{"id":723,"date":"2019-10-28T21:43:45","date_gmt":"2019-10-28T21:43:45","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=723"},"modified":"2019-10-29T10:06:58","modified_gmt":"2019-10-29T10:06:58","slug":"la-mente-de-don-quijote-capitulo-primero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2019\/10\/28\/la-mente-de-don-quijote-capitulo-primero\/","title":{"rendered":"La &#8216;mente&#8217; de Don Quijote (cap\u00edtulo primero)"},"content":{"rendered":"<p>\u00a1Qu\u00e9 maravilla hubiese sido poder contar con el <strong>muy cuerdo y sereno juicio de Don Quijote<\/strong> para las pr\u00f3ximas Elecciones del d\u00eda 10 de noviembre de 2019!<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 mesura aristot\u00e9lica, realista lucidez, <strong>l\u00f3gica sutil, llena de matices<\/strong>, y sabio, muy emp\u00e1tico, sentido com\u00fan en asuntos de rep\u00fablica y reinos, en materia pol\u00edtica y muchas otras (caracter\u00edsticas cognitivas que no son sino las de Cervantes), para facilitarnos a todos elegir mejor en las <strong>cuartas Elecciones Generales en cuatro a\u00f1os<\/strong> que llevamos ya en Espa\u00f1a o Celtiberia!<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 grandes ideas y ense\u00f1anzas nos hubiera transmitido, <em><strong>\u201ccon mucho juicio y con muy elegantes palabras\u201d<\/strong><\/em>, sobre nuestro pasado y la presente situaci\u00f3n hist\u00f3rica y de gentes, sobre la gobernanza de los gobiernos, y sobre el independentismo catal\u00e1n, \u00e9l, que conoci\u00f3 de cerca y quiso \u2013con permiso de su Dulcinea, naturalmente\u2013 a la bella Barcelona que tan hondo le hiri\u00f3!<\/p>\n<p><strong>Don Quijote y Sancho por su natural bonhom\u00eda\u2026 \u00a1seguramente ir\u00edan a votar!<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u201cCuenta Cide Hamete Benengeli en la segunda parte desta historia y tercera salida de don Quijote que el cura y el barbero se estuvieron casi un mes sin verle, por no renovarle y traerle a la memoria las cosas pasadas.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Transcurrido ese tiempo le visitan en casa para conocer su estado de salud mental, y antes de poner a prueba el muy delicado asunto de los caballeros y las andantes caballer\u00edas (que en principio hab\u00edan acordado no tocar) <strong>se explayan hablando de pol\u00edtica<\/strong>.<\/p>\n<p><em><strong>\u201cY en el discurso de su pl\u00e1tica vinieron a tratar en esto que llaman \u00abraz\u00f3n de estado\u00bb y modos de gobierno, enmendando este abuso y condenando aqu\u00e9l, reformando una costumbre y desterrando otra, haci\u00e9ndose cada uno de los tres un nuevo legislador, un Licurgo moderno o un Sol\u00f3n flamante, y de tal manera renovaron la rep\u00fablica, que no pareci\u00f3 sino que la hab\u00edan puesto en una fragua y sacado otra de la que pusieron; y habl\u00f3 don Quijote con tanta discreci\u00f3n en todas las materias que se tocaron, que los dos esaminadores creyeron indubitadamente que estaba del todo bueno y en su entero juicio.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>No era as\u00ed. La menci\u00f3n intencionada que hace el cura de la poderosa armada con que bajaba el Turco de nuevo amenazando las costas, seg\u00fan general rumor, desata en \u00e9l toda su florida ideaci\u00f3n sobre los caballeros andantes y los libros de caballer\u00edas. De pronto se vuelve un torrente incontenible de palabras, pese a estar <strong>\u201cseco y amojamado\u201d<\/strong>. Su convicci\u00f3n, su creencia, es plena, total. Menciona y elogia a muchos caballeros, y describe con pelos y se\u00f1ales (literalmente) a Rold\u00e1n, Reinaldos y Amad\u00eds, del que dice como prueba de realidad de cuanto afirma:<\/p>\n<p><em><strong>\u201cLa cual verdad es tan cierta, que estoy por decir que con mis propios ojos vi a Amad\u00eds de Gaula, que era un hombre alto de cuerpo, blanco de rostro, bien puesto de barba, aunque negra, de vista entre blanda y rigurosa, corto de razones, tardo en airarse y presto en deponer la ira.