{"id":951,"date":"2020-03-29T12:41:28","date_gmt":"2020-03-29T12:41:28","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/?p=951"},"modified":"2020-03-30T00:26:54","modified_gmt":"2020-03-30T00:26:54","slug":"sueno-o-alucinacion-capitulo-23","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/2020\/03\/29\/sueno-o-alucinacion-capitulo-23\/","title":{"rendered":"\u00bfSue\u00f1o o alucinaci\u00f3n? (cap\u00edtulo 23)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 18pt;\">El descenso a la <strong>cueva de Montesinos<\/strong> es quiz\u00e1 la aventura m\u00e1s interpretable e interpretada del <em>Quijote<\/em>. Los cervantistas la han analizado y entendido de las m\u00e1s diversas maneras, en relaci\u00f3n con la literatura, las f\u00e1bulas, las leyendas, la historia, la religi\u00f3n, y las artes m\u00e1gicas y oscuras. Incluso hay varias interpretaciones psicoanal\u00edticas del tipo del <em>retorno al \u00fatero materno<\/em>, etc. Nosotros nos limitaremos a intentar distinguir si la experiencia que aqu\u00ed relata Don Quijote reproduce las caracter\u00edsticas de un sue\u00f1o, de una experiencia de tipo on\u00edrico, o si pudiera tratarse de un agravamiento del \u2018trastorno psic\u00f3tico delirante\u2019 que dentro de la ficci\u00f3n narrativa tiene el personaje Alonso Quijano, un hidalgo manchego que cree ser un heroico caballero andante como los protagonistas de los fantasiosos libros de caballer\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Pero antes de hacer esta distinci\u00f3n, hay que decir que el car\u00e1cter burlesco e ir\u00f3nico de la novela ni mucho menos se interrumpe en la que quiz\u00e1 sea la aventura m\u00e1s profunda de Don Quijote. Al contrario, como nos ense\u00f1a en su espl\u00e9ndida <em>Lectura<\/em> la fil\u00f3loga, catedr\u00e1tica de Literatura y acad\u00e9mica de la RAE, Aurora Egido, la parodia se multiplica:<\/span><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201cCervantes desmitifica uno de los lugares m\u00e1s ricos de la tradici\u00f3n literaria para plantear cuestiones de moral y de po\u00e9tica. (&#8230;) Todos los g\u00e9neros literarios, desde la l\u00edrica a la \u00e9pica, la m\u00edstica o la hagiograf\u00eda, pasando por el mester de clerec\u00eda y las cr\u00f3nicas, hab\u00edan hecho temprano uso de las cuevas como espacio m\u00e1gico y visionario, sin olvidar el teatro, la novela sentimental y pastoril o el folclore. (&#8230;) La perspectiva \u00e9pica se combina con la burlesca (&#8230;) Claro que C. no se qued\u00f3 en puras burlas, para calar en el remitente plat\u00f3nico de la caverna como \u00e1mbito que explica el proceso del conocimiento y, a la par, el de la misma creaci\u00f3n literaria (&#8230;) La de Montesinos est\u00e1 poblada de seres extraordinarios con remates vulgares que desmitifican as\u00ed la tradici\u00f3n aleg\u00f3rica de las visiones de ultramundo (&#8230;) Ya desde Homero y Virgilio, el sue\u00f1o ten\u00eda dos puertas, la de la verdad y la de la mentira (&#8230;) C. desmonta el complejo entramado de los sue\u00f1os de tradici\u00f3n ciceroniana, desalegoriz\u00e1ndolos, releg\u00e1ndolos como Arist\u00f3teles en sus \u2018Parva naturalia\u2019 al plano fisiol\u00f3gico y psicol\u00f3gico, sin gangas prof\u00e9ticas o sobrenaturales, y coloc\u00e1ndolos en el terreno de la fabulaci\u00f3n. (&#8230;) Cervantes aprovecha el g\u00e9nero visionario y el topos de la cueva para hacer s\u00e1tira antiescol\u00e1stica y parodia caballeresca, pero sobre todo para situar lo admirable y maravilloso en el \u00e1mbito de la fabulaci\u00f3n, dando al traste con la m\u00e1quina de las alegor\u00edas y abriendo paso a la novela moderna.