>

Blogs

Roberto Carbajal

La aventura humana

La muerte sienta bien

El último suspiro del moribundo debería ser sinónimo de un merecido descanso. Pero los muertos no tienen defensa y quien bien te quiso te hará llorar aún más. Los amantes de la soledad harán un montón de amigos si son inhumados. Ya no es suficiente con que te den sepultura o que pases por el crematorio. El amor mal entendido puede someter a los muertos a un tercer grado que quizá no habían testado. Y es que las funerarias siempre han sido un buen negocio, porque no queda otra que pasar por caja y lo que sobra es clientela. Pero el romanticismo capitalista ha puesto de moda horteradas tan respetables como convertir a los seres queridos en objetos ornamentales. Son legión las empresas que transforman a tu difunta esposa en una piedra preciosa. Tal vez nunca la viste brillar tanto, así que una compañía coloca sus cenizas en un autoclave y te la llevas engarzada en un anillo. Se convierte en un remedo del diamante que siempre anheló. Lo que son las cosas: conocías sus cambios de humor y algo de su forma de ser; ahora, gracias a la técnica, no veas las facetas que se muestran ante el reflejo del sol. La querías tanto que no podías vivir sin su presencia. Antes era un tostonazo; ahora, un pedrusco. De lo que no eres consciente es de que vas a aplicarle una cadena de torturas de la manera más tonta. Cuando te laves las manos, la someterás a apnea. En el aeropuerto te obligarán a colocarla en una sucia bandeja de plástico junto al cinturón, las llaves de casa y unos cuantos euros. No te gustaba compartir su cuerpo con nadie, pero al estrechar tu mano con las de otros van a manosearla más de lo que hubieses permitido cuando correteaba por ahí. Puede que en una esquina un tipo te asalte y se la lleve. A ver cómo sales ileso del incidente si tratas de explicarle al atracador que la joya que te ha arrancado del dedo es tu mujer o una mutación industrial.

Otra opción es que la conviertas en una especie que realiza la función clorofílica. Quizá sea redundante: el vegetal al que lloraste, convertido en un árbol. El negocio consiste en que una empresa vende la idea de tomar las cenizas de tu churri, mezclarlas con un compost y verla crecer a lo alto, no tanto a lo ancho. La buena de Paqui ahora echa raíces en un tiesto. La ventaja es que ya no va de una habitación a otra removiéndolo todo. En el tronco comienzan a brotar un montón de ramas. Un par de brazos ya eran demasiados; trata de imaginar qué hubiera sido de ti con su equivalencia en carne: todo un martirio. Es importante elegir bien la especie. Si optas por un tiesto de exteriores, la tal Paqui va a helarse en invierno y a freírse en el implacable agosto.

Los millonarios eligen montar la hornacina en un cohete y soltar las cenizas del finiquitado en el espacio. Quizá sea amor o un intento desesperado por perderla de vista. El caso es que tal vez llegue a Marte antes que cualquier otro ser humano. Para tu tranquilidad, no para la de los marcianos.

Publicado en El Norte de Castilla el 2 de enero de 2010

Temas

Sobre el autor

Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.


enero 2010
MTWTFSS
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031