{"id":200,"date":"2014-08-15T22:18:08","date_gmt":"2014-08-15T22:18:08","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=200"},"modified":"2014-08-15T22:18:08","modified_gmt":"2014-08-15T22:18:08","slug":"la-omniteca-de-babel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2014\/08\/15\/la-omniteca-de-babel\/","title":{"rendered":"La Omniteca de Babel"},"content":{"rendered":"<p><strong>Un sue\u00f1o de verano tras releer a Borges (versi\u00f3n beta) <\/strong> <strong><\/strong><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p>La Omniteca (que otros llaman exageradamente <strong>&#8220;el mundo&#8221;<\/strong>) es una gigantesca esfera de grafeno transparente que ha hecho variar por completo la imagen de la Tierra.<\/p>\n<p>El material avanzado que se utiliz\u00f3 en su f\u00e1brica tiene una serie de propiedades que pueden modificarse por computador. Entre ellas, destacan la flexibilidad m\u00e1xima (que la hace irrompible, salvo que se programe la desintegraci\u00f3n de sus \u00e1tomos); la capacidad de aumentar de tama\u00f1o; y la capacidad de adaptarse a las condiciones externas e internas m\u00e1s hostiles. Desde su fundaci\u00f3n a comienzos del siglo XXII, el di\u00e1metro de la Omniteca -que empez\u00f3 siendo de tan s\u00f3lo un kil\u00f3metro- no ha hecho m\u00e1s que crecer. Hoy seguramente alcance ya los mil kil\u00f3metros, y pronto superar\u00e1 el tama\u00f1o de nuestro planeta y podr\u00e1 separarse definitivamente de \u00e9l. Como un monumental embarazo, como dos pompas de jab\u00f3n creciendo la una a expensas de la otra, como el parto de Atenea saliendo de la cabeza de Zeus, as\u00ed ven ambos mundos los viajeros de las naves que se dirigen al espacio. Un planeta azul est\u00e1tico, y una inmensa burbuja (de un liger\u00edsimo azul beb\u00e9 apenas perceptible) creciendo y agrand\u00e1ndose sin cesar. Imagen de la muerte y tambi\u00e9n de la vida. Silenciosa c\u00f3pula -o succi\u00f3n- en mitad del vac\u00edo.<\/p>\n<p>Hubo un proyecto en el lejano siglo XX, muy sesgado en su dise\u00f1o de contenidos, que sin embargo sirvi\u00f3 como germen a los (Supra)ingenieros para crear <strong>&#8220;el mundo&#8221;<\/strong>. Fue una Biblioteca que se concibi\u00f3 como espacio indefinido, y tal vez infinito, de galer\u00edas hexagonales comunicadas por escaleras en espiral. En aquel entonces, se decidi\u00f3 de modo axiom\u00e1tico que cada hex\u00e1gono tuviese veinte anaqueles, y que en cada uno de ellos se depositasen treinta y dos libros de cuatrocientas diez p\u00e1ginas, que cada p\u00e1gina contase con cuarenta renglones, y cada rengl\u00f3n con unas ochenta letras de color negro. En esos miles de millones de libros, una suerte de ADN del tiempo, se pretendi\u00f3 albergar (y todav\u00eda hay ciudadanos de mentalidad proclive a las Artes que siguen persuadidos de que en realidad se consigui\u00f3) las infinitas variaciones posibles de todos los textos escritos desde el remoto origen de la consciencia y la memoria, en todas las lenguas, c\u00f3digos y alfabetos. \u00a1Una desmesura! \u00a1Un desprop\u00f3sito! El tiempo no tiene ADN. El tiempo no est\u00e1 escrito, salvo que lo dicte la ebriedad de un dios. Cualquier promesa, cualquier sue\u00f1o de eternidad o infinito, oculta una ficci\u00f3n (que pretende aliviar nuestro miedo). O una estafa.