{"id":1534,"date":"2021-03-14T00:52:46","date_gmt":"2021-03-14T00:52:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1534"},"modified":"2021-03-15T21:55:36","modified_gmt":"2021-03-15T21:55:36","slug":"regreso-poco-triunfal-capitulo-73","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/03\/14\/regreso-poco-triunfal-capitulo-73\/","title":{"rendered":"Regreso poco triunfal (cap\u00edtulo 73)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Encontraron Don Quijote y Sancho en las eras a la entrada de su pueblo a dos muchachos discutiendo, seg\u00fan nos recuerda con la m\u00e1xima precisi\u00f3n el gran historiador moro, se\u00f1or Benengeli.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013No te canses, Periquillo, que no la has de ver en todos los d\u00edas de tu vida.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Oyolo don Quijote y dijo a Sancho:\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u2013\u00bfNo adviertes, amigo, lo que aquel mochacho ha dicho: \u00abno la has de ver en todos los d\u00edas de tu vida\u00bb?\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u2013Pues bien, \u00bfqu\u00e9 importa \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013 que haya dicho eso el mochacho? <\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u2013\u00bfQu\u00e9? \u2013replic\u00f3 don Quijote\u2013. \u00bfNo vees t\u00fa que aplicando aquella palabra a mi intenci\u00f3n quiere significar que no tengo de ver m\u00e1s a Dulcinea?\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En los contextos cl\u00ednicos de la <em>ideaci\u00f3n delirante paranoide, de persecuci\u00f3n o perjuicio<\/em> es frecuente encontrar tambi\u00e9n <em>ideas delirantes de referencia<\/em>. Aparecen de manera habitual en el trastorno psic\u00f3tico m\u00e1s frecuente, la <em>esquizofrenia paranoide<\/em>, y tambi\u00e9n en el <em>trastorno delirante<\/em>\u00a0(DSM-5, CIE-11). Este \u00faltimo es el que por similitud o analog\u00eda con el que padecen las personas en el mundo real, venimos diciendo que m\u00e1s se parece a la \u2018locura\u2019 de Don Quijote. Un trastorno el del hidalgo manchego formado por un <em>sistema de ideas delirantes<\/em> de cuatro tipos: 1) <em>Idea delirante de grandeza<\/em> (Don Quijote cree ser un famoso y heroico caballero andante como los fabulosos de los libros de caballer\u00edas de la Edad Media, dotado de una singular fuerza y poder para el combate, una especie de superh\u00e9roe con superpoderes; lo que supone la sustituci\u00f3n de su \u2018identidad real\u2019 de Alonso Quijano por la \u2018identidad delirada\u2019 de Don Quijote de La Mancha; este es el\u00a0<em>n\u00facleo\u00a0delirante principal<\/em> en torno al que se desarrollan las dem\u00e1s ideas). 2) <em>Ideas delirantes de persecuci\u00f3n y perjuicio o paranoides<\/em> (cree que constantemente unos\u00a0<em>\u201cencantadores\u201d<\/em>\u00a0le siguen para perjudicarle mediante todo tipo de enga\u00f1os y transformaciones; mecanismo de defensa con el que justifica siempre los fracasos que tiene). 3) <em>Ideaci\u00f3n delirante amatoria, erotoman\u00eda, maladie d&#8217;amour<\/em>, <em>m\u00e9lancolie \u00e9rotique<\/em>, <em>psychoses passionelle<\/em>,<em> paranoia er\u00f3tica, delirio er\u00f3tico autorreferencial, s\u00edndrome del amante fantasma, reacci\u00f3n de transferencia psic\u00f3tica er\u00f3tica, amor delirante o S\u00edndrome de Cl\u00e9rambault<\/em> (cree que por su fama y condici\u00f3n de caballero andante, las damas de alta alcurnia y las m\u00e1s bellas doncellas se enamoran de \u00e9l; trastorno m\u00e1s frecuente en mujeres t\u00edmidas y con poca experiencia sexual). 