UNA NAVE ESPACIAL DEJA EN TIERRA A VARIOS ALIENÍGENAS JUNTO AL GUGGENHEIM
Treinta años en el Poder atontan a cualquiera. En México padecieron 70 años al PRI (Partido Revolucionario Institucional), la dictadura perfecta, porque salía elegido del interior de las urnas. Pero en el País Vasco cada día hay más gente que se pellizca al abrir el periódico, porque no acaban de creerse lo que leen. Deben de ser legión quienes no saben si la vida real deben buscarla en los sueños o fuera de ellos. Las declaraciones de los ‘miembros y miembras’ del PNV deben ser interpretadas en clave galáctica, porque da la sensación de que esta casta no es de por aquí. Nos lo podríamos tomar como si todo fuese un programa de cámara oculta a la caza del primo, con las risas del final; pero no, estos representantes públicos hablan en serio, de ahí la gravedad de sus declaraciones. Da la sensación de que los dirigentes del Partido Nacionalista Vasco creen que aquel territorio es suyo en exclusiva, y que cuando llegaron desde Marte con escala en Egipto se encontraron unos montes de un verde cegador en el que se instalaron, con un par, al estilo bilbaíno. Al principio eran la tripulación y poco más pero, tras treinta años, ni siquiera los abducidos se toman en serio lo que oyen sus orejas puntiagudas.
Tras aprender el idioma, comenzaron a hablar con soltura. Fijémonos en algunas de las frases más recientes:
– Íñigo Urkullu: “Un acuerdo entre PP y PSOE sería un golpe institucional para sacar del Gobierno a la fuerza más votada”.
– Miren Azkarate y sus problemas con las Matemáticas: “No veo por qué hemos de cambiar de lehendakari, cuando ha sido el PNV el ganador de las elecciones”.
Ibarretxe está flotando sobre las cabezas de los dos anteriores. En la fotografía, durante un ‘homenaje’ el día en que salió del armario sideral. Al estilo americano, riéndose de sí mismo para caer bien a los votantes, acudió a un acto en el que los simpatizantes portaban orejas estilo Mr. Spock, lo que explica que su amplitud de miras está más allá de la Vía Láctea. La gracia no le ha servido para obtener una mayoría suficiente en el Parlamento, así que tendrá que tomar su nave espacial y volver a su quién-sabe-dónde de las galaxias.
Aunque parezca una broma, lo triste es que los dirigentes nacionalistas están riéndose y despreciando a la muy noble sociedad vasca, incitando a los más radicales a que tomen la calle para crear inestabilidad. Como han venido haciendo durante los últimos años, desprecian la democracia, las instituciones y la voz del pueblo, al que consideran un grupo de títeres a su servicio. Sigue en vigor la máxima de Arzalluz, tantas veces citada: “Unos agitan el árbol y otros recogen las nueces”. Lo mismo de siempre.