{"id":852,"date":"2020-01-09T23:04:17","date_gmt":"2020-01-09T23:04:17","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=852"},"modified":"2020-01-10T12:07:29","modified_gmt":"2020-01-10T12:07:29","slug":"la-amistad-y-el-espejo-capitulo-12","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/01\/09\/la-amistad-y-el-espejo-capitulo-12\/","title":{"rendered":"La amistad y el espejo (cap\u00edtulo 12)"},"content":{"rendered":"<p>La acci\u00f3n y las aventuras propias de un caballero andante tardan mucho en llegar en esta Segunda parte. Vamos ya por el Cap\u00edtulo XII, y todav\u00eda no aparecen del todo en escena, no terminan de arrancar. La del cap\u00edtulo anterior de la carreta de los comediantes fue m\u00e1s bien una <em>aventura interruptus<\/em>. Una aventura sin combate ni gloria debido a los consejos de Sancho Panza, que continu\u00f3 socarr\u00f3n con Don Quijote, y a que el caballero tuvo tiempo de frenar a Rocinante al <strong>ver con muy \u2018realistas ojos\u2019<\/strong> c\u00f3mo el <strong>\u201cgallardo escuadr\u00f3n\u201d<\/strong> de actores, pie en tierra, se armaba de piedras para recibirle con una sopa contundente.<\/p>\n<p>Llegada la noche, caballero y escudero se cobijan bajo unos frondosos \u00e1rboles. Don Quijote trae de nuevo a pl\u00e1tica su <strong>gran afici\u00f3n por el teatro<\/strong>, del que elogia la <strong>capacidad que tiene para reflejar \u201cal vivo\u201d a las personas y al mundo<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>\u201c \u2013Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes \u00a0\u2013<\/strong><strong>respondi\u00f3 Sancho Panza\u2013 fueron de oro puro, sino de oropel o hoja de lata.<\/strong><br \/>\n<strong>\u2013As\u00ed es verdad \u2013replic\u00f3 don Quijote\u2013, porque no fuera acertado que los atav\u00edos de la comedia fueran finos, sino fingidos y aparentes, como lo es la mesma comedia, con la cual quiero, Sancho, que est\u00e9s bien, teni\u00e9ndola en tu gracia, y por el mismo consiguiente a los que las representan y a los que las componen, porque todos son instrumentos de hacer un gran bien a la rep\u00fablica, poni\u00e9ndonos un espejo a cada paso delante, donde se veen al vivo las acciones de la vida humana, y ninguna comparaci\u00f3n hay que m\u00e1s al vivo nos represente lo que somos y lo que habemos de ser como la comedia y los comediantes; si no, dime: \u00bfno has visto t\u00fa representar alguna comedia adonde se introducen reyes, emperadores y pont\u00edfices, caballeros, damas y otros diversos personajes? Uno hace el rufi\u00e1n, otro el embustero, \u00e9ste el mercader, aqu\u00e9l el soldado, otro el simple discreto, otro el enamorado simple; y acabada la comedia y desnud\u00e1ndose de los vestidos della, quedan todos los recitantes iguales.<\/strong><br \/>\n<strong>\u2013S\u00ed he visto \u2013respondi\u00f3 Sancho.<\/strong><br \/>\n<strong>\u2013Pues lo mesmo \u2013dijo don Quijote\u2013 acontece en la comedia y trato deste mundo, donde unos hacen los emperadores, otros los pont\u00edfices, y finalmente todas cuantas figuras se pueden introducir en una comedia; pero en llegando al fin, que es cuando se acaba la vida, a todos les quita la muerte las ropas que los diferenciaban, y quedan iguales en la sepultura.<\/strong><br \/>\n<strong>\u2013Brava comparaci\u00f3n \u2013dijo Sancho\u2013, aunque no tan nueva que yo no la haya o\u00eddo muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio, y en acab\u00e1ndose el juego todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.