{"id":1607,"date":"2021-05-10T00:07:32","date_gmt":"2021-05-10T00:07:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1607"},"modified":"2021-05-10T00:32:00","modified_gmt":"2021-05-10T00:32:00","slug":"la-ceremonia-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/05\/10\/la-ceremonia-capitulo-3\/","title":{"rendered":"La ceremonia (cap\u00edtulo 3)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Despu\u00e9s de trastornarse su \u2018mente\u2019 leyendo sin parar por las noches, insomne, libros de caballer\u00edas; de haber suplantado en su interior la identidad \u2018real\u2019 de hidalgo pobre por la un famoso caballero andante; de salir en solitario antes del amanecer al campo abierto de La Mancha, a lomos de Rocinante, con una estrafalaria armadura crey\u00e9ndose un h\u00e9roe capaz de enmendar las injusticias del mundo; y de distorsionar y transformar en su \u2018imaginaci\u00f3n psic\u00f3tica\u2019 todo lo que se encuentra en el primer d\u00eda de salida (haciendo de una venta, castillo, de un p\u00edcaro ventero, caballero <em>castellano<\/em>, y de dos j\u00f3venes prostitutas, altas doncellas), la \u2018realidad\u2019 va a devolver por primera vez a Don Quijote su potente y muy cruda respuesta.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La parodia que hace Cervantes del rito de investidura para entrar en la sagrada orden de caballer\u00eda y adquirir el rango nobiliario de caballero con su c\u00f3digo de honor, tan importante en la Edad Media y en los libros de caballer\u00edas, es inmisericorde. Tanto, que algunos cervantistas hablan abiertamente de espect\u00e1culo carnavalesco. Un despiadado espect\u00e1culo par\u00f3dico que arruina ya de entrada la imagen heroica del protagonista ante el lector. Del mismo modo que la mayor parte de los personajes de la novela, los lectores no podremos en adelante dejar de ver a Don Quijote no solo como un loco trastornado o un \u2018enfermo mental\u2019, sino como un aut\u00e9ntico monigote carnavalesco. As\u00ed lo han interpretado y analizado ilustres cervantistas. \u00a1El perfecto pelele para la cat\u00e1rtica burla colectiva! \u00a1El mu\u00f1eco que se lleva los golpes para finalmente ser quemado, eliminado, hecho desaparecer! Con toda la significaci\u00f3n antropol\u00f3gica que a estos ancestrales ritos m\u00e1gicos de purificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n, individual y tribal, se les suele atribuir.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Mediante la parodia del rito de investidura como caballero del trastornado hidalgo, personaje al que sin la m\u00e1s m\u00ednima contemplaci\u00f3n convierte a ojos de los dem\u00e1s ya desde el principio en un monigote al que dar palos, Cervantes se burla por primera vez de forma descarnada no solo de los libros de caballer\u00edas y del supuesto caballero (al que utiliza calculadamente para sus fines como una especie de \u2018persona interpuesta\u2019), sino en el fondo y sobre todo, del mundo: de sus c\u00f3digos, valores, creencias, altos ideales, jerarqu\u00edas, mezquindades y no pocas miserias.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Pero cuidado con los palos, porque donde las dan las toman!\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Acorredme, se\u00f1ora m\u00eda, en esta primera afrenta que a este vuestro avasallado pecho se le ofrece; no me desfallezca en este primero trance vuestro favor y amparo\u201d<\/em> [acorredme: \u2018amparadme\u2019; afrenta: \u2018combate tras una ofensa\u2019; desfallezca: \u2018falte\u2019; trance: \u2018momento peligroso\u2019. El p\u00e1rrafo, lleno de arca\u00edsmos, evoca el l\u00e9xico y los conceptos del amor caballeresco; nota al pie, n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>Y diciendo estas y otras semejantes razones, soltando la adarga, alz\u00f3 la lanza a dos manos y dio con ella tan gran golpe al arriero en la cabeza, que le derrib\u00f3 en el suelo tan maltrecho, que, si segundara con otro, no tuviera necesidad de maestro<\/em> [\u2018cirujano\u2018; n.] <em>que le curara\u201d.