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>En este primer cap\u00edtulo de la Segunda parte <strong>Cervantes describe de modo muy realista la \u2018locura\u2019 de Don Quijote<\/strong>. Se sobreentiende que cuando hablamos de la \u2018mente\u2019, \u2018locura\u2019, \u2018cordura\u2019, \u2018delirio\u2019, etc. de Don Quijote lo hacemos en sentido metaf\u00f3rico, por analog\u00eda o comparaci\u00f3n, porque como todo el mundo sabe los personajes literarios no padecen trastornos mentales, los padecen las personas de carne y hueso. <strong>Lo m\u00e1s que puede hacer un buen escritor es crear<\/strong> para alguno de sus personajes <strong>una \u2018locura\u2019 bien documentada, que se parezca a la de la realidad<\/strong>. \u00a1Y Cervantes sin duda lo hizo! Sus comentarios en \u00e9ste y otros muchos cap\u00edtulos lo demuestran.<\/p>\n<p>La \u2018locura\u2019 de Don Quijote se parece mucho a la que tienen las personas que en la vida real son diagnosticadas de un trastorno concreto: el <strong>trastorno de ideas delirantes persistentes<\/strong> (CIE-10, OMS, 1992), que en el \u00faltimo manual de la Asociaci\u00f3n Estadounidense de Psiquiatr\u00eda (DSM-5, APA, 2014) se denomina <strong>trastorno delirante<\/strong>. Es uno de los tipos de trastorno psic\u00f3tico que hay, junto a la esquizofrenia, etc. y suele aparecer en la edad media o tard\u00eda. En \u00e9l <strong>la cordura y la locura coexisten, a veces de forma sorprendente<\/strong>. La locura (entendida en sentido t\u00e9cnico como el juicio de realidad an\u00f3malo que genera trastornos perceptivos y \/ o ideas delirantes) solo se pone de manifiesto en el discurso verbal en relaci\u00f3n a un tema, o en ocasiones a m\u00e1s de uno. La cordura se manifiesta en cualquier otra cuesti\u00f3n distinta al tema o temas delirantes, y <strong>puede ser una cordura muy inteligente y culta, si culta y muy inteligente es la persona que padece el trastorno<\/strong> (la parte \u2018cuerda\u2019 de Don Quijote es culta y muy inteligente, porque as\u00ed es el creador literario que le da voz, Miguel de Cervantes). Hay descritos varios subtipos del trastorno seg\u00fan el contenido de las <strong>ideas delirantes<\/strong>. Las m\u00e1s frecuentes son las persecutorias o paranoicas, las celot\u00edpicas, las erotoman\u00edacas, las som\u00e1ticas y las <strong>de grandeza o megal\u00f3manas <\/strong>(que es el subtipo que tendr\u00eda Don Quijote, con su extravagante \u2018creencia delirante\u2019, \u2018idea delirante\u2019 o \u2018delirio\u2019 de ser un caballero andante como los de los libros de caballer\u00edas). Algunas personas, por ejemplo, creen que son Dios o Jesucristo. Es frecuente desarrollar un afecto disf\u00f3rico o irritable.<\/p>\n<p>Resulta muy curioso el conocimiento que hab\u00eda en la \u00e9poca, del que Cervantes nos informa, sobre <strong>el origen y la manera de tratar la enfermedad mental<\/strong>. La sobrina y el ama se encargan de cuidar durante todo ese mes a Don Quijote <em><strong>\u201cd\u00e1ndole a comer cosas confortativas y apropiadas para el coraz\u00f3n y el celebro, de donde proced\u00eda, seg\u00fan buen discurso, toda su mala ventura.\u201d<\/strong><\/em> En las notas al texto de este cap\u00edtulo, leemos: <em>\u201cSe recomendaba una dieta apropiada para corregir el exceso o mala proporci\u00f3n de alg\u00fan humor que pudiera afectar al temperamento o complexi\u00f3n y, consiguientemente, al cerebro. Cervantes menciona tambi\u00e9n el coraz\u00f3n porque, seg\u00fan la medicina de la \u00e9poca, hab\u00eda una comunicaci\u00f3n estrecha entre ambos \u00f3rganos: el coraz\u00f3n era la sede de la ira, la concupiscencia y otras potencias naturales que pod\u00edan perturbar el cerebro, por lo que era necesario confortarlo con una alimentaci\u00f3n adecuada.