{"id":860,"date":"2020-01-16T19:53:18","date_gmt":"2020-01-16T19:53:18","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=860"},"modified":"2020-01-31T21:38:49","modified_gmt":"2020-01-31T21:38:49","slug":"amor-ambicion-y-trabajo-capitulo-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/01\/16\/amor-ambicion-y-trabajo-capitulo-13\/","title":{"rendered":"Amor, ambici\u00f3n, trabajo (cap\u00edtulo 13)"},"content":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de la inesperada llegada de los nuevos supuestos caballero andante y escudero, <strong>los cuatro entran en pl\u00e1ticas nocturnas<\/strong>. Los escuderos se ponen a hablar de las penalidades de su trabajo, en las que insiste mucho \u2013no sabemos todav\u00eda con qu\u00e9 intenci\u00f3n\u2013 el del Bosque.<\/p>\n<p><strong>\u201cDivididos estaban caballeros y escuderos, \u00e9stos cont\u00e1ndose sus vidas y aqu\u00e9llos sus amores, pero la historia cuenta primero el razonamiento de los mozos y luego prosigue el de los amos, y, as\u00ed, dice que, apart\u00e1ndose un poco dellos, el del Bosque dijo a Sancho: <\/strong><br \/>\n<strong>\u2013Trabajosa vida es la que pasamos y vivimos, se\u00f1or m\u00edo, estos que somos escuderos de caballeros andantes: en verdad que comemos el pan en el sudor de nuestros rostros, que es una de las maldiciones que ech\u00f3 Dios a nuestros primeros padres.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Sancho Panza est\u00e1 de acuerdo en lo dif\u00edcil y penoso del trabajo de escudero, y el del Bosque prosigue con su estrategia.<\/p>\n<p><strong>\u201c\u2013Todo eso se puede llevar y conllevar \u2013dijo el del Bosque\u2013 con la esperanza que tenemos del premio; porque si demasiadamente no es desgraciado el caballero andante a quien un escudero sirve, por lo menos a pocos lances se ver\u00e1 premiado con un hermoso gobierno de cualque \u00ednsula o con un condado de buen parecer. <\/strong><br \/>\n<strong>\u2013Yo \u2013replic\u00f3 Sancho\u2013 ya he dicho a mi amo que me contento con el gobierno de alguna \u00ednsula, y \u00e9l es tan noble y tan liberal, que me le ha prometido muchas y diversas veces. (&#8230;)<\/strong><br \/>\n<strong>\u2013Pues en verdad que lo yerra vuesa merced \u2013dijo el del Bosque\u2013, a causa que los gobiernos insulanos no son todos de buena data. Algunos hay torcidos, algunos pobres, algunos malenc\u00f3nicos, y, finalmente, el m\u00e1s erguido y bien dispuesto trae consigo una pesada carga de pensamientos y de incomodidades, que pone sobre sus hombros el desdichado que le cupo en suerte. Harto mejor ser\u00eda que los que profesamos esta maldita servidumbre nos retir\u00e1semos a nuestras casas, y all\u00ed nos entretuvi\u00e9semos en ejercicios m\u00e1s suaves, como si dij\u00e9semos cazando o pescando, que \u00bfqu\u00e9 escudero hay tan pobre en el mundo, a quien le falte un roc\u00edn y un par de galgos y una ca\u00f1a de pescar, con que entretenerse en su aldea?<\/strong><\/p>\n<p>Sancho le explica que no tiene roc\u00edn, pero que su jumento <strong>\u201cvale dos veces m\u00e1s\u201d<\/strong> que el caballo de su amo, y es <strong>\u201crucio\u201d<\/strong> de color (\u2018pardo claro\u2019; nota al texto).<\/p>\n<p><strong>\u201c\u2013Real y verdaderamente \u2013respondi\u00f3 el del Bosque\u2013, se\u00f1or escudero, que tengo propuesto y determinado de dejar estas borracher\u00edas destos caballeros y retirarme a mi aldea, y criar mis hijitos, que tengo tres como tres orientales perlas.<\/strong><br \/>\n<strong>\u00a0\u2013Dos tengo yo \u2013dijo Sancho\u2013, que se pueden presentar al papa en persona, especialmente una muchacha, a quien cr\u00edo para condesa, si Dios fuere servido, aunque a pesar de su madre.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Y a continuaci\u00f3n se sincera por completo sobre los <strong>intereses econ\u00f3micos<\/strong> que le han hecho salir con Don Quijote una vez m\u00e1s. A\u00f1adiendo a la <strong>\u201cesperanza del premio\u201d<\/strong> del gobierno de una \u00ednsula, y hacer de Sanchica condesa, esta otra:<\/p>\n<p><strong>\u201c\u2013Ruego yo a Dios me saque de pecado mortal, que lo mesmo ser\u00e1 si me saca deste peligroso oficio de escudero, en el cual he incurrido segunda vez, cebado y enga\u00f1ado de una bolsa con cien ducados que me hall\u00e9 un d\u00eda en el coraz\u00f3n de Sierra Morena, y el diablo me pone ante los ojos aqu\u00ed, all\u00ed, ac\u00e1 no, sino acull\u00e1, un talego lleno de doblones <\/strong>[moneda de oro, una de las de mayor valor; nota al texto]<strong>, que me parece que a cada paso le toco con la mano y me abrazo con \u00e9l y lo llevo a mi casa, y echo censos y fundo rentas y vivo como un pr\u00edncipe; y el rato que en esto pienso se me hacen f\u00e1ciles y llevaderos cuantos trabajos padezco con este mentecato de mi amo, de quien s\u00e9 que tiene m\u00e1s de loco que de caballero.