\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>En la mente humana el idealismo siempre se reinventa<\/strong>. Est\u00e1 ah\u00ed, consecuencia directa del pensamiento m\u00e1gico y la fantas\u00eda, e inevitablemente se manifiesta de alg\u00fan modo. Circunscrito al terreno de la Literatura, Cervantes contribuye de manera decisiva a generar todos esos cambios descritos, pero ser\u00eda ingenuo pensar que un escritor, \u00a1ni siquiera don Miguel!, ni nadie, puede producir un cambio en la mente de las personas que las permita situar todo lo m\u00e1gico y sobrenatural <em>\u201cen el \u00e1mbito de la fabulaci\u00f3n\u201d<\/em>, poniendo fin a <em>\u201cla m\u00e1quina de las alegor\u00edas\u201d<\/em>. M\u00e1xime cuando el propio Cervantes, adem\u00e1s de su gran <strong>realismo aristot\u00e9lico expl\u00edcito<\/strong> (todas las l\u00facidas, cultas y sensatas reflexiones que hace Don Quijote sobre los asuntos humanos al margen de la creencia de ser un caballero andante, y todas las reflexiones de p\u00edcaro sentido com\u00fan que hace Sancho Panza), introduce tambi\u00e9n en el texto con su apoyo emp\u00e1tico constante hacia el personaje del h\u00e9roe idealista que fracasa, una carga a\u00fan mayor de <strong>impl\u00edcito idealismo plat\u00f3nico<\/strong>. Este proceso narrativo cervantino tiene una estructura fenomenol\u00f3gica casi id\u00e9ntica al relato de la vida de Jesucristo, y de muchos santos y figuras emblem\u00e1ticas de otras religiones: despu\u00e9s de comunicar activamente sus altos ideales al pueblo, a las gentes, la persona o personaje son escarnecidos, burlados, derrotados y sometidos en su tiempo de vida a alguna forma de agresi\u00f3n, martirio o sacrificio (el mayor de los cuales es su propia muerte), triunfando as\u00ed finalmente en la conciencia de miles de hombres y mujeres de todos los tiempos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">La <strong>multi parodia<\/strong> del mundo heroico fant\u00e1stico, de los sue\u00f1os aleg\u00f3ricos o con significados concretos, y de las incontables formas que adopta la fantas\u00eda y el pensamiento m\u00e1gico, no fue Cervantes el primero en hacerla. Cuenta con antecedentes filos\u00f3ficos y literarios, y por supuesto cient\u00edficos, pero \u00e9l a\u00f1adi\u00f3 su iron\u00eda, su particular\u00edsimo sentido del humor \u00e9pico-prosaico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Por ejemplo, cuando el mismo Montesinos, un anciano con barba blanca por debajo de la cintura ataviado a lo Merl\u00edn, con t\u00fanica morada hasta los pies, beca de colegial, gorra milanesa y un gran rosario de cuentas, <strong>\u201cmayores que medianas nueces\u201d<\/strong>, sale a recibir y abraza a Don Quijote <strong>\u201cen la mitad del m\u00e1s bello, ameno y deleitoso prado que puede criar la naturaleza\u201d<\/strong>, present\u00e1ndose como el alcaide del gran palacio de cristal transparente que all\u00ed cerca estaba, o parec\u00eda estar, y responde que una vez muerto en Roncesvalles su primo Durandarte (que permanece tumbado en carne y hueso sobre un sepulcro con la mano en el lado izquierdo del pecho, en una sala <strong>\u201cfresqu\u00edsima\u201d<\/strong> del palacio en la que entran, encantado como todos los moradores del alc\u00e1zar por el aut\u00e9ntico Merl\u00edn, que seg\u00fan Montesinos <strong>\u201csupo un punto m\u00e1s que el diablo\u201d<\/strong>, y que de vez en cuando suspiraba y