{"id":518,"date":"2018-01-11T11:09:48","date_gmt":"2018-01-11T11:09:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=518"},"modified":"2018-01-11T11:09:48","modified_gmt":"2018-01-11T11:09:48","slug":"cataluna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2018\/01\/11\/cataluna\/","title":{"rendered":"Catalu\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><b>Don Quijote recibe en Catalu\u00f1a un importante ba\u00f1o de realidad<\/b>. All\u00ed se inicia el proceso de recuperaci\u00f3n de su cordura, de su sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>Cuatro acontecimientos tendr\u00e1n gran importancia en el referido <b>proceso<\/b>: 1) su derrota en la playa de Barcelona ante el desconocido Caballero de la Blanca Luna, que le impone volver a su lugar, 2) la persecuci\u00f3n de las cuatro galeras que le estaban homenajeando a un bergant\u00edn avistado desde Monju\u00ed, 3) el impacto que produce en el caballero andante su encuentro con el bandolero Roque Guinart, identificado con el famoso e hist\u00f3rico bandolero catal\u00e1n, Perot Roca Guinarda (o Rocaguinarda), y 4) la \u2018muerte real\u2019 y violenta de cuatro personajes, un joven amante, un bandolero y dos soldados.<\/p>\n<p>Pero vayamos por partes.<\/p>\n<p>En el Cap\u00edtulo LIX Don Quijote conoce la existencia de un \u2018falso yo\u2019, de una narraci\u00f3n impostada por <b>un <em>\u201chistoriador nuevo\u201d<\/em> del mundo real que ha usurpado sus aventuras y, lo que es peor, sus caracteres psicol\u00f3gicos<\/b>, para amoldarlos a su entender. Un \u2018historiador\u2019 bien distinto del sutil, ir\u00f3nico y muy ponderado Cide Hamete Benengeli. Nos referimos al supuesto licenciado Alonso Fern\u00e1ndez de Avellaneda, que se declara natural de Tordesillas y dice haber escrito el que llama <em>Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, en\u00a0<\/em><i>Tarragona, a\u00f1o 1614.\u00a0<\/i>Don Quijote se enfada y decide ir a Barcelona en vez de a las justas de Zaragoza a las que hab\u00eda acudido su imitador para demostrar que \u00e9l es el aut\u00e9ntico y verdadero personaje. <b>El falso Don Quijote vive en otro mundo literario<\/b>. Vive, seg\u00fan piensa el muy certero Cide Hamete, en un torpe mundo de la imaginaci\u00f3n, pobre de letras, aunque rico de simplicidades.<\/p>\n<p><i>\u201cEra fresca la ma\u00f1ana y daba muestras de serlo asimesmo el d\u00eda en que don Quijote sali\u00f3 de la venta, inform\u00e1ndose primero cu\u00e1l era el m\u00e1s derecho camino para ir a Barcelona\u2026\u201d<\/i><\/p>\n<p>El acad\u00e9mico, cervantista y profesor, Mart\u00edn de Riquer, dej\u00f3 escrito que en este Cap\u00edtulo LX comienza \u201c<b>la \u00faltima fase de la novela, muy distinta a las otras<\/b> (&#8230;) Hasta ahora, todos los personajes que han ido surgiendo eran imaginarios y producto de la fantas\u00eda y el arte del autor (&#8230;) En tierras catalanas, DQ hace una incursi\u00f3n en la historia de su tiempo.\u201d<\/p>\n<p>Muy cerca ya de la ciudad, al pie de unos \u00e1rboles bajo los que hab\u00edan dormido y de los que colgaban ahorcados un grupo de bandoleros, les rode\u00f3 al amanecer una cuadrilla de m\u00e1s de cuarenta vivos. Su capit\u00e1n era <b>Roque Guinart, un bandolero catal\u00e1n hist\u00f3rico<\/b>, que lleg\u00f3 poco despu\u00e9s. \u201cSe nos muestra no s\u00f3lo una realidad, sino unos hechos que apasionaban y trascend\u00edan el fen\u00f3meno del bandolerismo. Y m\u00e1s a\u00fan sabi\u00e9ndolo un mal end\u00e9mico en Catalu\u00f1a (&#8230;) Cervantes vuelve a recordarnos que los bosques y campos catalanes estaban infestados de cuadrillas de salteadores y la particular naturaleza del bandolerismo catal\u00e1n, dividido en dos bandos. Todo ello, adem\u00e1s, comport\u00f3 una particular escisi\u00f3n de la sociedad catalana e incidi\u00f3 en la estructura del poder, que se resinti\u00f3 de la influencia de las facciones, que colocaban valedores entre la burocracia e incluso intentaban influir en el propio virrey\u201d (M. de Riquer).