<\/p>\n<p>Para\u00edso, Purgatorio e Infierno en la Tierra de escritores, eruditos, bibli\u00f3filos y bibliotecarios, delirio colectivo de la brev\u00edsima <strong>era Gutenberg<\/strong> (y su canto del cisne), la Biblioteca muy pronto se convirti\u00f3 en un inconmensurable e in\u00fatil almac\u00e9n de significantes. Por otra parte, los problemas t\u00e9cnicos no dejaron de acumularse. Los desag\u00fces de los peque\u00f1os gabinetes en los que los bibliotecarios satisfac\u00edan las necesidades finales, dada su intrincada red, se atascaban con facilidad por desajustes de presi\u00f3n. Los espejos que duplicaban fielmente las apariencias, en el zagu\u00e1n de los hex\u00e1gonos, tuvieron que retirarse para evitar la confusi\u00f3n entre textos reales e ilusorios, entre verdad f\u00edsica y verdad imaginada. La luz de las l\u00e1mparas era incesante e insuficiente. Los cuerpos de los bibliotecarios, y los de las bibliotecarias, que al morir eran arrojados al vac\u00edo de la galer\u00eda para corromperse y disolverse en el viento generado por la ca\u00edda, chocaban a menudo antes de que concluyese el proceso, produciendo un continuo estr\u00e9pito. Pero sobre todo, y a pesar del dise\u00f1o de vastos pozos, las galer\u00edas no dispon\u00edan de un sistema eficiente de calefacci\u00f3n ni de ventilaci\u00f3n. Lograr resultados pr\u00e1cticos de trabajo aplicables a la materia real de la que est\u00e1n hechos el mar, las manos o la flor de los almendros, era casi imposible. En La Biblioteca hab\u00eda poco ox\u00edgeno y hac\u00eda fr\u00edo, mucho fr\u00edo. Finalmente, fue clausurada. Los bibliotecarios recibieron orden de abandonar la instalaci\u00f3n, dejando ese espacio (quiz\u00e1 infinito) al albur del tiempo.<\/p>\n<p>Eran \u00e9pocas de axiomas. En aquel entonces se cre\u00eda al menos en dos. El primero, la dualidad del origen. El hombre (o bibliotecario), imperfecto, mortal, inconstante, d\u00e9bil, deb\u00eda ser fruto del azar o de demi\u00fargos mal\u00e9volos. La Biblioteca (o Universo), sim\u00e9trica, elegante, bella, con sus ordenados libros (aunque nada humano significasen, o precisamente por ello) no pod\u00eda ser sino la eterna obra de un dios. El segundo axioma establec\u00eda la existencia de una Ley Fundamental de La Biblioteca, basada en las variaciones ilimitadas de veinticinco s\u00edmbolos ortogr\u00e1ficos (veintid\u00f3s letras, el punto, la coma y el espacio) que permitir\u00edan que todo, absolutamente todo, pudiese escribirse en cuantos dialectos, jergas e idiomas se conocen o est\u00e1n por conocer. Toda la Historia y todo el Porvenir. Y tambi\u00e9n todos los errores, lagunas, interpolaciones, repeticiones, cacofon\u00edas, textos ca\u00f3ticos, series absurdas de letras, falacias, p\u00e1ginas en blanco, f\u00e1rragos e incoherencias. Y todas las correcciones y contracorrecciones de esas incoherencias, f\u00e1rragos, p\u00e1ginas en blanco, falacias, series absurdas de letras, textos ca\u00f3ticos, cacofon\u00edas, repeticiones, interpolaciones, lagunas y errores. Todo. Incluidas las autobiograf\u00edas de los arc\u00e1ngeles&#8230; y de las sirenas. La Biblioteca era la so\u00f1ada materializaci\u00f3n de lo que Los Metaf\u00edsicos denominaban con alborozo <strong>&#8220;un ente total y totalizante&#8221;<\/strong>.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 tiempos! La gente, y m\u00e1s que nadie los llamados sabios, cre\u00eda con firmeza en varios axiomas (o en varias hip\u00f3tesis no verificadas) a lo largo de toda su vida. No importaba mucho en cu\u00e1l de ellos, ni su ubicaci\u00f3n simb\u00f3lica en la naturaleza o en el plano sobrenatural. Lo importante era que fuesen trascendentes. Sin alguna forma de trascendencia (religiosa o arreligiosa) la vida es y equivale a nada, se pensaba entonces. La esperanza sin l\u00edmite era considerada claro patrimonio de fan\u00e1ticos y necios, pero la <strong>elegante esperanza metaf\u00edsica<\/strong> en la que sol\u00edan refugiarse fil\u00f3sofos y estetas se entend\u00eda como signo de alta distinci\u00f3n intelectual.