4) Finalmente, en este cap\u00edtulo aparece el que pudi\u00e9ramos considerar como cuarto tipo de ideaci\u00f3n delirante: la <em>ideaci\u00f3n delirante de referencia<\/em>, que le lleva a interpretar los sucesos del entorno como alusivos y dirigidos a su propia persona (en la <em>esquizofrenia paranoide<\/em> el sujeto afectado llega a creer, por ejemplo, que en los programas de televisi\u00f3n se habla sobre \u00e9l y le env\u00edan mensajes personales concretos y directos). A este <em>sistema delirante<\/em> con cuatro tipos de ideas se suman los <em>trastornos perceptivos<\/em> que en varias ocasiones a lo largo de la historia ha mostrado y relatado en forma de lo que t\u00e9cnicamente se llaman <em>ilusiones visuales<\/em> (un trastorno de grado menor que las <em>alucinaciones visuales<\/em>: en las <em>alucinaciones visuales<\/em> se produce la percepci\u00f3n mental de im\u00e1genes sin objeto f\u00edsico real, mientras que las <em>ilusiones visuales<\/em> consisten en la percepci\u00f3n err\u00f3nea de objetos de la realidad que se confunden con otros; por ejemplo: confundir los molinos de viento creyendo que son gigantes).\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El \u2018sistema delirante\u2019 con cuatro tipos de ideas espec\u00edficas (1) m\u00e1s las \u2018ilusiones visuales\u2019 (2) constituyen el n\u00facleo principal de la \u2018psicopatolog\u00eda\u2019 de Don Quijote. Al que hay que a\u00f1adir la \u2018inestabilidad an\u00edmica\u2019 (3) de tipo depresivo y en ocasiones euf\u00f3rico, con tendencia a los episodios de c\u00f3lera, y sus \u2018rasgos de personalidad\u2019 (4): positivos, como por ejemplo la bonhom\u00eda, ser noble y generoso; y no tan positivos, como la intensa ambici\u00f3n de fama y notoriedad, o la ingenuidad y credulidad derivadas de su pensamiento m\u00e1gico-idealista y fantasioso-literario. La inteligencia (5), la cultura (6) y la poca experiencia del mundo fuera de su entorno rural (7) completan la s\u00edntesis de la \u2018mente\u2019 que Cervantes construye para su personaje Don Quijote.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Naturalmente, todo esto lo decimos estableciendo un paralelismo entre el personaje de ficci\u00f3n y la psicopatolog\u00eda real. Paralelismo que tiene mucho m\u00e1s de juego l\u00fadico, como lo es la propia novela, que de validez cient\u00edfica, puesto que los trastornos mentales se producen, analizan, diagnostican y tratan en las personas reales de carne y hueso, no en los personajes de las obras de ficci\u00f3n literaria. Lo \u00fanico que pueden hacer los autores literarios es construir para sus personajes, en funci\u00f3n de la informaci\u00f3n y de la habilidad que tengan, \u2018locuras o trastornos\u2019 con mayor o menor similitud con los del mundo real, y por tanto m\u00e1s o menos cre\u00edbles. Pero el realismo de un autor literario es una cosa, y la realidad f\u00edsica, emp\u00edrica, otra. Lo dijimos en el comienzo de esta lectura de la Segunda parte\u00a0y hemos de recordarlo de nuevo cuando ya estamos muy cerca de su final: pese al preciso realismo de Cervantes, pese a su excelente \u2018construcci\u00f3n psicopatol\u00f3gica\u2019, Don Quijote no es m\u00e1s que un loco literario.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Pese\u2026 no es m\u00e1s\u2026 Si adoptamos en cambio la perspectiva del Arte de la Literatura hay que decir justo lo contrario: \u00a1gracias a la excelente \u2018construcci\u00f3n psicopatol\u00f3gica\u2019 de Cervantes, gracias a su preciso realismo, Don Quijote es mucho m\u00e1s que un loco literario!