{"id":25,"date":"2012-07-06T22:48:41","date_gmt":"2012-07-06T22:48:41","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=25"},"modified":"2012-07-06T22:48:41","modified_gmt":"2012-07-06T22:48:41","slug":"el-loco-don-alonso-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2012\/07\/06\/el-loco-don-alonso-2\/","title":{"rendered":"El loco don Alonso"},"content":{"rendered":"<p><strong class=\"wpGallery mceItem\" title=\"gallery\">En un lugar de La Mancha, del que todo el mundo se acuerda sin saber siquiera su nombre<\/strong>, ha mucho tiempo que viv\u00eda un hidalgo cincuent\u00f3n, soltero aunque enamoradizo, flaco como su roc\u00edn, noble de naturaleza, escaso de hacienda y gran lector, llamado don Alonso Quijano. \u00bfSe volvi\u00f3 loco este personaje\u2026? Unos dir\u00e1n que sin ninguna duda, loco de remate. Otros pensar\u00e1n que es imposible, porque son las personas reales, no los seres ficticios de una novela, quienes padecen trastornos mentales. Seg\u00fan se mire, seg\u00fan c\u00f3mo nos tomemos el juego literario, unos y otros tienen su parte de raz\u00f3n.<\/p>\n<p>A don Alonso Quijano se le podr\u00eda &#8220;diagnosticar&#8221; de <strong><em>Trastorno de ideas delirantes<\/em><\/strong><em> <\/em>(diagn\u00f3stico codificado como F22.0 en la CIE 10, OMS, 1.992). Se trata de uno de los tipos de trastorno psic\u00f3tico que hay. La categor\u00eda incluye conceptos nosol\u00f3gicos m\u00e1s antiguos como el de <em>Paranoia<\/em> y <em>Parafrenia.<\/em> <strong>Adem\u00e1s de delirar, don Alonso tiene tambi\u00e9n alteraciones perceptivas de vez en cuando<\/strong>. No son las alucinaciones auditivas t\u00edpicas de personas j\u00f3venes con esquizofrenia, sino <strong><em>ilusiones visuales<\/em><\/strong><em><\/em> que le hacen deformar y confundir algunos objetos de la realidad (por ejemplo, ver gigantes, palacios o doncellas all\u00ed donde hay molinos, ventas y lugare\u00f1as). Estos s\u00edntomas acompa\u00f1an al n\u00facleo fundamental del trastorno, que no es otro que el delirio. <strong>El tema delirante en don Alonso es un claro tema de grandiosidad, una megaloman\u00eda<\/strong>. Los <em>caballeros andantes<\/em>\u00a0son h\u00e9roes desfasados, por lo que ser\u00eda muy dif\u00edcil encontrar en la actualidad una persona delirante de estas caracter\u00edsticas. En cambio, <strong>todav\u00eda hoy es frecuente encontrar el delirio de grandeza de creerse Jesucristo<\/strong> y poder salvar a la Humanidad de todas sus desgracias. Un delirio de grandeza, de un tipo u otro, siempre supone la hipertrofia, la suplantaci\u00f3n al alza, de la propia identidad.<\/p>\n<p>Las personas que deliran se vuelven fan\u00e1ticos de su creencia. Don Alonso ejercita por toda La Mancha su creencia delirante con gran pasi\u00f3n, de modo vehemente, emocionalmente <em>sobreimplicado<\/em>. Al mismo tiempo, es capaz de hacer serenos y equilibrados juicios sobre muchos asuntos, siempre y cuando no se toque su tema delirante. <strong>Esta coexistencia en don Alonso de profunda locura y profunda cordura, es por completo realista<\/strong>. A las personas que en la vida real tienen este trastorno les ocurre lo mismo. Conservan intacta la capacidad de juicio cuando no se relaciona con el tema del delirio. <strong>Cervantes construye para su personaje una<em> locura de ficci\u00f3n <\/em> muy pr\u00f3xima a la realidad. \u00bfConocer\u00eda en vida a alguna persona con trastorno delirante&#8230;?