(Ambos muebles, de madera.) A la izquierda, la Old Sparky (Vieja Chisporroteante) que se conserva en un museo de Texas; en el centro, el banco con el que se fríe al caminante que se siente a descansar tras subir la cuesta; derecha, el entorno del banco eléctrico, en donde la sombra del árbol más cercano hay que buscarla en Ontario (Canadá).
EJEMPLO DE CÓMO NO SE DEBE HACER UNA OBRA PÚBLICA
Salvando las diferencias territoriales, al ex presidente G. W. Bush y al ex alcalde de Zamora Antonio Vázquez les unen más cosas que haber tonteado con el Poder. Uno vive ahora en un Estado en el que está vigente la pena de muerte; el de aquí, podría vivir perfectamente en Texas, porque la gente es muy campechana.
A ambos les une su amor por el prójimo. Bush ya no usa la silla en su parcela petrolera, porque ha sido sustituida por la inyección letal, mucho más humana. Mientras, Antonio Vázquez es diputado en el Congreso y levanta la mano en un Estado en el que la pena capital fue derogada hace tiempo, pero si te sientas en uno de los bancos que dejó como herencia es muy probable que pases por el amargo trago de morir frito durante el sofocante verano local, sin haber pasado antes por el juzgado. Pero si te sientas en invierno, tal vez te contraten para rodar la versión zamorana del divertido anuncio de Gas Natural.
Lo gracioso del asunto es que esta obra, situada en la cuesta de El Piñero, en el casco ‘histérico’ de la ciudad, fue financiada con Fondos Europeos. Suponemos que nadie en Bruselas pensó en aposentarse jamás en este lugar de esparcimiento.
Pero no todo va a ser negativo. Fijémonos en la inclinación del banco… ¿A que se presta al ligoteo? Si pones tus posaderas ahí, es muy probable que termines haciendo arrumacos con otro incauto o incauta que haya caído en la misma trampa que tú, porque a ver cómo diablos permaneces erecto sin apoyar la cabeza en el regazo del otro, y sin vulnerar las leyes de la gravedad. Todo eso si es que aún no estás muerto.