<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Un tremendo palo, en efecto. Y tambi\u00e9n se lo dio a un segundo arriero (esta vez sin mediar palabra alguna como con el anterior), porque en mitad de la noche quisieron dar de beber a sus animales, y no se les ocurri\u00f3 otra cosa que quitar de la pila las sagradas armas que Don Quijote hab\u00eda puesto all\u00ed y estaba velando, a la luz de la luna, para ser armado caballero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cHecho esto, recogi\u00f3 sus armas y torn\u00f3 a pasearse con el mismo reposo que primero.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Don Quijote, despu\u00e9s de cenar en la venta de la peculiar manera que vimos en el cap\u00edtulo anterior, se sinti\u00f3 inquieto, desasosegado, y pidi\u00f3 hincado de rodillas ante el ventero (al que cre\u00eda se\u00f1or del castillo) que le hiciese el favor o <em>\u201cdon\u201d<\/em> de armarle caballero tras velar sus armas durante toda la noche en la capilla de aquel castillo [el aspirante a caballero, la noche antes de ser armado, deb\u00eda permanecer orando junto a sus armas colocadas sobre el altar; n.], favor este que sin duda <em>\u201credundar\u00e1 en alabanza vuestra y en pro del g\u00e9nero humano\u201d<\/em>.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cEl ventero, que, como est\u00e1 dicho, era un poco socarr\u00f3n y ya ten\u00eda algunos barruntos de la falta de juicio de su hu\u00e9sped, acab\u00f3 de creerlo cuando acab\u00f3 de o\u00edrle semejantes razones y, por tener qu\u00e9 re\u00edr aquella noche, determin\u00f3 de seguirle el humor\u201d.<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Seguir la corriente a los locos para re\u00edrse de ellos, o simplemente re\u00edrse, era algo habitual en la \u00e9poca. Y el ventero lo hizo de lleno, asegurando que de joven \u00e9l tambi\u00e9n hab\u00eda sido caballero andante y hab\u00eda recorrido muchas partes del mundo, dando para demostrarlo noticia de alguna de sus haza\u00f1as y una detallada lista de los \u201cbarrios de la mala vida de finales del siglo XVI\u201d [n.] por los que hab\u00eda pasado: <em>\u201cLos Percheles de M\u00e1laga, Islas de Riar\u00e1n, Comp\u00e1s de Sevilla, Azoguejo de Segovia, la Olivera de Valencia, Rondilla de Granada, Playa de Sanl\u00facar, Potro de C\u00f3rdoba y las Ventillas de Toledo y otras diversas partes, donde hab\u00eda ejercitado la ligereza de sus pies, sutileza de sus manos, haciendo muchos tuertos, recuestando muchas viudas, deshaciendo algunas doncellas y enga\u00f1ando a algunos pupilos<\/em> [\u2018menores sujetos a custodia\u2019; n.] <em>y, finalmente, d\u00e1ndose a conocer por cuantas audiencias y tribunales hay casi en toda Espa\u00f1a; y que, a lo \u00faltimo, se hab\u00eda venido a recoger a aquel su castillo, donde viv\u00eda con su hacienda y con las ajenas, recogiendo en \u00e9l a todos los caballeros andantes, de cualquiera calidad y condici\u00f3n que fuesen, s\u00f3lo por la mucha afici\u00f3n que les ten\u00eda y porque partiesen con \u00e9l de sus haberes<\/em> [\u2018compartiesen con \u00e9l su dinero\u2019; los venteros ten\u00edan fama de ladrones; n.], <em>en pago de su buen deseo\u201d.\u00a0<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Como se ve, el ventero era un pieza de mucho cuidado. Ir\u00f3nicamente Cervantes le llama p\u00edcaro, ladr\u00f3n y quiz\u00e1 algo m\u00e1s, pero no da a entender ni dice de manera directa que fuese un <em>cabr\u00f3n hijo puta<\/em>. No lo dice ni da a entender del ventero, y no lo dice ni da a entender de ninguno de los personajes que aparecen en el <em>Quijote<\/em>. En el <em>Quijote<\/em> no hay \u2018malas personas\u2019, no hay personajes violentos, destructivos, perversos, capaces de da\u00f1ar gravemente a los dem\u00e1s, e incluso de matar, para prevalecer o conseguir sus deseos. Esto diferencia profundamente a Cervantes de Shakespeare. En el poeta ingl\u00e9s el \u2018mal\u2019 y la \u2018maldad\u2019 se muestran con frecuencia, son expl\u00edcitos, rotundos, no se ocultan ni disimulan. La violencia, el <em>ego<\/em> y la ambici\u00f3n desmedidos, capaces de destruir vidas ajenas con una frialdad y falta de empat\u00eda casi psicop\u00e1ticas, aparecen en todo su esplendor en la lucha por el poder de muchos de sus personajes. Los \u2018malos\u2019 de Shakespeare son muy humanos, muy complejos, pero sus acciones son implacables. En el <em>Quijote<\/em>, la lucha abierta, agresiva, egotista, descarnada, por los propios intereses individuales