<\/strong><\/p>\n<p>El realismo de la trastornada &#8220;mente&#8221; de don Alonso es necesario para dar al personaje su s\u00f3lida consistencia. Act\u00faa como la estructura de un edificio. <strong>Si la &#8220;locura&#8221; de don Alonso estuviese mal construida, el personaje no ser\u00eda cre\u00edble, resultar\u00eda falso<\/strong>. Un loco artificial, un loco de pega o de broma, alejado de los perfiles psicopatol\u00f3gicos reales, habr\u00eda impedido que don Alonso pudiese representar lo m\u00e1s importante: a un loco bueno y honrado, un loco sabio; es decir, a una persona buena y honrada, una persona sabia. <strong>La gran inteligencia literaria de Cervantes le permiti\u00f3 crear un personaje de \u00edntegra autenticidad, locura incluida<\/strong>.<\/p>\n<p>Lo menos realista del personaje desde el punto de vista psiqui\u00e1trico es el curso cl\u00ednico del trastorno. En personas de edad avanzada es habitual que estos procesos se hagan cr\u00f3nicos, y mueran con el delirio. <strong>Cervantes salva a don Alonso de morir loco en el \u00faltimo cap\u00edtulo de la novela,\u00a0<\/strong>tras criticar con lucidez sus pasados desvar\u00edos. \u00bfPor qu\u00e9 hizo esto Cervantes? Es cierto que <strong>el autor<\/strong>\u00a0<strong>necesitaba matar al personaje<\/strong> para que en adelante ning\u00fan otro <em>Avellaneda <\/em>pudiera apropiarse del caballero malbarat\u00e1ndole a su antojo, pero tambi\u00e9n es posible que Cervantes quisiese darle la mayor dignidad en el momento de la muerte: <strong>la dignidad de la consciencia<\/strong>. Con todo lo que hab\u00eda sufrido en su loca peripecia, con tantas burlas y palos recibidos, con la gran nobleza de que hizo gala en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles, don Alonso se merec\u00eda ese momento solemne en el que todos al final del libro, empezando por su autor, le demuestran un total respeto.<\/p>\n<p>Conviene saber que <strong>el trastorno delirante no es un buen <em>modelo de locura<\/em><\/strong><em><\/em>. Si la gente se gu\u00eda por este modelo puede sacar una idea equivocada. De hecho, <strong>el trastorno delirante es muy poco frecuente comparado con el trastorno psic\u00f3tico m\u00e1s grave de todos, la esquizofrenia<\/strong>. Se estima que hay un 1% de personas con esquizofrenia y s\u00f3lo un 0.03% de personas con un trastorno delirante espec\u00edfico similar al que podr\u00eda tener <em>don Quijote<\/em>. Y en la esquizofrenia, la coexistencia entre cordura y locura ya no se da en la misma proporci\u00f3n, deteriorando en ocasiones esta psicosis de forma muy grave la capacidad de juicio y otras funciones mentales. La realidad supera a la ficci\u00f3n, sobre todo en dureza.<\/p>\n<p>En su texto, <strong>Cervantes plantea un curioso caso de\u00a0doble identidad, de\u00a0ficci\u00f3n dentro de la ficci\u00f3n<\/strong>, igual que hizo Shakespeare con <em>Hamlet.<\/em> El humilde hidalgo manchego Alonso Quijano, despu\u00e9s de cientos de lecturas de libros de caballer\u00edas -y de poco comer y menos dormir- empieza a &#8220;delirar&#8221; creyendo ser \u00e9l mismo un <em>caballero andante <\/em>llamado a desfacer entuertos. As\u00ed pues, <strong>tenemos un personaje literario con &#8220;dos identidades&#8221;<\/strong>. La &#8220;identidad delirada&#8221;, la identidad del supuesto caballero <em>don Quijote de La Mancha<\/em>, representa muy bien la ambici\u00f3n de los seres humanos por alcanzar fama y renombre, el empe\u00f1o por <em>ser alguien<\/em>, la vanidad. Un empe\u00f1o que, como en esta ocasi\u00f3n, a menudo resulta notablemente tragic\u00f3mico. Sin su nueva