{"id":1656,"date":"2021-07-06T20:59:29","date_gmt":"2021-07-06T20:59:29","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=1656"},"modified":"2021-07-06T21:45:28","modified_gmt":"2021-07-06T21:45:28","slug":"el-dialogo-la-insula-y-la-oreja-capitulo-10","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2021\/07\/06\/el-dialogo-la-insula-y-la-oreja-capitulo-10\/","title":{"rendered":"El di\u00e1logo, la \u00ednsula y la oreja (cap\u00edtulo 10)"},"content":{"rendered":"<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Este es un curioso cap\u00edtulo en que, seg\u00fan nos informa la correspondiente nota a pie de p\u00e1gina, no se trata sobre ninguno de los dos asuntos que anuncia el t\u00edtulo. Don Quijote no vuelve a interactuar con el vizca\u00edno, ni lo hace hasta el cap\u00edtulo 15 con los <em>yang\u00fceses<\/em> o gallegos. La extra\u00f1a falta de congruencia, que tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n del lector no t\u00e9cnico o experto, normal, ha dado lugar desde antiguo a diversas especulaciones sobre la composici\u00f3n del texto por parte de los cervantistas. De entre ellos, hay quien ha pensado que Cervantes reorganiz\u00f3 la materia narrativa de la novela e interpol\u00f3 aqu\u00ed temas ubicados inicialmente m\u00e1s adelante. O que el relato se fue desarrollando a medida que lo escrib\u00eda, pues da la impresi\u00f3n que \u201cla obra le crece entre las manos\u201d, y que la divisi\u00f3n en cap\u00edtulos no la hizo hasta llegar casi al 18. O que tuvo distintas fases de redacci\u00f3n, hasta seis, pudiendo haber narrado en un principio la aventura del vizca\u00edno de manera continua o seguida, e interpolar despu\u00e9s su interrupci\u00f3n con el hallazgo por el <em>\u201csegundo autor\u201d<\/em> del manuscrito en \u00e1rabe de Cide Hamete Benengeli. O bien que tuvo un simple descuido al no hacer concordar el t\u00edtulo con lo narrado, etc.\u00a0<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Especulaciones o sofisticadas fantas\u00edas filol\u00f3gicas que, m\u00e1s o menos acertadas, dejan en el lector la sensaci\u00f3n de lo org\u00e1nico, de lo vivo que es un texto literario. Y de los avatares, imprevistos y \u2018aventuras\u2019 m\u00faltiples a que est\u00e1n sometidos el trabajo diario y la visi\u00f3n global, el mundo, de los escritores.<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En su\u00a0<em>Lectura<\/em>\u00a0del cap\u00edtulo (<em>Quijote<\/em>, <em>Volumen complementario.<\/em>\u00a0RAE, 2015), el catedr\u00e1tico em\u00e9rito de Literatura Espa\u00f1ola de la Universidad de Santiago de Compostela, Luis Iglesias Feijoo, se\u00f1ala que esta es la primera vez en la novela en que el di\u00e1logo entre Don Quijote y Sancho Panza \u201cpredomina de manera tan significativa\u201d. Di\u00e1logo que a partir de ahora ser\u00e1 la estructura fundamental a lo largo de toda la narraci\u00f3n, la quintaesencia del <em>Quijote<\/em> de la que los lectores obtendremos la mayor fuente de placer, risas, sonrisas y reflexi\u00f3n. Adem\u00e1s de ser un eficaz recurso t\u00e9cnico que evita \u201ctener que utilizar a cada paso un narrador omnisciente\u201d.<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">Un espl\u00e9ndido y magistral di\u00e1logo entre Don Quijote y Sancho Panza que los rom\u00e1nticos alemanes del siglo XIX sobre todo (aunque siempre han existido \u2018cervantistas rom\u00e1nticos\u2019, antes y despu\u00e9s) interpretaron como un di\u00e1logo trascendente entre la realidad y los ideales humanos.\u00a0<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En el siglo XXI, un lector puede pensar que con trascendencia (de tipo m\u00edstico, po\u00e9tico, filos\u00f3fico-metaf\u00edsico, religioso o mixto) o sin trascendencia, con un enfoque m\u00e1s pragm\u00e1tico, el <em>di\u00e1logo realidad \/ ideales<\/em> es uno de los di\u00e1logos posibles del <em>Quijote<\/em>. Una dial\u00e9ctica detectable, entendible o impl\u00edcita en el texto incluso m\u00e1s all\u00e1 de la deliberada intenci\u00f3n que Cervantes tuviese. Ning\u00fan escritor puede ser consciente y controlar al 100% los significados de su obra. El universo polis\u00e9mico de las palabras, de las frases, de los relatos y narraciones, desborda el prop\u00f3sito de un control y autoconciencia individuales completos. En el <em>Quijote<\/em> se pueden detectar muchos posibles di\u00e1logos de fondo, como siempre ocurre con todas las grandes obras literarias. De hecho, si no suscita este tipo de abstractos di\u00e1logos sobre la vida y la naturaleza humanas, una