<\/strong><br \/>\n<strong>\u2013Cada d\u00eda, Sancho \u2013dijo don Quijote\u2013, te vas haciendo menos simple y m\u00e1s discreto.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Sancho Panza se viene arriba, y utiliza a continuaci\u00f3n unas palabras ret\u00f3ricas y afectadas que hacen re\u00edr a Don Quijote.<\/p>\n<p><strong>\u201cPuesto que todas o las m\u00e1s veces que Sancho quer\u00eda hablar de oposici\u00f3n y a lo cortesano <\/strong>[hablar de oposici\u00f3n: \u2018hablar doctamente, como un catedr\u00e1tico\u2019, nota al texto]<strong> acababa su raz\u00f3n con despe\u00f1arse del monte de su simplicidad al profundo de su ignorancia; y en lo que \u00e9l se mostraba m\u00e1s elegante y memorioso era en traer refranes, viniesen o no viniesen a pelo de lo que trataba, como se habr\u00e1 visto y se habr\u00e1 notado en el discurso desta historia.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Disponi\u00e9ndose Sancho a dormir, antes <strong>dio a Rocinante y al rucio \u201cla misma libertad\u201d<\/strong> para que pudiesen pastar a sus anchas. Entonces el narrador saca a colaci\u00f3n el <strong>important\u00edsimo tema de la amistad\u2026 \u00a1entre el rucio y Rocinante!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u201cCuya amistad d\u00e9l y de Rocinante fue tan \u00fanica y tan trabada, que hay fama, por tradici\u00f3n de padres a hijos, que el autor desta verdadera historia hizo particulares cap\u00edtulos della, mas que, por guardar la decencia y decoro que a tan heroica historia se debe, no los puso en ella, puesto que algunas veces se descuida deste su prosupuesto y escribe que as\u00ed como las dos bestias se juntaban, acud\u00edan a rascarse el uno al otro, y que, despu\u00e9s de cansados y satisfechos, cruzaba Rocinante el pescuezo sobre el cuello del rucio (que le sobraba de la otra parte m\u00e1s de media vara) y, mirando los dos atentamente al suelo, se sol\u00edan estar de aquella manera tres d\u00edas, a lo menos todo el tiempo que les dejaban o no les compel\u00eda la hambre a buscar sustento. Digo que dicen que dej\u00f3 el autor escrito que los hab\u00eda comparado en la amistad a la que tuvieron Niso y Eur\u00edalo, y P\u00edlades y Orestes; y si esto es as\u00ed, se pod\u00eda echar de ver, para universal admiraci\u00f3n, cu\u00e1n firme debi\u00f3 ser la amistad destos dos pac\u00edficos animales, y para confusi\u00f3n de los hombres, que tan mal saben guardarse amistad los unos a los otros. Por esto se dijo: No hay amigo para amigo: las ca\u00f1as se vuelven lanzas; y el otro que cant\u00f3: De amigo a amigo, la chinche, etc. Y no le parezca a alguno que anduvo el autor algo fuera de camino en haber comparado la amistad destos animales a la de los hombres, que de las bestias han recebido muchos advertimientos los hombres y aprendido muchas cosas de importancia, como son, de las cig\u00fce\u00f1as, el cristel<\/strong> [\u2018jeringa para administrar enemas, lavativa\u2019, nota]<strong>; de los perros, el v\u00f3mito<\/strong> [por metonimia, \u2018hierbas que sirven de purga en el empacho\u2019, nota]<strong> y el agradecimiento; de las grullas, la vigilancia; de las hormigas, la providencia; de los elefantes, la honestidad, y la lealtad, del caballo. Finalmente Sancho se qued\u00f3 dormido al pie de un alcornoque, y don Quijote, dormitando al de una robusta encina.