{"id":1626,"date":"2021-05-27T23:42:31","date_gmt":"2021-05-27T23:42:31","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1626"},"modified":"2021-05-28T00:15:32","modified_gmt":"2021-05-28T00:15:32","slug":"locura-socializada-capitulo-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/05\/27\/locura-socializada-capitulo-5\/","title":{"rendered":"Locura socializada (cap\u00edtulo 5)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En este cap\u00edtulo la locura de Don Quijote, despu\u00e9s de llevar dos o tres d\u00edas fugado y en paradero desconocido, ser\u00e1 confirmada por su familia y amigos del Lugar: la sobrina, el ama, el cura y maese Nicol\u00e1s, el barbero.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Como no pod\u00eda levantarse del suelo tras el doble molimiento que le supuso la ca\u00edda por el tropiezo de Rocinante, y el posterior a palos que le propin\u00f3 el mozo de mulas de los mercaderes toledanos, rod\u00f3 un trecho por tierra recordando lo que hab\u00eda le\u00eddo sobre famosos h\u00e9roes que se vieron en trances similares, en particular el romance sobre el <em>malferido<\/em> Valdovinos a manos de Carloto, hijo de Carlomagno, procedente de una leyenda francesa [nota al pie, n.]. Y empez\u00f3 a recitarlo en voz alta diciendo sin parar cosas parecidas a estas:<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201c\u2013\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s, se\u00f1ora m\u00eda,\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">que no te duele mi mal?\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">O no lo sabes, se\u00f1ora,\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>o eres falsa y desleal.\u201d\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Quiso la suerte que un labrador vecino suyo que ven\u00eda de transportar una carga de trigo al molino, Pedro Alonso, pasara por all\u00ed y encontrase a aquel alma en pena rodando por el suelo y recitando romances. Se qued\u00f3 muy sorprendido, y m\u00e1s cuando le levant\u00f3 la visera y le limpi\u00f3 el polvo de la cara, comprobando que era el\u2026\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Se\u00f1or Quijana \u2013que as\u00ed se deb\u00eda de llamar cuando \u00e9l ten\u00eda juicio y no hab\u00eda pasado de hidalgo sosegado a caballero andante\u201d.<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Cervantes sigue jugando con el nombre \u2018real\u2019 del hidalgo manchego, haciendo que <em>\u201clos autores que escriben desta historia\u201d<\/em> (y este de la autor\u00eda es otro juego que se superpone) den distintos nombres. Algo que resulta indicativo de lo an\u00f3nimo o poco conocido que era, en contraposici\u00f3n a la fama universal que desde el primer momento pretende tener el supuesto caballero andante, <em>\u201cdon Quijote de la Mancha\u201d<\/em>. \u201cEl labrador Pedro Alonso es el \u00fanico personaje de la Primera parte que llama al protagonista por su propio nombre\u201d [n.]. La intenci\u00f3n de Cervantes de dejar en un plano muy secundario, pr\u00e1cticamente de lado, la \u2018identidad real o cuerda\u2019 del hidalgo para centrarse y resaltar al m\u00e1ximo su \u2018identidad delirante o loca\u2019, resulta bastante expl\u00edcita. El anodino <em>\u201cse\u00f1or Quijana\u201d<\/em> debe resignarse y dejar el escenario narrativo ante el arrollador protagonismo que va a adquirir la nueva parte de su \u2018yo\u2019.