{"id":896,"date":"2020-02-14T22:35:32","date_gmt":"2020-02-14T22:35:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=896"},"modified":"2020-02-28T21:34:54","modified_gmt":"2020-02-28T21:34:54","slug":"el-leon-capitulo-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/02\/14\/el-leon-capitulo-17\/","title":{"rendered":"El le\u00f3n; y la leona (cap\u00edtulo 17)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Este es el momento en que la vida de Don Quijote corre m\u00e1s peligro en toda su historia. El momento del mayor acto de valent\u00eda, el m\u00e1s sorprendente, gratuito y disparatado, su m\u00e1ximo momento \u2018heroico\u2019. Y una de las pocas veces, descontando la parte final de la novela en la que el hidalgo Alonso Quijano recupera la \u2018cordura\u2019, que escuchamos al caballero andante hacer reflexiones que demuestran cierto grado de autoconciencia del significado \u2018real\u2019 de la conducta que tiene, y por tanto cierta autocr\u00edtica parcial de su \u2018locura\u2019. Vayamos por partes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Dos leones enjaulados circulando por La Mancha en una carreta ofrecen de entrada al lector una imagen no poco surrealista. Sin embargo, es frecuente que el rey de la selva aparezca en los libros de caballer\u00edas, por ejemplo en el Belian\u00eds de Olivia, el Palmer\u00edn de Grecia y el Amad\u00eds de Gaula, seg\u00fan nos informa el cervantista, Randolph D. Pope (Quijote. <em>Lecturas del Quijote<\/em>). \u201cEl le\u00f3n forma parte de numerosas historias que demuestran la audacia, bondad, nobleza o inocencia de las personas que los confrontan y vencen o domestican. (&#8230;) El le\u00f3n figura como un medio de realzar el valor del h\u00e9roe.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Don Quijote, que sabe perfectamente esto, y que realiza sus actos guiado por la \u2018l\u00f3gica\u2019 de los libros de caballer\u00edas, no puede dejar pasar lo que para \u00e9l es una oportunidad de oro. Las ideas delirantes siguen en su desarrollo cierta l\u00f3gica interna que permite comprenderlas mejor. Esta \u2018l\u00f3gica del delirio\u2019 se debe a que las personas que deliran pueden aplicar la parte de su l\u00f3gica y capacidad de deducci\u00f3n no afectadas, normales, a la creencia irreal delirante que tienen. Se produce as\u00ed un funcionamiento cognitivo mixto, al mismo tiempo funcional y an\u00f3malo, l\u00f3gico e il\u00f3gico. Despu\u00e9s de vencer en singular combate al Caballero de los Espejos, enfrentarse ahora a los dos hambrientos leones (un le\u00f3n y una leona, para ser exactos) que desde Or\u00e1n, desde Argelia, env\u00edan como regalo al rey, Su Majestad, de tama\u00f1o tal que \u201cno han pasado mayores, ni tan grandes, de \u00c1frica a Espa\u00f1a jam\u00e1s\u201d, le confirmar\u00eda de inmediato como el m\u00e1s valiente caballero andante de todos los tiempos. Pensado, dicho y hecho.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013\u00bfLeoncitos a m\u00ed? \u00bfA m\u00ed leoncitos, y a tales horas? Pues \u00a1por Dios que han de ver esos se\u00f1ores que ac\u00e1 los env\u00edan si soy yo hombre que se espanta de leones! Apeaos, buen hombre, y pues sois el leonero, abrid esas jaulas y echadme esas bestias fuera, que en mitad desta campa\u00f1a les dar\u00e9 a conocer qui\u00e9n es don Quijote de la Mancha.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">De nada sirven los advertimientos del leonero y del carretero de ser las fieras propiedad del rey, ni el aristot\u00e9lico razonamiento del hidalgo del Verde Gab\u00e1n: \u201cla valent\u00eda que se entra en la juridici\u00f3n de la temeridad, m\u00e1s tiene de locura que de fortaleza\u201d, ni siquiera las l\u00e1grimas de Sancho Panza, que de \u00e9sta da ya por muerto a su amo. Don Quijote despacha sin contemplaciones al Verde: \u201cV\u00e1yase vuesa merced, se\u00f1or hidalgo \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013, a entender con su perdig\u00f3n manso y con su hur\u00f3n atrevido, y deje a cada uno hacer su oficio. \u00c9ste es el m\u00edo, y yo s\u00e9 si vienen a m\u00ed o no estos se\u00f1ores leones.