{"id":1595,"date":"2021-04-25T16:11:34","date_gmt":"2021-04-25T16:11:34","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1595"},"modified":"2025-07-10T19:15:38","modified_gmt":"2025-07-10T19:15:38","slug":"en-un-lugar-capitulo-primero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/04\/25\/en-un-lugar-capitulo-primero\/","title":{"rendered":"En un lugar de la Mancha\u2026 (Cap\u00edtulo primero)"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">Resulta pr\u00e1cticamente imposible empezar a leer la historia de Don Quijote y de Sancho Panza sin repetir varias veces en voz alta su celeb\u00e9rrima primera frase. Una frase que todos los espa\u00f1oles, al menos hasta las generaciones m\u00e1s recientes, conocemos casi desde la infancia. Y que pertenece a eso que metaf\u00f3ricamente podr\u00edamos llamar nuestro \u2018consciente colectivo\u2019:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u201cEn un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que viv\u00eda un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, roc\u00edn flaco y galgo corredor\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Qu\u00e9 maravilla, parece una hipn\u00f3tica canci\u00f3n de cuna! Pues bien, las notas a pie de p\u00e1gina [n.] en la edici\u00f3n de la RAE (2015) dicen lo siguiente sobre los significados de esta frase:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">1)\u00a0Lugar: no con el valor de \u2018sitio o paraje\u2019, sino como \u2018localidad\u2019 y en especial \u2018peque\u00f1a entidad de poblaci\u00f3n\u2019, en nuestro caso situada concretamente en el Campo de Montiel (I, 2 y 7), a caballo de las actuales provincias de Ciudad Real y Albacete. Seguramente por azar, la frase coincide con el verso de un romance nuevo [n.].<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aceptando la posibilidad del azar respecto del romance (la seguridad es m\u00e1s improbable), tiene inter\u00e9s recordar que desde antiguo varios pueblos de La Mancha se han postulado como ese misterioso\u00a0\u201clugar\u201d\u00a0del que habla, sin nombrar, Cervantes. Por ejemplo, utilizando como argumento que El Toboso, el pueblo de su amada Dulcinea, es\u00a0\u201cun lugar cerca del suyo\u201d, como se dice al final de este cap\u00edtulo,\u00a0se ha venido postulando tradicionalmente Argamasilla de Alba (adem\u00e1s de contar con un alocado personaje hist\u00f3rico local, don Rodrigo Pacheco, en el que pudiera haberse inspirado Cervantes \u2013aunque otros hablan de un tal Francisco de Acu\u00f1a, procurador de El Toboso, porque personas locas las hab\u00eda por toda la ancha Mancha y por toda la geograf\u00eda espa\u00f1ola\u2013; tener la cueva-prisi\u00f3n de la casa de Medrano en la que pudiera haber estado el escritor por problemas contables o inoportunos piropos e insinuaciones \u2013sin prueba documental hist\u00f3rica que lo acredite\u2013; y el hecho de que al final de esta Primera parte los llamados\u00a0\u201cacad\u00e9micos de la Argamasilla, lugar de la Mancha\u201d\u00a0escriban varios epitafios sobre la presunta muerte y enterramiento de Don Quijote \u2013se sobreentiende que en ese lugar, aunque Cervantes no especifica si los acad\u00e9micos son de Argamasilla de Alba o de Argamasilla de Calatrava\u2013). Tambi\u00e9n se ha postulado Alc\u00e1zar de San Juan, Montiel, y m\u00e1s recientemente, bas\u00e1ndose en un supuesto estudio cient\u00edfico realizado por un equipo multidisciplinar de la Universidad Complutense de Madrid, Villanueva de los Infantes (la hist\u00f3rica Infantes capital del Campo de Montiel). En dicho estudio se calculan las \u2018distancias\u2019 y \u2018tardanzas\u2019 en los