y por el poder est\u00e1 omitida. Quiz\u00e1 por esto no hay \u2018malos\u2019 en el <em>Quijote<\/em>. El <em>Quijote<\/em> es un libro \u2018buenista\u2019, sus personajes son \u2018buenistas\u2019. No aparecen aut\u00e9nticos malvados, <em>cabrones con pintas<\/em>, todo lo m\u00e1s burladores maliciosos. Aunque la crudeza de la realidad se muestra en la novela de modo indirecto mediante las burlas, casi siempre dolorosas, Cervantes, como principios \u00e9tico y est\u00e9tico para un texto que busca entretener a la mayor\u00eda, adopta una perspectiva que suaviza y hace amables las cosas. Shakespeare es un espejo de la fr\u00eda lucha darwiniana de cada ser humano por sus propios intereses individuales, incluidos los que menos conviene confesar. Su reflejo de la realidad, externa e interna, es m\u00e1s amplio. Shakespeare muestra lo peor de la naturaleza humana, Cervantes no. Lo mejor, lo menos agresivo y destructivo de nuestra naturaleza, tiene el protagonismo en Cervantes. Pero ambos, finalmente y por fortuna, resultan entretenidos&#8230; \u00a1Y bastante m\u00e1s que entretenidos! Son dos distintos pero muy grandes espejos del mundo.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cPreguntole si tra\u00eda dineros; respondi\u00f3 don Quijote que no tra\u00eda blanca<\/em> [\u2018moneda de cobre de poco valor\u2019, \u2018medio maraved\u00ed\u2019; n.], <em>porque \u00e9l nunca hab\u00eda le\u00eddo en las historias de los caballeros andantes que ninguno los hubiese tra\u00eddo. A esto dijo el ventero que se enga\u00f1aba, que, puesto caso que en las historias no se escrib\u00eda, por haberles parecido a los autores dellas que no era menester escrebir una cosa tan clara y tan necesaria de traerse como eran dineros y camisas limpias, no por eso se hab\u00eda de creer que no los trujeron, y, as\u00ed, tuviese por cierto y averiguado que todos los caballeros andantes, de que tantos libros est\u00e1n llenos y atestados, llevaban bien herradas las bolsas, por lo que pudiese sucederles\u201d.<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El ventero era buen conocedor de los libros de caballer\u00edas, que le\u00eddos o escuchados en lecturas en grupo eran muy populares todav\u00eda a finales del siglo XVI. Le record\u00f3 que casi todos los caballeros ten\u00edan escuderos que iban bien <em>\u201cprove\u00eddos de dineros y de otras cosas necesarias, como eran hilas y ung\u00fcentos para curarse\u201d<\/em>. Le aconsej\u00f3 encarecidamente <em>\u201cque no caminase de all\u00ed adelante sin dineros\u201d<\/em>, y como en esta ocasi\u00f3n no se los pod\u00eda sacar, sigui\u00f3 con su burla. Dijo que en ese momento no hab\u00eda capilla en el castillo\u00a0<em>\u201cporque estaba derribada para hacerla de nuevo\u201d<\/em>, pero que Don Quijote pod\u00eda velar sus armas en el patio. Las coloc\u00f3 entonces junto a un pozo, encima de la pila para beber los animales. Cogi\u00f3 la lanza y el escudo y empez\u00f3 a pasear de un lado a otro con mucha calma, iluminado por la luna, ante la sorprendida mirada de todos. Luego lleg\u00f3 el primer arriero para dar de beber a su recua, y despu\u00e9s el segundo para hacer lo mismo con sus mulos. El resultado ya lo conocemos. Los compa\u00f1eros de los heridos <em>\u201ccomenzaron desde lejos a llover piedras sobre don Quijote\u201d<\/em>, pero este no se acobard\u00f3. Sin separarse de la pila <em>\u201cpor no desamparar las armas\u201d<\/em>, les plant\u00f3 cara. <em>\u201cEl ventero daba voces que le dejasen, porque ya les hab\u00eda dicho como era loco, y que por loco se librar\u00eda, aunque los matase a todos. Tambi\u00e9n don Quijote las daba, mayores, llam\u00e1ndolos de alevosos y traidores, y que el se\u00f1or del castillo era un foll\u00f3n y mal nacido caballero\u201d<\/em>. Total, que quienes terminaron asust\u00e1ndose fueron todos menos \u00e9l. Los arrieros dejaron de tirar piedras y retiraron a sus compa\u00f1eros. Don Quijote prosigui\u00f3 la vela de las armas como si nada hubiese pasado.