{"id":24,"date":"2006-12-12T17:08:00","date_gmt":"2006-12-12T17:08:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/rafavega\/?p=24"},"modified":"2006-12-12T17:08:00","modified_gmt":"2006-12-12T17:08:00","slug":"un-secreto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/rafavega\/un-secreto\/","title":{"rendered":"Un secreto"},"content":{"rendered":"<p><IMG src=\"\/rafavega\/files\/fosacomun.jpeg\" width=\"236\" height=\"157\" class=\"imgdcha\" \/>El nonagenario don Jacinto tiene un comecome desde hace meses que no le deja ni dormir, ni descansar, ni hacer la digesti\u00f3n. La culpa la tiene do\u00f1a Carmina, su mujer, porque sigue viva.<br \/>\nDon Jacinto ha estado convencido durante a\u00f1os de que su mujer se morir\u00eda mucho antes que \u00e9l. Al principio fue un temor que le angustiaba much\u00edsimo, cuando los ni\u00f1os eran a\u00fan peque\u00f1os y el asma y la diabetes postraban a do\u00f1a Carmina en la cama de los hospitales cada dos por tres. Pero con el tiempo el temor se convirti\u00f3 en cristiana resignaci\u00f3n y don Jacinto aprendi\u00f3 a asumirlo conforme los hijos se hac\u00edan mayores, se casaban y ten\u00edan nietos que han acabado cas\u00e1ndose tambi\u00e9n. Ahora, la muerte de su esposa se ha convertido en una necesidad para su paz espiritual.<br \/>\nTodo habr\u00eda sido perfecto si su mujer se hubiese ido al otro barrio, por ejemplo, despu\u00e9s de la boda de su nieta, el a\u00f1o pasado. Do\u00f1a Carmina habr\u00eda disfrutado del acontecimiento, cabo triunfal a una vida repleta de sacrificios, y \u00e9l habr\u00eda podido acudir al cementerio a depositar flores sobre su tumba, hablarle de todos los asuntos pendientes y confesarle al fin su secreto.<br \/>\nBien sabe don Jacinto que no encontrar\u00e1 la paz si no lo hace, aunque ahora, vista la inexplicable longevidad de su enfermiza esposa, teme que le ser\u00e1 imposible solucionar el asunto gracias a un apa\u00f1o imaginado durante d\u00e9cadas: \u00e9l, solo ante la l\u00e1pida, mirando fijamente el veteado del m\u00e1rmol como si fuese la piel de su querida esposa y cont\u00e1ndole la verdad con pelos y se\u00f1ales. Las tumbas adquieren la personalidad de sus difuntos; a ellas se les puede contar cualquier cosa con la sensaci\u00f3n intacta de que todo lo dicho llega a los t\u00edmpanos extracorp\u00f3reos de quien ha de escucharlo. Por otra parte, \u00bfqui\u00e9n duda ya de la indulgencia de los muertos?<br \/>\nPero a don Jacinto la fatalidad lo est\u00e1 desesperando. Do\u00f1a Carmina sigue viva, a su lado, haciendo ganchillo en la habitaci\u00f3n doble de la residencia mientras \u00e9l mira por el balc\u00f3n, sentado en su sill\u00f3n orejero, con la \u00fanica y enervante ocupaci\u00f3n de contemplar el paso del tiempo que se empe\u00f1a en ir contracorriente.<br \/>\nPor eso ni duerme, ni descansa, ni hace la digesti\u00f3n. Porque busca una soluci\u00f3n a la impertinente supervivencia de do\u00f1a Carmina y s\u00f3lo encuentra una: dec\u00edrselo a la cara, ya veteada y p\u00e1lida como el m\u00e1rmol de una l\u00e1pida.<br \/>\n\u2014Carmina.<br \/>\n\u2014Qu\u00e9.<br \/>\n\u2014\u00bfTe acuerdas de la guerra?<br \/>\n\u2014C\u00f3mo no voy a acordarme.<br \/>\n\u2014Pues yo hice algo terrible que no te he contado nunca.<br \/>\nDo\u00f1a Carmina contin\u00faa medrando los p\u00e9talos de una flor de ganchillo.<br \/>\n\u2014Yo mat\u00e9 a tu novio.<br \/>\n\u2014\u00bfAl Sebas? \u2014pregunta do\u00f1a Carmina sin alzar la mirada mientras teje bucles como una aut\u00f3mata.<br \/>\n\u2014S\u00ed. Est\u00e1 en la fosa de la herriza enterrado con el maestro, el Prudencio y el Santiago. A esos los matamos entre todos cuando nos fuimos de limpia pero al Sebas me lo cog\u00ed yo por banda y le pegu\u00e9 dos tiros por mi cuenta.<br \/>\nDo\u00f1a Carmina contin\u00faa ensimismada con la flor de ganchillo. Sus gafas bifocales guardan un equilibrio imposible en la punta afilada de su nariz. Don Jacinto la mira expectante.<br \/>\n\u2014Ya lo sab\u00eda \u2014dice ella, al fin, pasado un buen rato.<br \/>\n<em>\u00a9Rafael Vega<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El nonagenario don Jacinto tiene un comecome desde hace meses que no le deja ni dormir, ni descansar, ni hacer la digesti\u00f3n. La culpa la tiene do\u00f1a Carmina, su mujer, porque sigue viva. Don Jacinto ha estado convencido durante a\u00f1os de que su mujer se morir\u00eda mucho antes que \u00e9l. 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