{"id":1648,"date":"2021-06-16T21:15:30","date_gmt":"2021-06-16T21:15:30","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1648"},"modified":"2021-06-16T21:24:18","modified_gmt":"2021-06-16T21:24:18","slug":"gigantes-o-molinos-capitulo-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/06\/16\/gigantes-o-molinos-capitulo-8\/","title":{"rendered":"\u00bfGigantes o molinos&#8230;? (cap\u00edtulo 8)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 18pt;\">El episodio m\u00e1s ic\u00f3nico y famoso de todo el <em>Quijote<\/em>, el de los molinos de viento, dibujado y pintado miles y miles de veces por miles y miles de artistas, acu\u00f1ado como una de las <em>im\u00e1genes-s\u00edmbolo<\/em> m\u00e1s recordadas de la historia de la Literatura, igual que la de Hamlet con la calavera o el caballo de madera entrando en Troya, y grabado desde hace varios siglos en el \u2018imaginario colectivo\u2019 de millones de lectores y no lectores de todo el mundo, Cervantes lo despacha de modo muy r\u00e1pido, casi en un pisp\u00e1s.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Es su comienzo y ocupa menos de \u00bc del Cap\u00edtulo VIII de la Primera parte. Con un <em>ebook<\/em> o lector digital la extensi\u00f3n del texto depende del tama\u00f1o de letra que tengamos, pero por ejemplo ser\u00edan 6 p\u00e1ginas de un total de 27 del cap\u00edtulo 8 si contamos hasta el momento en que Don Quijote (muy dolido tras la ca\u00edda, aunque sin quejarse como correspond\u00eda a un caballero) se encamina con Sancho Panza hacia Puerto L\u00e1pice.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">La potencia mn\u00e9mica de los iconos universales de la Literatura es por completo ajena a la extensi\u00f3n del texto del que proceden. Una imagen puede valer o no m\u00e1s que mil palabras, pero desde luego algunas im\u00e1genes son capaces de compendiar miles y miles de palabras, tanto si proceden del mundo real como del imaginario.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201cEn esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y as\u00ed como don Quijote los vio, dijo a su escudero:\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>\u2013La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acert\u00e1ramos a desear; porque ves all\u00ed, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos m\u00e1s desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que \u00e9sta es buena guerra<\/em> [\u2018guerra justa\u2019, en la que era l\u00edcito quedarse con el bot\u00edn; nota al pie, n.], <em>y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013\u00bfQu\u00e9 gigantes? \u2013dijo Sancho Panza. \u2013Aquellos que all\u00ed ves \u2013respondi\u00f3 su amo\u2013, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013Mire vuestra merced \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013 que aquellos que all\u00ed se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013Bien parece \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013 que no est\u00e1s cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo qu\u00edtate de ah\u00ed, y ponte en oraci\u00f3n en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirti\u00e9ndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero \u00e9l iba tan puesto en que eran gigantes, que ni o\u00eda las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>\u2013Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Sancho Panza ve\u00eda correctamente la \u2018realidad literaria\u2019 creada en este momento por el narrador, por Cervantes, mientras que Don Quijote iba <em>\u201cpuesto\u201d<\/em>, con una certidumbre total, en que lo que estaba viendo eran gigantes y no molinos de viento. \u00bfC\u00f3mo interpretar \u2018psicopatol\u00f3gicamente\u2019 lo que ocurre en este episodio en la \u2018mente\u2019 de Don Quijote?\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Las <em>alucinaciones<\/em> son un trastorno de la percepci\u00f3n del mundo f\u00edsico. Esta percepci\u00f3n se realiza por medio de nuestros cinco sentidos. Por tanto, se pueden producir alucinaciones visuales, auditivas, gustativas, t\u00e1ctiles y olfativas. El trastorno consiste en la percepci\u00f3n puramente mental de un objeto o est\u00edmulo que no tiene existencia real en el mundo f\u00edsico emp\u00edrico. Es una percepci\u00f3n falsa, inventada, que solo existe en la mente del sujeto afectado. Las dem\u00e1s personas no perciben nada, ni im\u00e1genes, ni voces, ni sonidos, ni olores, etc. Se diferencian de las <em>ilusiones<\/em> perceptivas en que en este segundo tipo de trastorno de la percepci\u00f3n, que es menos grave, s\u00ed existe alg\u00fan objeto o est\u00edmulo reales en el mundo f\u00edsico, pero la mente de la persona afectada se confunde y los interpreta e identifica de manera err\u00f3nea. En este caso, el resto de las personas perciben correctamente el objeto que existe en la realidad. Son dos formas de trastorno de la mente, cuyo origen est\u00e1 en disfunciones o anomal\u00edas del cerebro.