\u201d Al de lo Verde \u201cno le pareci\u00f3 cordura tomarse con un loco, que ya se lo hab\u00eda parecido de todo punto don Quijote\u201d. Prev\u00e9 el caballero andante su posible muerte, y advierte a Sancho que se presente a Dulcinea, no le dice m\u00e1s. Picando el hidalgo su yegua, Sancho su rucio y el carretero a sus mulas, todos salen pitando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Solo, a pie, desenvainando lentamente la espada, ah\u00ed est\u00e1 Don Quijote, frente a la jaula abierta del le\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013El cual pareci\u00f3 de grandeza extraordinaria y de espantable y fea catadura. Lo primero que hizo fue revolverse en la jaula donde ven\u00eda echado y tender la garra y desperezarse todo; abri\u00f3 luego la boca y bostez\u00f3 muy despacio, y con casi dos palmos de lengua que sac\u00f3 fuera se despolvore\u00f3 los ojos y se lav\u00f3 el rostro. Hecho esto, sac\u00f3 la cabeza fuera de la jaula y mir\u00f3 a todas partes con los ojos hechos brasas, vista y adem\u00e1n para poner espanto a la misma temeridad. S\u00f3lo don Quijote lo miraba atentamente, deseando que saltase ya del carro y viniese con \u00e9l a las manos, entre las cuales pensaba hacerle pedazos. Hasta aqu\u00ed lleg\u00f3 el estremo de su jam\u00e1s vista locura. Pero el generoso le\u00f3n, m\u00e1s comedido que arrogante, no haciendo caso de ni\u00f1er\u00edas ni de bravatas, despu\u00e9s de haber mirado a una y otra parte, como se ha dicho, volvi\u00f3 las espaldas y ense\u00f1\u00f3 sus traseras partes a don Quijote, y con gran flema y remanso se volvi\u00f3 a echar en la jaula.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201cLa actitud del le\u00f3n es contraria \u2013y por tanto par\u00f3dica\u2013 de la que marca la tradici\u00f3n \u00e9pica, en la que lo m\u00e1s corriente es que se humille ante el adalid.\u201d (Nota al texto).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Par\u00f3dica en muy sobresaliente grado de humor, al atribuirle templado car\u00e1cter, exquisita educaci\u00f3n, m\u00e1s comedimiento que arrogancia, generosidad, estoica flema, y sobrada madurez para no dejarse llevar de bravatas ni de ni\u00f1er\u00edas, todo lo cual queda indubitadamente claro con la ense\u00f1anza ulterior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Sin embargo, en su <em>Vida de Don Quijote y Sancho<\/em> (1905), Unamuno interpreta el episodio de forma muy distinta:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u00a1Ah, condenado Cide Hamete Benengeli, o quienquiera que fuese el que escribi\u00f3 tal haza\u00f1a, y cu\u00e1n menguadamente la entendiste! No parece sino que al narrarla te soplaba al o\u00eddo el envidioso bachiller Sans\u00f3n Carrasco. No, no fue as\u00ed, sino lo que en verdad pas\u00f3 es que el le\u00f3n se espant\u00f3 o se avergonz\u00f3 m\u00e1s bien al ver la fiereza de nuestro caballero, pues Dios permite que las fieras sientan m\u00e1s al vivo que los hombres la presencia del poder incontrastable de la fe. (&#8230;) Cuando el Caballero top\u00f3 al azar de los caminos con el le\u00f3n aqu\u00e9l fue, sin duda alguna, porque Dios se lo enviaba a \u00e9l, y su fort\u00edsima fe le hizo decir que \u00e9l sab\u00eda si iban o no a \u00e9l aquellos se\u00f1ores leones. (&#8230;) Y Dios quiso, sin duda, probar la fe y obediencia de Don Quijote como hab\u00eda probado las de Abraham mand\u00e1ndole subir al monte Moria a sacrificar a su hijo.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">En perfecta sinton\u00eda con el \u2018acto heroico\u2019 m\u00e1s extremo que realiza el caballero andante, el Rector de la Universidad de Salamanca hace la interpretaci\u00f3n quiz\u00e1 m\u00e1s extrema del ideal de hero\u00edsmo m\u00edstico-religioso que para \u00e9l representa Don Quijote. En interpretaciones de este tipo tambi\u00e9n se puede creer en el siglo XXI, como es natural. O no creer&#8230; como en el XX.