desplazamientos de los personajes de ficci\u00f3n mencionadas por Cervantes en el texto, que son entendidas por sus autores de manera literal como datos emp\u00edricos, precisos, geogr\u00e1ficos, reales, pues supuestamente don Miguel habr\u00eda tenido intenci\u00f3n de dejar esos \u2018datos\u2019 para resolver el misterio del\u00a0\u201clugar\u201d\u00a0(las premisas l\u00f3gicas de este estudio se analizan de forma par\u00f3dica en el ensayito,\u00a0Don Quijote en un lugar\u00a0\u2018cient\u00edfico\u2019 de la Mancha, 2015). Varios estudiosos de diversos pueblos o lugares manchegos han acu\u00f1ado a partir del texto cervantino sus propios argumentos para defender la hip\u00f3tesis correspondiente, dando m\u00e1s o menos importancia, e interpretando de manera m\u00e1s o menos literal, lo que en cada momento escribe Cervantes. Se han formulado varias hip\u00f3tesis, m\u00e1s o menos imaginativas, cada una con sus particulares sesgos. Todo lo cual sin duda hubiese divertido mucho a Cervantes. El escritor dio sobrado pie para que se produzcan estos, en ocasiones, apasionados debates. \u00a1Debates, cursos y congresos que han llegado a lo acad\u00e9mico incluso m\u00e1s all\u00e1 de Argamasilla! No podemos saber con certeza en qu\u00e9 medida lo hizo de forma deliberada o no. Don Miguel pint\u00f3 en su narraci\u00f3n literaria una Mancha con muy notables incoherencias, tanto geogr\u00e1ficas como temporales, que han logrado volver locos a los acad\u00e9micos m\u00e1s puntillosos (metaf\u00f3ricamente hablando, por supuesto). En qu\u00e9 medida esas incoherencias son errores involuntarios, \u2018datos\u2019 deliberados para\u00a0conducir al lector a la resoluci\u00f3n de un supuesto acertijo, o, todo lo contrario, para confundirle sobre el posible\u00a0\u201clugar\u201d, \u00a1ya nos gustar\u00eda pregunt\u00e1rselo a Cervantes! En el \u00faltimo cap\u00edtulo de la Segunda parte y \u00faltimo de la novela, el autor cierra el c\u00edrculo que abre ahora, diciendo:\u00a0\u201cEste fin tuvo el ingenioso hidalgo de la Mancha, cuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente, por dejar que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre s\u00ed por ahij\u00e1rsele y ten\u00e9rsele por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero\u201d. Pero tampoco vamos a creernos al pie de la letra una afirmaci\u00f3n hecha en el \u00faltimo momento. En primer lugar, porque el historiador moro, Sr. Benengeli \u2013seg\u00fan advierte don Miguel a los lectores\u2013, no es muy de fiar. Y en segundo lugar, porque el propio Cervantes ironiza constantemente, cuando menos te lo esperas, \u00a1hasta consigo mismo!, de modo que a ver qui\u00e9n es el valiente que se atreve a decir que sabe con certeza que eso de la\u00a0\u2018contienda\u2019 sobre el\u00a0\u201clugar\u201d\u00a0es cierto, que lo dijo muy en serio con la intenci\u00f3n de que el enigma se resolviese. O todo lo contrario, que no quer\u00eda para nada que se resolviese, dijo de manera ir\u00f3nica lo de Homero y las siete ciudades griegas, y dio pistas falsas para gastar una broma y marear a los lectores y acad\u00e9micos m\u00e1s exhaustivos. \u00a1Vaya usted a saber! Lo cierto es que la RAE, hasta la fecha, salvo la menci\u00f3n al Campo de Montiel que el propio Cervantes escribe en dos o tres ocasiones, no avala ni da por cierta ninguna hip\u00f3tesis sobre el\u00a0\u201clugar\u201d\u00a0o pueblo concreto de La Mancha al que se refiere o en el que pudiera estar pensando. Y entendemos que hace bien.