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Cervantes, igual que hizo en el cap\u00edtulo anterior opinando sobre el mundo, lo hace ahora con el mismo <strong>escepticismo respecto de la amistad humana<\/strong>. Pone a los animales, a Rocinante y al rucio, como ejemplo de gran amistad. Y de los hombres dice que no saben guardarla. Menciona un refr\u00e1n: <strong>\u00abDe amigo a amigo, chinche en el ojo\u00bb<\/strong>. Y cita dos versos de un romance nuevo (notas al texto): <strong>\u00abNo hay amigo para amigo: las ca\u00f1as se vuelven lanzas\u00bb<\/strong>. \u00a1Tremendo! Muy cruda reflexi\u00f3n cervantina. Los seres humanos sabemos mal guardar la amistad, y muchas veces valorarla.<\/p>\n<p>Cide Hamete Benengeli, autor ar\u00e1bigo de esta historia, el narrador del cap\u00edtulo, y Cervantes, mantienen una actitud preventiva sobre las relaciones de amistad que tanto han elogiado, e incluso idealizado, otros autores y escritores cl\u00e1sicos. De hecho, los tres coinciden en reservar para los cuadr\u00fapedos, no para los humanos, la comparaci\u00f3n con las amistades proverbiales cantadas por Esquilo y Eur\u00edpides (Orestes y P\u00edlades), y por Virgilio en la Eneida (Niso y Eur\u00edalo).<\/p>\n<p><strong>Las referencias directas que hace Cervantes sobre la amistad humana recuerdan m\u00e1s a Oscar Wilde<\/strong>: <strong>\u00abLos verdaderos amigos son los que te apu\u00f1alan de frente\u00bb<\/strong>. Y tambi\u00e9n nos recuerdan bastante a don Oscar las referencias indirectas sobre la amistad entre las cabalgaduras: 1) que el autor ar\u00e1bigo no quiera poner algunos cap\u00edtulos escritos de la particular relaci\u00f3n entre Rocinante y el rucio, <strong>\u201cpor guardar la decencia y decoro que a tan heroica historia se debe\u201d<\/strong>, 2) que con frecuencia se junten y rasquen el uno al otro, hasta quedar cansados y satisfechos, y 3) comparar su relaci\u00f3n con la de los <strong>cuatro j\u00f3venes greco-latinos<\/strong>, quiz\u00e1 m\u00e1s expl\u00edcita en Virgilio entre el adolescente Eur\u00edalo y Niso.<\/p>\n<p>Al poco de estar <strong>\u201cdormitando\u201d<\/strong> Don Quijote y <strong>\u201cdurmiendo\u201d<\/strong> Sancho Panza, se acercan en plena noche a los \u00e1rboles dos personas: el <strong>Caballero de los Espejos<\/strong> o <strong>Caballero del Bosque<\/strong>, un caballero enamorado como todos los andantes, <strong>\u201clamentador\u201d<\/strong> e int\u00e9rprete de <strong>\u201cla\u00fad o vig\u00fcela\u201d<\/strong>, del n\u00famero de <strong>\u201clos afligidos\u201d<\/strong>, no de <strong>\u201clos contentos\u201d<\/strong> [reminiscencia de Garcilaso, nota al texto], n\u00famero del que tambi\u00e9n declara formar parte Don Quijote; y su escudero. Lo que hicieron los cuatro, caballeros y escuderos, pronto se ver\u00e1.<\/p>\n<p>(<strong><em>De la estra\u00f1a aventura que le sucedi\u00f3 al valeroso don Quijote con el bravo Caballero de los Espejos<\/em><\/strong>. Quijote, II, 12, RAE, 2015)<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La acci\u00f3n y las aventuras propias de un caballero andante tardan mucho en llegar en esta Segunda parte. Vamos ya por el Cap\u00edtulo XII, y todav\u00eda no aparecen del todo en escena, no terminan de arrancar. La del cap\u00edtulo anterior de la carreta de los comediantes fue m\u00e1s bien una aventura interruptus. 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