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Don Quijote insiste al leonero que azuce e irrite al le\u00f3n para que salga de la jaula, pero se convence de lo contrario:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Eso no har\u00e9 yo \u2013respondi\u00f3 el leonero\u2013, porque si yo le instigo, el primero a quien har\u00e1 pedazos ser\u00e1 a m\u00ed mismo. Vuesa merced, se\u00f1or caballero, se contente con lo hecho, que es todo lo que puede decirse en g\u00e9nero de valent\u00eda, y no quiera tentar segunda fortuna. El le\u00f3n tiene abierta la puerta: en su mano est\u00e1 salir o no salir; pero pues no ha salido hasta ahora, no saldr\u00e1 en todo el d\u00eda. La grandeza del coraz\u00f3n de vuesa merced ya est\u00e1 bien declarada; ning\u00fan bravo peleante, seg\u00fan a m\u00ed se me alcanza, est\u00e1 obligado a m\u00e1s que a desafiar a su enemigo y esperarle en campa\u00f1a; y si el contrario no acude, en \u00e9l se queda la infamia y el esperante gana la corona del vencimiento.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Cerrada pues la jaula y de vuelta los huidos personajes, Don Quijote pide a Sancho que para despedirse d\u00e9 al leonero y al carretero dos escudos. El leonero promete contar todo lo ocurrido en la corte al mismo rey, y Don Quijote dice que le presente con el nombre que piensa adoptar en adelante, el Caballero de los Leones. Finalmente, caballero, escudero e hidalgo del Verde Gab\u00e1n, siguen su camino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201cEn todo este tiempo no hab\u00eda hablado palabra don Diego de Miranda, todo atento a mirar y a notar los hechos y palabras de don Quijote, pareci\u00e9ndole que era un cuerdo loco y un loco que tiraba a cuerdo. No hab\u00eda a\u00fan llegado a su noticia la primera parte de su historia, que si la hubiera le\u00eddo cesara la admiraci\u00f3n en que lo pon\u00edan sus hechos y sus palabras, pues ya supiera el g\u00e9nero de su locura; pero como no la sab\u00eda, ya le ten\u00eda por cuerdo y ya por loco, porque lo que hablaba era concertado, elegante y bien dicho, y lo que hac\u00eda, disparatado, temerario y tonto.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Cervantes nos sorprende a continuaci\u00f3n otorgando al personaje de Don Quijote una autoconciencia sobre sus actos, una autocr\u00edtica, que no se produce en los trastornos psic\u00f3ticos delirantes del mundo real salvo cuando, por efecto habitualmente del tratamiento farmacol\u00f3gico, empiezan a mejorar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201cDestas imaginaciones y deste soliloquio le sac\u00f3 don Quijote, dici\u00e9ndole: <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013\u00bfQui\u00e9n duda, se\u00f1or don Diego de Miranda, que vuestra merced no me tenga en su opini\u00f3n por un hombre disparatado y loco? Y no ser\u00eda mucho que as\u00ed fuese, porque mis obras no pueden dar testimonio de otra cosa. Pues, con todo esto, quiero que vuestra merced advierta que no soy tan loco ni tan menguado como debo de haberle parecido. (&#8230;) Yo, pues, como me cupo en suerte ser uno del n\u00famero de la andante caballer\u00eda, no puedo dejar de acometer todo aquello que a m\u00ed me pareciere que cae debajo de la juridici\u00f3n de mis ejercicios; y, as\u00ed, el acometer los leones que ahora acomet\u00ed derechamente me tocaba, puesto que conoc\u00ed ser temeridad esorbitante, porque bien s\u00e9 lo que es valent\u00eda, que es una virtud que est\u00e1 puesta entre dos estremos viciosos, como son la cobard\u00eda y la temeridad: pero menos mal ser\u00e1 que el que es valiente toque y suba al punto de temerario que no que baje y toque en el punto de cobarde, que as\u00ed como es m\u00e1s f\u00e1cil venir el pr\u00f3digo a ser liberal que el avaro, as\u00ed es m\u00e1s f\u00e1cil dar el temerario en verdadero valiente que no el cobarde subir a la verdadera valent\u00eda; y en esto de acometer aventuras, cr\u00e9ame vuesa merced, se\u00f1or don Diego, que antes se ha de perder por carta de m\u00e1s que de menos, porque mejor suena en las orejas de los que lo oyen \u00abel tal caballero es temerario y atrevido\u00bb que no \u00abel tal caballero es t\u00edmido y cobarde\u00bb.