obra literaria no puede considerarse grande. Entre cordura y locura, hechos y fantas\u00edas, entre ilusiones, expectativas, ambiciones, y logros, entre \u00e9xito y fracaso, fama y anonimato, noble pureza y p\u00edcaro utilitarismo, \u00e9tica te\u00f3rica y conducta real, amor imaginario, plat\u00f3nico, y amor vivido, humor y dolor, fe y escepticismo, son algunos ejemplos. La sensibilidad, percepci\u00f3n, cogniciones y enfoques de miles y miles de lectores (no solo expertos o cervantistas) inevitablemente a\u00f1aden muy diversos significados a la poli\u00e9drica capacidad significante de las palabras. Un texto es una realidad, y como toda realidad concreta, libremente interpretable.<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">En cuanto Sancho Panza recuper\u00f3 el sentido despu\u00e9s de la paliza que le dieron los mozos de los frailes, dej\u00e1ndole tendido en el suelo por pretender desnudar a uno de ellos al creer que sus ropas eran bot\u00edn de guerra ganado por Don Quijote, estuvo muy pendiente de la batalla con el vizca\u00edno, rogando a Dios <em>\u201cen su coraz\u00f3n\u201d<\/em> que le diese la victoria. Y viendo que finalmente fue as\u00ed, se acerc\u00f3 antes que subiese sobre Rocinante, <em>\u201cse hinc\u00f3 de rodillas delante d\u00e9l y, asi\u00e9ndole de la mano, se la bes\u00f3 y le dijo:\u00a0<\/em><\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\"><em><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Sea vuestra merced servido, se\u00f1or don Quijote m\u00edo, de darme el gobierno de la \u00ednsula que en esta rigurosa pendencia se ha ganado, que, por grande que sea, yo me siento con fuerzas de saberla gobernar tal y tan bien como otro que haya gobernado \u00ednsulas en el mundo.\u201d<\/span><\/em><\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">\u00a1Ni un segundo perdi\u00f3 Sancho en desvelar el principal objeto de su deseo, y eso que todav\u00eda deb\u00eda estar un poco aturdido!<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La ambici\u00f3n de Sancho Panza resulta transparente. Quiz\u00e1 por esto el caballero tuvo que templar su \u00edmpetu y expectativas antes de adentrarse por un bosque, sin ni siquiera despedirse de las damas del coche ni decir nada m\u00e1s al maltrecho vizca\u00edno (que sin duda recibi\u00f3 el peor de los dos espadazos que se dieron).<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\"><em>\u201c\u2013Advertid, hermano Sancho, que esta aventura y las a \u00e9sta semejantes no son aventuras de \u00ednsulas, sino de encrucijadas, en las cuales no se gana otra cosa que sacar rota la cabeza, o una oreja menos. Tened paciencia, que aventuras se ofrecer\u00e1n donde no solamente os pueda hacer gobernador, sino m\u00e1s adelante<\/em> [\u2018algo de mayor categor\u00eda; nota al pie, n.].<em>\u201d<\/em><\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">El di\u00e1logo entre Don Quijote y Sancho Panza continu\u00f3 manifestando el escudero su temor a que la Santa Hermandad [cuerpo armado, regularizado por los Reyes Cat\u00f3licos (1476), que ten\u00eda jurisdicci\u00f3n policial y condenatoria, sin apelaci\u00f3n a tribunal, sobre los hechos delictivos cometidos en descampado, sobre todo frente al bandidismo; sus miembros \u2013los <em>cuadrilleros<\/em>\u2013 no ten\u00edan demasiada buena fama, tanto por la arbitrariedad de su comportamiento y, a veces, venalidad, como por su tendencia a desentenderse de los asuntos dif\u00edciles y no ser capaces de proporcionar seguridad a los viajeros; n.] les detuviese por su reci\u00e9n acabada pelea; preguntando Don Quijote\u00a0 a Sancho si hab\u00eda le\u00eddo que hubiese en el mundo un caballero m\u00e1s valiente que \u00e9l; respondiendo Sancho que no, porque no sab\u00eda <em>\u201cleer ni escrebir\u201d<\/em>; hablando a prop\u00f3sito de la oreja, que le sangraba y <em>\u201cme va doliendo mucho\u201d<\/em>, sobre el famoso <em>\u201cb\u00e1lsamo de Fierabr\u00e1s\u201d<\/em> [b\u00e1lsamo que habr\u00eda servido para ungir a Jes\u00fas antes de enterrarlo. En un poema \u00e9pico franc\u00e9s, el b\u00e1lsamo formaba parte del bot\u00edn que consiguieron el rey moro Bal\u00e1n y su hijo el gigante Fierabr\u00e1s (\u00abel de feroces brazos\u00bb) cuando saquearon Roma; n.], un m\u00e1gico ung\u00fcento que no solo pod\u00eda curar orejas cortadas por la mitad, sino dejarle\u00a0<em>\u201cm\u00e1s sano que una manzana\u201d<\/em>\u00a0despu\u00e9s de quedar en alg\u00fan combate\u00a0<em>\u201cpartido por medio del cuerpo, como muchas veces suele acontecer\u201d<\/em>; de