hablaba el caballero, no mucho, pero hablaba), le sac\u00f3 el coraz\u00f3n a Durandarte, pero no con una peque\u00f1a daga como <strong>\u201cen el mundo de ac\u00e1 arriba se contaba\u201d<\/strong>, sino con <strong>\u201cun pu\u00f1al buido, m\u00e1s agudo que una lezna\u201d<\/strong> (que Sancho Panza dice debi\u00f3 ser del afamado cuchillero sevillano, Ram\u00f3n de Hoces), para llev\u00e1rselo a su amada Belerma, dicho lo cual y o\u00eddo tal nombre Durandarte dio de pronto una gran voz, recitando un romance para recordar que ese era en efecto su deseo, y Montesinos, de rodillas y con l\u00e1grimas en los ojos, le dice que as\u00ed lo hizo, partiendo con \u00e9l <strong>\u201cde carrera para Francia\u201d<\/strong>, y <strong>\u201cen el primero lugar que top\u00e9 saliendo de Roncesvalles ech\u00e9 un poco de sal en vuestro coraz\u00f3n, porque no oliese mal y fuese, si no fresco, a lo menos amojamado a la presencia de la se\u00f1ora Belerma\u201d<\/strong>, y despu\u00e9s le informa que all\u00ed estaba de cuerpo presente el famoso caballero andante Don Quijote de la Mancha, que quiz\u00e1 pudiese socorrerles y romper su encantamiento, pues <strong>\u201clas grandes haza\u00f1as para los grandes hombres est\u00e1n guardadas\u201d<\/strong>. <strong>\u00abY cuando as\u00ed no sea \u2013respondi\u00f3 el lastimado Durandarte con voz desmayada y baja\u2013, cuando as\u00ed no sea, \u00a1oh primo!, digo, paciencia y barajar.\u00bb Y volvi\u00e9ndose de lado torn\u00f3 a su acostumbrado silencio, sin hablar m\u00e1s palabra.\u201d<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">O cuando aparece la se\u00f1ora Belerma acompa\u00f1ada en procesi\u00f3n por dos hileras de doncellas vestidas de negro trayendo en las manos <strong>\u201cun coraz\u00f3n de carne momia, seg\u00fan ven\u00eda seco y amojamado\u201d<\/strong>, el de Durandarte, y ve entonces Don Quijote con sus propios ojos que <strong>\u201cera cejijunta, y la nariz algo chata\u201d<\/strong>, con los dientes <strong>\u201cralos<\/strong> [separados] <strong>y no bien puestos\u201d<\/strong>, pero que si parec\u00eda <strong>\u201calgo fea\u201d<\/strong> era por causa de las malas noches y d\u00edas que all\u00ed pasaba encantada, como le explica Montesinos, no por<strong> \u201cestar con el mal mensil ordinario en las mujeres, porque ha muchos meses y aun a\u00f1os que no le tiene ni asoma por sus puertas\u201d<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">O tambi\u00e9n cuando el primo erudito que les llev\u00f3 a la cueva pregunta si los encantados comen: <strong>\u201c\u2013No comen \u2013respondi\u00f3 don Quijote\u2013, ni tienen escrementos mayores, aunque es opini\u00f3n que les crecen las u\u00f1as, las barbas y los cabellos.\u201d<\/strong> O cuando vio <strong>\u201ctres labradoras que por aquellos amen\u00edsimos campos iban saltando y brincando como cabras\u201d<\/strong>, d\u00e1ndose cuenta que eran las mismas que Sancho le hab\u00eda mostrado a las afueras del Toboso, siendo una de ellas sin duda Dulcinea, todav\u00eda encantada en forma de labriega, que aunque no quiso hablar con \u00e9l y sali\u00f3 huyendo, luego envi\u00f3 a una de sus compa\u00f1eras con la prenda \u00edntima de un <strong>\u201cfaldell\u00edn\u201d<\/strong> [falda interior; nota al texto], para que a cambio le prestase <strong>\u201cmedia docena de reales\u201d<\/strong>, que por lo visto estaba en una gran necesidad, porque como dice Montesinos, <strong>\u201cesta que llaman necesidad adondequiera se usa y por todo se estiende y a todos