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Inesperada, pragm\u00e1tica y aristot\u00e9lica reflexi\u00f3n y autoconciencia de Don Quijote, que no sabemos si Cervantes pone en su boca en este momento con intenci\u00f3n de dar mayor complejidad al personaje o solo por la necesidad de continuar la historia, para que el hidalgo del Verde Gab\u00e1n, a pesar de la extremosa \u2018locura\u2019 a la que acaba de asistir como \u201coyente\u201d, pueda mantener con verosimilitud narrativa la invitaci\u00f3n de ir a su casa hecha en el cap\u00edtulo anterior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Donde descansar\u00e1 vuestra merced del pasado trabajo, que si no ha sido del cuerpo, ha sido del esp\u00edritu, que suele tal vez redundar en cansancio del cuerpo.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013Tengo el ofrecimiento a gran favor y merced, se\u00f1or don Diego \u2013respondi\u00f3 don Quijote.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Lo que en este cap\u00edtulo empieza con una burla muy gruesa, el estrujamiento y chorreo por toda su cara de los requesones que Sancho hab\u00eda comprado a los pastores y dejado en la celada de Don Quijote, termina de manera muy distinta. Esta combinaci\u00f3n, este c\u00f3ctel de grosor y sutileza (en todos los sentidos, no s\u00f3lo en el del humor), pocos escritores han sabido prepararlo y servirlo en un punto tan alto de contraste como Cervantes. James Joyce y Shakespeare, tambi\u00e9n, tambi\u00e9n.<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">La gran olvidada en el relato de la mayor haza\u00f1a de Don Quijote, la haza\u00f1a m\u00e1s peligrosa y \u2018heroica\u2019, es la leona de la segunda jaula. No sabemos por qu\u00e9, pero todos se olvidan de ella: Cide Hamete Benengeli, Cervantes, Unamuno, los cervantistas&#8230; y el mism\u00edsimo Don Quijote, que en un principio hab\u00eda hecho declaraci\u00f3n y prop\u00f3sito de enfrentarse no a una, sino a las dos poderosas fieras. Los leones macho son m\u00e1s imponentes por su tama\u00f1o y frondosa melena, pero las hembras se encargan de cazar. Cuando tienen hambre, y la pareja de Or\u00e1n la ten\u00eda seg\u00fan advierte el leonero, quien soluciona veloz el problema es la hembra. El macho se ocupa de cuestiones jer\u00e1rquicas y de territorio, para las que la alargada figura de Don Quijote no debi\u00f3 suponer una amenaza. Visto el \u2018rival\u2019, se dio media vuelta para recostarse de nuevo pl\u00e1cido en su peque\u00f1o territorio. De haber pedido e insistido el caballero, ante la apat\u00eda del macho, que saliese de su jaula la leona, al valeroso Don Quijote quiz\u00e1 las cosas no le hubiesen salido exactamente de la misma manera. Pero no lo pidi\u00f3, y como todo esto no son m\u00e1s que especulaciones, daremos por muy bienvenido el nada caballeroso comportamiento de olvidarse por completo de la \u00fanica dama all\u00ed presente que todos tuvieron, y tienen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">(<em>De donde se declar\u00f3 el \u00faltimo punto y estremo adonde lleg\u00f3 y pudo llegar el inaudito \u00e1nimo de don Quijote con la felicemente acabada aventura de los leones<\/em>. Quijote, II, 17. RAE, 2015)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es el momento en que la vida de Don Quijote corre m\u00e1s peligro en toda su historia. El momento del mayor acto de valent\u00eda, el m\u00e1s sorprendente, gratuito y disparatado, su m\u00e1ximo momento \u2018heroico\u2019. 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