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Al ventero la burla se le hab\u00eda ido de las manos contra su propio tejado (como a lo largo del <em>Quijote<\/em> le ocurrir\u00e1 a muchos otros personajes burladores), de modo que decidi\u00f3 terminar a toda velocidad con la ceremonia <em>\u201cy darle la negra orden de caballer\u00eda\u201d<\/em> antes de que ocasionase males mayores. Y puesto que <em>\u201ctodo el toque de quedar armado caballero consist\u00eda en la pescozada y en el espaldarazo\u201d<\/em> [<em>pescozada<\/em> era el golpe que se daba con la mano abierta o con la espada de plano sobre la nuca del que iba a ser armado caballero; el <em>espaldarazo<\/em> se daba con la espada sobre cada uno de los hombros del novicio. El hecho de que con eso bastara para ser armado caballero en caso de urgencia est\u00e1 documentado hist\u00f3ricamente; n.], y como llevaban ya m\u00e1s de cuatro horas en vela con aquel jaleo cuando <em>\u201ccon solas dos horas de vela se cumpl\u00eda\u201d<\/em>, sin perder un segundo pidi\u00f3 a un muchacho que trajese una vela, cogi\u00f3 un libro en el que anotaba la paja y cebada que vend\u00eda a los arrieros, llam\u00f3 a las dos <em>\u201cdoncellas\u201d<\/em> del castillo, y acto seguido le <em>\u201cmand\u00f3 hincar de rodillas; y, leyendo en su manual, como que dec\u00eda alguna devota oraci\u00f3n, en mitad de la leyenda alz\u00f3 la mano y diole sobre el cuello un buen golpe, y tras \u00e9l, con su mesma espada, un gentil espaldarazo, siempre murmurando entre dientes, como que rezaba\u201d<\/em>. La Tolosa, <em>\u201chija de un remend\u00f3n natural de Toledo\u201d<\/em>, a la que Don Quijote pidi\u00f3 <em>\u201cle hiciese merced que de all\u00ed adelante se pusiese <\/em>don<em> y se llamase \u00abdo\u00f1a Tolosa\u00bb\u201d<\/em>, le ci\u00f1\u00f3 la espada. Y La Molinera, <em>\u201chija de un honrado molinero de Antequera<\/em> [los molineros ten\u00edan fama de ladrones, y las molineras, por su parte, de ser ligeras de cascos; n.]; <em>a la cual tambi\u00e9n rog\u00f3 don Quijote que se pusiese <\/em>don<em> y se llamase \u00abdo\u00f1a Molinera\u00bb\u201d<\/em>, le calz\u00f3 la espuela. [La espada y las espuelas eran los s\u00edmbolos del caballero; n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cTodo se lo crey\u00f3 don Quijote\u201d<\/em>. Excitado, ansioso, abraz\u00f3 al <em>\u201ccastellano\u201d<\/em> para agradecerle la inmensa <em>\u201cmerced\u201d<\/em> que le hab\u00eda hecho nombr\u00e1ndole caballero. Se despidi\u00f3 con muchos parabienes y mont\u00f3 veloz sobre Rocinante a la del alba. Aun estando admirado por <em>\u201ctan extra\u00f1o g\u00e9nero de locura\u201d<\/em>, el ventero, <em>\u201cpor verle ya fuera de la venta, con no menos ret\u00f3ricas, aunque con m\u00e1s breves palabras, respondi\u00f3 a las suyas y, sin pedirle la costa de la posada, le dej\u00f3 ir a la buen hora\u201d<\/em> [\u2018en hora buena\u2019, italianismo; n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Un p\u00edcaro ladr\u00f3n de ancho curr\u00edculum y larga trayectoria, y dos prostitutas, armaron caballero a Don Quijote en una perdida venta manchega. Tuvieron que esforzarse mucho <em>\u201cpara no reventar de risa a cada punto de las ceremonias; pero las proezas que ya hab\u00edan visto del novel caballero les ten\u00eda la risa a raya\u201d<\/em>. La parodia de la sagrada orden de caballer\u00eda y su alto c\u00f3digo de honor, la parodia del personaje Don Quijote convertido en un peligroso, por imprevisible, pelele de carnaval, y en el fondo, la parodia del mundo, no pueden ser m\u00e1s descarnadas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Donde se cuenta la graciosa manera que tuvo don Quijote en armarse caballero<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, I, 3. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de trastornarse su \u2018mente\u2019 leyendo sin parar por las noches, insomne, libros de caballer\u00edas; de haber suplantado en su interior la identidad \u2018real\u2019 de hidalgo pobre por la un famoso caballero andante; de salir en solitario antes del amanecer al campo abierto de La Mancha, a lomos de Rocinante, con una estrafalaria armadura crey\u00e9ndose [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1607"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1607"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1607\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1611,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1607\/revisions\/1611"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}