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>\u00a1Poderoso caballero es don Dinero!<br \/>\n\u00a1En otra caza, en otra pesca, est\u00e1 la \u2018mente\u2019 de Sancho!<\/p>\n<p><strong>\u00a1Poder y dinero, dinero y poder!<\/strong><\/p>\n<p>Antiguas, viejas, muy conocidas ambiciones del ser humano. Ambiciones que poseen tanto quienes nacen teniendo de uno o de ambos ya por familia, como quienes nacen y viven careciendo de los dos, que en esto casi todos se igualan. <strong>Sancho Panza no es distinto en sus ambiciones, y lo reconoce<\/strong>. Con esta nueva declaraci\u00f3n expl\u00edcita de sus intereses materiales, y con lo que piensa sobre su amo, <strong>vuelve a distanciarse de la posibilidad de tener un \u2018delirio compartido\u2019 con Don Quijote<\/strong>, una idealista <em>folie \u00e0 deux<\/em>.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de reconocer abiertamente sus deseos mundanos, y ante la insistencia del escudero del Caballero del Bosque en dejar el trabajo, las aventuras, y regresar a su aldea, Sancho hace de pronto una <strong>inesperada y emocionante declaraci\u00f3n de amor, de profundo afecto<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>\u201c\u2013Mas si es verdad lo que com\u00fanmente se dice, que el tener compa\u00f1eros en los trabajos suele servir de alivio en ellos, con vuestra merced podr\u00e9 consolarme, pues sirve a otro amo tan tonto como el m\u00edo. <\/strong><br \/>\n<strong>\u2013Tonto, pero valiente \u2013respondi\u00f3 el del Bosque\u2013, y m\u00e1s bellaco que tonto y que valiente. <\/strong><br \/>\n<strong>\u2013Eso no es el m\u00edo \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013, digo, que no tiene nada de bellaco, antes tiene una alma como un c\u00e1ntaro: no sabe hacer mal a nadie, sino bien a todos, ni tiene malicia alguna; un ni\u00f1o le har\u00e1 entender que es de noche en la mitad del d\u00eda, y por esta sencillez le quiero como a las telas de mi coraz\u00f3n, y no me ama\u00f1o a dejarle, por m\u00e1s disparates que haga.\u201d<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1\u00a1Sancho Panza quiere a Don Quijote!!<\/strong><\/p>\n<p>Y tampoco le importa reconocerlo. Por no tener nada de bellaco, por intentar hacer bien a todos, por no saber hacer mal, por carecer de malicia, por su sencillez. Le quiere porque <strong>el hidalgo Alonso Quijano, aunque \u2018loco\u2019, tiene unas cualidades humanas de las que carece el criado<\/strong>, pero que \u00e9ste admira. <strong>Sancho es ignorante por su humilde condici\u00f3n de labrador, pero no es sencillo, es p\u00edcaro<\/strong>. \u00a1Y tiene demostrados no pocos asomos de malicia y bellaquer\u00eda! La declaraci\u00f3n de amor que hace en este cap\u00edtulo es muy distinta a la ret\u00f3rica y fantasiosa de los caballeros andantes hacia sus plat\u00f3nicas damas. La suya es una <strong>\u2018declaraci\u00f3n real\u2019<\/strong>, una <strong>\u2018emoci\u00f3n real\u2019<\/strong>, sentida hacia una \u2018persona real\u2019 de su mundo, un paisano y convecino. Una \u2018persona\u2019 a la que compartiendo por los caminos azar y riesgo, muchas penas y pocas alegr\u00edas, largas pl\u00e1ticas, d\u00eda y noche, ha cogido un gran cari\u00f1o por ser como es. M\u00e1s hondo y m\u00e1s all\u00e1 de todos los disparates debidos a su pintoresco \u2018delirio\u2019, le quiere como a s\u00ed mismo, como a las telas de su propio coraz\u00f3n. <strong>La declaraci\u00f3n de amor de Sancho Panza por Don Quijote es conmovedora<\/strong>. Y este <strong>breve momento, uno de los m\u00e1s emocionantes del <em>Quijote<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p><strong>\u201c\u2013Por mi fe, hermano \u2013replic\u00f3 el del Bosque\u2013, que yo no tengo hecho el est\u00f3mago a tagarninas, ni a piru\u00e9tanos, ni a ra\u00edces de los montes. All\u00e1 se lo hayan con sus opiniones y leyes caballerescas nuestros amos, y coman lo que ellos mandaren; fiambreras traigo, y esta bota colgando del arz\u00f3n de la silla, por s\u00ed o por no, y es tan devota m\u00eda y qui\u00e9rola tanto, que pocos ratos se pasan sin que la d\u00e9 mil besos y mil abrazos.<\/strong><br \/>\n<strong>\u00a0\u00a0 Y diciendo esto se la puso en las manos a Sancho, el cual, empin\u00e1ndola, puesta a la boca, estuvo mirando las estrellas un cuarto de hora.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>(<strong><em>Donde se prosigue la aventura del Caballero del Bosque, con el discreto, nuevo y suave coloquio que pas\u00f3 entre los dos escuderos<\/em><\/strong>. Quijote, II, 13. RAE, 2015)<\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de la inesperada llegada de los nuevos supuestos caballero andante y escudero, los cuatro entran en pl\u00e1ticas nocturnas. 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