<\/p>\n<p>Desde un primer momento, el aplomo, firmeza, discurso l\u00facido, hechos y continuas aventuras de Roque dejan a Don Quijote sorprendido y admirado. <b>Es como si su propia identidad de caballero andante y sus aventuras quedasen de pronto peque\u00f1as comparadas con las del bandolero<\/b>. La realidad supera a la ficci\u00f3n. Cide Hamete Benengeli, flor de los historiadores, muestra tambi\u00e9n su admiraci\u00f3n por el nuevo personaje y escribe: <i>\u201cMand\u00f3 traer all\u00ed delante todos los vestidos, joyas y dineros y todo aquello que desde la \u00faltima repartici\u00f3n hab\u00edan robado; y haciendo brevemente el tanteo, volviendo lo no repartible y reduci\u00e9ndolo a dineros, lo reparti\u00f3 por toda su compa\u00f1\u00eda, con tanta legalidad y prudencia, que no pas\u00f3 un punto ni defraud\u00f3 nada de la justicia distributiva.\u201d<\/i>\u00a0 Y Sancho a\u00f1ade: <i>\u201cSeg\u00fan lo que aqu\u00ed he visto, es tan buena la justicia, que es necesaria que se use aun entre los mesmos ladrones.\u201d<\/i> <b>Roque Guinart toma la delantera a Don Quijote y pasa a ser el protagonista principal de la novela<\/b>, tanto en la aventura de los tr\u00e1gicos amores entre Claudia Jer\u00f3nima y don Vicente Torrellas (la infortunada muerte de don Vicente es la primera \u2018muerte real\u2019 que se describe en la novela), como en la del asalto y robo al coche de do\u00f1a Guiomar de Qui\u00f1ones, mujer del regente de la Vicar\u00eda de N\u00e1poles, a dos capitanes de infanter\u00eda, y a dos peregrinos que se dirig\u00edan a Roma. <b>Don Quijote desempe\u00f1a en estas aventuras un \u201cpapel de simple espectador\u201d<i> <\/i><\/b>(M. de Riquer). Las pocas y breves invocaciones que hace de su idealizada identidad e invencible fuerza no tienen eco, son ret\u00f3ricas, permaneciendo pasivo y al margen de las acciones que llevan a cabo los dem\u00e1s personajes. Roque despierta el respeto y alabanza de todos cuando pide bastante menos dinero del que llevan do\u00f1a Guiomar y los capitanes, entregando \u00a0diez escudos a los peregrinos y reservando otros diez para Sancho Panza, a fin de resarcirle del intento de <i>\u201cespulgar al rucio\u201d<\/i> que hizo su cuadrilla antes de que \u00e9l llegase. Uno de los bandoleros le reprocha este proceder en voz alta. Rocaguinarda empu\u00f1a la espada y abre casi en dos partes la cabeza del importuno cr\u00edtico. <i>\u201cPasm\u00e1ronse todos\u201d<\/i>, incluido Don Quijote, con esta segunda muerte violenta \u2018real\u2019 de la novela, pero nadie dice ni hace nada. Tampoco el afamado caballero.<\/p>\n<p>El bandolero Roque Guinart deja de noche en mitad de la playa de Barcelona a Don Quijote y Sancho la v\u00edspera de San Juan. Se abrazan y despiden con afecto, y al poco amanece. <i>\u201cTendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecioles espacios\u00edsimo y largo, harto m\u00e1s que las lagunas de Ruidera que en la Mancha hab\u00edan visto.<\/i>\u201d Contemplaron las cuatro galeras que all\u00ed hab\u00eda. De la ciudad sali\u00f3 un tropel de caballeros sobre hermosos caballos. Sonaban trompetas, clarines y chirim\u00edas. El caballero don Antonio Moreno, amigo de Roque, les ofreci\u00f3 hospitalidad en su casa, que estaba en una de las principales calles. Don Antonio ten\u00eda \u201crelaciones con personajes influyentes de la Corte. En otras palabras, el caballero barcelon\u00e9s es un logrado reflejo de la protecci\u00f3n que algunos nobles (arist\u00f3cratas arruinados, segundones, caballeros ricos, intrigantes\u2026) dispensaban a los delincuentes\u201d (M. de Riquer). Una tarde les llev\u00f3 a ver las galeras del puerto que vigilaban y proteg\u00edan la ciudad,\u00a0<i>\u201ccuando dijo el marinero: se\u00f1al hace Monju\u00ed de que hay bajel de remos en la costa por la banda del poniente.