la c\u00f3lera que entr\u00f3 al caballero al ver rota su celada o casco por el golpe del vizca\u00edno, que fue tanta que <em>\u201cpens\u00f3 perder el juicio\u201d<\/em> (\u00a1menuda iron\u00eda de Cervantes!), y del juramento que hizo como en el romance del marqu\u00e9s de Mantua de <em>\u201cno comer pan a manteles, ni con su mujer folgar\u201d<\/em> (\u00a1nueva iron\u00eda superlativa cervantina!), hasta conseguir por la fuerza otra celada del siguiente vencido caballero, igual que sucedi\u00f3 con el no menos c\u00e9lebre y famoso <em>\u201cyelmo de Mambrino\u201d<\/em> [rey moro cuyo yelmo consigui\u00f3 Reinaldos de Montalb\u00e1n (<em>Orlando innamorato<\/em>); n.]; respondiendo Sancho que el juramento de\u00a0<em>\u201caquel loco viejo\u201d<\/em> de marqu\u00e9s no le hac\u00eda ninguna gracia, porque adem\u00e1s jur\u00f3 no dormir en cama ni cambiarse de ropa; diciendo luego Don Quijote que no le faltar\u00edan reinos que ofrecer a su escudero, reales como el de <em>\u201cDinamarca\u201d<\/em> o imaginarios como el de <em>\u201cSobradisa\u201d<\/em> [del que era rey Galaor, hermano de Amad\u00eds de Gaula; n.], que para \u00e9l unos y otros exist\u00edan igualmente, reinos que le quedar\u00edan <em>\u201ccomo anillo al dedo\u201d<\/em>, y el escudero crey\u00e9ndole todo; recordando Don Quijote que los caballeros andantes, aunque esto no se dijese ni escribiese en los libros de caballer\u00edas, <em>\u201cse deja entender que no pod\u00edan pasar sin comer y sin hacer todos los otros menesteres naturales, porque en efeto eran hombres como nosotros\u201d<\/em>, y que <em>\u201candando lo m\u00e1s del tiempo de su vida por las florestas y despoblados, y sin cocinero\u201d<\/em>, su comida m\u00e1s habitual deb\u00edan ser <em>\u201cviandas r\u00fasticas\u201d<\/em>, por lo que no pensaba ni de lejos despreciar la cebolla, los mendrugos de pan y el poco de queso que Sancho llevaba en las alforjas, que ten\u00eda mucha hambre, diciendo a su escudero (que hab\u00eda cre\u00eddo que rechazar\u00eda esos manjares por no ser propios de un caballero): <em>\u201c\u00a1Qu\u00e9 mal lo entiendes!\u201d<\/em>, y tambi\u00e9n: <em>\u201cNo te congoje lo que a m\u00ed me da gusto: ni quieras t\u00fa hacer mundo nuevo\u201d<\/em>; sacando Sancho Panza a relucir su socarroner\u00eda ya desde el principio diciendo que para Don Quijote proveer\u00eda en adelante las alforjas de fruta seca como la que tomaban los andantes caballeros, y para \u00e9l guardar\u00eda\u00a0 <em>\u201cotras cosas vol\u00e1tiles y de m\u00e1s sustancia\u201d<\/em> [en referencia a \u2018aves\u2019, que se conservaban en fiambre, en escabeche, en adobo o empanadas, y se llevaban en los viajes; n.]; finalmente, el di\u00e1logo termin\u00f3 comiendo los dos\u00a0<em>\u201cen buena paz y compa\u00f1a\u201d<\/em>; y como no encontraron venta ni poblado antes de faltarles el sol, decidieron dormir junto a las chozas de unos cabreros a <em>\u201ccielo descubierto\u201d<\/em>, para pesar de Sancho y contento de Don Quijote, <em>\u201cpor parecerle que cada vez que esto le suced\u00eda era hacer un acto posesivo que facilitaba la prueba de su caballer\u00eda\u201d<\/em>.<\/span><\/h2>\n<h2><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>De lo que m\u00e1s le avino a don Quijote con el vizca\u00edno y del peligro en que se vio con una caterva de yang\u00fceses<\/strong><\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">(Quijote, I, 10. RAE, 2015)<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #ffffff; font-size: 18pt;\">.<\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"color: #ffffff; font-size: 18pt;\">.<\/span><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es un curioso cap\u00edtulo en que, seg\u00fan nos informa la correspondiente nota a pie de p\u00e1gina, no se trata sobre ninguno de los dos asuntos que anuncia el t\u00edtulo. Don Quijote no vuelve a interactuar con el vizca\u00edno, ni lo hace hasta el cap\u00edtulo 15 con los yang\u00fceses o gallegos. La extra\u00f1a falta de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1656"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1656"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1656\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1668,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1656\/revisions\/1668"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1656"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1656"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1656"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}