{"id":1653,"date":"2021-06-21T00:14:45","date_gmt":"2021-06-21T00:14:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1653"},"modified":"2021-06-21T00:14:45","modified_gmt":"2021-06-21T00:14:45","slug":"autoria-coral-capitulo-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/06\/21\/autoria-coral-capitulo-9\/","title":{"rendered":"Autor\u00eda \u2018coral\u2019 (cap\u00edtulo 9)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La mayor parte de este cap\u00edtulo Cervantes la dedica a hacer un grand\u00edsimo juego de humor e iron\u00eda en relaci\u00f3n con los supuestos autores del <em>Quijote<\/em>. C\u00f3mo concluye la batalla entre el irritable caballero y el col\u00e9rico vizca\u00edno, lo sabremos al final.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cEstando yo un d\u00eda en el Alcan\u00e1 de Toledo, lleg\u00f3 un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sedero<\/em> [la Alcan\u00e1 era calle mercantil; <em>cartapacios<\/em>: \u2018pliegos contenidos en una carpeta\u2019; las mercanc\u00edas se envolv\u00edan frecuentemente en papeles usados; nota al pie, n.]; <em>y como yo soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado desta mi natural inclinaci\u00f3n tom\u00e9 un cartapacio de los que el muchacho vend\u00eda y vile con car\u00e1cteres que conoc\u00ed ser ar\u00e1bigos.\u201d<\/em>\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1\u00a1Aunque sean los papeles rotos de las calles!! \u00bfAlguien expres\u00f3 alguna vez mejor la necesidad de leer? Parece que describe el enganche propio de una adici\u00f3n, m\u00e1s que de una afici\u00f3n.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Ese <em>\u201cyo\u201d<\/em> tan necesitado de lectura habla en primera persona, como el <em>\u201cautor\u201d<\/em> de la famosa frase inicial del <em>Quijote<\/em>: <em>\u201cEn un lugar de la Mancha, de cuyo nombre [yo] no quiero acordarme\u2026\u201d<\/em>. Pero sorprendentemente no es el mismo narrador, el mismo <em>\u201cyo\u201d<\/em>. Este \u2018segundo yo\u2019 es toledano, o al menos tiene casa en Toledo como \u00e9l mismo nos dice en el presente cap\u00edtulo. El \u2018primer yo\u2019, el\u00a0<em>\u201cyo\u201d\u00a0<\/em>que no quiere acordarse del nombre del lugar en el cap\u00edtulo primero (que es el que cuenta la historia hasta el cap\u00edtulo 8) dice a prop\u00f3sito del nombre del hidalgo manchego que <em>\u201chay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben\u201d<\/em>. \u201cSe crea as\u00ed una ambig\u00fcedad sobre la identidad de los narradores, traductores y revisores de esta \u00abverdadera historia\u00bb que ha sido motivo de amplia discusi\u00f3n entre los comentaristas del <em>Quijote<\/em>\u201d [n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Veamos solo someramente este juego de autor\u00eda con que nos obsequia don Miguel, porque hay algunos minuciosos cervantistas que casi se vuelven locos identificando cerca de diez voces, autores, coautores, narradores, traductores-autores, etc. en el texto.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En el final del cap\u00edtulo anterior, el cap\u00edtulo 8, \u2018un narrador\u2019 habla a los lectores del <em>\u201cautor desta historia\u201d\u00a0<\/em>refiri\u00e9ndose al que la ha contado hasta ese momento (el <em>\u201cyo\u201d<\/em> que no quiere acordarse del lugar en el cap\u00edtulo primero), que deja a Don Quijote y al vizca\u00edno con sus espadas en alto sin contar m\u00e1s, <em>\u201cdisculp\u00e1ndose que no hall\u00f3 m\u00e1s escrito destas haza\u00f1as de don Quijote\u201d<\/em>. Luego, el narrador (que ser\u00eda un \u2018tercer yo\u2019 narrativo) dice que <em>\u201cel segundo autor desta obra (\u2026) no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha, que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen; y as\u00ed, con esta imaginaci\u00f3n, no se desesper\u00f3 de hallar el fin desta apacible historia, el cual, si\u00e9ndole el cielo favorable, le hall\u00f3 del modo que se contar\u00e1\u201d<\/em>. Y el modo de hallarlo es precisamente el que cuenta en este cap\u00edtulo el <em>\u201csegundo autor\u201d<\/em>, el <em>\u201cyo\u201d<\/em> que est\u00e1 en el Alcan\u00e1 y tiene casa en Toledo.