{"id":915,"date":"2020-02-28T22:21:09","date_gmt":"2020-02-28T22:21:09","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=915"},"modified":"2020-03-14T01:21:54","modified_gmt":"2020-03-14T01:21:54","slug":"el-tercer-loco-capitulo-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/02\/28\/el-tercer-loco-capitulo-19\/","title":{"rendered":"\u00bfEl tercer \u2018loco\u2019? (cap\u00edtulo 19)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Si consideramos a Don Quijote claramente como el primer \u2018loco\u2019 de esta grande historia, y a Sancho Panza como \u2018loco posible\u2019 (aunque hasta el momento no re\u00fane criterios estables para el \u2018diagn\u00f3stico\u2019 de <em>folie \u00e0 deux<\/em> o trastorno psic\u00f3tico delirante compartido), el tercer personaje de esta Segunda parte con un perfil de \u2018locura\u2019 an\u00e1logo al de los trastornos mentales del mundo real, es Basilio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013De todo no me queda m\u00e1s que decir sino que desde el punto que Basilio supo que la hermosa Quiteria se casaba con Camacho el rico, nunca m\u00e1s le han visto re\u00edr ni hablar raz\u00f3n concertada, y siempre anda pensativo y triste, hablando entre s\u00ed mismo, con que da ciertas y claras se\u00f1ales de que se le ha vuelto el juicio: come poco y duerme poco, y lo que come son frutas, y en lo que duerme, si duerme, es en el campo, sobre la dura tierra, como animal bruto; mira de cuando en cuando al cielo, y otras veces clava los ojos en la tierra, con tal embelesamiento, que no parece sino estatua vestida que el aire le mueve la ropa. En fin, \u00e9l da tales muestras de tener apasionado el coraz\u00f3n, que tememos todos los que le conocemos que el dar el s\u00ed ma\u00f1ana la hermosa Quiteria ha de ser la sentencia de su muerte.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Esto dice uno de los estudiantes que junto a dos labradores encuentran en el camino, sobre cuatro pollinas, poco despu\u00e9s de distanciarse del lugar del Caballero del Verde Gab\u00e1n. Los cuatro eran de la misma aldea, y parec\u00edan venir de comprar en otra varias cosas para la gran boda que deb\u00eda celebrarse al d\u00eda siguiente entre el rico Camacho (de 22 a\u00f1os) y la hermosa Quiteria (de 18 a\u00f1os). Boda ordenada por el padre de la joven porque su vecino y novio desde peque\u00f1os, Basilio, al que ella corresponde, \u201cno ten\u00eda tantos bienes de fortuna como de naturaleza.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013\u00c9l es el m\u00e1s \u00e1gil mancebo que conocemos, gran tirador de barra, luchador estremado y gran jugador de pelota; corre como un gamo, salta m\u00e1s que una cabra, y birla a los bolos como por encantamento; canta como una calandria, y toca una guitarra, que la hace hablar, y, sobre todo, juega una espada como el m\u00e1s pintado.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Si vuestra merced, se\u00f1or caballero, no lleva camino determinado, como no le suelen llevar los que buscan las aventuras, vuesa merced se venga con nosotros: ver\u00e1 una de las mejores bodas y m\u00e1s ricas que hasta el d\u00eda de hoy se habr\u00e1n celebrado en la Mancha, ni en otras muchas leguas a la redonda.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Don Quijote acepta ir a la boda intrigado por la situaci\u00f3n, el estado de \u2018locura\u2019 del joven Basilio, y por la reacci\u00f3n que pueda tener. De este modo queda intercalado por primera vez un cuento corto en esta Segunda parte. \u201cSe trata de una aventura secundaria que interrumpe moment\u00e1neamente la gesta del h\u00e9roe. La t\u00e9cnica iniciada en la Primera parte con la inclusi\u00f3n de novelas cortas, se prosigue en la Segunda (a pesar de las dudas rese\u00f1adas en II, 3), s\u00f3lo que estas unidades narrativas se integran ahora perfectamente en la trama del relato.\u201d [Quijote. <em>Lecturas del Quijote<\/em>. AUGUSTIN REDONDO].