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">2)\u00a0De cuyo nombre no quiero acordarme: \u2018no voy, no llego a acordarme ahora\u2019 (e incluso \u2018no entro ahora en si me acuerdo o no\u2019);\u00a0quiero\u00a0puede tener aqu\u00ed valor de auxiliar, an\u00e1logo al de\u00a0voy\u00a0o\u00a0llego\u00a0en las per\u00edfrasis equivalentes; en el desenlace, sin embargo, C. recupera el sentido propio del verbo: \u00abcuyo lugar no quiso poner Cide Hamete puntualmente\u2026\u00bb (II, 74). La indeterminaci\u00f3n de este comienzo, que tiene numerosos an\u00e1logos en narraciones de corte popular, contrasta con los prolijos detalles con que se abren algunos libros de caballer\u00edas [n.].<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La interpretaci\u00f3n de la RAE hace prevalecer en esta primera frase el valor auxiliar del verbo \u2018querer\u2019 sobre el valor propio o literal, que es el que suele entender casi todo el mundo cuando la lee: que el escritor est\u00e1 diciendo claramente que \u2018no quiere\u2019 acordarse del nombre del\u00a0\u201clugar\u201d, no que no \u2018llegue\u2019, no \u2018vaya\u2019 o no \u2018entre\u2019 en si se acuerda o no se acuerda. Adem\u00e1s de ser el modo habitual de entender los lectores ese \u201cno quiero\u201d (con su valor o significado propio, no con un significado auxiliar), es l\u00f3gico pensar que la frase del \u00faltimo cap\u00edtulo sobre Homero y las ciudades griegas est\u00e1 en relaci\u00f3n de significado con la primera de la novela, cerrando en apariencia el c\u00edrculo de este inicial misterio. Pero como acabamos de decir, con la l\u00f3gica ir\u00f3nica de Cervantes nunca se sabe. En todo caso, tuviese o no tuviese en mente un\u00a0\u201clugar\u201d\u00a0concreto como pueblo de Don Quijote, y se refiera o no se refiera a \u00e9l en el texto (bien para facilitar que se descubra, bien para dificultarlo o impedirlo, o, en tercer lugar, con ninguna de las dos intenciones anteriores), la raz\u00f3n literaria para no querer nombrar o acordarse de ese\u00a0\u201clugar\u201d\u00a0parece bastante clara por lo que escribe al final de este primer cap\u00edtulo:\u00a0\u201cPero acord\u00e1ndose que el valeroso Amad\u00eds no s\u00f3lo se hab\u00eda contentado con llamarse \u00abAmad\u00eds\u00bb a secas, sino que a\u00f1adi\u00f3 el nombre de su reino y patria, por hacerla famosa, y se llam\u00f3 \u00abAmad\u00eds de Gaula\u00bb, as\u00ed quiso, como buen caballero, a\u00f1adir al suyo el nombre de la suya y llamarse \u00abdon Quijote de la Mancha\u00bb, con que a su parecer declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">3)\u00a0Astillero: \u2018percha o estante para sostener las astas o lanzas\u2019;\u00a0adarga: \u2018escudo ligero, de ante o cuero\u2019; el\u00a0hidalgo\u00a0(aqu\u00ed, \u2018noble de medio pelo\u2019) que no poseyera cuando menos un caballo \u2013aunque fuera un roc\u00edn de mala raza y mala traza\u2013, en teor\u00eda para servir al rey cuando se le requiriera, deca\u00eda de hecho de su condici\u00f3n; el\u00a0galgo\u00a0se menciona en cuanto perro de caza. N\u00f3tese que la adarga, como sin duda la lanza, es antigua: son vestigios de una edad pasada, en el cuadro contempor\u00e1neo (no ha mucho tiempo) de la acci\u00f3n [n.].<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Bueno, dejemos ya la primera frase.