\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Ahora bien, si el primer <em>\u201cautor\u201d<\/em> (que al disculparse por no <em>\u201challar\u201d<\/em> m\u00e1s escrito de la historia da a entender que los ocho cap\u00edtulos precedentes que hasta ahora el lector pensaba que hab\u00edan sido escritos por \u00e9l, tambi\u00e9n fueron <em>\u201challados\u201d<\/em>; no sabemos si traducidos ya al castellano o no) y el <em>\u201csegundo autor\u201d<\/em> (que <em>\u201challa\u201d<\/em> en la Alcan\u00e1 de Toledo la continuaci\u00f3n de la historia escrita en \u00e1rabe; y sin traducir al castellano) lo \u00fanico que hacen es <em>\u201challar\u201d<\/em> escritos, <em>\u201challar\u201d<\/em> un texto ajeno (traducido o sin traducir), entonces no ser\u00edan \u2018realmente\u2019 <em>\u201cautores\u201d<\/em> de la historia. O como mucho, se les podr\u00eda considerar <em>autores secundarios<\/em>, <em>autores colaboradores<\/em> o <em>paraautores<\/em>. El primer <em>\u201cautor\u201d<\/em>\u00a0es el que\u00a0<em>\u201challa\u201d<\/em>\u00a0los primeros ocho cap\u00edtulos. El <em>\u201csegundo autor\u201d<\/em> explica en este cap\u00edtulo su odisea toledana para encontrar y dar a conocer el resto de la historia. Y el \u2018tercer yo\u2019 narrativo, que tom\u00f3 la palabra en el final del cap\u00edtulo anterior, es el que informa por primera vez de la existencia de esos dos supuestos\u00a0<em>\u201cautores\u201d<\/em>, del problema que tuvo el primero (el \u2018hallador\u2019 de los ocho cap\u00edtulos iniciales, que tiene que dejar de contar la historia por no disponer de m\u00e1s escritos), anticipando que hay un <em>\u201csegundo autor\u201d<\/em>\u00a0que\u00a0<em>\u201challar\u00e1\u201d<\/em>\u00a0la historia completa en Toledo. Por tanto, si ninguno de estos \u2018tres autores\u2019 lo es, \u00bfqui\u00e9n fue entonces el autor principal, aut\u00e9ntico o verdadero de la historia de Don Quijote (que ser\u00eda ya un \u2018cuarto yo\u2019 narrativo)? Pues un moro, seg\u00fan parece: Cide Hamete Benengeli [la figura, nombre y funci\u00f3n del autor ficticio, Cide Hamete Benengeli, y del traductor morisco han planteado m\u00faltiples problemas a la cr\u00edtica; n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Cuando el <em>\u201cyo\u201d<\/em> que viv\u00eda en Toledo vio que los papeles de los cartapacios estaban escritos en \u00e1rabe, busc\u00f3 un morisco converso para que se los tradujera al castellano. El que encontr\u00f3 por all\u00ed empez\u00f3 a leerlos, le entr\u00f3 pronto la risa, mencion\u00f3 a Dulcinea del Toboso, y luego dijo que aquella se llamaba <em>Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador ar\u00e1bigo<\/em>. \u00a1Menuda sorpresa! Compr\u00f3 de inmediato al muchacho todos los papeles por <em>\u201cmedio real\u201d<\/em> antes de que los vendiese al sedero. \u00a1Y estaba dispuesto a dar\u00a0<em>\u201cm\u00e1s de seis\u201d<\/em>! Luego se llev\u00f3 al morisco atravesando el claustro de la catedral a su casa toledana, <em>\u201cpor no dejar de la mano tan buen hallazgo\u201d<\/em>, y <em>\u201cen poco m\u00e1s de mes y medio la tradujo toda\u201d<\/em>. El traductor fue discreto, pues <em>\u201ccontentose con dos arrobas de pasas y dos fanegas de trigo\u201d<\/em> [<em>arrobas<\/em>: \u2018medida de peso, equivalente a unos doce kilos\u2019; <em>fanegas<\/em>: \u2018medida de capacidad para grano, que equivale a unos cincuenta litros\u2019. Con las pasas y la s\u00e9mola del trigo se preparaba el alcuzcuz, que sigue siendo plato muy apreciado por los moros; n.].\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">As\u00ed pues: \u00a1un verdadero autor moro y un traductor moro converso en una <em>\u201cverdadera historia\u201d<\/em> de ficci\u00f3n! \u00bfAlguien da m\u00e1s?