“Interpretar con criterios históricos es plausible. Pero siempre hay que esperar hasta el final de un concierto para que esa búsqueda se sustancie en reconocimiento. La actuación del Ensemble Ausonie, que inauguraba la octava edición del Festival Internacional de Música ‘Pórtico de Zamora’, dejó mucho que desear.”
VIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE MÚSICA
“PÓRTICO DE ZAMORA”
2010
El Espejo de Dios
Ensemble Ausonie
Que los dioses se parezcan a los mortales
Obras de Jean Phillippe Rameau: Zoroastre-Zaïs.
Intérpretes: Ensemble Ausonie. Director: Fréderick Haas.
Auditorio: Iglesia de San Cipriano. Zamora (España).
Ocasión perdida
Interpretar con criterios históricos es plausible. Pero siempre hay que esperar hasta el final de un concierto para que esa búsqueda se sustancie en reconocimiento. La actuación del Ensemble Ausonie, que inauguraba la octava edición del Festival Internacional de Música “Pórtico de Zamora”, dejó mucho que desear. Resultó plomiza, no por el repertorio en sí mismo, sino por la falta de eficacia y credibilidad de los músicos que habrían de brindárnosla. La selección de piezas de las óperas Zoroastro y Zaïs de Jean Philippe Rameau no fueron capaces de emocionar como consecuencia de una ejecución pobre y cansina. Cuando no se encuentra el punto de conexión entre los intérpretes y la partitura, se percibe en el ambiente. Las obras de Rameau no son maestras, aunque evocan sensualidad, de ahí que si un conjunto instrumental decide afrontarlas ha de urdir un despliegue de ingenio artístico y delicadeza extrema. Y esas cualidades no afloraron al enfrentarse a estas piezas pastorales heroicas porque no estaban en las manos adecuadas. Daba la sensación de que había desdén, un descuido de partida, sin alma. El bajo Arnaud Richard no parecía el mismo que nos hizo disfrutar junto a Le Poème Harmonique cinco años antes. Fue manifiesta su inseguridad en la ejecución, como si no estuviera convencido de lo que estaba cantando, y resultó chocante para quienes otrora le rindieron pleitesía. La soprano Eugéne Warnier no consiguió subyugar, ni siquiera en el bello aria de Zelidia ‘Coulez, mes pleurs’. Su voz no desprendía el temple para enamorar y el conjunto instrumental fue tan sólo un colaborador necesario. Algo falla cuando estás deseando que todo acabe cuanto antes.
Publicado en El Norte de Castilla el 14 de marzo de 2010
Más información sobre el Festival: http://www.porticozamora.es