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de la descripci\u00f3n de ciertos significativos objetos de la casa de Don Quijote, sigue la de la no demasiado frugal comida que tomaba,\u00a0\u201colla\u201d\u00a0o cocido las m\u00e1s veces y\u00a0\u201cpalomino de a\u00f1adidura los domingos\u201d, la ropa que sol\u00eda usar [dentro de la obligada modestia, DQ viste con una pulcritud y un atildamiento muy estudiados, porque la conservaci\u00f3n de su rango depende en buena parte de su apariencia; n.], la edad que ten\u00eda, que\u00a0\u201cfrisaba\u201d\u00a0con los 50 a\u00f1os [en los siglos XVI y XVII, la esperanza de vida al nacer se situaba entre los veinte y los treinta a\u00f1os; entre quienes superaban esa media, s\u00f3lo unos pocos, en torno al diez por ciento, mor\u00edan despu\u00e9s de los sesenta. En t\u00e9rminos estad\u00edsticos, pues, DQ est\u00e1 en sus \u00faltimos a\u00f1os; n.], y con qui\u00e9n viv\u00eda:\u00a0\u201cTen\u00eda en su casa una ama que pasaba de los cuarenta y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza\u00a0[\u2018para todo\u2019; n.]\u201d. La relaci\u00f3n entre estas cuatro personas que conviv\u00edan a diario bajo el mismo techo apenas es descrita por Cervantes, quiz\u00e1 porque Don Quijote tiene sus aventuras yendo por los caminos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">De entre las primeras magistrales pinceladas con que Cervantes describe el estatus personal y social del hidalgo y la transformaci\u00f3n mental que sufre (todo ello en tan solo un cap\u00edtulo, \u00a1un prodigio de s\u00edntesis!), destacan las referidas a su constituci\u00f3n f\u00edsica.\u00a0\u201cEra de complexi\u00f3n recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza\u201d. Seg\u00fan nota al pie: \u201cEra opini\u00f3n com\u00fan que la complexi\u00f3n o \u2018constituci\u00f3n f\u00edsica\u2019 estaba determinada por el equilibrio relativo de las cuatro cualidades elementales (seco, h\u00famedo, fr\u00edo y caliente), que, por otro lado, a la par que los cuatro humores constitutivos del cuerpo (sangre, flema, bilis amarilla o c\u00f3lera, y bilis negra o melancol\u00eda), condicionaban el temperamento o manera de ser. La caracterizaci\u00f3n tradicional del individuo\u00a0col\u00e9rico\u00a0coincid\u00eda fundamentalmente con los datos f\u00edsicos de DQ, quien, sobre ser enjuto y seco, tiene \u00abpiernas\u2026 muy largas y flacas\u00bb (I, 35), es \u00abamarillo\u00bb (I, 37), \u00abestirado y avellanado de miembros\u00bb (II, 14), y alardea de \u00abla anchura\u2026 de sus venas\u00bb (I, 43). A su vez, la versi\u00f3n de la teor\u00eda de los humores propuesta en el\u00a0Examen de ingenios\u00a0(1575), de Juan Huarte de San Juan, atribu\u00eda al\u00a0col\u00e9rico\u00a0y\u00a0melanc\u00f3lico\u00a0unos rasgos de inventiva y singularidad con paralelos en nuestro ingenioso hidalgo\u201d.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Alto, delgado, recio, seco, col\u00e9rico, enjuto, melanc\u00f3lico, inventivo y muy singular, nuestro manchego hidalgo. El neur\u00f3logo y psiquiatra alem\u00e1n, Ernest Kretschmer, candidato en 1929 al Premio Nobel de Medicina, actualiz\u00f3 y reformul\u00f3 en su obra,\u00a0Constituci\u00f3n y car\u00e1cter\u00a0(1921), la relaci\u00f3n entre el temperamento de las personas y su estructura corporal. Hoy en d\u00eda se considera que este tipo de te\u00f3ricos v\u00ednculos somato-ps\u00edquicos no cuenta con suficiente casu\u00edstica ni evidencia emp\u00edrica que lo avale. Por tanto, no se acepta. En la pr\u00e1ctica cl\u00ednica se suelen encontrar rasgos temperamentales y constitucionales muy diversos y mezclados. Y la formaci\u00f3n global de la personalidad depende en gran medida de la relaci\u00f3n con el entorno, del aprendizaje, y de las circunstancias y experiencias biogr\u00e1ficas. El pensamiento de la \u00e9poca de Cervantes sobre estos asuntos en la actualidad hay que entenderlo en sentido metaf\u00f3rico.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u201cQuieren decir que ten\u00eda el sobrenombre de \u00abQuijada\u00bb, o \u00abQuesada\u00bb, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por conjeturas veris\u00edmiles se deja entender que se llamaba \u00abQuijana\u00bb.