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Al existir molinos de viento en la situaci\u00f3n narrativa descrita por Cervantes en este episodio del <em>Quijote<\/em> (algo de lo que dejan constancia en el texto tanto el personaje cuerdo Sancho Panza como el propio narrador), su transformaci\u00f3n en gigantes en la \u2018mente\u2019 de Don Quijote equivaldr\u00eda a lo que en la psicopatolog\u00eda real que padecen las personas de carne y hueso se llama <em>ilusi\u00f3n visual<\/em>. No ser\u00eda, por tanto, una alucinaci\u00f3n \u2013como en muchas ocasiones se dice\u2013 al existir un objeto \u2018real\u2019 en el entorno \u2018f\u00edsico\u2019: los molinos.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201cLevantose en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013Pues aunque mov\u00e1is m\u00e1s brazos que los del gigante Briareo, me lo hab\u00e9is de pagar.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>Y en diciendo esto, y encomend\u00e1ndose de todo coraz\u00f3n a su se\u00f1ora Dulcinea, pidi\u00e9ndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremeti\u00f3 a todo el galope de Rocinante y embisti\u00f3 con el primero molino que estaba delante; y d\u00e1ndole una lanzada en el aspa, la volvi\u00f3 el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llev\u00e1ndose tras s\u00ed al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Sancho Panza fue a socorrerle y a intentar de nuevo que aceptase la evidente \u2018realidad\u2019 de que aquellos eran molinos de viento, no gigantes. Y el caballero dijo:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Calla, amigo Sancho \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013, que las cosas de la guerra m\u00e1s que otras est\u00e1n sujetas a continua mudanza; cuanto m\u00e1s, que yo pienso, y es as\u00ed verdad, que aquel sabio Frest\u00f3n que me rob\u00f3 el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201cYo pienso, y es as\u00ed verdad\u201d. Esta f\u00f3rmula que Cervantes utiliza con frecuencia [n.] expresa muy bien la total certidumbre que las personas que padecen trastornos psic\u00f3ticos (es decir, principalmente <em>alucinaciones<\/em>, <em>ilusiones<\/em> y <em>delirios<\/em>;\u00a0las dos primeras son trastornos de la percepci\u00f3n, mientras que los segundos son trastornos del pensamiento, de las ideas) tienen respecto de la completa realidad de sus creencias, ideas y percepciones. Su convicci\u00f3n es absoluta, no admite duda ni cr\u00edtica. Por esto, adem\u00e1s de estar mentalmente enfermos, no tienen <em>conciencia de enfermedad<\/em>. Y no quieren realizar tratamientos. Estas personas no admiten que tengan un trastorno en su mente, y creen con total seguridad que son todos los dem\u00e1s los que se equivocan. Solo cuando la medicaci\u00f3n antipsic\u00f3tica (b\u00e1sicamente, antidopamin\u00e9rgicos que descienden los niveles cerebrales elevados de dopamina, uno de los principales neurotransmisores) empieza a hacer efecto y con ello a recuperarse la capacidad mental llamada <em>juicio de realidad<\/em>, aparece gradualmente la conciencia y la autocr\u00edtica respecto de sus anteriores ideas y percepciones.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">En el caso de Don Quijote eso no ocurrir\u00e1 hasta el \u00faltimo cap\u00edtulo, el cap\u00edtulo 74 de la Segunda parte, poco antes de morir.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 18pt;\">Pero nunca debemos perder de vista que Don Quijote es un personaje literario, no un caso cl\u00ednico real. El diagn\u00f3stico es un proceso t\u00e9cnico que se produce en la realidad. A los personajes de las obras de ficci\u00f3n no se les pueden diagnosticar enfermedades f\u00edsicas ni mentales. Sus trastornos o enfermedades son solo construcciones ling\u00fc\u00edsticas, imaginarias, creadas por un escritor (con mayor o menor realismo). Lo \u00fanico que podemos hacer los profesionales de la salud \u2013en el caso de que tratamos, los psiquiatras y psic\u00f3logos\u2013 es intentar encontrar semejanzas o analog\u00edas con la cl\u00ednica y la psicopatolog\u00eda reales. No estamos por tanto en un proceso de diagn\u00f3stico cl\u00ednico, sino en una especie de juego, de an\u00e1lisis t\u00e9cnico-l\u00fadico. En el que siguiendo el ejemplo de don Miguel, tampoco eludiremos el sentido del humor y la iron\u00eda.