E. Bengoechea.-
Preparé su llegada con sumo mimo y cuidado. Una coca cola repleta de hielos y un bol gigante de palomitas de mantequilla me acompañaban cuando comenzó el primer capítulo de The Killing en la televisión del salón de mi casa. Rodada en colores tenues y pálidos, destaca por la precisión en los diálogos donde cada palabra tiene importancia. Adentrándote en la trama con los protagonistas acabas sintiendo la bruma que te envuelve, como si del cartel promocional se tratase. Tal vez por eso me acurruqué bajo la manta antes de haber dado por terminado mi festín de palomitas.
Va mucho más allá del asesinato de Rosie Larsen. Ahonda en el dolor de la familia, en el antes y el después de perder a una hija adolescente. Es de agradecer que plasmen el sufrimiento a través de los ojos de sus padres, de la gente cercana, pero también desde la infantil mirada de sus hermanos que no saben por qué pero que están tristes.
Un hecho aislado y momentáneo, como es la desaparición y muerte de una joven, se convierte en un bucle que va aunando personajes e historias de muy diferente índole. El personaje de Darren Richmond, candidato a la Alcaldía de Seattle, es parte esencial del argumento, pero no podemos olvidarnos del exnovio rico de Rosie –extraño hasta la médula-, los celos de su mejor amiga-que a veces pienso que es buena y otras lo contrario-, el oscuro pasado de su padre…
Pero, ¿y qué me decís de Sarah Linden? La detective de homicidios se merece una serie para ella misma. Totalmente opaca, no se sabe si realmente se quiere ir o prefiere quedarse en Seattle con sus amigos y compañeros de siempre. Muy parca en palabras, choca a cada momento con su sustituto quien, de momento, es su compañero. Se trata de un personaje extraño que investiga un homicidio muy extraño.
The Killing está basada en la serie danesa Forbrydelsen, que significa ‘El crimen’. Creada por Fox se emite actualmente en LaSexta los miércoles por la noche (a partir de las 22:30 horas). De momento podemos disfrutar de dos temporadas de la misma.