Se terminó Breaking Bad, ¿el fenómeno televisivo del año, de la década…? Son expresiones tan manidas que han perdido todo el sentido, aunque en este caso hay algo que está claro: Breaking Bad es una de las mejores series de televisión de la historia porque ha sabido aprovechar eso, que es una serie, para explotar todos sus recursos narrativos, incluido el carácter de su personaje principal, Walter White, acompañado de una serie de secundarios (más o menos secundarios) que se salen lo mires por donde lo mires.
Aviso de que he visto la serie tan seguida que se me cruzan las temporadas, y que la tercera y la cuarta, con Gus Fring como malo malísimo a la cabeza me parecen solo una. Eso sí, una cojonuda, la mejor , no hay más que hablar. Y es que repasando capítulos, al menos a mi, se me salen tres o cuatro de ojo, y me temo que no soy muy original: ‘Half Measures’ y ‘Full Measures’ pueden contar como solo uno pero realmente el primero es un magistral prólogo de lo que está por venir en el segundo. Unos capítulos que demuestran que en Breaking Bad ni los niños se libran de la corrupción que lo contamina todo (de lo que se habla en ‘Fly’, por cierto).
Mención a parte merece ‘Face off’, el último capítulo de la cuarta temporada y puede que el mejor, por culpa de la caída del invencible rey del pollo frito (no Ramoncín), si no Gus Fring. La manera de Walt para planear su asesinato es tan brillante como cruel y desesperada, con un decrépito Héctor Salamanca como ejecutor. Y es que antes de eso en un episodio de cuyo nombre no me acuerdo Fring acaba con todo el cártel mexicano de un solo golpe maestro. Un capítulo espectacular, explosivo, inexplicable, brillante.
En cuanto a actores, ahora mismo no controlo los premios que han conseguido. Se que Bryan Cranston ha conseguido alguno, y no hay nada que se pueda decir malo de él porque a pesar de venir de la comedia y de ser, para siempre el padre de Malcom, lleva como nadie a un personaje tan oscuro, contradictorio y complejo como es Walter White. ¿Qué se puede decir de un personaje del que hasta George R. R. Martin ha dicho que es ‘un monstruo’? ¿Qué se puede decir de un personaje que nos a arrastrado a todos hasta el infierno, para salir, querer vivir y acabar, de nuevo, en el fondo? Los guionistas han jugado como nadie con el amor-odio que le profesamos a Walter-Heisenberg.
Comprendimos al hombre mediocre, profesor de instituto con cáncer que decidía sintetizar cristal para pagarse el tratamiento y dejar el dinero suficiente para que su familia viviera bien. Odiamos en la persona en la que se va convirtiendo, al hombre capaz de envenenar a un niño para acabar con un enemigo, alguien que no pestañea ante la vista de un hombre asesinado… hasta que llega ‘Ozymandias’, el penúltimo capítulo de esta última temporada de Breaking Bad ha marcado un antes y un después en la serie, otro más. Ver la mueca de dolor ante la muerte de su cuñado Hank, aún después de su ‘confesión’ y todo lo que conlleva es un momento que nos vuelve a reconciliar con Walter. ‘Ozymandias’, el líder caído. Cualquier mandatario que está en la cumbre acabará cayendo, antes o después, y cuanto más alto más dolorosa será la caída.
Después la nada: el exilio en New Hampshire, la pérdida definitiva de todo aquello por lo que una vez luchó: su familia. La discursión en su casa con su ya-nunca-más Walter Jr. y su mujer con el chaval poniéndose del lado de la madre es la fractura, la fosa abisal del personaje. Desheredado y sin el cariño de aquellos por los que lo arriesgó todo se congela en su cabaña del campo, pagando por la compañía de un hombre a 10.000 dólares la hora. El anillo que se le cae del dedo, la manera en la que se lo ata al cuello deja claro que, a pesar de los pesares, continúa con ellos, empeñado en su fin. A pesar de que en el capítulo final se revelan los verdaderos motivos por lo que comenzó a sintetizar meta.
La llamada a su hijo es otro mazazo más, el mazazo que hace que deje que todo caiga… hasta que ve en la televisión a los Schwartz hablando de él, de cómo no tuvo nada que ver en la creación de su famosa empresa. Y algo se enciende, la luz final. Esa que le lleva a ejecutar su venganza y a conseguir el fin último de todo esto: dejar dinero a sus hijos. Nos hacen creer que ellos son su objetivo, sus próximas víctimas pero tan solo son un medio para que el dinero acabe en las manos en las que siempre debieron estar. Estupenda conversación telefónica de Skyler con su hermana Marie, de nuevo, cubriendo a su marido. Mejor todavía el diálogo entre ambos. Algo así como una carta de últimas voluntades de Walter.
Gloriosa escena esa final. Walter puede matar a Jack y a la mayoría de sus amiguitos con una ametralladora sujeta a un engendro mecánico. Eso sí, Todd sobrevive para que Jesse pueda ejecutar su venganza y ahorcarlo. Ese Todd, que debería ir a la galería de grandes personajes de Breaking Bad, el niño bueno y modosito que se va descubriendo como todo un psicópata, frío, incapaz de sentir empatía por nadie. Lo mismo le da matar a un niño que bajarle comida a Jesse en un cubo. Su único punto débil Lydia, es pija imposible es la destinataria de la ricina que queda en la antigua casa White.
Apoteósico el momento en el que Jesse queda libre después de meses de cautiverio gracias a Walter, cerrando ese círculo de amor-odio-amor que hemos compartido con él. ¡Temblad cachitas playeros californianos oxigenados con la misma expresión facial que Chuck Norris! ¡Aaron Paul está aquí, bitch! Tiene encanto y talento. Bryan Cranston será el próximo Lex Luthor pero, ¿qué futuro nos dará este chico? ¿Qué pasará después de Breaking Bad? Seguramente nos anunciarán mil veces series como “la nueva Breaking Bad” pero ya ninguna será la primera.
VÍDEOS
– El final de Breaking Bad
– Tráiler final de ‘Felina’
– Este es el pedazo de tráiler de la segunda mitad de la última temporada. Bryan Cranston lee ‘Ozymandias’