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Despu\u00e9s de haberse desdoblado en el Pr\u00f3logo inventando\u00a0\u201cun amigo\u201d\u00a0que le resolvi\u00f3 todas las dudas sobre c\u00f3mo escribirlo, Cervantes declara por primera vez la supuesta existencia de varios\u00a0\u201cautores\u201d\u00a0que escriben la historia de Don Quijote [Cervantes finge que en el caso pretendidamente real de DQ se da una divergencia de fuentes, como ocurr\u00eda con las varias lecturas de un t\u00e9rmino que la filolog\u00eda de los humanistas ense\u00f1aba a zanjar, seg\u00fan se hace aqu\u00ed, mediante el cotejo de textos y las hip\u00f3tesis bien razonadas (conjeturas veris\u00edmiles); n.]. M\u00e1s adelante nos informar\u00e1 que el principal de todos estos\u00a0\u201cautores\u201d\u00a0es el historiador moro, Cide Hamete Benengeli, un sujeto de poco fiar. Inicia as\u00ed su genial juego de heter\u00f3nimos sobre la identidad del autor, apoy\u00e1ndose adem\u00e1s en el hecho de que en su \u00e9poca los l\u00edmites que establec\u00edan los textos entre realidad y ficci\u00f3n no estaban tan claros como ahora. Sobre El Cid, por ejemplo, se escrib\u00edan relatos con \u201cmenos elementos hist\u00f3ricos que legendarios\u201d [n.], e incluso con a\u00f1adidos tan fant\u00e1sticos como las fabulosas haza\u00f1as de los personajes de los libros de caballer\u00edas. Las historias sobre personas reales y los relatos con personajes de ficci\u00f3n \u201cse narraban en libros con el t\u00edtulo de\u00a0cr\u00f3nica\u201d, y a quienes escrib\u00edan ambas se les llamaba\u00a0historiadores. Distinguir entre novela de ficci\u00f3n y relato hist\u00f3rico documentado era casi imposible para no eruditos. Este contexto literario que tanto confund\u00eda y enga\u00f1aba a los lectores es el que parodia Cervantes, utilizando sus reglas previas para elevar el\u00a0Quijote, la novela, a un nuevo nivel de comprensi\u00f3n y juego entre realidad y ficci\u00f3n.\u00a0\u201cPero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narraci\u00f3n d\u00e9l no se salga un punto de la verdad\u201d, concluye con suma iron\u00eda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Desdoblada la del autor, a continuaci\u00f3n desdobla la identidad del personaje principal, Don Quijote. Explicando con mucho realismo de qu\u00e9 forma cay\u00f3\u00a0\u2018enfermo\u2019 y en la \u2018locura\u2019. Una transformaci\u00f3n que le hizo pasar de ser un simple hidalgo manchego (con un nombre que ni siquiera se menciona en este cap\u00edtulo y un\u00a0sobrenombre\u00a0o apellido incierto:\u00a0Quijada,\u00a0Quesada\u00a0o\u00a0Quijana, lo que da a entender la irrelevancia social de esta identidad \u2018cuerda\u2019 o \u2018sana\u2019) a convertirse en su \u2018mente\u2019 en un famoso caballero andante como los de los libros de caballer\u00edas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El proceso que describe Cervantes sobre c\u00f3mo entra el hidalgo en el \u2018delirio\u2019 es muy realista, pero debemos entenderlo tan solo por similitud o analog\u00eda con los trastornos que padecen las personas de carne y hueso en el mundo real. Los personajes de ficci\u00f3n son entes abstractos, no tienen trastornos mentales aut\u00e9nticos que puedan diagnosticarse, su \u2018locura\u2019 es meramente imaginaria, concebida por un autor. Que esta \u2018locura literaria\u2019 se parezca m\u00e1s o menos a las enfermedades reales depende del conocimiento y de la habilidad que tenga el escritor. Conocimiento (quiz\u00e1 por experiencia biogr\u00e1fica) y