<\/p>\n<p>El problema con las elaboraciones mentales de tipo metaf\u00edsico siempre fue su dif\u00edcil ajuste con la realidad f\u00edsica. En el caso de La Biblioteca, si (como se afirmaba) era eterna, ning\u00fan plazo de tiempo resultar\u00eda suficiente para hacer una comprobaci\u00f3n emp\u00edrica fiable de su Ley Fundamental. De este sencillo modo, con una discordancia tan obvia entre universo te\u00f3rico y mundo emp\u00edrico, se originaron serias dudas sobre la axiom\u00e1tica existencia de una \u00fanica Ley, as\u00ed como respecto a la inferida eternidad del laberinto de hex\u00e1gonos, anaqueles y libros. \u00bfPor qu\u00e9 no tres, o mil, o incontables leyes y fundamentos? \u00bfCon qu\u00e9 tinta y papel se editaron los libros para ser eternos&#8230;?<\/p>\n<p>La Biblioteca fue concebida al modo cl\u00e1sico de los f\u00edsicos idealistas (o Metaf\u00edsicos) como una esfera en la que cualquier hex\u00e1gono pod\u00eda ser su centro cabal, al tiempo que la superficie resultaba sorprendentemente inaccesible. Su bella simetr\u00eda hexagonal marcaba de inmediato una precisa conexi\u00f3n con el universo de los insectos m\u00e1s disciplinados. La intuici\u00f3n por medio del \u00e9xtasis que alcanz\u00f3 el grupo de Los M\u00edsticos de una inabarcable c\u00e1mara redonda, con un \u00fanico libro circular y continuo en sus paredes (es decir, de un eterno libro c\u00edclico), fue rechazada por parecerse de modo sospechoso a la idea de Dios. <strong>El idealismo arreligioso es un mal menor frente a la m\u00edstica<\/strong>, se crey\u00f3 en aquel momento.<\/p>\n<p>Casi dos siglos despu\u00e9s, \u00a0ya sin el menor deseo, los viejos M\u00edsticos y Metaf\u00edsicos proporcionaron a los (Supra)ingenieros el pensamiento pr\u00e1ctico de que <strong>&#8220;el mundo&#8221;<\/strong> tuviese estructura esf\u00e9rica. Este fue el germen de la forma que tiene la Omniteca. En cuanto al contenido, la idea originaria parti\u00f3 de un hombre de blanca cabellera, alto, enjuto, soltero, con perilla, sonriente y de ojos avispados, seis carreras universitarias, aficionado a los caballos y a leer c\u00f3mics de superh\u00e9roes en sus ratos libres, doctor honoris causa en F\u00edsica, Biolog\u00eda, Matem\u00e1ticas, Inform\u00e1tica, Historia y Filosof\u00eda, conocedor erudito de al menos doce idiomas y premio Nobel en tres ocasiones. Muchos de sus colegas le consideraban, en relaci\u00f3n a la \u00e9poca, m\u00e1s sabio que Arist\u00f3teles y m\u00e1s inteligente que Einstein. Esto escribi\u00f3 el Dr. Sir John Rice (Juan Arroz) en su Twitter : &#8220;En el principio fue el verbo, pero s\u00f3lo en el principio. Las palabras no son m\u00e1s que muletas de la realidad. Ning\u00fan lenguaje de s\u00edmbolos puede explicar los misterios de la Humanidad, ni el origen del tiempo. Qui\u00e9n reduce el Universo a palabras, asume la ceguera de los dioses. El arte de escribir con total precisi\u00f3n y m\u00e1xima belleza, no logra evitarla.&#8221;<\/p>\n<p>(Por entonces, debido a la agobiante proliferaci\u00f3n de redes sociales, Twitter llevababa seis meses admitiendo m\u00e1s de 140 caracteres).<\/p>\n<p>\u00a1Im\u00e1genes, hac\u00edan falta im\u00e1genes&#8230;! Im\u00e1genes del mundo real, concretas, no s\u00f3lo las <strong>im\u00e1genes mentales<\/strong> que pueda tener un metaf\u00edsico, un m\u00edstico o un ciego. Im\u00e1genes y sonidos. Sonidos y olores. Y sabores, y tacto. Todos los sentidos deb\u00edan tener canales de informaci\u00f3n abiertos. No bastaban los archivos de texto. De todos los sentidos deb\u00edan llegar flujos de datos que pudiesen transformarse en nuestro cerebro en significados plausibles. S\u00f3lo as\u00ed tendr\u00edamos informaci\u00f3n total. S\u00f3lo as\u00ed podr\u00eda construirse una aut\u00e9ntica Omniteca.