Me ha costado más de lo normal conseguir ordenar mis pensamientos en lo que a este episodio se refiere. Ya se sabe que los capítulos de Desmond son siempre de los mejores, ahí está ‘Flashes before your eyes’ pero sobre todo ‘The Constant’ y ese momento llamada que cada vez que me acuerdo me vienen las lágrimas. Ahora, con ‘Happily ever after’, lo han vuelto a hacer y muy bien tienen que estar los capítulos finales para superar a este y es que, creo que en Perdidos no importan las respuestas mientras haya capítulos como este.
El episodio empieza dónde se acabó el anterior: Desmond despierta atontado de la anestesia en la enfermería que tiene preparada Widmore y su séquito. Está desorientado y piensa que está en el hospital después de que Ben le apuñalara en la quinta temporada. Cuando ve a su suegro se mosquea y cuando Charles Widmore le dice que la isla no ha acabado con él todavía le agrede con el cacharo de colgar el suero. Estas palabras que hacen referencia lo que dijo Eloise Hawking en la quinta temporada mientras el resto de los losties intentaban una forma de volver a la isla.
Widmore quiere que Desmond se someta a una prueba para saber si de verdad puede sobrevivir a un accidente magnético como al final de la segunda temporada. Acaba dentro de la caja del experimento y entre brillo dorado y algún espasmo todo acaba con un fundido en blanco estilo explosión atómica.
Y llega la realidad alternativa en la que Desmond está en el aeropuerto de los Ángeles intentando localizar la cinta de equipaje de su vuelo, es Hurley quien le indica dónde encontrarla. Allí se encuentra con Claire a la que ayuda a recoger su maleta. Cuando sale de la terminal se encuentra con George Minlowsky, el jefe de comunicaciones que hizo posible que pudiera hablar con Penny al final de la tercera temporada.
Desmond continúa camino con su chófer hasta llegar a un despacho, allí descubrimos que su actual jefe no es otro que el anterior suegro, Charles Widmore, con la diferencia de que, en esta ocasión su jefe le aprecia y le tiene en consideración. Esta escena está llena de referencias lostianas: Desmond mira la maqueta de un velero (se perdió en la isla cuando estaba dando la vuelta al mundo en uno igual), en la pared del despacho hay un cuadro con una balanza, en vez de dos osos polares y por último, la más poética y la más simbólica, Widmore ofrece a su empleado una copita que whisky MacCutheon, ese de 50 años, ese que no era digno de probar. Digno de la bebida, con la aprobación de Widmore pero sin Penny, ni siquiera sabe que existe.
Desmond tiene un trabajo, se lo ha ordenado su jefe, debe ir a recoger a Charlie, detenido por tráfico de drogas, para que pueda tocar en una fiesta benéfica que ha organizado la mujer de Widmore. A pesar de salir de comisaría Charlie parece muy pasota y cruza la calle a lo suicida, parando los coches para meterse en un bar. Allí le explica que nada de lo que están viviendo importa porque no es de verdad. Charlie vio ‘la verdad’ cuando se atragantó con una bola de heroína y pudo ver la cara de Claire (supongo) y su vida en la isla.
Not Penny’s boat
Salen del bar y se meten en el coche. Charlie le dice que le va a mostrar algo, entoces agarra el volante y el coche, con los dos dentro acaba en el mar. Este es el punto de inflexión, el momento decisivo. Charlie queda atrapado dentro del coche y Desmond intenta sacarle. En un momento Charlie pone la mano en el cristal, igual que en famoso ‘No es el barco de Penny’ pero en esta ocasión no tiene nada escrito. No importa y Desmond empieza a tener flashes con Penny, risas, besos, una boda, un bebé… finalmente salen los dos del mar.
En el hospital someten a Desmond a una resonancia magnética. Vuelve a tener las visiones de su vida verdadera y sale corriendo a buscar a Charlie para obtener alguna respuesta. Lo único que le dice es “Si yo fuera tú dejaría de preocuparme por mi y comenzaría a buscar a Penny”.
La Señora Widmore
Desmond va a mansión de los Widmore (Eloise Hawking) para comunicarle a la señora que el grupo que quería no podrá ir a tocar a su fiesta. La Señora Widmore se sorprende de verlo allí (de esto me di cuenta la segunda vez que vi el capítulo) pero actúa como si no le conociera y le asegura que no le importa no tener al grupo “Lo que pasó, pasó”.
Se dispone a abandonar la fiesta pero oye el nombre de Penny cuando unos empleados están cantando la lista de invitados. Les pide esa lista pero vuelve Eloise en escena y lo impide, además, se lo lleva a parte para hablar con él y ahí es cuando vuelve la misteriosa Eloise, la que parece que lo sabe todo. En esta conversación le pide que deje de buscar lo que esté buscando “porque todavía no está preparado”. Esta ‘policía temporal’, como la ha llamado uno de los creadores de la serie, parece que va a tener un papel fundamental en el final de la trama.
A continuación llega otra magnífica secuencia en un capítulo plagado de ellas. Cuando Desmond sube al coche aparece Daniel Widmore (Faraday) que ya no es físico sino músico. Entonces Desmond y él mantienen una conversación de lo más reveladora para Desmond. Dan le cuenta que había visto una mujer pelirroja (Charlotte) y que se había enamorado de ella, esa misma noche le levantó y comenzó a escribir complicadas fórmulas que sólo alguien que hubiera estudiado física toda su vida sería capaz de formular. Daniel llega a una conclusión: “¿Y si todo esto no estaba destinado a ser nuestra vida? ¿Y si teníamos otra vida y, por alguna razón la cambiamos? No quiero detonar una bomba atómica, señor Hume; creo que ya lo he hecho”.
Cuando Desmond econtró a Penny… otra vez
Daniel le cuenta a Desmond donde puede encontrar a Penny. En el estadio en el que se encuentra con Jack en la primera realidad. Desmond se presenta le ofrece la mano a Penny y PLOF! de vuelta a la isla.
Desmond está en el suelo después de ser expuesto a la energía electromagnética y ya no tiene ningún problema en hacer lo que quiera su suegro que haga. “Muchas cosas pueden pasar en 20 minutos” Al parecer, se ha dado cuenta de que existen dos realidades y que de una manera u otra tienen que volver a ser una.
Sayid entra en escena y secuestra a Desmond. Él no muestra ninguna resistencia y se marcha con él.
Volvemos al estadio, se ha desmayado después de darle la mano a Penny y, de igual manera al Desmond de la isla ha parecido entenderlo todo. Consigue quedar con Penny para tomar y café y vuelve al coche, allí le pide a su chófer, Minlowsky, que le consiga la lista de pasajeros del vuelo de Oceanic 815 porque “debe mostrarles algo”.
Así es como, 10 capítulos después de comenzar con esta última temporada se da un sentido a la realidad alternativa. No queda nada para el final y hay que ponerse las pilas.
Creo, y esto es cosa mía, que no vamos a obtener respuestas del final de Perdidos, sino un montón de preguntas. Tener respuestas decepcionaría demasiado puesto que no respondería las expectativas y Lost siempre han sido preguntas, misterio y más misterio así que, ¿por qué no acabar con algo más de lo mismo?
– MEG –