\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El llamado\u00a0<em>\u201csegundo autor\u201d<\/em>, el que tiene casa en Toledo, dice sobre la historia que ha encontrado:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cSi a \u00e9sta se le puede poner alguna objeci\u00f3n cerca de su verdad, no podr\u00e1 ser otra sino haber sido su autor ar\u00e1bigo, siendo muy propio de los de aquella naci\u00f3n ser mentirosos\u201d<\/em> [la falsedad y enga\u00f1o de moros, turcos y musulmanes eran proverbiales; n.].<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Una popular regla aplicable al se\u00f1or Benengeli\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">en particular y a todos los moros en general, que tambi\u00e9n sirve para el morisco converso (del que no sabemos su nombre). Cabe pensar pues por simple deducci\u00f3n que este an\u00f3nimo traductor debi\u00f3 faltar a la verdad en alguna medida. Y por tanto, modificar, quitar, resaltar, infravalorar o a\u00f1adir de su cuenta lo que bien le pudo parecer a partir del original del se\u00f1or Benengeli. Es decir: \u00a1que al traductor tambi\u00e9n se le puede considerar un m\u00e1s que probable \u2018autor\u2019 del texto! Ser\u00eda entonces el \u2018quinto yo creativo\u2019 o \u2018autor\u2019. De modo que si Miguel de Cervantes Saavedra tuvo algo que ver en la autor\u00eda del <em>Quijote<\/em>, ocupar\u00eda en el mejor de los casos el \u2018sexto lugar\u2019 como posible yo o autor de la genial novela (es una broma, claro).\u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Un sistema de al menos seis posibles \u2018yos\u2019 conforma una de las hipot\u00e9ticas \u2018autor\u00edas corales\u2019 del <em>Quijote<\/em>. El l\u00edo, como se ve, no es peque\u00f1o. Y explicarlo, como se ha podido comprobar, no resulta f\u00e1cil.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La idea original de los autores fingidos y de los traductores, sin embargo, no la tuvo Cervantes, procede de los libros de caballer\u00edas [n.]. <em>Amad\u00eds de Gaula<\/em> supuestamente est\u00e1 escrito por el sabio Frest\u00f3n, y casi todos los caballeros andantes <em>\u201ccada uno dellos ten\u00eda uno o dos sabios como de molde, que no solamente escrib\u00edan sus hechos, sino que pintaban sus m\u00e1s m\u00ednimos pensamientos y ni\u00f1er\u00edas, por m\u00e1s escondidas que fuesen\u201d<\/em>. Pero con la parodia y juego que don Miguel hizo sobre: 1) la autor\u00eda de la novela, 2) el desdoblamiento y transformaci\u00f3n del hidalgo manchego, Alonso Quijano, en Don Quijote, y 3) los cambios din\u00e1micos que tienen lugar en la \u2018mente\u2019 de Sancho Panza, llev\u00f3 m\u00e1s lejos que ning\u00fan otro escritor una comprensi\u00f3n de la identidad humana a la vez unitaria, cambiante y m\u00faltiple. Un complejo sentido identitario que solo igualan los mejores personajes de Shakespeare, y en el que tres siglos despu\u00e9s profundiz\u00f3 Fernando Pessoa con sus <em>heter\u00f3nimos<\/em> (si bien en este \u00faltimo caso ciertos rasgos psicopatol\u00f3gicos en la personalidad del poeta son observables).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Una <em>\u201cverdadera historia\u201d<\/em> de ficci\u00f3n! Cervantes se refiere a la verosimilitud o realismo de los textos literarios, siguiendo el patr\u00f3n est\u00e9tico aristot\u00e9lico del humanismo. Si bien por boca del <em>\u201csegundo autor\u201d<\/em> toledano, que reprende al se\u00f1or Benengeli por silenciar y quedarse corto en las alabanzas a Don Quijote, a\u00f1ade:\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201cCosa mal hecha y peor pensada, habiendo y debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos y nonada apasionados, y que ni el inter\u00e9s ni el miedo, el rancor ni la afici\u00f3n<\/em> [\u2018el odio ni la amistad\u2019; n.] <em>no les hagan torcer del camino de la verdad, cuya madre es la historia, \u00e9mula del tiempo, dep\u00f3sito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir\u201d<\/em> [esta definici\u00f3n de historia est\u00e1 basada en un esquema de Cicer\u00f3n; n.].\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En fin, si no tanto la literaria (pues los modelos est\u00e9ticos se han multiplicado y son muy distintos), esperemos al menos que la Historia se atenga lo m\u00e1s posible a esos principios ciceroniano-cervantinos. Porque en no pocas ocasiones los historiadores nos producen considerables dudas sobre la objetividad m\u00ednima de sus relatos.