<\/p>\n<p>El amanecer del siglo XXII se vio gratificado con un extraordinario desarrollo de la ciencia, la tecnolog\u00eda y las artes. No fue una revoluci\u00f3n cient\u00edfica, ni tampoco un cambio de paradigma, sino algo m\u00e1s profundo: un aut\u00e9ntico salto, cuantitativo y cualitativo, a una nueva dimensi\u00f3n cognitiva de la mente humana. En poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os la Humanidad consigui\u00f3 triplicar el conocimiento que hab\u00eda acumulado muy lentamente a lo largo de la Historia. Nuevos nombres propios se sumaron en todas las disciplinas de conocimiento a la lista formada por don Juan Sebasti\u00e1n Bach, Newton, Einstein, Mozart, Shakespeare, Leonardo, Planck, Cop\u00e9rnico, S\u00f3focles, Beethoven, Homero, Arqu\u00edmedes, Hip\u00f3crates, Hua Tuo, Miguel \u00c1ngel, Dante, Euler, Mendel\u00e9yev, Kurosawa, Giotto, Milton, Darwin, Gell-Mann, Mendel, Piero della Francesca, Vel\u00e1zquez, Tarkovski, Orson Welles, Tolst\u00f3i, Dostoyevski, Leibniz, G\u00f6del, Picasso, Galileo, Luria, El Bosco, Lao-Ts\u00e9, Wittgenstein, Liu Hui, Fidias, Koolhaas, Crick y Watson, Ibn Hazm, Al-Jwarizmi, Maim\u00f3nides, Josquin Desprez, Dowland, Kant, Maxwell, Goethe, Byron, Prax\u00edteles, Donatello, Purcell, Matisse, Dreyer, Ozu, Miles Davis, Whitman, Blake, Le Corbusier, Pessoa, Avicena, Omar Jayam, Fellini, Bergman, Caravaggio, Joyce, Beckett, Schr\u00f6dinger, Haydn, Berners-Lee, Cerf, Coltrane, Cervantes, Montaigne, Turing, Feynman, Borges, Duke Ellington y tantos otros, tom\u00e1ndoles la delantera. Tal c\u00famulo de cerebros no se hab\u00eda observado en ninguna \u00e9poca hist\u00f3rica: ni durante la Ilustraci\u00f3n, ni en el Renacimiento, ni siquiera en la Grecia de Arist\u00f3teles y Her\u00e1clito, Dem\u00f3crito y Epicuro.<\/p>\n<p>Circularon por <strong>Multinternet<\/strong> varias hip\u00f3tesis para explicar tan portentoso fen\u00f3meno. Entre otras, la de un persistente y solapado escape radioactivo que se produjo en una macrocentral nuclear china en el a\u00f1o 2058, y que pudo afectar de alg\u00fan modo a la mayor parte de las mujeres embarazadas del planeta. Esta veros\u00edmil hip\u00f3tesis nunca fue admitida por el poderoso grupo de ciudadanos hiperecologistas. Para ellos, triplicar el conocimiento de la Humanidad en 20 a\u00f1os no pod\u00eda deberse al plutonio.<\/p>\n<p>Lo cierto es que el avance tecnol\u00f3gico de la especie humana, junto a su estancamiento moral, permiti\u00f3 la construcci\u00f3n de la Omniteca. La primera decisi\u00f3n que hubo de tomarse fue qu\u00e9 parte (o cantidad) de la vieja Biblioteca era aconsejable conservar para ser integrada en el nuevo sistema. El criterio que al fin triunf\u00f3, tras muy largos debates con el grupo de (Supra)ingenieros llamado gen\u00e9ricamente <strong>&#8220;sector trascendentalista&#8221;<\/strong>, fue el de salvar todos aquellos libros que tuviesen al menos una palabra, una sola palabra, con significado.<\/p>\n<p>(Debemos recordar que en La Biblioteca no hab\u00eda ning\u00fan libro id\u00e9ntico a otro, y que la mayor\u00eda se diferenciaba de los dem\u00e1s por un punto, una coma, o una o varias letras, en alguna de sus p\u00e1ginas. Encontrar un libro distinto por completo era un raro privilegio del que muy pocos, de entre los miles y millones de bibliotecarios, lograba disfrutar en el transcurso de sus mon\u00f3tonas vidas).<\/p>\n<p>Aunque el infinito no sea parcelable, el criterio operativo adoptado supon\u00eda en la pr\u00e1ctica conservar no m\u00e1s que una mota de polvo de todo El Universo (seg\u00fan su propio c\u00e1lculo estimativo). Para cercenar la realidad de tan dr\u00e1stico modo era necesario eliminar todos los libros que s\u00f3lo contuviesen series repetidas de letras, sin significado aparente, en las cuatrocientas diez p\u00e1ginas. Por ejemplo: aaa, FFFFE, cccggg, LLMMM, ASFGGHJ, \u00f1lkjhgfd, kkkkkkko, etc. <strong>Los Trascendentalistas<\/strong> dijeron entonces que desde el momento en que las series de letras fueron escritas por alguna mano, su valor era el mismo tanto si respetaban, como si no, la utilitaria convenci\u00f3n humana