alcanza\u201d<\/strong>, pero solo pudo darle cuatro, pues no llevaba m\u00e1s, y por supuesto neg\u00e1ndose a tomar la prenda como buen caballero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">En fin, la multi parodia de Cervantes no puede ser mayor. Ni mejor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">En el relato de su descenso, Don Quijote cuenta a Sancho y al primo erudito que: <strong>\u201ca obra de doce o catorce estados de la profundidad desta mazmorra\u201d<\/strong> [estado: \u2018medida de longitud que equivale a la altura de un hombre\u2019, aproximadamente 1,70 metros; nota al texto], es decir, a unos 20 \u00f3 25 m., encontr\u00f3 una cavidad con algo de luz en la que se detuvo y en la que le asalt\u00f3 <strong>\u201cun sue\u00f1o profund\u00edsimo\u201d<\/strong>. Y con un profundo sue\u00f1o llega de nuevo arriba cuando tras esperar media hora tiran de la soga y le ascienden, como supimos en el cap\u00edtulo anterior (sin notar peso al principio, pues Don Quijote dice que recogi\u00f3 y enrosc\u00f3 la soga, y se sent\u00f3 sobre ella pensativo antes de quedarse dormido): <strong>\u201cno respond\u00eda palabra don Quijote; y sac\u00e1ndole del todo, vieron que tra\u00eda cerrados los ojos, con muestras de estar dormido. Tendi\u00e9ronle en el suelo y desli\u00e1ronle, y, con todo esto, no despertaba; pero tanto le volvieron y revolvieron, sacudieron y menearon, que al cabo de un buen espacio volvi\u00f3 en s\u00ed, desperez\u00e1ndose, bien como si de alg\u00fan grave y profundo sue\u00f1o despertara\u201d<\/strong> (II, 22).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Don Quijote dice luego que despu\u00e9s de estar profundamente dormido en la cavidad, <strong>\u201csin saber c\u00f3mo ni c\u00f3mo no\u201d<\/strong>, se despert\u00f3 del sue\u00f1o, se palp\u00f3 la cabeza y el cuerpo, se refreg\u00f3 los ojos y observ\u00f3 su mente, por ver si segu\u00eda dormido, asegurando haber comprobado que <strong>\u201crealmente estaba despierto\u201d<\/strong>. Todo lo que ve y oye a continuaci\u00f3n, seg\u00fan \u00e9l, sucede as\u00ed, estando despierto. Los hacedores de la novela, Cervantes y Cide Hamete Benengeli, que seguro que lo sab\u00edan de sobra, astutamente no informan al lector en este momento sobre si Don Quijote se despert\u00f3 \u2018en realidad\u2019 o si continu\u00f3 dormido, manteniendo el misterio y la duda. Sin embargo, a partir del texto puede deducirse lo que le ocurre en el interior de la cueva de Montesinos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Don Quijote asegura que se despierta, por tanto que no estuvo so\u00f1ando, pero \u2018se equivoca\u2019. Por tres razones: 1) Reconoce que se durmi\u00f3 en la cavidad de la cueva, y sale dormido al exterior cuando le suben poco m\u00e1s de media hora despu\u00e9s. 2) Si hubiese estado despierto, la evaluaci\u00f3n cl\u00ednica de la experiencia perceptiva que relata se corresponde con un cuadro de muy floridas y elaboradas \u2018alucinaciones visuales y auditivas\u2019: ve un bonito y agradable prado, un palacio de cristal transparente, a varios personajes de ficci\u00f3n que le hablan, oye sus voces, y mantiene conversaciones con ellos. Este tipo de alucinaciones se encuentran en el mundo real en trastornos como la esquizofrenia, la parafrenia alucinatoria y las psicosis t\u00f3xicas por drogas, y raras veces en el trastorno delirante (que es el tipo de trastorno mental que m\u00e1s se parece al \u2018perfil psicopatol\u00f3gico\u2019 que Cervantes construye para el hidalgo Alonso Quijano). Entre los que