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Confortativos alimentos para el coraz\u00f3n y el \u2018celebro\u2019, reposo (el cura y el barbero encuentran a Don Quijote sentado en la cama con un bonete colorado toledano y una almilla verde) y una importante tercera \u2018medida terap\u00e9utica\u2019 que queda impl\u00edcita: Cervantes no menciona que durante ese tiempo Don Quijote volviese a leer o releer alg\u00fan libro de caballer\u00edas, por lo que su \u2018mente\u2019, su \u2018imaginaci\u00f3n\u2019, habr\u00edan permanecido alejadas de tales historias&#8230; \u00a1salvo que Cervantes se olvidase de decirlo! Esto en cuanto a la parte material y ps\u00edquica, porque tambi\u00e9n en la \u00e9poca exist\u00eda la creencia de una poderosa influencia religiosa directa sobre las enfermedades en general y las mentales en particular.<\/p>\n<p>Cuando todo esto fallaba, <strong>el destino de las personas con enfermedad mental era bien conocido<\/strong>:<\/p>\n<p><em><strong>\u201cEn la casa de los locos de Sevilla estaba un hombre a quien sus parientes hab\u00edan puesto all\u00ed por falto de juicio. Era graduado en c\u00e1nones por Osuna, pero aunque lo fuera por Salamanca, seg\u00fan opini\u00f3n de muchos, no dejara de ser loco.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>De esta forma empieza el cuento que relata el barbero pretendiendo ilustrar, con muy poco tacto, el estado en que ve a Don Quijote (precisamente en el manicomio de Toledo, llamado Casa del Nuncio, dej\u00f3 don \u00c1lvaro Tarfe al \u2018don quijote\u2019 ap\u00f3crifo de Avellaneda). Cervantes hace gala una vez m\u00e1s de su gran capacidad ir\u00f3nica al poner en boca del graduado por Osuna (que afirma no estar ya loco y logra convencer al capell\u00e1n enviado por el arzobispo para comprobarlo, pero que sigue est\u00e1ndolo) <strong>los remedios contra la locura<\/strong>:<\/p>\n<p><em><strong>\u201cNo sirvieron de nada para con el capell\u00e1n las prevenciones y advertimientos del retor para que dejase de llevarle. Obedeci\u00f3 el retor viendo ser orden del arzobispo, pusieron al licenciado sus vestidos, que eran nuevos y decentes, y como \u00e9l se vio vestido de cuerdo y desnudo de loco, suplic\u00f3 al capell\u00e1n que por caridad le diese licencia para ir a despedirse de sus compa\u00f1eros los locos (&#8230;) y llegado el licenciado a una jaula adonde estaba un loco furioso, aunque entonces sosegado y quieto, le dijo: \u00abHermano m\u00edo, mire si me manda algo, que me voy a mi casa, que ya Dios ha sido servido, por su infinita bondad y misericordia, sin yo merecerlo, de volverme mi juicio: ya estoy sano y cuerdo, que acerca del poder de Dios ninguna cosa es imposible. (&#8230;) Yo tendr\u00e9 cuidado de enviarle algunos regalos que coma, y c\u00f3malos en todo caso, que le hago saber que imagino, como quien ha pasado por ello, que todas nuestras locuras proceden de tener los est\u00f3magos vac\u00edos y los celebros llenos de aire.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>Un licenciado por Salamanca con seguridad no hubiese actuado de esa forma, saludando y despidi\u00e9ndose de sus compa\u00f1eros de <em><strong>\u201cla casa de los locos\u201d<\/strong><\/em>, sino que habr\u00eda salido pitando de all\u00ed. Al hacer esto, el de Osuna perdi\u00f3 su oportunidad:<\/p>\n<p><strong>\u201cTodas estas razones del licenciado escuch\u00f3 otro loco que estaba en otra jaula, frontero de la del furioso (&#8230;) \u00abMirad lo que dec\u00eds, licenciado, no os enga\u00f1e el diablo (&#8230;) sosegad el pie y estaos quedito en vuestra casa, y ahorrar\u00e9is la vuelta.\u00bb \u00abYo s\u00e9 que estoy bueno\u2013replic\u00f3 el licenciado\u2013\u00bb (&#8230;) \u00ab\u00bfT\u00fa libre, t\u00fa sano, t\u00fa cuerdo, y yo loco, y yo enfermo, y yo atado?\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El enfado de este segundo compa\u00f1ero deshizo los planes del de Osuna, pues afirm\u00f3 ser J\u00fapiter Tonante y no volver a llover m\u00e1s en tres a\u00f1os por la injusticia que se estaba cometiendo. A lo que el graduado en c\u00e1nones contest\u00f3 ante el capell\u00e1n y ante todos: <em><strong>\u00abNo tenga vuestra merced pena, se\u00f1or m\u00edo, ni haga caso de lo que este loco ha dicho, que si \u00e9l es J\u00fapiter y no quisiere llover, yo, que soy Neptuno, el padre y el dios de las aguas, llover\u00e9 todas las veces que se me antojare y fuere menester.