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cEstaba en el primero cartapacio pintada muy al natural la batalla de don Quijote con el vizca\u00edno, puestos en la mesma postura que la historia cuenta (\u2026) el uno cubierto de su rodela, el otro de la almohada (\u2026) levantadas en alto las cortadoras espadas de los dos valerosos y enojados combatientes, no parec\u00eda sino que estaban amenazando al cielo, a la tierra y al abismo (\u2026) Y el primero que fue a descargar el golpe fue el col\u00e9rico vizca\u00edno\u201d.\u00a0<\/span><\/em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Se llamaba don Sancho de Azpetia [actual Azpeitia (Guip\u00fazcoa); el nombre de Sancho era proverbial de vizca\u00ednos, cuya universal hidalgu\u00eda indica el don; n.]. El golpe que dio a Don Quijote fue tremendo, para haberle matado, pero tuvo suerte y se desvi\u00f3 un poco, alcanzando el hombro izquierdo y llev\u00e1ndose <em>\u201cla mitad de la oreja\u201d<\/em>. Mucha rabia entr\u00f3 entonces en <em>\u201cel coraz\u00f3n de nuestro manchego\u201d<\/em>. Y descarg\u00f3 de lleno la espada sobre la almohada y la cabeza del vasco, que <em>\u201ccomenz\u00f3 a echar sangre por las narices y por la boca y por los o\u00eddos\u201d<\/em>. Su mula empez\u00f3 a correr, y al poco le derrib\u00f3 en tierra. Don Quijote se acerc\u00f3 ligero y con la punta de su espada le dijo que se rindiese, o que le cortar\u00eda la cabeza. Las se\u00f1oras del coche le suplicaron por su vida. Contest\u00f3 que s\u00ed la perdonaba, pero con la condici\u00f3n de presentarse ante Dulcinea del Toboso para que hiciese de \u00e9l <em>\u201clo que m\u00e1s fuere de su voluntad\u201d<\/em>. Prometieron que as\u00ed har\u00eda el vizca\u00edno, y dijo Don Quijote que aunque lo ten\u00eda merecido, <em>\u201cen fe de esa palabra yo no le har\u00e9 m\u00e1s da\u00f1o\u201d<\/em>.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La continuaci\u00f3n de la historia de Don Quijote encontrada por el <em>\u201csegundo autor\u201d<\/em>\u00a0, el de Toledo, traducida por un an\u00f3nimo morisco converso que encontr\u00f3 por azar, y al parecer, escrita en caracteres ar\u00e1bigos por el historiador, Cide Hamete Benengeli, cuenta tambi\u00e9n dos cosas muy curiosas sobre los dibujos que hab\u00eda en los cartapacios de Rocinante y de Sancho Panza. Del primero, que estaba <em>\u201cmaravillosamente pintado, tan largo y tendido, tan atenuado y flaco, con tanto espinazo, tan h\u00e9tico confirmado<\/em> [<em>atenuado<\/em>: \u2018fino, casi transparente\u2019; <em>espinazo<\/em>: \u2018espina dorsal\u2019; <em>h\u00e9tico confirmado<\/em>: \u2018t\u00edsico o tuberculoso consumido\u2019; n.]. Y del segundo, que en un <em>\u201cr\u00e9tulo\u201d<\/em> se le llamaba o <em>\u201cdec\u00eda \u00abSancho Zancas\u00bb, y deb\u00eda de ser que ten\u00eda, a lo que mostraba la pintura, la barriga grande, el talle corto y las zancas largas, y por esto se le debi\u00f3 de poner nombre de \u00abPanza\u00bb y de \u00abZancas\u00bb, que con estos dos sobrenombres le llama algunas veces la historia\u201d<\/em> [es la \u00fanica ocasi\u00f3n en que se le llama as\u00ed en el <em>Q.<\/em>; n.].\u00a0<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u201cOtras algunas menudencias hab\u00eda que advertir, pero todas son de poca importancia y que no hacen al caso a la verdadera relaci\u00f3n de la historia, que ninguna es mala como sea verdadera.\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Donde se concluye y da fin a la estupenda batalla que el gallardo vizca\u00edno y el valiente manchego tuvieron<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, I, 9. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mayor parte de este cap\u00edtulo Cervantes la dedica a hacer un grand\u00edsimo juego de humor e iron\u00eda en relaci\u00f3n con los supuestos autores del Quijote. 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