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Pedro Alonso le preguntaba una y otra vez c\u00f3mo estaba y qu\u00e9 le hab\u00eda ocurrido, pero Don Quijote segu\u00eda recitando su romance creyendo ser Valdovinos (malherido por el hijo de Carlomagno tras mantener amores con su esposa) y que el labrador era el t\u00edo de aquel herido, el marqu\u00e9s de Mantua. Aunque luego se pas\u00f3 a una historia diferente, pues <em>\u201cno parece sino que el diablo le tra\u00eda a la memoria los cuentos acomodados a sus sucesos\u201d<\/em>, creyendo ser el cautivo moro Abindarr\u00e1ez, enamorado de la bella Jarifa y preso por el alcaide de Antequera, Rodrigo de Narv\u00e1ez (que pensaba que era su vecino). Este le dijo que ni \u00e9l era qui\u00e9n dec\u00eda que era, ni Don Quijote qui\u00e9n cre\u00eda ser, sino <em>\u201cel honrado hidalgo del se\u00f1or Quijana\u201d<\/em>, a lo que contest\u00f3:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Yo s\u00e9 qui\u00e9n soy \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013, y s\u00e9 que puedo ser, no s\u00f3lo los que he dicho, sino todos los Doce Pares de Francia<\/em> [los doce paladines que formaban el s\u00e9quito de Carlomagno; n.], <em>y aun todos los nueve de la Fama<\/em> [nueve hombres que pod\u00edan servir de ejemplo para los caballeros; eran tres jud\u00edos \u2013Josu\u00e9, David y Judas Macabeo\u2013, tres paganos \u2013Alejandro, H\u00e9ctor y Julio C\u00e9sar\u2013 y tres cristianos \u2013Arturo, Carlomagno y Godofredo de Bull\u00f3n; n.], <em>pues a todas las haza\u00f1as que ellos todos juntos y cada uno por s\u00ed hicieron se aventajar\u00e1n las m\u00edas.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En estos momentos, el \u2018delirio de grandeza\u2019 que Don Quijote tiene en su \u2018mente\u2019 se manifiesta mediante una \u2018identidad delirante m\u00faltiple\u2019. Es por tanto un momento especial en el \u2018proceso psicopatol\u00f3gico\u2019 del hidalgo manchego, que de haber querido mantener Cervantes a lo largo de la novela hubiese obligado a cambiar el t\u00edtulo. Suponiendo adem\u00e1s un agravamiento del \u2018trastorno\u2019 y una mayor complejidad del \u2018sistema mental\u2019 del personaje. Sin duda demasiado para una novela, en su \u00e9poca y en casi todas las \u00e9pocas. Salvo quiz\u00e1 la contempor\u00e1nea posterior a Joyce, Kafka, Pessoa, Arnold Sch\u00f6nberg, Orson Welles, Bergman, Tarkovski, David Lynch, Picasso, Francis Bacon, Henry Moore, Frank Gehry y Blade Runner. Por fortuna para todos, don Miguel focaliz\u00f3 el \u2018trastorno delirante\u2019 de su personaje principal en una \u00fanica y <em>sencilla<\/em> identidad imaginaria, la de creer ser el famoso caballero andante don Quijote de la Mancha. \u00a1Qu\u00e9 alivio!\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Cuando Pedro Alonso lleg\u00f3 con Don Quijote al Lugar ya anochecido, para que no le viesen en el estado en que se encontraba, le llev\u00f3 a su casa donde el ama, la sobrina y sus dos grandes amigos, el licenciado Pero P\u00e9rez, el cura, y maese Nicol\u00e1s, el barbero, estaban hablando muy preocupados por la fuga del hidalgo.\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Tanto la sobrina como el ama dieron datos inequ\u00edvocos del \u2018trastorno psic\u00f3tico\u2019 previo a su salida que ya empez\u00f3 a tener en casa. El ama dijo:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Tres d\u00edas ha que no parecen \u00e9l, ni el roc\u00edn, ni la adarga, ni la lanza, ni las armas. \u00a1Desventurada de m\u00ed!, que me doy a entender, y as\u00ed es ello la verdad como nac\u00ed para morir, que estos malditos libros de caballer\u00edas que \u00e9l tiene y suele leer tan de ordinario le han vuelto el juicio; que ahora me acuerdo haberle o\u00eddo decir muchas veces, hablando entre s\u00ed, que quer\u00eda hacerse caballero andante e irse a buscar las aventuras por esos mundos. Encomendados sean a Satan\u00e1s y a Barrab\u00e1s tales libros, que as\u00ed han echado a perder el m\u00e1s delicado entendimiento que hab\u00eda en toda la Mancha<\/em><em>\u201d\u00a0<\/em>[<em>delicado<\/em>: \u2018fino, sutil\u2019, pero tambi\u00e9n con el valor de \u2018d\u00e9bil, enfermizo\u2019; n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Y la sobrina:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Muchas veces le aconteci\u00f3 a mi se\u00f1or t\u00edo estarse leyendo en estos desalmados libros de desventuras dos d\u00edas con sus noches, al cabo de los cuales arrojaba el libro de las manos, y pon\u00eda mano a la espada, y andaba a cuchilladas con las paredes; y cuando estaba muy cansado dec\u00eda que hab\u00eda muerto a cuatro gigantes como cuatro torres, y el sudor que sudaba del cansancio dec\u00eda que era sangre de las feridas que hab\u00eda recebido en la batalla, y beb\u00edase luego un gran jarro de agua fr\u00eda, y quedaba sano y sosegado, diciendo que aquella agua era una precios\u00edsima bebida que le hab\u00eda tra\u00eddo el sabio Esquife, un grande encantador y amigo suyo\u201d<\/em> [la c\u00f3lera se atribu\u00eda en la medicina de la \u00e9poca a la sequedad del <em>celebro<\/em>].