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Resulta que a lo que se refer\u00eda el otro muchacho que dijo a Periquillo: <em>\u201cno lo has de ver en todos los d\u00edas de tu vida\u201d<\/em>, era a una jaula de grillos que le hab\u00eda quitado. Muy afectado Don Quijote por la interpretaci\u00f3n que hace de esas palabras d\u00e1ndose por aludido en relaci\u00f3n a Dulcinea, Sancho compr\u00f3 la jaula al chico con\u00a0<em>\u201ccuatro cuartillos\u201d<\/em> que sac\u00f3 de <em>\u201cla faltriquera\u201d<\/em>\u00a0y se la dio a Don Quijote. Y del mismo modo le dio una liebre que perseguida por unos galgos y unos cazadores se refugi\u00f3 en las patas del rucio mientras el vencido caballero exclamaba:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Malum signum! Malum signum! Liebre huye, galgos la siguen: \u00a1Dulcinea no parece<\/em> [\u2018no aparece\u2019; nota al pie; n.]!\u201d\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Dejando aparte el \u2018an\u00e1lisis psicopatol\u00f3gico\u2019 que hemos comentado, estos dos peque\u00f1os sucesos que ocurren nada m\u00e1s llegar de vuelta a su aldea son planteados por Cervantes y entendidos por los personajes como malos\u00a0<em>\u201cag\u00fceros<\/em><em>\u201d<\/em>. Los ag\u00fceros, la interpretaci\u00f3n de se\u00f1ales procedentes de animales, sucesos meteorol\u00f3gicos, etc. como predictores del futuro de las personas, eran conocidos desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad hist\u00f3rica, con correspondencia en una larga tradici\u00f3n literaria simbolista. Su origen antropol\u00f3gico est\u00e1 en el tipo de pensamiento llamado <em>pensamiento m\u00e1gico<\/em>, muy acentuado y extendido en tiempos de Cervantes, tanto entre las gentes menos cultas y pobres como entre las m\u00e1s pudientes e ilustradas. En los pa\u00edses m\u00e1s racionales de Occidente en este tecnol\u00f3gico y cient\u00edfico siglo XXI, el <em>pensamiento m\u00e1gico<\/em> sigue ocupando un espacio y un papel muy relevantes en la mente y en el comportamiento de la mayor\u00eda de las personas.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Curiosamente, es Sancho, un personaje ignorante del pueblo, el que intenta convencer al culto Don Quijote de lo irracional de los pensamientos que le provocan su \u00e1nimo abatido y su mentalidad m\u00e1gica, que en estos momentos excede incluso los l\u00edmites establecidos por la Iglesia cat\u00f3lica. Entregadas al caballero la liebre y la jaula de grillos, le dice:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013He aqu\u00ed, se\u00f1or, rompidos y desbaratados estos ag\u00fceros, que no tienen que ver m\u00e1s con nuestros sucesos, seg\u00fan que yo imagino, aunque tonto, que con las nubes de anta\u00f1o. Y, si no me acuerdo mal, he o\u00eddo decir al cura de nuestro pueblo que no es de personas cristianas ni discretas mirar en estas ni\u00f1er\u00edas, y aun vuesa merced mismo me lo dijo los d\u00edas pasados, d\u00e1ndome a entender que eran tontos todos aquellos cristianos que miraban en ag\u00fceros.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Encontraron luego al bachiller Sans\u00f3n Carrasco y al cura rezando a la entrada del pueblo, y tras darse abrazos y ser rodeados por un grupo de muchachos que se acerc\u00f3 para ver la extra\u00f1a indumentaria que llevaba el rucio de Sancho (al que hab\u00eda echado encima la capa de llamas de fuego y colocado en la cabeza el capirote que le pusieron a \u00e9l en el castillo de Los Duques semejando el sambenito de un penado de la Inquisici\u00f3n), entraron de este modo no precisamente triunfal en su aldea.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Venid, mochachos, y ver\u00e9is el asno de Sancho Panza m\u00e1s gal\u00e1n que Mingo, y la bestia de don Quijote m\u00e1s flaca hoy que el primer d\u00eda.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La parodia cervantina de la entrada en olor de multitudes de los caballeros andantes vencedores de regreso a sus castillos es tremenda, inmisericorde. Y evoca cierta parodia, no sabemos si intencionada o no, de la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusal\u00e9n el <em>Domingo de Ramos<\/em>.