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Hacia Puerto L\u00e1pice se fueron caballero y escudero por ser un lugar muy transitado en el camino real de La Mancha a Andaluc\u00eda [n.], donde pens\u00f3 Don Quijote (un poco inclinado por el dolorimiento de la ca\u00edda) que podr\u00edan encontrar muchas aventuras. Sancho le segu\u00eda detr\u00e1s a sus anchas, comiendo, empinando la bota y muy contento al saber que como escudero \u00e9l s\u00ed podr\u00eda quejarse cuanto quisiera de sus dolores.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 18pt;\">Pasaron aquella noche entre unos \u00e1rboles. Arranc\u00f3 Don Quijote un ramo seco en el que puso el hierro de su lanza rota. No durmi\u00f3 nada pensando en Dulcinea, <em>\u201cpor acomodarse a lo que hab\u00eda le\u00eddo en sus libros\u201d<\/em>, ni tampoco quiso comer ni cenar, pues <em>\u201cdio en sustentarse de sabrosas memorias\u201d.\u00a0<\/em>Sancho, con el est\u00f3mago lleno, durmi\u00f3 de un tir\u00f3n. A la ma\u00f1ana siguiente retomaron el camino y llegaron a Puerto L\u00e1pice a las tres de la tarde. El caballero advirti\u00f3 al escudero que nunca le ayudase en sus combates contra otros caballeros, porque las leyes de caballer\u00eda lo imped\u00edan. Solo pod\u00eda prestarle ayuda si <em>\u201clos que me ofenden es canalla y gente baja\u201d<\/em>. Sancho respondi\u00f3:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Vuestra merced ser\u00e1 muy bien obedecido en esto, y m\u00e1s, que yo de m\u00edo me soy pac\u00edfico y enemigo de meterme en ruidos ni pendencias. Bien es verdad que en lo que tocare a defender mi persona no tendr\u00e9 mucha cuenta con esas leyes, pues las divinas y humanas permiten que cada uno se defienda de quien quisiere agraviarle.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Aparecieron en el camino dos frailes de la orden de San Benito sobre mulas, y detr\u00e1s un coche escoltado por varios caballeros y mozos que transportaba <em>\u201cuna se\u00f1ora vizca\u00edna<\/em> [\u2018vasca\u2019; n.] <em>que iba a Sevilla\u201d<\/em>, desde donde partir\u00eda con su marido hacia <em>\u201clas Indias\u201d<\/em> [\u2018America\u2019; n.]. Don Quijote interpret\u00f3 de manera \u2018delirante\u2019 la identidad de aquellos viajeros, creyendo que los frailes <em>\u201cdeben de ser y son sin duda algunos encantadores que llevan hurtada alguna princesa en aquel coche\u201d<\/em>. Lo pens\u00f3 y crey\u00f3 de esa manera con total certidumbre. Y sin perder un minuto pese a las nuevas realistas advertencias que Sancho Panza le hizo (que despach\u00f3 con un: <em>\u201clo que yo digo es verdad\u201d<\/em>, y un: <em>\u201csabes poco de achaque de aventuras\u201d<\/em>), pas\u00f3 a la acci\u00f3n. Los frailes trataron de explicar qui\u00e9nes eran, pero el caballero andante no estaba para excusas:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Para conmigo no hay palabras blandas, que ya yo os conozco, fementida canalla \u2013dijo don Quijote.\u201d<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Arremeti\u00f3 con su artesana lanza al primer fraile, que se dej\u00f3 caer de la mula mientras el segundo sal\u00eda corriendo con la suya por el campo <em>\u201cm\u00e1s ligero que el mesmo viento\u201d<\/em>. Sancho intent\u00f3 desnudar al fraile ca\u00eddo creyendo que ten\u00eda derecho a hacerlo, por tratarse de <em>\u201cdespojos de la batalla\u201d<\/em>. Llegaron unos mozos que no entend\u00edan de batallas y empezaron a dar patadas al pobre escudero, le arrancaron las barbas a tirones, lo cual era una gran ofensa, y le dejaron sin sentido en el suelo.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Don Quijote mientras tanto se hab\u00eda acercado al coche para decir a la <em>\u201cprincesa\u201d<\/em> que ya estaba libre, presentarse como <em>\u201ccaballero andante y aventurero\u201d<\/em>, y pedirla como \u00fanico pago por su liberaci\u00f3n que fuese al Toboso para contar todo lo ocurrido a la dama de sus amores, pues estaba <em>\u201ccautivo de la sin par y hermosa do\u00f1a Dulcinea del Toboso\u201d<\/em>. Un escudero <em>\u201cvizca\u00edno\u201d<\/em> [\u2018vasco\u2019; n.] aut\u00e9ntico que acompa\u00f1aba a la se\u00f1ora (es decir, un hidalgo al servicio de un noble; n.), <em>\u201casi\u00e9ndole de la lanza, le dijo, en mala lengua castellana y peor vizca\u00edna, desta manera:\u00a0\u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013Anda, caballero que mal andes; por el Dios que criome, que, si no dejas coche, as\u00ed te matas como est\u00e1s ah\u00ed vizca\u00edno.