\u201d<\/i> Al tratarse de posibles corsarios, inician su persecuci\u00f3n. Don Quijote permanece at\u00f3nito ante la sucesi\u00f3n de todos estos \u2018hechos reales\u2019 de combate que le desbordan. <i>\u201cDos toraquis, que es como decir dos turcos, borrachos, que en el bergant\u00edn ven\u00edan con otros doce, dispararon dos escopetas, con que dieron muerte a dos soldados (&#8230;) Volvieron a la playa, donde infinita gente los estaba esperando, deseosos de ver lo que tra\u00edan. Dio fondo el general cerca de tierra y conoci\u00f3 que estaba en la marina el virrey de la ciudad. Mand\u00f3 echar el esquife para traerle y mand\u00f3 amainar la entena para ahorcar luego al arr\u00e1ez y a los dem\u00e1s turcos que en el bajel hab\u00eda cogido, que ser\u00edan hasta treinta y seis personas, todos gallardos, y los m\u00e1s, escopeteros turcos.\u201d\u00a0<\/i>Don Quijote sigue inoperante, dando la impresi\u00f3n de<b> no saber afrontar la \u2018realidad\u2019 que tiene ante s\u00ed.<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cY una ma\u00f1ana, saliendo don Quijote a pasearse por la playa armado de todas sus armas, porque, como muchas veces dec\u00eda, ellas eran sus arreos, y su descanso el pelear, y no se hallaba sin ellas un punto, vio venir hacia \u00e9l un caballero, armado asimismo de punta en blanco, que en el escudo tra\u00eda pintada una luna resplandeciente.\u201d<\/i><\/p>\n<p>El encuentro y combate en la playa de Barcelona con el bachiller Sans\u00f3n Carrasco disfrazado de Caballero de la Blanca Luna es muy r\u00e1pido. Derribado Don Quijote, que queda tendido en la arena, el caballero vencedor tiene ocasi\u00f3n de comprobar su inquebrantable lealtad por Dulcinea: <i>\u201cDulcinea del Toboso es la m\u00e1s hermosa mujer del mundo y yo el m\u00e1s desdichado caballero de la tierra, y no es bien que mi flaqueza defraude esta verdad. Aprieta, caballero, la lanza y qu\u00edtame la vida, pues me has quitado la honra.\u201d<\/i> El de la Blanca Luna le exime entonces de declarar en p\u00fablico la superior belleza de su dama, pero <b>le pide que vuelva pronto y prudente a su lugar<\/b>. <i>\u201cSancho, todo triste, todo apesarado, no sab\u00eda qu\u00e9 decirse ni qu\u00e9 hacerse: parec\u00edale que todo aquel suceso pasaba en sue\u00f1os y que toda aquella m\u00e1quina era cosa de encantamento. Ve\u00eda a su se\u00f1or rendido y obligado a no tomar armas en un a\u00f1o; imaginaba la luz de la gloria de sus haza\u00f1as escurecida, las esperanzas de sus nuevas promesas deshechas, como se deshace el humo con el viento. Tem\u00eda si quedar\u00eda o no contrecho Rocinante, o deslocado su amo, que no fuera poca ventura si deslocado quedara.\u201d<\/i><\/p>\n<p><b>En Catalu\u00f1a encuentran su l\u00edmite la fantas\u00eda de identidad y las aventuras de Don Quijote<\/b>. Poco despu\u00e9s, en el Cap\u00edtulo LXXIIII de esta Segunda Parte, ya cuerdo y en su manchego lugar le llegar\u00e1 el momento de morir, con el que acaba su historia. La de Don Quijote es la genial historia de <b>un hombre sabio con una divertida \u2018locura\u2019<\/b>. Recobrado el sentido com\u00fan, vuelto de la caballerosidad andante a su condici\u00f3n de hidalgo y bonhom\u00eda, agotada la ficci\u00f3n de una identidad singular, la historia termina. Don Quijote ha culminado su trayecto. \u00a1Y de qu\u00e9 manera!