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Llegaron a casa de Don Quijote donde les esperaban el ama y su sobrina. <em>\u201cDesgre\u00f1ada y medio desnuda\u201d<\/em> se acerc\u00f3 desde la suya Teresa Panza con Sanchica. Teresa torci\u00f3 el morro en cuanto vio a Sancho:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013\u00bfC\u00f3mo ven\u00eds as\u00ed, marido m\u00edo, que me parece que ven\u00eds a pie y despeado<\/em> [\u2018con los pies maltrechos de tanto andar\u2019; n.], <em>y m\u00e1s tra\u00e9is semejanza de desgobernado que de gobernador?\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Pero Sancho, que la conoc\u00eda bien, supo tranquilizarla de inmediato:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Dineros traigo, que es lo que importa, ganados por mi industria y sin da\u00f1o de nadie.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El p\u00edcaro Sancho Panza, como se ve, no considera que robar los dineros a su amo mediante el enga\u00f1o de los azotes que dio a las hayas sea causar da\u00f1o a alguien. Su sentido com\u00fan de justicia le permite autoaplicarse una especie de <em>ley del embudo po\u00e9tica<\/em> para compensar tanto padecimiento como ha tenido junto al andante caballero, manteos, pellizcos, mamonas y alfilerazos incluidos.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">A pesar de que en los primeros cap\u00edtulos de esta Segunda parte ciertas cosas que dijo dieron pie a algunas dudas, en el desarrollo de la novela se comprueba que Sancho Panza no est\u00e1 \u2018loco\u2019. No tiene una \u2018folie \u00e0 deux\u2019 o \u2018trastorno delirante compartido\u2019 con Don Quijote. \u00c9l no cree en las \u2018locuras\u2019 en las que cree su amo, solo contemporiza con ellas buscando alg\u00fan posible beneficio. La \u2018mente\u2019 que para este personaje construye Cervantes es una \u2018mente cuerda\u2019 (1), sin \u2018trastornos psicopatol\u00f3gicos\u2019, con una notable \u2018inteligencia natural\u2019 (2) caracterizada por la intuici\u00f3n y el ingenio, y formada en la \u2018cultura popular\u2019 (3) de los refranes, cultura nada peque\u00f1a, una \u2018mente paleta\u2019 (4) sin experiencia del mundo ni de la Espa\u00f1a de la \u00e9poca fuera de su pueblo, de \u2018\u00e1nimo estable\u2019 (5) y humor bonancible, y con un conjunto o sistema de \u2018rasgos de personalidad\u2019 (6) m\u00e1s amplio, realista, contradictorio y complejo que el de Don Quijote: p\u00edcaro, ambicioso, miedoso, cobarde, interesado, generoso, fiel, mentiroso, suspicaz, cr\u00e9dulo, fantasioso, ingenuo, perspicaz, simple, tranquilo, bonach\u00f3n, socarr\u00f3n, tosco, malicioso, algo bellaco, amante de la buena mesa, divertido y con no poco sentido com\u00fan, entre otros muchos.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Si Don Quijote es una mezcla de rey Lear y Hamlet, Sancho Panza es sin duda un castiz\u00edsimo Falstaff.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La familia Panza, felizmente reunida, se fue a su casa. Don Quijote en la suya dej\u00f3 pasmados al cura y al bachiller cuando les pidi\u00f3 de pronto, <em>\u201csin guardar t\u00e9rminos ni horas\u201d<\/em>, que fuesen sus compa\u00f1eros en el a\u00f1o de vida pastoril que pensaba iniciar ya mismo comprando unas ovejas. Le siguieron la corriente temiendo que se escapase de nuevo, y quiz\u00e1 en ese a\u00f1o pudiese sanar de su locura. Y aunque amigos, no dejaron de burlarse de \u00e9l gastando bromas sobre sus posibles buc\u00f3licos nombres y los de las pastoras a las que dedicar castos pensamientos y celeb\u00e9rrimas poes\u00edas.