del significado. Cada letra, para ellos, era \u00e1tomo de un desorden que, eternamente repetido, revelaba <strong>El Orden<\/strong>. Lo sagrado que hab\u00eda en aquellas letras se deb\u00eda al hecho de existir, y esa inmanente sacralidad del misterio de la existencia iba a ser arrasada sin el menor escr\u00fapulo, conduciendo a una abrumadora simplificaci\u00f3n del Universo. A\u00f1adieron, entre l\u00e1grimas y c\u00f3lera, que asistir\u00edamos a la peor quema de libros de la Historia, que dejaba \u00ednfimas la de los m\u00e1s negros episodios que alcanza el horizonte de los siglos (con excepci\u00f3n de la purga de libros de caballer\u00eda que le hicieron a don Quijote, que esa s\u00ed estuvo bien hecha y mejor justificada). Pero se quedaron en minor\u00eda en un <em>macrocomit\u00e9<\/em> en el que desde hace tiempo abundan los (Supra)ingenieros de perfil gestor, nietos y tataranietos de la antigua secta de los Purificadores. <strong>Los Gestores<\/strong> coincidieron un\u00e1nimemente en que las interminables series de letras de significado no comunicable, o sin significado conocido, que encerraba la antigua Biblioteca no eran m\u00e1s que basura sem\u00e1ntica y obsesiva tautolog\u00eda. De su atenta lectura s\u00f3lo pod\u00edan derivarse dos caminos: el de la locura o el del caos. Eliminar todos esos libros era una obligaci\u00f3n c\u00edvica.<\/p>\n<p>Debido a que las mutilaciones de origen humano resultar\u00edan en su conjunto infinitesimales, se coloc\u00f3 en uno de los hex\u00e1gonos de La Biblioteca (cualquiera de ellos era su centro cabal, gracias al dise\u00f1o idealista) un peque\u00f1o ordenador cu\u00e1ntico de \u00faltima generaci\u00f3n dotado con un potent\u00edsimo <strong>wifi-esc\u00e1ner<\/strong>. Su sistema operaba con los m\u00e1s recientes\u00a0principios de Supramec\u00e1nica descubiertos, y era capaz de penetrar hasta el m\u00e1s \u00edntimo recodo de la materia y modificarla. La materia es la plastilina del tiempo. Y el peque\u00f1o ingenio conoc\u00eda los secretos de su transformaci\u00f3n. Pod\u00eda comunicarse hasta el infinito de \u00e1tomo en \u00e1tomo usando todo tipo de material pr\u00f3ximo. En nuestro caso: \u00a1el papel de los libros! As\u00ed pues, la red necesaria se hallaba establecida, la proximidad igualaba la de los amantes (eternamente juntos), y el material era \u00f3ptimo como conductor de emociones y mitos.<\/p>\n<p>En el primer d\u00eda, La Biblioteca fue escaneada y digitalizada en toda su inmensidad. Los libros descartados por <strong>Los Gestores<\/strong> fueron eliminados de manera definitiva mediante una suave se\u00f1al de diluci\u00f3n de mol\u00e9culas que se encarg\u00f3 de transmitir de p\u00e1gina en p\u00e1gina el peque\u00f1o ordenador. Otros millones y miles de millones (en especial, los que reun\u00edan el conocimiento triplicado de la Humanidad de los \u00faltimos veinte a\u00f1os) se almacenaron en <strong>La Macronube<\/strong> que se hab\u00eda instalado recientemente en la ionosfera, aprovechando la levedad de su campo energ\u00e9tico.<\/p>\n<p>En el segundo d\u00eda, se digitalizaron todos los sonidos: el vaiv\u00e9n de las olas en medio del oc\u00e9ano, el viento meciendo un campo de heno, una caricia, el llanto de un ni\u00f1o celoso, los suspiros de felicidad, un choque de trenes, todos los choques, todos los conciertos para piano de Mozart, todos sus divertimentos, las suites francesas e inglesas de Bach, los \u00faltimos cuartetos de cuerda de Beethoven, <em>Ascension<\/em> de Coltrane, toda la m\u00fasica de la Historia, el metro de Nueva York en hora punta, un cepillo desliz\u00e1ndose pausado por la cabellera de una joven mujer, todas las palabras, en todos los idiomas, en todos los tonos, en todas las voces, los jadeos del sexo (tantos como personas, tantos como ocasiones), los pasos sobre la arena, el enga\u00f1oso silencio de la noche&#8230; Todo, todo cuanto suena, y puede o\u00edrse o escucharse.