<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Por la descripci\u00f3n del extra\u00f1o comportamiento de Basilio que hace el estudiante licenciado en la Universidad de Salamanca (que para Cervantes es la continua ilustre referencia del conocimiento acad\u00e9mico de la \u00e9poca), cabe pensar que el joven despechado tiene alg\u00fan tipo de \u2018trastorno afectivo\u2019, de \u2018trastorno histero-disociativo\u2019, o incluso un \u2018brote psic\u00f3tico\u2019. De todo esto hablaremos en los dos pr\u00f3ximos cap\u00edtulos, cuando conozcamos el desenlace de la boda, y su discurso y conducta completos. Ahora vamos a mencionar tres cuestiones de notable inter\u00e9s sobre las que reflexionar en el presente cap\u00edtulo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">La primera, un debate acerca del lenguaje que se produce a partir de la retah\u00edla de refranes de Sancho Panza en relaci\u00f3n a lo que pueda suceder en la boda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Dios lo har\u00e1 mejor \u2013dijo Sancho\u2013, que Dios, que da la llaga, da la medicina. Nadie sabe lo que est\u00e1 por venir: de aqu\u00ed a ma\u00f1ana muchas horas hay, y en una, y aun en un momento, se cae la casa; yo he visto llover y hacer sol, todo a un mesmo punto; tal se acuesta sano la noche, que no se puede mover otro d\u00eda. Y d\u00edganme: \u00bfpor ventura habr\u00e1 quien se alabe que tiene echado un clavo a la rodaja [rueda] de la fortuna? No, por cierto; y entre el s\u00ed y el no de la mujer no me atrever\u00eda yo a poner una punta de alfiler, porque no cabr\u00eda. Denme a m\u00ed que Quiteria quiera de buen coraz\u00f3n y de buena voluntad a Basilio, que yo le dar\u00e9 a \u00e9l un saco de buena ventura: que el amor, seg\u00fan yo he o\u00eddo decir, mira con unos antojos que hacen parecer oro al cobre, a la pobreza, riqueza, y a las laga\u00f1as, perlas.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Don Quijote se enfada y le reprende, pero Sancho se defiende muy bien.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013(&#8230;) Yo me entiendo, y s\u00e9 que no he dicho muchas necedades en lo que he dicho, sino que vuesa merced, se\u00f1or m\u00edo, siempre es friscal de mis dichos, y aun de mis hechos. <\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013Fiscal has de decir \u2013dijo don Quijote\u2013, que no friscal, prevaricador del buen lenguaje, que Dios te confunda.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013No se apunte vuestra merced conmigo \u2013respondi\u00f3 Sancho\u2013, pues sabe que no me he criado en la corte, ni he estudiado en Salamanca, para saber si a\u00f1ado o quito alguna letra a mis vocablos. S\u00ed, que, \u00a1v\u00e1lgame Dios!, no hay para qu\u00e9 obligar al sayagu\u00e9s [dialecto del Sayago, comarca entre Zamora y Salamanca, fue usado por Juan del Encina para hacer hablar a sus pastores; m\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en el lenguaje convencionalmente tosco con que se expresaban los r\u00fasticos en el teatro; nota al texto] a que hable como el toledano, y toledanos puede haber que no las corten en el aire en esto del hablar polido.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Tercia entonces uno de los estudiantes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u2013As\u00ed es \u2013dijo el licenciado\u2013, porque no pueden hablar tan bien los que se cr\u00edan en las Tener\u00edas y en Zocodover como los que se pasean casi todo el d\u00eda por el claustro de la Iglesia Mayor [en el claustro o en los coros de las catedrales sol\u00edan reunirse damas, galanes y ociosos en general; nota al texto], y todos son toledanos. El lenguaje puro, el propio, el elegante y claro, est\u00e1 en los discretos cortesanos, aunque hayan nacido en Majalahonda: dije discretos porque hay muchos que no lo son, y la discreci\u00f3n es la gram\u00e1tica del buen lenguaje, que se acompa\u00f1a con el uso. Yo, se\u00f1ores, por mis pecados, he estudiado c\u00e1nones en Salamanca, y p\u00edcome [me enorgullezco; nota al texto] alg\u00fan tanto de decir mi raz\u00f3n con palabras claras, llanas y significantes.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00a1Toda una declaraci\u00f3n de estilo literario por parte de Cervantes!