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La sobrina y el ama oyeron la conversaci\u00f3n. Y en cuanto se quedaron a solas con Don Quijote pasaron al ataque tratando de inculcarle, como siempre hac\u00edan, el ideario de la \u2018cordura dom\u00e9stica\u2019 que tanto critica Unamuno en su <em>Vida de Don Quijote y Sancho<\/em> (1905).\u00a0<span style=\"font-weight: 400;\">Si bien, entre la d\u00f3cil esclavitud de pensamiento y conducta que ese tipo de \u2018cordura\u2019 supone en ocasiones y el hero\u00edsmo m\u00edstico a ultranza idealizado por el Rector de la Universidad de Salamanca, hay muchos colores y grados intermedios.\u00a0<\/span>La sobrina fue directa e incisiva:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013\u00bfQu\u00e9 es esto, se\u00f1or t\u00edo? Ahora que pens\u00e1bamos nosotras que vuestra merced volv\u00eda a reducirse en su casa y pasar en ella una vida quieta y honrada, \u00bfse quiere meter en nuevos laberintos, haci\u00e9ndose \u00abpastorcillo, t\u00fa que vienes, pastorcico, t\u00fa que vas\u00bb?<\/em> [versos de un villancico; n.] <em>Pues en verdad que est\u00e1 ya duro el alcacel para zampo\u00f1as<\/em> [\u2018ya es viejo\u2019; la <em>zampo\u00f1a de alcacel<\/em> es una pajita verde de cebada, el alcacel, con una incisi\u00f3n de abajo arriba, que vibra cuando se sopla; n.].\u201d\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El ama, m\u00e1s amable y pr\u00e1ctica:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013\u00bfY podr\u00e1 vuestra merced pasar en el campo las siestas del verano, los serenos del invierno, el aullido de los lobos? No, por cierto, que \u00e9ste es ejercicio y oficio de hombres robustos, curtidos y criados para tal ministerio casi desde las fajas y mantillas. A\u00fan, mal por mal, mejor es ser caballero andante que pastor. Mire, se\u00f1or, tome mi consejo, que no se le doy sobre estar harta de pan y vino, sino en ayunas, y sobre cincuenta a\u00f1os que tengo de edad: estese en su casa, atienda a su hacienda, confiese a menudo, favorezca a los pobres, y sobre mi \u00e1nima si mal le fuere.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La respuesta de Don Quijote es premonitoria del desenlace final de todas sus aventuras:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Callad, hijas \u2013les respondi\u00f3 don Quijote\u2013, que yo s\u00e9 bien lo que me cumple. Llevadme al lecho, que me parece que no estoy muy bueno\u201d.<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Lo cierto es que ni siquiera en este pen\u00faltimo cap\u00edtulo de las dos largas partes de la novela de Cervantes, Don Quijote sabe muy bien lo que le cumple. Pero las\u00a0<em>\u201cbuenas hijas\u201d\u00a0<\/em>obedecieron y\u00a0<em>\u201cle llevaron a la cama, donde le dieron de comer y regalaron lo posible.\u201d<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">De los ag\u00fceros que tuvo don Quijote al entrar de su aldea, con otros sucesos que adornan y acreditan esta grande historia<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, II, 73. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Encontraron Don Quijote y Sancho en las eras a la entrada de su pueblo a dos muchachos discutiendo, seg\u00fan nos recuerda con la m\u00e1xima precisi\u00f3n el gran historiador moro, se\u00f1or Benengeli.\u00a0\u00a0 \u201c\u2013No te canses, Periquillo, que no la has de ver en todos los d\u00edas de tu vida.\u00a0 Oyolo don Quijote y dijo a Sancho:\u00a0 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1534"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1534"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1534\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1540,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1534\/revisions\/1540"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}