<\/p>\n<p>En el tercer d\u00eda, se digitaliz\u00f3 el olor del azahar y la hierbabuena, y la totalidad de los olores. Y en el cuarto, el de la sal marina y todos los dem\u00e1s sabores.<\/p>\n<p>En el quinto, le toc\u00f3 el turno a las sensaciones del tacto: desde el dolor de una u\u00f1a aplastada en sangre, hasta el dubitativo contacto de un copo de nieve sobre la mejilla.<\/p>\n<p>En el sexto d\u00eda, se digitaliz\u00f3 el canal considerado por los <strong>(Supra)ingenieros Gestores<\/strong> como el m\u00e1s &#8220;trascendente&#8221; (dicha esta palabra en su boca con la \u00fanica intenci\u00f3n de diferenciarlo por elevaci\u00f3n del resto): el canal de las im\u00e1genes. Im\u00e1genes de todo el mundo, de todas las personas, de todos los lugares, de todas las ciudades, de todos los caminos, de la profundidad de todos los mares, tomadas a todas las horas del d\u00eda y de la noche, o bajo la lluvia, todos los rostros, todas las manos. Todas las fotograf\u00edas, y todas las ediciones digitales posibles de esas fotograf\u00edas. Y tambi\u00e9n todas las pel\u00edculas de la historia del cine: <em>Amanecer, La palabra (Ordet), Luces de la ciudad, Metr\u00f3polis, Tiempos modernos, La jungla de asfalto, La sortie des usines Lumi\u00e8re, La dolce vita, El manantial de la doncella, Madame de&#8230;, La condici\u00f3n humana (I, II y III), Duck Soup (Sopa de ganso), Ser o no ser, La gran ilusi\u00f3n, La cueva de los sue\u00f1os olvidados, Cuentos de la luna p\u00e1lida de agosto, Cuentos de Tokio, Las noches de Cabiria, Amarcord, Amor, Los sue\u00f1os (de Akira Kurosawa), La canci\u00f3n del camino, La regla del juego, Campanadas a medianoche, Lo viejo y lo nuevo, Edipo, el hijo de la fortuna, El evangelio seg\u00fan San Mateo, Teorema, El gatopardo, El tercer hombre, L\u00b4Atalante, Stalker, Dersu Uzala, Barry Lyndon, Fausto, Los olvidados, Persona, El crep\u00fasculo de los dioses, La ca\u00edda de los dioses, Stromboli, terra di Dio, Dublineses (Los muertos), Viaje a trav\u00e9s de lo imposible, 2001: Una odisea del espacio, El navegante, Intolerancia, Avaricia, Cero en conducta, Sed de mal, Macbeth, Los 400 golpes, La jaur\u00eda humana, Las uvas de la ira, Al final de la escapada, V\u00e9rtigo, El \u00e1ngel exterminador, El caballo de Tur\u00edn, El espejo<\/em>&#8230; Todas. Y todos los miles y miles de millones de v\u00eddeos de <strong>PoliYouTube<\/strong>. Y los porno. Y todas las pinturas y cuadros de todos los museos del mundo: El<em> fresco de los defines<\/em> del palacio de Knossos,<em> La creaci\u00f3n del hombre, La expulsi\u00f3n de Ad\u00e1n y Eva del para\u00edso terrenal, La persistencia de la memoria, La noche estrellada, La primavera, La escuela de Atenas, El jard\u00edn de las delicias, La Torre de Babel, El paso de la laguna Estigia, El triunfo de la muerte, La lechera, Ni\u00f1a con Paloma, Dama con armi\u00f1o, La libertad guiando al pueblo, La masacre de los inocentes, La batalla de Issos (o de Gaugamela), El caminante sobre el mar de nubes, La tempestad, Tormenta en el mar de Galilea, Anciano en traje militar, La bacanal, Baco enfermo, Autorretrato con un amigo, La embriaguez de No\u00e9, El sue\u00f1o de Constantino, Puerto con Villa M\u00e9dici, El pago del tributo, El lavatorio, La donaci\u00f3n de la capa, La Venus del espejo, <\/em>los<em> Desnudos recostados<\/em> de Modigliani,<em> Mujeres de Tahit\u00ed, Y el esposo, Beneficios del supervisor de sue\u00f1o, Maternidad, Minotauro ciego guiado por una ni\u00f1a, El sue\u00f1o de la raz\u00f3n produce monstruos, Saturno devorando a un hijo, El fest\u00edn de los dioses, El juicio final, El quitasol, Gato y p\u00e1jaro, Peces rojos, Nen\u00fafares, <\/em>todos los<em> Bodegones<\/em> de Cezanne,<em> Almuerzo de remeros, Ni\u00f1os en la playa, Las espigadoras, Dos viejas comiendo sopa, Vieja friendo huevos, El buf\u00f3n Calabazillas, La gran odalisca<\/em>&#8230; y los 17 bisontes de Altamira.