\u00bb<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u00a1Un aut\u00e9ntico licenciado por Salamanca jam\u00e1s hubiese reconocido en ese momento y ante aquel p\u00fablico sus facultades!<\/p>\n<p><strong>La \u2018mente\u2019 de Don Quijote, la \u2018mente\u2019 creada por Cervantes para este personaje<\/strong>, es muy compleja porque a\u00fana dos grandes polaridades o dualidades. Dicho de otra forma, una doble dualidad simult\u00e1nea: 1) la <strong>\u2018dualidad psicopatol\u00f3gica\u2019<\/strong> entre \u2018cordura\u2019 y \u2018locura\u2019: una \u2018cordura\u2019 culta y muy inteligente, y una extravagante \u2018locura\u2019, y 2) la <strong>\u2018dualidad filos\u00f3fica\u2019<\/strong> entre platonismo y aristotelismo: entre una visi\u00f3n descriptiva, l\u00f3gica, realista del mundo (que coincide con su parte \u2018cuerda\u2019), y otra idealista, imaginaria, idealizada (que coincide con su \u2018locura\u2019). El tercer componente estructural relevante, el canto de la moneda que une y mezcla todo con gran naturalidad, dinamismo e ingenio, es el espl\u00e9ndido sentido del humor de Cervantes, su <b>maestr\u00eda ir\u00f3nica<\/b> que le convierte en uno de los mejores ironistas de la historia de la Literatura, y de la general.<\/p>\n<p><strong>Los ideales y valores que defiende Don Quijote<\/strong> (verdad, justicia, conocimiento, bondad, ayuda al pr\u00f3jimo, amor, belleza, etc.) son en esencia y fundamentalmente los <strong>ideales plat\u00f3nico-cristianos<\/strong>. El hecho de que Cervantes encarne estos grandes ideales en un personaje \u2018loco\u2019 puede hacer pensar que para \u00e9l eran en el fondo una enorme locura. \u00a1Hay que estar loco para pretender que el mundo sea bueno! La \u2018locura\u2019 de Don Quijote, y el <em>Quijote<\/em>, podr\u00edan interpretarse entonces como una monumental iron\u00eda respecto de la moral cristiana, una iron\u00eda que los censores religiosos y civiles de la \u00e9poca no supieron captar. Sin embargo, al hacer de esta <strong>\u2018locura idealista\u2019<\/strong> el tema principal del libro y la historia, al inculcarla en el personaje principal que poco a poco va contagi\u00e1ndola a su escudero y a todos, lector incluido, al tratarla en el texto con gran respeto pese a los repetidos fracasos del \u2018h\u00e9roe\u2019, cabe interpretar mejor que Cervantes la consideraba una \u2018locura\u2019 buena, una \u2018locura\u2019 incluso conveniente. Don Miguel y Don Quijote hacen muchas y excelentes reflexiones realistas a lo largo del libro, pero <strong>no es Arist\u00f3teles sino Plat\u00f3n quien inspira su m\u00e1s hondo pensamiento<\/strong>. \u00a1Al fin y al cabo se trata de una obra literaria, por fortuna no de un estudio cient\u00edfico!<\/p>\n<p>Preguntado por el barbero sobre el tama\u00f1o del gigante Morgante, contesta:<em><strong> \u201cEn esto de gigantes \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013 hay diferentes opiniones, si los ha habido o no en el mundo\u201d<\/strong><\/em>. El cervantista ingl\u00e9s, Edward C. Riley, se\u00f1ala con agudeza en la secci\u00f3n \u2018Lecturas del Quijote\u2019 del tomo complementario del <em>Quijote<\/em> de la RAE: <em>\u201cMuestra una gran discreci\u00f3n al dar su opini\u00f3n sobre la existencia hist\u00f3rica de los gigantes. Apoya su respuesta afirmativa con la autoridad de la Santa Escritura por una parte, y por otra con una prueba paleontol\u00f3gica.<\/em> <strong><em>DQ est\u00e1 m\u00e1s cuerdo que en la Primera parte.