V. Mellado. Después de esa breve previa de poco más de diez minutos de duración (3×0) en la que Nathan intenta estafar a un casino con su nuevo “don” y le encierran en prisión por ello, el 30 de octubre se estrenó, al fin, el primer capítulo oficial (3×01) de la continuación de Misfits.
Su nuevo personaje, Rudy, sustituirá al carismático Nathan a lo largo de la tercera temporada y no es una tarea fácil. Su poder de desdoblamiento con el que consigue generar una suerte de gemelo antagonista que evidencia las dos personalidades que cualquier persona suele padecer (alegre, y triste, decidida y reservada, tímida y lanzada) puede llegar a dar juego.
Los nuevos entierros “accidentales” y la atmósfera de suciedad que rodea las historias de los personajes son, si cabe, más políticamente incorrectas que en las temporadas anteriores. Las alusiones sexuales más brutas, los comentarios más irreverentes, las situaciones sociales más controvertidas y la asunción, al fin, de que la mala suerte y las circunstancias adversas va a perseguir al grupo de “inadaptados” hagan lo que hagan son la tónica principal de este arranque de temporada que promete bastante.
No quiero profundizar en lo que ocurre para no revelarles a quienes no lo hayan visto aún ningún detalle. Simplemente quiero recomendárselo a todos, a quienes ya son seguidores de la serie con devoción y a quienes aún no, porque llegarán a serlo.