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">La segunda, la conclusi\u00f3n a la que llegan sobre la relaci\u00f3n entre fuerza, o naturaleza, y arte, despu\u00e9s de que los dos estudiantes se desaf\u00eden y cojan unas espadas de esgrima, pensando el rudimentario bachiller, Corchuelo, que la t\u00e9cnica y destreza en el arte de la espada de su compa\u00f1ero el licenciado no tiene importancia, y puede vencerle. Pero ocurre todo lo contrario. Los mandobles del furioso bachiller son esquivados y devueltos por su \u00e1gil rival, que constantemente le pone el protector de la punta de la espada ante la cara. Finalmente, el bachiller se cansa y se da por vencido: \u201cDe despecho, c\u00f3lera y rabia asi\u00f3 la espada por la empu\u00f1adura y arrojola por el aire con tanta fuerza, que uno de los labradores asistentes, que era escribano, que fue por ella, dio despu\u00e9s por testimonio que la along\u00f3 de s\u00ed casi tres cuartos de legua, el cual testimonio sirve y ha servido para que se conozca y vea con toda verdad c\u00f3mo la fuerza es vencida del arte.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Ca\u00eddo de su burra Corchuelo seg\u00fan reconoce \u00e9l mismo, el tercer asunto interesante en este cap\u00edtulo es la distinta posici\u00f3n que adoptan Don Quijote y Sancho Panza sobre el amor y el matrimonio. El caballero defiende el planteamiento usual en la \u00e9poca, m\u00e1s conservador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Si todos los que bien se quieren se hubiesen de casar \u2013dijo don Quijote\u2013, quitar\u00edase la eleci\u00f3n y juridici\u00f3n a los padres de casar sus hijos con quien y cuando deben, y si a la voluntad de las hijas quedase escoger los maridos, tal habr\u00eda que escogiese al criado de su padre, y tal al que vio pasar por la calle, a su parecer, bizarro y entonado, aunque fuese un desbaratado espadach\u00edn [\u2018valent\u00f3n irreflexivo\u2019; nota al texto]: que el amor y la afici\u00f3n con facilidad ciegan los ojos del entendimiento, tan necesarios para escoger estado, y el del matrimonio est\u00e1 muy a peligro de errarse, y es menester gran tiento y particular favor del cielo para acertarle. Quiere hacer uno un viaje largo, y si es prudente, antes de ponerse en camino busca alguna compa\u00f1\u00eda segura y apacible con quien acompa\u00f1arse; pues \u00bfpor qu\u00e9 no har\u00e1 lo mesmo el que ha de caminar toda la vida, hasta el paradero de la muerte, y m\u00e1s si la compa\u00f1\u00eda le ha de acompa\u00f1ar en la cama, en la mesa y en todas partes, como es la de la mujer con su marido? La de la propia mujer no es mercadur\u00eda que una vez comprada se vuelve o se trueca o cambia, porque es accidente inseparable, que dura lo que dura la vida: es un lazo que, si una vez le ech\u00e1is al cuello, se vuelve en el nudo gordiano, que, si no le corta la guada\u00f1a de la muerte, no hay desatarle.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">En cambio, Sancho, pese a que \u201cel amor, seg\u00fan yo he o\u00eddo decir, mira con unos antojos que hacen parecer oro al cobre, a la pobreza, riqueza, y a las laga\u00f1as, perlas\u201d, \u00a1o quiz\u00e1 justo por este motivo!, piensa que nada ni nadie debe estorbar \u201cque se casen los que bien se quieren\u201d, como Quiteria con Basilio si se quieren \u201cde buen coraz\u00f3n y de buena voluntad\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">La evoluci\u00f3n y el paso de cuatro siglos no han dado la raz\u00f3n en estos amorosos asuntos al reflexivo Don Quijote, sino al intuitivo Sancho Panza.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">(<em>Donde se cuenta la aventura del pastor enamorado, con otros en verdad graciosos sucesos<\/em>. Quijote, II, 19. RAE, 2015)\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si consideramos a Don Quijote claramente como el primer \u2018loco\u2019 de esta grande historia, y a Sancho Panza como \u2018loco posible\u2019 (aunque hasta el momento no re\u00fane criterios estables para el \u2018diagn\u00f3stico\u2019 de folie \u00e0 deux o trastorno psic\u00f3tico delirante compartido), el tercer personaje de esta Segunda parte con un perfil de \u2018locura\u2019 an\u00e1logo al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/915"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=915"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/915\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":933,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/915\/revisions\/933"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=915"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=915"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=915"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}