habilidad que en Cervantes son alt\u00edsimos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u201cEs, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso \u2013que eran los m\u00e1s del a\u00f1o\u2013, se daba a leer libros de caballer\u00edas, con tanta afici\u00f3n y gusto, que olvid\u00f3 casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administraci\u00f3n de su hacienda; y lleg\u00f3 a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendi\u00f3 muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballer\u00edas en que leer\u00a0[la\u00a0hanega\u00a0o fanega variaba entre media y una hect\u00e1rea y media, seg\u00fan la calidad de la tierra; en la regi\u00f3n de DQ, la extensi\u00f3n com\u00fan de los campos de sembradura estaba en torno a las cinco fanegas. Los libros de caballer\u00edas eran regularmente gruesos infolios de alto costo (aunque se depreciaban mucho en el activo mercado de segunda mano); n.],\u00a0y, as\u00ed, llev\u00f3 a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y, de todos, ningunos le parec\u00edan tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva, porque la claridad de su prosa y aquellas entricadas razones suyas le parec\u00edan de perlas (&#8230;): \u00abLa raz\u00f3n de la sinraz\u00f3n que a mi raz\u00f3n se hace, de tal manera mi raz\u00f3n enflaquece, que con raz\u00f3n me quejo de la vuestra fermosura\u00bb (&#8230;) Con estas razones perd\u00eda el pobre caballero el juicio, y desvel\u00e1base por entenderlas y desentra\u00f1arles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mesmo Arist\u00f3teles, si resucitara para s\u00f3lo ello (&#8230;) En resoluci\u00f3n, \u00e9l se enfrasc\u00f3 tanto en su letura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro\u00a0[\u2018de la \u00faltima a la primera luz\u2019; n.], y los d\u00edas de turbio en turbio; y as\u00ed, del poco dormir y del mucho leer, se le sec\u00f3 el celebro de manera que vino a perder el juicio\u00a0[la medicina de ra\u00edz gal\u00e9nica consideraba el poco dormir una de las causas de que disminuyera la humedad del\u00a0celebro\u00a0(el cultismo cerebro, ya usado en tiempos de C., se generaliz\u00f3 s\u00f3lo m\u00e1s tarde) y, por ah\u00ed, se potenciara la imaginaci\u00f3n y fuera f\u00e1cil caer \u00aben man\u00eda, que es una destemplanza caliente y seca del celebro\u00bb (Huarte de San Juan). Por eso Don Quijote beb\u00eda \u00abun gran jarro de agua fr\u00eda, y quedaba sano y sosegado\u00bb (I, 5,); n.].\u00a0Llen\u00f3sele la fantas\u00eda de todo aquello que le\u00eda en los libros, as\u00ed de encantamentos como de pendencias, batallas, desaf\u00edos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y asent\u00f3sele de tal modo en la imaginaci\u00f3n que era verdad toda aquella m\u00e1quina de aquellas so\u00f1adas invenciones que le\u00eda, que para \u00e9l no hab\u00eda otra historia m\u00e1s cierta en el mundo.\u201d<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Una vez que el hidalgo manchego, insomne, pasando muchas noches en vela, inund\u00f3 por completo su imaginaci\u00f3n y su conciencia con el fant\u00e1stico mundo de los libros de caballer\u00edas, con cientos de palabras y de im\u00e1genes que sin descanso se reproduc\u00edan en su \u2018mente\u2019 (tan al vivo que termin\u00f3 por creer que todo era real, tanto las fabulosas haza\u00f1as de los h\u00e9roes como los h\u00e9roes mismos), una vez que\u00a0\u201cel celebro\u201d\u00a0empez\u00f3 a trastornarse, se produjo a continuaci\u00f3n el siguiente paso en el proceso de \u2018psicotizaci\u00f3n\u2019 o divisi\u00f3n de su identidad. Un paso definitivo hacia el \u2018delirio\u2019 de grandeza que supondr\u00e1 la suplantaci\u00f3n de su \u2018identidad cuerda\u2019 (ser un an\u00f3nimo hidalgo manchego) por una \u2018identidad delirada\u2019 (creer ser un famoso caballero andante).