<\/p>\n<p>Todos los cuadros, dibujos, fotograf\u00edas, v\u00eddeos, series, documentales, informativos y pel\u00edculas de la Historia les parecieron insuficientes a los (Supra)ingenieros. La vida privada de las personas, su intimidad, no quedaba reflejada en tan descomunal archivo. Durante diez a\u00f1os, millones de personas de todo el mundo accedieron a llevar dos nanoc\u00e1maras GoPro SUPERHERO 33 maxigran angular de resoluci\u00f3n 44K, multienfoque 3D (en todos los planos de profundidad) y nanomicr\u00f3fonos con captaci\u00f3n ultrasensible de sonido, adheridas a la piel de sus p\u00f3mulos. Parec\u00edan min\u00fasculos lunares epid\u00e9rmicos, dos puntitos, y grabaron todas las horas del d\u00eda y de la noche, todos los minutos, todos los segundos, de la vida de cuantas clases y tipos sociales, econ\u00f3micos, culturales y morales de ciudadanos se conoc\u00edan en aquel momento (incluidos jefes de Estado, l\u00edderes espirituales, poetas, funcionarios, labradores y asesinos en serie).<\/p>\n<p>A todas las im\u00e1genes se les aplic\u00f3 la revolucionaria tecnolog\u00eda \u00f3ptica VP (Virtual Perspective), que permite introducirse literalmente en el campo visual captado (est\u00e1tico o en movimiento) y reconstruir el espacio con exacta precisi\u00f3n desde cualquier punto de vista. Todo, finalmente, fue procesado y almacenado en <strong>La Macronube<\/strong> por el peque\u00f1o ordenador cu\u00e1ntico.<\/p>\n<p>El s\u00e9ptimo d\u00eda no hubo descanso, y se procedi\u00f3 a integrar los seis grandes canales del sistema mezclando en todos los grados y combinaciones posibles el gigantesco torrente de informaci\u00f3n procedente de cada uno de ellos. Hecho. La Omniteca ya ten\u00eda su software, ya ten\u00eda contenido.<\/p>\n<p>La noticia vol\u00f3 por <strong>Las Redes<\/strong>. M\u00e1s todav\u00eda, cuando <strong>Los Gestores<\/strong> (muchos de ellos, antiguos bibliotecarios reconvertidos) anunciaron la inauguraci\u00f3n para la semana siguiente del hardware de la Omniteca: una gigantesca esfera de grafeno transparente de un kil\u00f3metro de di\u00e1metro. Su interior era ingr\u00e1vido, y la temperatura y saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno inmejorables. En el centro se situ\u00f3 el <strong>peque\u00f1o ordenador (Supra)cu\u00e1ntico<\/strong>, que de inmediato activ\u00f3 su funci\u00f3n <strong>bio-wifi<\/strong>. Era un disco ligeramente abombado de trece cent\u00edmetros de di\u00e1metro con una carcasa de aleaci\u00f3n de diamante-aerogel y nanotubos de grafeno. Sol\u00eda adoptar de modo variable todas las irisaciones del espectro de color, aunque predominaba un raro azafr\u00e1n. Ning\u00fan otro material en el mundo era tan flexible, resistente, ligero y ultraconductor. Sus dos caras ten\u00edan un gran ojo negro con el que obten\u00eda una percepci\u00f3n global, en 360\u00ba, sin l\u00edmite de profundidad. Innumerables flujos de iones pod\u00edan transformarse a su alrededor en todo tipo de objetos a\u00e9reos: un viol\u00edn stradivarius interpretando una partita de Bach, o pantallas de entre una a un mill\u00f3n de pulgadas. El peque\u00f1o disco conoc\u00eda todos los lenguajes, todos los idiomas, todos los significados. Su memoria era casi infinita. Conoc\u00eda la totalidad de los datos de la historia de la Humanidad, todas las f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas, todas las miradas. Sab\u00eda del alma genuina de la materia, y pod\u00eda modificarla. Ninguna otra estructura artificial o natural era comparable. Su procesador operaba con los \u00faltimos principios y leyes de <strong>Mec\u00e1nica (Supra)cu\u00e1ntica<\/strong> e Inteligencia Artificial de nivel\u00a03 (muy superior a un cerebro humano con un CI te\u00f3rico de 360). Algunos le llamaban &#8220;la nueva forma de vida&#8221; o &#8220;el nuevo eslab\u00f3n evolutivo&#8221;. Otros, &#8220;la materia perfecta&#8221;.