\u201d\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">[\u2018Vete, caballero, en hora mala, que, por el Dios que me cri\u00f3, si no dejas el coche es tan cierto que este vizca\u00edno te matar\u00e1 como que t\u00fa est\u00e1s aqu\u00ed\u2019. A los vizca\u00ednos se les atribu\u00eda un lenguaje convencional, que Quevedo caricaturiza en el <em>Libro de todas las cosas<\/em>; eran adem\u00e1s objeto de s\u00e1tira en la literatura de la \u00e9poca, sobre todo en el teatro, por sus \u00ednfulas de nobleza, su inocencia o simpleza y su valor, junto con su facilidad para ofenderse y encolerizarse; n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">A pesar de toda su jerga, Don Quijote le entendi\u00f3 muy bien, y le dijo que un caballero no pod\u00eda rebajarse para darle el castigo que merec\u00eda. El vizca\u00edno se ofendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, acusando a Don Quijote de mentiroso. Las ofensas eran graves, de modo que de las palabras pasaron de inmediato a los hechos. Don Quijote tir\u00f3 la lanza, sac\u00f3 su espada y arremeti\u00f3 contra el vizca\u00edno <em>\u201ccon determinaci\u00f3n de quitarle la vida\u201d<\/em>. Este cogi\u00f3 a toda prisa una almohada del coche para protegerse, y sac\u00f3 la suya en alto. Luego <em>\u201cse fueron el uno para el otro, como si fueran dos mortales enemigos\u201d<\/em>.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Todos los presentes estaban <em>\u201ccolgados de lo que hab\u00eda de suceder\u201d<\/em>. <em>\u201cPero est\u00e1 el da\u00f1o de todo esto que en este punto y t\u00e9rmino deja pendiente el autor desta historia esta batalla<\/em> [la interrupci\u00f3n del relato para suscitar el inter\u00e9s del lector, recurso frecuente en los libros libros de caballer\u00edas y en poemas \u00e9picos, es utilizada por C. con intenci\u00f3n jocosa; n.], <em>disculp\u00e1ndose que no hall\u00f3 m\u00e1s escrito destas haza\u00f1as de don Quijote, de las que deja referidas. Bien es verdad que el segundo autor desta obra<\/em> [hasta este momento la historia de DQ ha sido contada en primera persona (\u00abno quiero acordarme\u00bb) por un narrador innominado y neutro, que ha recogido, ocasionalmente, las indicaciones que el propio DQ hac\u00eda al futuro historiador que escribir\u00eda sus aventuras (I, 2); pero en I, 1, se dice que \u00abhay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben\u00bb: se crea as\u00ed una ambig\u00fcedad sobre la identidad de los narradores, traductores y revisores de esta \u00abverdadera historia\u00bb que ha sido motivo de amplia discusi\u00f3n entre los comentaristas del <em>Quijote<\/em>; n.] <em>no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha, que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen; y as\u00ed, con esta imaginaci\u00f3n, no se desesper\u00f3 de hallar el fin desta apacible historia, el cual, si\u00e9ndole el cielo favorable, le hall\u00f3 del modo que se contar\u00e1 en la segunda parte\u201d<\/em>.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">[El <em>Quijote<\/em> de 1605, aunque con numeraci\u00f3n seguida de cap\u00edtulos, aparece dividido en cuatro partes de muy desigual extensi\u00f3n. Las razones de esta distribuci\u00f3n han sido muy discutidas, atribuy\u00e9ndose unas veces a prop\u00f3sitos literarios y otras a una reelaboraci\u00f3n del original primitivo. Cuando en 1615 aparece la continuaci\u00f3n de la historia con el t\u00edtulo: <em>Segunda parte del ingenioso cavallero don Quixote de la Mancha<\/em>, en las ediciones posteriores se suprimir\u00e1 la divisi\u00f3n hecha hasta entonces en la Primera; n.].<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jam\u00e1s imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordaci\u00f3n\u00a0<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">[Los molinos de viento se conoc\u00edan desde antiguo en Espa\u00f1a, pero los que vio DQ eran acaso una relativa novedad, introducida hacia 1575 desde los Pa\u00edses Bajos; n.]<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">(Quijote, I, 8. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El episodio m\u00e1s ic\u00f3nico y famoso de todo el Quijote, el de los molinos de viento, dibujado y pintado miles y miles de veces por miles y miles de artistas, acu\u00f1ado como una de las im\u00e1genes-s\u00edmbolo m\u00e1s recordadas de la historia de la Literatura, igual que la de Hamlet con la calavera o el caballo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1648"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1648"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1648\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1652,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1648\/revisions\/1652"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1648"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1648"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1648"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}