<\/p>\n<p>A diferencia del buen hidalgo, las sociedades civilizadas que aspiren a tener \u00e9xito pac\u00edfico y perdurable en un mundo cada vez m\u00e1s interconectado nunca deben abandonar los <b>principios de realidad y de alteridad<\/b>. Todos tenemos sentimientos identitarios, deseos, ilusiones e intereses, individuales y grupales, pero han de autocontrolarse y atemperarse de forma madura teniendo en cuenta los de los dem\u00e1s. Pretender imponer los propios, s\u00ed o s\u00ed, no demuestra respeto ni sensatez. No se puede construir un pa\u00eds nuevo rompiendo otro unilateralmente, excluyendo del derecho a decidir a la mayor parte de las personas del veterano pa\u00eds que ya existe, anulando una realidad hist\u00f3rica de siglos y salt\u00e1ndose una legalidad constitucional reconocida internacionalmente. El ejercicio leg\u00edtimo de la pol\u00edtica obliga al di\u00e1logo y la negociaci\u00f3n, a saber renunciar y a saber perder. Las minor\u00edas pueden lograr una peque\u00f1a parte de sus aspiraciones, las mayor\u00edas ganan. As\u00ed funcionan las relaciones entre las democr\u00e1ticas damas y caballeros que somos todos los ciudadanos.<\/p>\n<p>Debido a una historia ap\u00f3crifa, Don Quijote va a Catalu\u00f1a con intenci\u00f3n de participar en unas justas que aumenten a\u00fan m\u00e1s su autoimagen de grandeza, y se topa con la realidad. <b>Con la realidad hemos dado, Sancho<\/b>. La actual \u00e9lite pol\u00edtica independentista catalana y los ciudadanos que la votan han vivido hasta ahora en un \u2018encantamiento\u2019. En <b>el imaginario y prolongado encantamiento de la Rep\u00fablica Independiente de Catalonia, una especie de moderna \u00ednsula Barataria<\/b>. Los hechos sin embargo hablan por s\u00ed mismos: el derecho de autodeterminaci\u00f3n de los muchos y muy diversos territorios de la Uni\u00f3n Europea no est\u00e1 reconocido legalmente por ninguno de los pa\u00edses miembros (la ONU solo avala este derecho de forma excepcional, normalmente en pa\u00edses del Tercer Mundo en situaciones de flagrante colonizaci\u00f3n); el \u00e9xodo de empresas y empresarios catalanes contin\u00faa; Puigdemont sigue fugado en Bruselas sin obtener el apoyo de Europa, metido en un mundo cada vez m\u00e1s virtual (superar\u00e1 el r\u00e9cord de esperpento pol\u00edtico hispano\u00a0si logra que le nombren President v\u00eda telem\u00e1tica; una forma de gobierno as\u00ed, \u00a1c\u00f3mo hubiese gustado a Sancho Panza ejercerla sobre Barataria desde un lugar de La Mancha!); Oriol Junqueras contin\u00faa en la c\u00e1rcel por riesgo de reiteraci\u00f3n delictiva seg\u00fan tres Magistrados del Tribunal Supremo (presuntos graves delitos de rebeli\u00f3n, sedici\u00f3n, malversaci\u00f3n de fondos p\u00fablicos y otros); Artur Mas, pionero del <i>proc\u00e9s<\/i> a la sombra de Pujol, asumi\u00f3 antes de ayer las consecuencias de estar inmerso en varios procesos, renunciando a la presidencia de su partido; el mismo camino de vuelta parece que lleva Forcadell y ha tomado ya alg\u00fan Consejero.<\/p>\n<p>Como ellos, como todas las personas que utilizan de modo obstinado este primario mecanismo ps\u00edquico para alcanzar sus metas, ilusiones y deseos, <b>quienes sigan negando la realidad sin duda seguir\u00e1n d\u00e1ndose con ella<\/b>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Nota.- Las citas de Cervantes y de Mart\u00edn de Riquer proceden de la edici\u00f3n electr\u00f3nica del <i>Quijote<\/i> de la RAE, a\u00f1o 2015, dirigida por Francisco Rico)<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Don Quijote recibe en Catalu\u00f1a un importante ba\u00f1o de realidad. 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