3 <em>\u201cal son de sus mesmos suspiros\u201d\u00a0<\/em>un <em>\u201cmadrigalete\u201d<\/em> que \u00e9l mismo hab\u00eda compuesto. Esto dec\u00eda:<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Amor, cuando yo pienso\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">en el mal que me das terrible y fuerte,\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">voy corriendo a la muerte,\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">pensando as\u00ed acabar mi mal inmenso\u201d.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Hamlet habla en su mon\u00f3logo de <em>\u201clas penas del amor menospreciado\u201d<\/em> como uno m\u00e1s entre los muchos males que los humanos hemos de afrontar en esta vida, y que pueden hacernos pensar en la muerte e incluso en el suicidio. En cambio, Don Quijote, <em>\u201ccuyo coraz\u00f3n ten\u00eda traspasado con el dolor del vencimiento y con la ausencia de Dulcinea\u201d<\/em>, no reflexiona sobre otros posibles males. Su pensamiento no es amplio, est\u00e1 muy focalizado.<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Mas en llegando al paso\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">que es puerto en este mar de mi tormento, <\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">tanta alegr\u00eda siento,\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">que la vida se esfuerza, y no le paso\u201d.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Una repentina e intensa alegr\u00eda de origen no muy claro activa el impulso a vivir, frenando la inicial intenci\u00f3n de muerte de Don Quijote.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013As\u00ed el vivir me mata,\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">que la muerte me torna a dar la vida.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Oh condici\u00f3n no o\u00edda\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">la que conmigo muerte y vida trata!\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En su <em>Vida de Don Quijote y Sancho seg\u00fan Miguel de Cervantes Saavedra<\/em> (1905), Unamuno interpreta el poema de Don Quijote, y en particular los \u00faltimos versos, de la siguiente manera:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u00a1Maravillosa sentencia en que se declara lo m\u00e1s \u00edntimo del esp\u00edritu quijotesco! Y ved c\u00f3mo cuando Don Quijote lleg\u00f3 a expresar lo m\u00e1s rec\u00f3ndito, lo m\u00e1s profundo, lo m\u00e1s entra\u00f1able de su locura de gloria, lo hizo en verso, y despu\u00e9s de vencido y despu\u00e9s de pisoteado por piara de cerdos. El verso es, sin duda, el lenguaje natural de lo profundo del esp\u00edritu; en verso compendiaron San Juan de la Cruz y Santa Teresa lo m\u00e1s \u00edntimo de sus sentires. Y as\u00ed Don Quijote fue en verso como lleg\u00f3 a descubrir los abismos de su locura, que el vivir le mataba y la muerte tomar\u00eda a darle vida, que su anhelo era anhelo de vida inacabable y eterna, de vida en la muerte, de perdurable vida:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">As\u00ed el Vivir me mata\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Que la muerte me torna a dar la vida.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">S\u00ed, Don Quijote m\u00edo, la muerte torn\u00f3 a darte vida y vida imperecedera. El vivir nos mata. Ya lo dijo tu hermana Teresa de Jes\u00fas, cuando cant\u00f3:\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">S\u00e1came de aquesta muerte,\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Mi Dios y dame la vida;\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">No me tengas impedida\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En este lazo tan fuerte;\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Miro que muero por verte\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Y vivir sin Ti no puedo,\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Que muero porque no muero.\u201d<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Don Miguel de Unamuno, creyente heterodoxo y dubitativo pero profundamente creyente, vuelve a ver y a entender (y en esta ocasi\u00f3n lo expresa con precisi\u00f3n inmejorable) un trasfondo m\u00edstico-religioso en el pensamiento, las palabras, el comportamiento, el \u2018esp\u00edritu\u2019 y el personaje todo de Don Quijote. Un trasfondo que no puede asegurarse que Miguel de Cervantes quisiera dar a su personaje. Porque tambi\u00e9n cabe entender y ver, como de hecho hace la inmensa mayor parte de la cr\u00edtica cervantina de al menos el \u00faltimo medio siglo, que ese supuesto trasfondo va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las intenciones literarias, par\u00f3dicas, humor\u00edsticas y de entretenimiento que en Cervantes resultan expl\u00edcitas o detectables. Por tanto, ser\u00eda un trasfondo especulado, imaginado, o incluso una proyecci\u00f3n ps\u00edquica del Rector de la Universidad de Salamanca. Sea como fuere, es una\u00a0<em>\u201calegr\u00eda\u201d<\/em>\u00a0que hace <em>\u201cque la vida se esfuerce\u201d<\/em>\u00a0en el umbral de la muerte la que frena a Don Quijote. \u00a1A Hamlet le frena en cambio un potente miedo a lo desconocido!