pudi\u00e9ramos llamar \u2018antecedentes psicopatol\u00f3gicos\u2019 de Don Quijote, a lo largo del texto se describen varios episodios de \u2018ilusi\u00f3n perceptiva visual\u2019 (que en el mundo real se define como la denotaci\u00f3n visual err\u00f3nea de alg\u00fan objeto f\u00edsico de la realidad, percibiendo mentalmente un objeto distinto; en el texto equivaldr\u00eda a una\u00a0\u2018percepci\u00f3n visual\u2019 distinta de la \u2018realidad\u2019 que \u2018ven\u2019 los dem\u00e1s personajes; por ejemplo, cuando \u2018ve\u2019 gigantes donde los personajes \u2018ven\u2019, y el narrador dice que hay, molinos de viento), pero hasta ahora no se hab\u00edan descrito \u2018experiencias mentales\u2019 compatibles con \u2018alucinaciones visuales y auditivas\u2019 (que en el mundo cl\u00ednico real se definen como percepci\u00f3n puramente mental de im\u00e1genes y sonidos en estado de consciencia despierta, sin ning\u00fan objeto f\u00edsico real que los origine; en el texto equivaldr\u00eda a \u2018im\u00e1genes y sonidos\u2019 que otros personajes presentes en una escena no podr\u00edan \u2018ver\u2019 ni \u2018o\u00edr\u2019, y el narrador o narradores, o el escritor en primera persona, dir\u00edan al lector que no est\u00e1n en la \u2018realidad\u2019 creada en la novela, o bien el autor dir\u00eda directamente en el texto que un personaje est\u00e1 \u2018alucinando\u2019; por ejemplo, si Cervantes hubiese hecho \u2018ver\u2019 a Don Quijote gigantes en mitad del campo, en el aire, en vez de hacerle confundirse con los molinos de viento). Todo este tipo de im\u00e1genes y de di\u00e1logos, en cambio, son muy frecuentes en el recuerdo que tenemos de los sue\u00f1os. 3) El descenso y ascenso de Don Quijote dura aproximadamente una hora, seg\u00fan dicen Sancho Panza y el primo erudito, pero \u00e9l cree que estuvo m\u00e1s tiempo: <strong>\u201call\u00e1 me anocheci\u00f3 y amaneci\u00f3 y torn\u00f3 a anochecer y amanecer tres veces, de modo que a mi cuenta tres d\u00edas he estado en aquellas partes remotas y escondidas a la vista nuestra.\u201d<\/strong> Esta distorsi\u00f3n en la percepci\u00f3n del transcurso del tiempo no suele producirse en los trastornos psic\u00f3ticos con estado de consciencia preservado, y en cambio es una de las caracter\u00edsticas habituales de los sue\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Por tanto, salvo que se crea en la existencia de fen\u00f3menos m\u00e1gicos, que todo es posible, y salvo que alguno de los narradores diga m\u00e1s adelante lo contrario, que tambi\u00e9n es posible, podemos concluir por deducci\u00f3n a partir del texto que <strong>Don Quijote est\u00e1 dormido y so\u00f1ando en la cueva de Montesinos<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Don Quijote cree con total certidumbre lo contrario, que estaba despierto, porque <strong>\u201clo que he contado lo vi por mis propios ojos y lo toqu\u00e9 con mis mismas manos\u201d<\/strong>, <strong>\u201ccuya verdad ni admite r\u00e9plica ni disputa.\u201d<\/strong> Pero Sancho, que <b>\u201csab\u00eda la verdad del fingido encanto de Dulcinea, de quien \u00e9l hab\u00eda sido el encantador y el levantador de tal testimonio, acab\u00f3 de conocer indubitablemente que su se\u00f1or estaba fuera de juicio y loco de todo punto.