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u201cEn efeto, rematado ya su juicio, vino a dar en el m\u00e1s estra\u00f1o pensamiento que jam\u00e1s dio loco en el mundo\u00a0[no obstante, hay noticia de m\u00e1s de un personaje, real y literario, v\u00edctima de una locura similar a la de DQ; n.],\u00a0y fue que le pareci\u00f3 convenible y necesario, as\u00ed para el aumento de su honra como para el servicio de su rep\u00fablica\u00a0[en su sentido cl\u00e1sico de \u2018cuerpo pol\u00edtico de los ciudadanos, la naci\u00f3n\u2019; n.],\u00a0hacerse caballero andante y irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que \u00e9l hab\u00eda le\u00eddo que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo g\u00e9nero de agravio y poni\u00e9ndose en ocasiones y peligros donde, acab\u00e1ndolos, cobrase eterno nombre y fama.\u201d<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00a1La fama, el eterno nombre! Como se ve, una ideaci\u00f3n de grandeza \u2018delirante\u2019\u00a0est\u00e1 en el origen de sus aventuras. El proyecto de Don Quijote no es solo altruista, tiene mucho de megal\u00f3mano. En su \u2018mente\u2019, megaloman\u00eda y altruismo van siempre de la mano. Desde el psicoan\u00e1lisis y las teor\u00edas din\u00e1micas, un deseo bifronte de estas caracter\u00edsticas suele interpretarse como una sobrecompensaci\u00f3n ps\u00edquica de sentimientos muy depreciados respecto de la propia autoimagen, con una autoestima muy da\u00f1ada pr\u00f3xima a la depresi\u00f3n. Estos sentimientos en ocasiones est\u00e1n motivados por la constataci\u00f3n de una realidad personal pobre, insignificante, anodina y an\u00f3nima. \u00a1Por la insoportable constataci\u00f3n de ser un\u00a0don nadie!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u201cImagin\u00e1base el pobre ya coronado por el valor de su brazo, por lo menos del imperio de Trapisonda; y as\u00ed, con estos tan agradables pensamientos, llevado del estra\u00f1o gusto que en ellos sent\u00eda, se dio priesa a poner en efeto lo que deseaba.\u201d<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El hidalgo trastornado dej\u00f3 todo previsto\u00a0\u201ccomo conven\u00eda a la nueva orden y al nuevo ejercicio que ya profesaba\u201d\u00a0[la caballer\u00eda era la orden militar por excelencia y exig\u00eda profesar o\u00a0hacer profesi\u00f3n\u00a0en ella mediante unos ciertos votos; n.]. Limpi\u00f3 unas armas antiguas de\u00a0\u201csus bisabuelos\u201d, se fabric\u00f3 con unos hierros y cartones un casco completo como el de los caballeros (\u201ccelada\u201d) a partir de otro de arcabuceros que ten\u00eda en casa (\u201cmorri\u00f3n\u201d), prepar\u00f3 la espada que llevaba habitualmente [la \u00fanica nota contempor\u00e1nea en el arcaico armamento de DQ; n.], puso nombre a su flaco roc\u00edn \u2013que ahora le parec\u00eda que\u00a0\u201cni el Buc\u00e9falo de Alejandro ni Babieca el del Cid\u201d\u00a0le igualaban\u2013 despu\u00e9s de pens\u00e1rselo durante\u00a0\u201ccuatro d\u00edas\u201d, y\u00a0\u201cal fin le vino a llamar \u00abRocinante\u00bb, nombre, a su parecer, alto, sonoro y significativo\u201d, se puso tambi\u00e9n nombre a s\u00ed mismo tras pensarlo durante\u00a0\u201cocho d\u00edas\u201d, y fue el de \u00abdon Quijote\u00bb [los hidalgos no ten\u00edan derecho al tratamiento de\u00a0don, cuya utilizaci\u00f3n es bastante frecuente en los libros de caballer\u00edas (aunque no en los t\u00edtulos) y propia de la clase