<\/em><\/strong>\u201d La argumentaci\u00f3n y razonamiento que hace ahora Don Quijote son impensables, en efecto, en el famos\u00edsimo cap\u00edtulo 8 de la Primera parte en el que arremete contra los molinos de viento creyendo que son gigantes (en ese momento, la efervescencia del \u2018delirio\u2019 y de la acci\u00f3n le lleva a tener adem\u00e1s lo que en terminolog\u00eda psicopatol\u00f3gica se llama una ilusi\u00f3n visual: denotar de manera err\u00f3nea la visi\u00f3n de un objeto del mundo real confundi\u00e9ndolo con otro de la fantas\u00eda; si hubiese visto gigantes en el vac\u00edo, en el aire, sin la presencia de alg\u00fan objeto real con el que confundirlos, esta alteraci\u00f3n perceptiva m\u00e1s grave se llama alucinaci\u00f3n visual). Riley apunta tambi\u00e9n que <strong>en la Segunda parte se produce un<\/strong> <b><i>\u201caumento del di\u00e1logo\u201d<\/i> y un<\/b> <strong><em>\u201critmo de la acci\u00f3n en general m\u00e1s pausado\u201d<\/em><\/strong>. Unas caracter\u00edsticas que podr\u00edan considerarse favorables para cierta toma de \u2018autoconciencia\u2019 por parte del personaje, y para su \u2018curaci\u00f3n\u2019 final. \u00a1Sobre todo teniendo en cuenta que en aquella \u00e9poca no hab\u00eda antipsic\u00f3ticos!<\/p>\n<p>En este cap\u00edtulo Don Quijote hace un <strong>bello discurso en defensa de los tiempos pasados<\/strong>, m\u00e1s nobles y felices (habitualmente se recuerdan as\u00ed por la selecci\u00f3n subjetiva que hace nuestra memoria), y en contra del tiempo presente, que suele ser m\u00e1s decepcionante. Un <em>\u201cpresente visto como edad de hierro\u201d<\/em>, se apunta en las notas al texto. El alegato hace pensar, pero hay otra \u2018edad de hierro\u2019 que no es la colectiva de la mitolog\u00eda cl\u00e1sica aludida por Don Quijote, y que en ocasiones sentimos con nostalgia: la personal, el d\u00eda a d\u00eda despu\u00e9s de haber dejado atr\u00e1s <strong>la \u2018edad de oro\u2019 de la infancia y la juventud<\/strong>.<\/p>\n<p><em><strong>\u201cS\u00f3lo me fatigo por dar a entender al mundo en el error en que est\u00e1 en no renovar en s\u00ed el felic\u00edsimo tiempo donde campeaba la orden de la andante caballer\u00eda. Pero no es merecedora la depravada edad nuestra de gozar tanto bien como el que gozaron las edades donde los andantes caballeros tomaron a su cargo y echaron sobre sus espaldas la defensa de los reinos, el amparo de las doncellas, el socorro de los hu\u00e9rfanos y pupilos, el castigo de los soberbios y el premio de los humildes. Los m\u00e1s de los caballeros que agora se usan, antes les crujen los damascos, los brocados y otras ricas telas de que se visten, que la malla con que se arman; ya no hay caballero que duerma en los campos, sujeto al rigor del cielo (&#8230;) Mas agora ya triunfa la pereza de la diligencia, la ociosidad del trabajo, el vicio de la virtud, la arrogancia de la valent\u00eda y la te\u00f3rica de la pr\u00e1ctica de las armas, que s\u00f3lo vivieron y resplandecieron en las edades del oro y en los andantes caballeros.\u201d<\/strong><\/em><\/p>\n<p>No obstante, el vaticinio que hace Don Quijote en este primer cap\u00edtulo contestando a su sobrina: <em><strong>\u201ccaballero andante he de morir\u201d<\/strong><\/em>, no se cumplir\u00e1 en el \u00faltimo.<\/p>\n<p>(<strong><em>De lo que el cura y el barbero pasaron con don Quijote cerca de su enfermedad<\/em><\/strong>. Quijote, II, 1, RAE, 2015).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Qu\u00e9 maravilla hubiese sido poder contar con el muy cuerdo y sereno juicio de Don Quijote para las pr\u00f3ximas Elecciones del d\u00eda 10 de noviembre de 2019! \u00a1Qu\u00e9 mesura aristot\u00e9lica, realista lucidez, l\u00f3gica sutil, llena de matices, y sabio, muy emp\u00e1tico, sentido com\u00fan en asuntos de rep\u00fablica y reinos, en materia pol\u00edtica y muchas otras [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/723"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=723"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/723\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":731,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/723\/revisions\/731"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}