identidad de <em>caballero andante<\/em> don Alonso seguir\u00eda en el anonimato. Nadie, salvo un c\u00edrculo muy reducido de allegados de su pueblo, le conocer\u00eda. Pero \u00e9l desea todo lo contrario, desea ser conocido y que sus haza\u00f1as se difundan y sean admiradas en todos los reinos y en todas las \u00e9pocas. <strong>\u00a1Quiere ser famoso! Quiere ser el m\u00e1s famoso de cuantos <em>caballeros andantes<\/em> hayan existido, existan o vayan a existir<\/strong>. No se conforma con menos. Un delirio de grandeza es una forma de\u00a0<em>ambici\u00f3n patol\u00f3gica. <\/em>A don Alonso le mueven buenas y nobles intenciones, pero su &#8220;mente&#8221; est\u00e1 trastornada por alcanzar Fama y Gloria.<\/p>\n<p>No es dif\u00edcil adivinar el propio deseo de Cervantes proyectado en su personaje principal. <strong>Nuestro escritor seguramente tambi\u00e9n quer\u00eda alcanzar la Fama y la Gloria literarias<\/strong>, ser <em>uno de los grandes <\/em>de la Literatura. Por fortuna para todos, su leg\u00edtima ambici\u00f3n vocacional se vio cumplida con creces.<\/p>\n<p>Una parte del estilo c\u00f3mico de la novela recuerda mucho al de las pel\u00edculas mudas, llenas de golpes, ca\u00eddas y tortazos. Es <strong>una comicidad simple, un tanto infantil<\/strong>, aunque eficaz para conseguir que la narraci\u00f3n sea apta para todos los p\u00fablicos. Adem\u00e1s, y del mismo modo que Erasmo en su <em>Elogio de la locura<\/em>, Cervantes hace gala de <strong>un gran y muy sutil sentido de la iron\u00eda<\/strong> que pone de manifiesto en infinidad de ocasiones. Tambi\u00e9n en el juego con la &#8220;doble identidad&#8221; de su personaje. La <strong>&#8220;identidad delirada&#8221;<\/strong>, <em>don Quijote<\/em>, es la m\u00e1s llamativa, la que sorprende, divierte, monta el espect\u00e1culo y provoca la risa. Sin embargo, poco de importante habr\u00eda en el personaje sin el buen coraz\u00f3n y sabio juicio que conserva de su <strong>&#8220;identidad cuerda&#8221;<\/strong>, don Alonso. Lo mejor de la inmortal novela de Cervantes no son las aventuras c\u00f3micas, lo mejor son sus espl\u00e9ndidos di\u00e1logos, reflexiones y parlamentos. <em>Don Quijote<\/em> resulta simp\u00e1tico, don Alonso admirable. <strong>La grandeza del personaje no procede de su locura, sino de su noble, culta y sabia cordura<\/strong>.<\/p>\n<p>El hidalgo manchego, antes de alocarse, ten\u00eda entre sus convecinos el sobrenombre de <strong><em>El Bueno<\/em><\/strong>,\u00a0una fama de muy corto alcance entonces como ahora. Nuestro mundo, cuatrocientos a\u00f1os despu\u00e9s, todav\u00eda no ha encontrado un\u00a0<em>genio encantador<\/em>\u00a0que logre disminuir los entuertos, los malandrines, los desaguisados o los bellacos (que contin\u00faan creciendo a excelente ritmo). Y por supuesto,\u00a0<strong>nadie se hace famoso en la TV, las redes sociales o YouTube por ser, simplemente, bueno<\/strong>.<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">&#8230;&#8230;<\/span>Alfredo Barbero &#8211; Psiquiatra del Centro de Salud Mental &#8220;Antonio Machado&#8221; de Segovia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un lugar de La Mancha, del que todo el mundo se acuerda sin saber siquiera su nombre, ha mucho tiempo que viv\u00eda un hidalgo cincuent\u00f3n, soltero aunque enamoradizo, flaco como su roc\u00edn, noble de naturaleza, escaso de hacienda y gran lector, llamado don Alonso Quijano. \u00bfSe volvi\u00f3 loco este personaje\u2026? 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