social de los caballeros en la \u00e9poca de DQ. En la armadura, el\u00a0quijote\u00a0era la pieza (no usada por nuestro hidalgo) que proteg\u00eda el muslo; el sufijo\u00a0-ote, que suele aparecer en t\u00e9rminos grotescos o jocosos, se hab\u00eda aplicado ya a un personaje rid\u00edculo, \u00abCamilote\u00bb; n.], al que a\u00f1adi\u00f3, tras acordarse como sabemos de Amad\u00eds de Gaula, el de su\u00a0\u201cpatria\u201d, quedando muy al completo: \u00abdon Quijote de la Mancha\u00bb, y, finalmente, como\u00a0\u201cno le faltaba otra cosa sino buscar una dama de quien enamorarse, porque el caballero andante sin amores era \u00e1rbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma\u201d\u00a0(m\u00e1s todav\u00eda que tras vencer al\u00a0\u201cgigante Caraculiambro\u201d\u00a0deber\u00eda ir este como era obligado a presentar sus respetos a la dama, que dispondr\u00eda de \u00e9l\u00a0\u201ca su talante\u201d), y como ocurriera,\u00a0\u201ca lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo hab\u00eda una moza labradora de muy buen parecer, de quien \u00e9l un tiempo anduvo enamorado, aunque, seg\u00fan se entiende, ella jam\u00e1s lo supo ni le dio cata dello\u201d, que para m\u00e1s se\u00f1as se llamaba Aldonza Lorenzo,\u00a0\u201ca \u00e9sta le pareci\u00f3 ser bien darle t\u00edtulo de se\u00f1ora de sus pensamientos; y, busc\u00e1ndole nombre que no desdijese mucho del suyo y que tirase y se encaminase al de princesa y gran se\u00f1ora, vino a llamarla \u00abDulcinea del Toboso\u00bb porque era natural del Toboso: nombre, a su parecer, m\u00fasico y peregrino y significativo, como todos los dem\u00e1s que a \u00e9l y a sus cosas hab\u00eda puesto.\u201d<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">[Frente al real Aldonza, que entonces sonaba a r\u00fastico (\u00abA falta de moza, buena es Aldonza\u00bb, dec\u00eda un refr\u00e1n), DQ llama Dulcinea a la hija de Lorenzo Corchuelo (I, 25), porque desde antiguo Aldonza se hab\u00eda asociado con otro nombre de mujer, Dulce, y porque la terminaci\u00f3n\u00a0-ea, presente en los de hero\u00ednas literarias tan prestigiosas como Melibea y Cariclea, ten\u00eda un regusto peregrino o \u2018inusitado, exquisito\u2019; n.].<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La falta de l\u00edmites claros en los textos de la \u00e9poca entre ficci\u00f3n y realidad,\u00a0cr\u00f3nicas,\u00a0historias\u00a0e\u00a0historiadores\u00a0de un tipo u otro, entre literatura, literatura fant\u00e1stica y lo que hoy llamamos ciencias sociales, era la causa de que en tiempos de Cervantes muchos aficionados al g\u00e9nero que ten\u00edan poca cultura tomasen por hist\u00f3ricos los libros de caballer\u00edas. Sin embargo, pocos como el personaje Don Quijote cre\u00edan al pie de la letra en todos los superpoderes y fantasiosas haza\u00f1as de los h\u00e9roes de estos libros.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00a1Y ninguno, que sepamos, dio el paso de terminar crey\u00e9ndose uno de ellos! \u00a1El m\u00e1s grande de todos!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Que trata de la condici\u00f3n y ejercicio del famoso y valiente hidalgo don Quijote de la Mancha<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">(Quijote, I, 1. RAE, 2015)<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resulta pr\u00e1cticamente imposible empezar a leer la historia de Don Quijote y de Sancho Panza sin repetir varias veces en voz alta su celeb\u00e9rrima primera frase. Una frase que todos los espa\u00f1oles, al menos hasta las generaciones m\u00e1s recientes, conocemos casi desde la infancia. 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