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Antes de volver a su pl\u00e1cido sue\u00f1o tras ser pisoteado por los m\u00e1s de 600 cerdos, Sancho no desaprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para quejarse de la condici\u00f3n de los escuderos, diciendo que, puesto que no son hijos suyos ni parientes cercanos, no deber\u00edan correr la misma suerte que los caballeros andantes. E hizo una muy reveladora pregunta: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 tienen que ver los Panzas con los Quijotes?\u201d.<\/em> El exescudero tambi\u00e9n hab\u00eda sido humillado, y en estos duros y dif\u00edciles momentos de asimilaci\u00f3n de la derrota establece toda la distancia que puede con el amo. A diferencia de \u00e9l, que encuentra la redenci\u00f3n de la culpa en el castigo y el cese de las ideas de muerte en el po\u00e9tico canto pastoril, Sancho, sin sentirse culpable sino injustamente castigado, y sin pensar m\u00e1s que de forma tangencial en la muerte, prefiere refugiarse en el sue\u00f1o inconsciente y bals\u00e1mico.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Duerme t\u00fa, Sancho \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013, que naciste para dormir; que yo, que nac\u00ed para velar, en el tiempo que falta de aqu\u00ed al d\u00eda dar\u00e9 rienda a mis pensamientos y los desfogar\u00e9 en un madrigalete que, sin que t\u00fa lo sepas, anoche compuse en la memoria.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u2013A m\u00ed me parece \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013 que los pensamientos que dan lugar a hacer coplas no deben de ser muchos. Vuesa merced coplee cuanto quisiere, que yo dormir\u00e9 cuanto pudiere.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La distancia y la diferencia en el modo de afrontar la derrota, la p\u00e9rdida de ilusiones y ambiciones, la vida y la muerte, es m\u00e1xima en estos momentos entre caballero y escudero, entre exescudero y excaballero, entre amo y criado.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Pas\u00f3 cada uno la noche a su manera, amaneci\u00f3 un nuevo d\u00eda, y <em>\u201cvolvieron los dos a su comenzado camino\u201d.<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cAl declinar de la tarde vieron que hacia ellos ven\u00edan hasta diez hombres de a caballo y cuatro o cinco de a pie\u201d.<\/em> Eran hombres armados que amenazaron a Don Quijote con sus lanzas. Les hicieron se\u00f1ales para que permaneciesen callados, y empezaron a llevarles hacia alg\u00fan desconocido lugar. Cuando cay\u00f3 la noche les dec\u00edan: <em>\u201c\u00a1Caminad, trogloditas! \u00a1Callad, b\u00e1rbaros! \u00a1Pagad, antropofagos! \u00a1No os quej\u00e9is, scitas, ni abr\u00e1is los ojos, Polifemos matadores, leones carniceros!\u201d.<\/em> Y aunque Sancho no entendi\u00f3 muy bien lo que o\u00eda (pues para sus adentros pensaba: <em>\u201c\u00bfNosotros tortolitas? \u00bfNosotros barberos ni estropajos? \u00bfNosotros perritas, a quien dicen cita, cita?\u201d<\/em>), no dej\u00f3 de temerse lo peor:\u00a0<em>\u201cTodo el mal nos viene junto, como al perro los palos\u201d<\/em>. Coincidiendo sin saberlo con el miedo y el pensamiento de Don Quijote: <em>\u201cPara los vencidos el bien se vuelve en mal y el mal en peor.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En fin, qu\u00e9 sea o deje de ser este \u00faltimo gran misterio se sabr\u00e1 en el siguiente cap\u00edtulo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">De la cerdosa aventura que le aconteci\u00f3 a don Quijote<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 68. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hacer pasar, no 200 ni 400, sino una piara de m\u00e1s de 600 cerdos por encima de Don Quijote y de Sancho Panza, as\u00ed, sin m\u00e1s, sin que el ex caballero andante los hubiese identificado como un ej\u00e9rcito que le atacaba ni sacar sus armas para defenderse (es decir, sin \u2018ilusiones perceptivas\u2019 ni interpretaciones y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1494"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1494"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1494\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1502,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1494\/revisions\/1502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1494"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1494"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1494"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}