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Todos estaban de acuerdo en que el origen del trastorno de Don Quijote eran los libros de caballer\u00edas, y se propusieron quemarlos <em>\u201ccomo si fuesen de herejes\u201d<\/em>. Entr\u00f3 entonces el hidalgo con el labrador y se alegraron mucho de verle, comprobando que no ten\u00eda heridas que sangrasen porque <em>\u201ctodo era molimiento\u201d<\/em>. Tambi\u00e9n pudieron comprobar que el caballero \u2018deliraba\u2019: ped\u00eda que llamasen a la sabia Urganda para sanarle y dijo que se hab\u00eda enfrentado en batalla con diez gigantes, <em>\u201clos m\u00e1s desaforados y atrevidos\u201d<\/em>. Pero que no quer\u00eda seguir contestando preguntas sino comer algo y dormir.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cSeg\u00fan las creencias de la \u00e9poca, el insomnio provocaba un resecamiento del cerebro y llevaba a la locura; el profundo sue\u00f1o en el que cae DQ al final de cada salida restablece en \u00e9l cierto grado de equilibrio\u201d [n.]. Hoy d\u00eda se sabe en la cl\u00ednica psiqui\u00e1trica que muchos brotes y trastornos psic\u00f3ticos debutan junto con, o previo, insomnio grave. Y a su vez, el insomnio acompa\u00f1a como s\u00edntoma permanente a muchos de estos trastornos. La medicaci\u00f3n hipn\u00f3tico-antipsic\u00f3tica, por tanto, es frecuente. La presencia de insomnio grave puede considerarse un factor de agravamiento de los trastornos psic\u00f3ticos. Del mismo modo que la recuperaci\u00f3n de cierto grado de descanso nocturno, signo de mejor\u00eda. El origen y los mecanismos cerebrales de producci\u00f3n de los trastornos psic\u00f3ticos (esquizofrenia, trastorno delirante, etc.), pese al conocimiento que ya tenemos sobre neurotransmisores, alteraciones estructurales y disfunciones en determinadas zonas y circuitos neuronales, y la influencia gen\u00e9tica, siguen siendo a d\u00eda de hoy (es decir, en pleno siglo XXI, m\u00e1s de cuatro siglos despu\u00e9s de la \u00e9poca de Cervantes y de Don Quijote) un gran enigma.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El ama exclam\u00f3: <em>\u201c\u00a1Me dec\u00eda a m\u00ed bien mi coraz\u00f3n del pie que cojeaba mi se\u00f1or!\u201d<\/em> Y determinaron dejarle dormir y quemar al d\u00eda siguiente los libros de Don Quijote.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Donde se prosigue la narraci\u00f3n de la desgracia de nuestro caballero<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, I, 5. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En este cap\u00edtulo la locura de Don Quijote, despu\u00e9s de llevar dos o tres d\u00edas fugado y en paradero desconocido, ser\u00e1 confirmada por su familia y amigos del Lugar: la sobrina, el ama, el cura y maese Nicol\u00e1s, el barbero.\u00a0\u00a0 Como no pod\u00eda levantarse del suelo tras el doble molimiento que le supuso la ca\u00edda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1626"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1626"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1626\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1633,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1626\/revisions\/1633"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1626"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1626"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1626"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}