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el hist\u00f3rico d\u00eda. Las primeras mil personas de ambos sexos que hab\u00edan sido elegidas al azar en todo el mundo despidieron a sus familias. Desnudos, les rasuraron el cabello y todo el vello corporal, aplic\u00e1ndoles una suave crema que impedir\u00eda el nuevo crecimiento. Luego les pusieron una fin\u00edsima segunda piel de poliuretano isot\u00e9rmico con una sonda que conectaba la uretra, la vagina y el recto con el es\u00f3fago, a trav\u00e9s una de las comisuras de la boca. A mitad de trayecto, un min\u00fasculo <em>reciclador <\/em>transformar\u00eda la orina, las heces y los l\u00edquidos sexuales en saludables sustancias alimenticias de todo tipo de sabores (clonaci\u00f3n perfecta de los productos ecol\u00f3gicos de mayor calidad). Dentro ya de la Omniteca, quedaron suspendidos en estado de flotaci\u00f3n. Al cerrar los ojos, el <strong>bio-wifi<\/strong> conect\u00f3 en un instante las ondas cerebrales de todos los ciudadanos con el peque\u00f1o ordenador y con <strong>La Macronube<\/strong> situada en la ionosfera. Impacto. Total impacto. En pocos segundos volvieron a nacer. Murieron poco despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Se produjo un inesperado y masivo fallo card\u00edaco de las mil personas. El planeta entero, que contemplaba el acto en directo a trav\u00e9s de todos los canales de telecomunicaci\u00f3n, se qued\u00f3 sin habla. Desde entonces, el suceso ha sido considerado como el error tecnol\u00f3gico m\u00e1s grave y previsible de la historia de la ciencia. El sistema no hab\u00eda programado la cantidad ni, sobre todo, la cualidad de la informaci\u00f3n que cada mente humana es capaz de asimilar. La autorregulaci\u00f3n de los ciudadanos fall\u00f3 por completo. No todo el mundo soporta contemplar, o\u00edr y oler la sangre derramada por un pederasta asesino en su loca org\u00eda de poder, o la m\u00fasica dodecaf\u00f3nica y el serialismo integral. Hoy, la Omniteca regula en perfecta sincron\u00eda con los cerebros individuales la &#8220;dosis&#8221; adecuada para que cada <strong>Habitante<\/strong> (as\u00ed se llama a quienes permanecen conectados por un periodo de tiempo superior a tres meses) obtenga el entretenimiento, el placer y el conocimiento que prefiera. El deseo de cada ciudadano dirige de forma directa la<strong> psico<\/strong><strong>-navegaci\u00f3n<\/strong> por <strong>La Macronube<\/strong>, mientras el peque\u00f1o ordenador azafr\u00e1n regula el flujo y los contenidos id\u00f3neos para lograr un resultado de excelencia continuo. Un resultado al que una mayor\u00eda de <strong>ciudadanos-usuario<\/strong>,\u00a0sin caer en pretenciosos idealismos,\u00a0no duda en calificar como &#8220;la felicidad&#8221;.<\/p>\n<p>\u00a1La felicidad&#8230;! El objeto de deseo m\u00e1s perseguido por la vulnerable especie humana. Y el m\u00e1s huidizo.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un sue\u00f1o de verano tras releer a Borges (versi\u00f3n beta) . . La Omniteca (que otros llaman exageradamente &#8220;el mundo&#8221;) es una gigantesca esfera de grafeno transparente que ha hecho variar por completo la imagen de la Tierra. El material avanzado que se utiliz\u00f3 en su f\u00e1brica tiene una serie de propiedades que pueden modificarse [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/200"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=200"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/200\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}