\u201d<\/b> Piensa de esta manera porque de forma sorprendente cree a Don Quijote cuando afirma que se despert\u00f3, y que todo lo que vio y oy\u00f3 pasa estando ya despierto. Dice no creer que su amo mienta, lo atribuye a locura y a los encantadores, y no se le ocurre que fuese un sue\u00f1o. Sancho tambi\u00e9n \u2018se equivoca\u2019. De haber estado despierto Don Quijote y haber experimentado todas esas visiones y di\u00e1logos, el personaje Alonso Quijano tendr\u00eda entonces un tipo de \u2018psicosis\u2019 m\u00e1s grave que la <em>simple<\/em> idea, creencia o \u2018delirio\u2019 de ser un heroico caballero andante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">Adem\u00e1s de la profunda parodia que Cervantes hace en este cap\u00edtulo del inmenso caudal de mitos que transitan por la literatura, la historia, la sociedad y la mente humana, tambi\u00e9n a\u00f1ade su propio granito de arena. Y en apariencia parad\u00f3jica, no en sentido burl\u00f3n o ir\u00f3nico sino como f\u00e1bula geogr\u00e1fica po\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">\u201c\u2013Con otros muchos de vuestros conocidos y amigos, nos tiene aqu\u00ed encantados el sabio Merl\u00edn ha muchos a\u00f1os; y aunque pasan de quinientos, no se ha muerto ninguno de nosotros. Solamente faltan Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasi\u00f3n que debi\u00f3 de tener Merl\u00edn dellas, las convirti\u00f3 en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de la Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de Espa\u00f1a, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden sant\u00edsima que llaman de San Juan. Guadiana, vuestro escudero, pla\u00f1endo asimesmo vuestra desgracia, fue convertido en un r\u00edo llamado de su mesmo nombre, el cual cuando lleg\u00f3 a la superficie de la tierra y vio el sol del otro cielo, fue tanto el pesar que sinti\u00f3 de ver que os dejaba, que se sumergi\u00f3 en las entra\u00f1as de la tierra; pero, como no es posible dejar de acudir a su natural corriente, de cuando en cuando sale y se muestra donde el sol y las gentes le vean.\u201d<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">(<strong><em>De las admirables cosas que don Quijote cont\u00f3 que hab\u00eda visto en la cueva de Montesinos, cuya imposibilidad y grandeza hace que se tenga esta aventura por ap\u00f3crifa<\/em><\/strong>. Quijote, II, 23. RAE, 2015) <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">(Nota.- Dentro de poco lo har\u00e1 la ciencia, pero ahora nos toca a nosotros. Con el esfuerzo, trabajo y ayuda de todos en estos que son los peores momentos de la pesadilla, del combate, podemos empezar a derrotar a ese malandr\u00edn y descomunal enemigo al que nos estamos enfrentando, el COVID-19)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El descenso a la cueva de Montesinos es quiz\u00e1 la aventura m\u00e1s interpretable e interpretada del Quijote. Los cervantistas la han analizado y entendido de las m\u00e1s diversas maneras, en relaci\u00f3n con la literatura, las f\u00e1bulas, las leyendas, la historia, la religi\u00f3n, y las artes m\u00e1gicas y oscuras. Incluso hay varias interpretaciones psicoanal\u00edticas del tipo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/951"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=951"}],"version-history":[{"count":14,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/951\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":965,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/951\/revisions\/965"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=951"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=951"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/nilocosnicuerdos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=951"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}